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La Voz de Gran Canaria

Opinión

La “locomotora”, madre

La “locomotora”, madre JOSÉ A. ALEMÁN

Adán Martín y Ricardo Melchior están tan exultantes con la conversión de Tenerife en “locomotora” del archipiélago que no paran de proclamarla. Es lógico ya que refleja el triunfo político-económico de su partido. Pero una cosa es la propaganda y dos cosas lo que hay.

Un lector envió el otro día datos del Banco de España que reflejaban la sorprendente escalada de Tenerife que en un solo año, de 2003 a 2004, acortó en un 90% la considerable diferencia que le sacaba la provincia de Las Palmas por depósitos bancarios.

Ya les dije que esa diferencia es buen índice para tener idea de cómo vamos. Según los datos del Banco de España, si nos atenemos sólo a los depósitos a plazo, los que suelen utilizar los ahorradores, los ciudadanos de Las Palmas, al decir de nuestro comunicante, están tirando de sus ahorros para hacer frente a los gastos corrientes; lo que, además de indicar la reducción de ingresos familiares, puede llevar a un retroceso notable del consumo familiar, que comienza a notarse a simple vista y que es capaz de frenar la “locomotora” vecina. Algo que debería preocupar a Adán Martín, si viera más allá de Anaga.

Otro punto de observación de la realidad económica es la recaudación estatal de impuestos. Aquí la “locomotora” no ha calentado lo suficiente. No se entiende (o se entiende demasiado) que con una población más o menos igual (superior la de Tenerife, dicen últimamente) y unas economías de porte parecido haya tanta diferencia por provincias en el rendimiento de los impuestos del Estado. A favor (o en contra, según se mire) de Las Palmas.

Para el Servicio de Auditoría Interna de la Agencia Tributaria, la recaudación total en 2004 de los impuestos directos arrojó en Tenerife 600.750.000 € frente a los 986.387.000 € de Las Palmas. De ellos, por IRPF obtuvo de Tenerife 449.249.000 € por 769.427.000 € de Las Palmas. En este impuesto, no obstante, Tenerife tuvo un ligero incremento recaudatorio del 0,2% respecto al 2003, mientras que la recaudación de Las Palmas bajó un 6,0%. Lo que equivale a un descenso en Las Palmas de 50.465.000 € frente a una subida tinerfeña de 863.000 €, lo que no da ni para carbón. Otro aviso a los fogoneros. Por Impuesto de Sociedades, Tenerife recaudó 132.061.000 € y 176.082.000 € Las Palmas.

El capítulo de la imposición indirecta fue por el estilo: Las Palmas recaudó el año pasado 60.815.000 € y Tenerife 34.293.000 €. En resumidas cuentas, sumando todos los impuestos, el Estado sacó de Las Palmas 1.057 millones de euros por 641 millones de Tenerife. Esto es lo que debería ocupar a los empresarios y no agarrarse a las estrictas inversiones que hacen de coartada y son menos indicativas.

La conclusión es evidente: en la provincia de Las Palmas la presión fiscal del Estado es superior. Bueno, diría que la presión es igual, pues rigen los mismos impuestos. Misterio. No se entiende qué extraña ley física hace que la isla más grande, más poblada, con mayor renta familiar, un pedazo de “locomotora”, ya digo, quede por debajo de Gran Canaria, que es la tercera isla y bajando a peor, don Pepito dixit. En tiempos de los romanos eso era explotación de las provincias africanas sometidas; hoy es equilibrio exquisito y bastante caradura autonómica.

En cuanto a los arbitrios regionales, ya saben que la recaudación por islas es el secreto mejor guardado desde que ATI se apalancó la Consejería de Hacienda. A falta de esos datos, que son negados sistemáticamente hasta a los estudiosos, los expertos consideran que las diferencias serán por el estilo ya que, al menos en lo que se refiere al IRPF y Patrimonio, hay proporcionalidad respecto a lo que pagamos al Estado.

La provincia de Las Palmas, está claro, paga por impuestos bastante más que Tenerife. Y no me vengan con vainas pleitistas e insularistas para impedir que se digan estas cosas. Los responsables son quienes gobiernan, no el tinerfeño de a pie, el de los niveles de renta medios y bajos que, me da, paga lo que le corresponde porque no tiene los medios para escaquearse de que disponen los de arriba. En cuanto a mí, me despido para tomarme unas vacaciones de quince días; no los treinta que podía permitirme cuando Gran Canaria iba de “locomotora”.

Ahora somos más pobres los grancanarios. Y me voy preguntándome si es nuestro sino que la mejoría de una isla suponga la depauperación de la otra. Y si no es más cierto que el éxito del núcleo político-económico que manda en Canarias y que tanto celebran Adán y Melchior ha sido resultado, en buena parte, del machaqueo inmisericorde a Gran Canaria por quienes tienen las decisiones políticas y económicas.
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Aguas canarias

Aguas canarias ANTONIO RODRÍGUEZ DE LEÓN
Presidente de la Plataforma por el Mar Canario

Ante las declaraciones efectuadas por los señores Segura y Spínola, ambos socialistas, con respecto a las Zonas Marítimas Especialmente Sensibles sobre los espacios marítimos aéreos de Canarias, la Plataforma por el Mar Canario puntualiza lo siguiente:

Primero: Los buques en tránsito a través de los nuevos dispositivos de separación de tráfico, entre Tenerife y Gran Canaria o Gran Canaria y Fuerteventura no están obligados a notificar la Ruta de Navegación, ni declaración obligatoria del tipo de cargamento al Centro de Control de la ZMES.
El señor Segura, en su calidad representativa de delegado del Gobierno del Estado, dice todo lo contrario.

Segundo: Las competencias anunciadas por el señor Spínola, sólo permiten ceder a Canarias transferencias en la administración de medios financieros en los espacios marítimos y aéreos del archipiélago canario, que son y seguirán siendo de competencia exclusiva del Estado, excepto las aguas interiores archipelágicas, que inexcusablemente son y serán de competencia internacional.
El señor Spínola, en su calidad de portavoz parlamentario, pretende hacernos creer que Canarias va a obtener mayores competencias de titularidad de las aguas canarias.

Tercero: La supuesta reforma del Estatuto de Canarias, de aprobarse en la línea señalada por el grupo socialista, impedirá que a Canarias se le reconozca el concepto jurídico de archipiélago, con lo que los espacios marítimos y aéreos del exterior de las doce millas de cada isla, excepto Gomera-Tenerife y Fuerteventura-Lanzarote, tendrán la consideración jurídica a los efectos del Derecho Internacional, como aguas internacionales. Con la reforma propuesta por el grupo socialista, la situación jurídica de Canarias será de un conjunto de islas de un Estado, sobre la Plataforma Continental de otro Estado, significando según la jurisprudencia al respecto, que las hoy aguas internacionales de entre las islas, serán aguas marroquíes, según el acuerdo provisional firmado el 26 de octubre entre Marruecos y España.

El Partido Socialista no dice la verdad con el tema de la delimitación de los espacios marítimos de Canarias. Su propuesta de reforma del Estatuto es de régimen interno exclusivo del Estado, por lo que no encaja en el Derecho Marítimo Internacional.
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La CCE, proa al marisco

La CCE, proa al marisco JOSÉ A. ALEMÁN

Mario Rodríguez amagó su dimisión de presidente de la Confederación Canaria de Empresarios (CCE) pero sigue, de momento. Menos mal, queridísimos míos, porque me hubiera roto los esquemas. Tanto he dicho que el verbo “dimitir” está casi en desuso que hubiera tenido que cambiar el chip de haber cogido puerta Rodríguez.

La marcha o la no marcha de Mario Rodríguez se pospone, al parecer, para cuando llegue septiembre, desde siempre el mes de la esperanza. Al menos para los estudiantes que se jugaban en los exámenes de septiembre pasar al curso siguiente. Antiguamente, claro, cuando al Ministerio de Educación le importaba tres pitos traumatizarnos a golpe de pruebas y reválidas; no como hoy, con las nuevas generaciones a las que deben los profesores pedirles disculpas si les ponen mala nota. Para que no se frustren, angelitos.

El cabreo que dejó a Mario Rodríguez para septiembre lo provocaron las críticas de Sebastián Sánchez Grisaleña, presidente de Cecapyme y miembro de la Ejecutiva de la CCE, quien osó decir en voz alta lo que mucha gente piensa. Rodríguez no tuvo una actuación muy lucida con el asunto de los desequilibrios, que acabó con el tremendo vacilón a su costa de Adán Martín. Éste, para asegurarse de hacer daño, permitió la filtración de sus reuniones con Rodríguez, quien no sólo las ocultó a la Ejecutiva de la patronal sino que nada dijo, tampoco, de su encuentro con Soria, que anda por los semáforos al pesque de ayudas que le permitan recomponer su imagen política.

Lo que no sé es si el empute de Mario Rodríguez con Grisaleña es suyo propio o inducido por el de Germán Suárez, que se ha ido de la CCE al no poder forzar la expulsión de Grisaleña por darle a la húmeda. Su marcha deja más solo a Mario Rodríguez, que fue a los periódicos a proclamar que “las sectoriales pueden discrepar con libertad en la Confederación”. Yo creía que en democracia se sobrentiende la posibilidad de discrepar, de modo que no entiendo la necesidad de reconocer explícitamente tal derecho. Salvo que sea un trágala obligado para salvar los muebles.

Ya veremos si Rodríguez es capaz de reconducir la situación a partir de septiembre. Y si lo dejan, que ésa es otra. Su sector empresarial, el de las clínicas pivadas, depende mucho del poder y cuenta con un gallo, Pedro Luis Cobiella, su competidor directo muy bien relacionado con ATI que manda en el corral. Rodríguez es presionable, lo que no constituye vergüenza en los tiempos que vivimos; y sospecho que presionado, lo que sí es una vergüenza como práctica de gobierno.

De momento, Rodríguez considera que un sector de la Ejecutiva de CCE cuestiona su gestión, así que no ha perdido del todo la clarividencia. Cuando llegue septiembre veremos si pasa. De momento, la CCE cierra el curso con una pérdida considerable de peso en su proyección social. No es creíble. Los dirigentes empresariales han fracasado con la CCE como fracasaron en su día con la UD Las Palmas, lo que no conviene perder de vista porque en el fondo se trata de dos referencias distintas de la misma impotencia. Que es, también, la impotencia demostrada el otro día por los empresarios turísticos grancanarios. La falta de liderazgos pasa factura.

Los relevos se imponen en el movimiento empresarial. A ver si surgen nuevos dirigentes capaces de enderezarlo. Para lo que será necesaria la participación de los auténticos empresarios, de los que toman las decisiones, que reduzcan el número de meleguinos en sus órganos. Pero sobre todo es preciso acabar con la incidencia del poder político en las organizaciones empresariales; para impedir la elección de personas que no estén a su mano, congelar las críticas y hacer inservibles las organizaciones. Ésta es la causa más importante de los males del movimiento empresarial, si puede considerarse tal eso que vemos. La politiquería, el deseo de ser gratos al poderoso y el temor de perder sus favores han destruido o debilitado gravemente el escaso tejido asociativo existente. La política eliminó la independencia del movimiento empresarial grancanario y que ése era el efecto buscado lo puso de manifiesto la violencia verbal con que reaccionaron el Gobierno, ATI y sus secuaces grancanarios ante la denuncia de los desequilibrios interinsulares. Tamaña insolencia no estaba en el guión. Les pareció intolerable y tocaron a rebato. Mario Rodríguez tuvo que desdecirse culpando a la Prensa y encima lo dejaron con los glúteos al aire.

No le auguro mucho porvenir a la CCE sin un giro de 180 grados. Desde luego, presente ya no tiene.
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Asunto de mucho más calado que el sobado pleito insular

Asunto de mucho más calado que el sobado pleito insular DANIEL GARZÓN LUNA

¡Más vale tarde que nunca! Por fin el empresariado grancanario levanta la cabeza y mira a los ojos al poder ático, alguien dice al poder ático ¡basta ya!, que no estamos dispuestos a seguir callando ante la situación de penuria económica en que ha entrado Gran Canaria, penuria que ha venido de la mano de ese permanente torpedeo a su desarrollo a través de normativas administrativas que han congelado casi en su totalidad su crecimiento económico. Hay algo que existe en esta isla que se denomina dignidad, dignidad de habitante de Gran Canaria, tanto a escala de pequeño hombre de la calle como en las más altas instancias del mundo empresarial; esa dignidad del ciudadano grancanario la ha pisoteado Tenerife, para ser concreto ATI, hasta el no va más y se las ha amañado de forma que la nao capitana de siempre de estas islas, la Gran Canaria, sea remitida con malas artes y absoluta falta de juego limpio a un plano secundario en todos los aspectos dentro del contexto turístico a escala nacional e internacional. Se han pasado pueblos, muchos pueblos, ustedes los áticos de Tenerife, aprovechando esa generosidad del que se sabe fuerte y puede y debe ser generoso con los menos dotados para salir adelante, como es el caso de la Gran Canaria con relación a las islas menores.

Lentamente, pero sin pausa, aprovechando los resortes del poder que os ha venido de manos de esa mayoría de gobierno que ostenta ATI y ese imprescindible apoyo que os prestan colaboracionistas grancanarios, habéis ido desmontando las estructuras administrativas en Gran Canaria, trasladándolas a Tenerife, con una osadía y un descaro que sonroja al más neutral de los testigos, y habéis sumido a Gran Canaria, a la Gran Canaria, en un desolado páramo de incertidumbre empresarial, de incertidumbre en el empleo, de inseguridad jurídica en grado sumo para todo posible inversor, de no salida al empobrecimiento creciente de nuestra población, a un aumento imparable de la miseria en nuestras calles y en infinidad de hogares grancanarios, en los que la palabra hogar, por la falta de lo más básico para que reciba esa definición, resulta un mero escarnio. Sí, os habéis pasado pueblos, queridos hermanos áticos.

No obstante lo dicho, y a pesar de que sigue habiendo en la Gran Canaria un número importante de gentes a las que les van las cosas bien, la mayoría de la ciudadanía vive en precariedad y, si bien no hay un sentir mayoritario que postule una doble autonomía porque estima que Canarias debe seguir siendo una única de por siempre, sí hay un fuerte sentimiento en exigir una autonomía administrativa absoluta con eje en los cabildos para cada isla del Archipiélago. Cada isla debe y tiene que tener la potestad de marcar su destino, en lo que a su administración se refiere, con absoluta independencia de las demás islas; es decir, si nosotros los ciudadanos grancanarios somos unos zoquetes en nuestra administración, seremos nosotros los que suframos las consecuencias de nuestros desaciertos, concepto aplicable a cualquier otra isla, para que nunca pueda repetirse por parte de ninguna isla lo que ahora está ocurriendo y es que los áticos de Tenerife, las fuerzas vivas del empresariado tinerfeño, hayan impuesto la congelación del crecimiento económico de Canarias a través de su hegemonía gubernamental cuando ellos ya han alcanzado las metas de crecimiento que se marcaron a comienzo de la década de los noventa, matando de esta forma la para ellos temida competencia grancanaria, especialmente.

Entrevista a Lorenzo Olarte: ´Hoy nadie puede dar un paso atrás si se trata de defender a Gran Canaria´

Entrevista a Lorenzo Olarte: ´Hoy nadie puede dar un paso atrás si se trata de defender a Gran Canaria´ - Antes que nada, ¿va a volver usted a Coalición Canaria, después de la invitación pública que le hizo Fernando González en el congreso de esa formación en Gran Canaria?

- No he vuelto a hablar con él ni con nadie de Coalición sobre este tema. Dijo que ya hablaríamos, pero no hemos hablado. Se da la circunstancia de que Coalición Canaria (CC) es mi hija pródiga. Hay un sector que ya se ha desgajado de CC, que no era precisamente el más proclive a que el padre siguiera en ella.

- Los hay que opinan que muy mal tiene que estar CC en Gran Canaria para que recurra de nuevo a Lorenzo Olarte.

- Eso me dijo el otro día Román Rodríguez. Lo dijo, creo yo, sin mala intención. Pero también creo que Coalición está tan mal como Nueva Canarias. La diferencia es que una es nueva y la otra ya va siendo vieja.

- ¿Le interesaría, por ejemplo, ser candidato a la presidencia del Cabildo?

- En este momento nadie debe dar un paso atrás si se trata de defender a Gran Canaria. Porque defender a Gran Canaria es defender la insularidad sin ponerse el traje del insularismo. Yo nunca sería un grancanario en el sentido ático de la expresión, compatibilizaría el desarrollo máximo de Gran Canaria con el de la Comunidad Autónoma. Si bien en este momento Gran Canaria todavía no ha tocado fondo, lleva camino de convertirse en la mayor de las islas menores, que es lo que no quiero.

- No me ha contestado a la pregunta.

- No la puedo contestar porque debo consultar a mi mujer, a la que prometí que no volvería a la actividad política. Cuando me conteste, yo le contesto a usted.

- ¿Siente usted que con esta última resurrección del pleito insular le están dando por fin la razón, cuando acusaba a ATI?

- Este es el año horrible para Canarias. En la historia de la Autonomía no he visto una etapa peor que ésta, donde todos están contra todos. En Gran Canaria nadie se une sino para contraer matrimonio, y dura poco. Me parece mal que institucionalmente los empresarios se nieguen a hablar con el presidente del Gobierno. Los empresarios están donde están para hablar con el presidente cuantas veces sea preciso. Aquí no hay unión en el empresariado ni en ningún sitio. En Tenerife es distinto, y un presidente de la patronal puede continuar mucho tiempo siéndolo, porque los trapos sucios se lavan en casa. Además, en Tenerife ocurre otra cosa: hay muchos partidos políticos, pero hay uno que está por encima de todos, incluso de ATI, y ese partido se llama Tenerife.
En Gran Canaria entre lo que se llevan y lo que nosotros permitimos que se lleven, ya nos estamos quedando sin nada.

- ¿El descrédito de la clase política en Canarias no tendrá que ver con la excesiva longevidad en esta actividad de algunos protagonistas?

- No. Hay mucha gente que a mí me para en la calle diciendo que tienen que volver los de antes. Y dicen eso porque la renovación fue malentendida, se entendió en la práctica como un quítate tú para ponerme yo. Hoy, muchos de los que están en el poder nos han hecho buenos. Pero el descrédito no es sólo de la clase política, también de la empresarial. Hay una crisis de confianza en todas las instituciones.

- Siguiendo con las metáforas paternofiliales, otro de sus hijos, el CCN, ha cobrado en las últimas semanas un protagonismo insospechado. ¿Cómo ve usted a este CCN de Ignacio González?

- Yo no es que vea bien al CCN de Ignacio González. Lo que veo bien es el centrismo. El centrista grancanario, después de que fue desahuciado por la coalición icánica con la anuencia de ATI, dio muchos de sus votos prestados a Soria. Y esta es la hora de que Soria devuelva los préstamos, y como exigen los bancos, con intereses. Cuando esos votos prestados vuelvan al centro se acabó Soria como titular de una mayoría absoluta y volverá a renacer el centrismo en Canarias.

- ¿Qué piensa usted de la cultura política que ha instalado el PP de Soria en aquellas instituciones que gobierna?

- Es la cultura del bumerang, pues se ha vuelto en su contra. Si algo hay que aconsejar a Soria en esta nueva etapa política, más dura para él que la precedente, es que recapacite en cómo debe comportarse de cara al futuro. Es un hombre inteligente, que tiene un indudable atractivo para mucha gente. Es un hombre preparado, pero que si es capaz de asumir estos contratiempos con humildad, sabiendo que la democracia es eso, no descenderá en el prestigio popular. Me ocurre que me siento con un taxista que antes votaba a Soria y ahora le reprocha su talante.

- Parece que Soria se ha convertido en el centro de las iras de Mauricio, que usted también conoció. ¿Esas amenazas de el que a hierro mata, a hierro muere, son para asustarse?

- En política no hay que amenazar, sino prometer y cumplir lo que se promete. Mauricio es el responsable fundamental de la crisis de Soria, pero no creo que Soria deba dejarse llevar de una crisis de identidad, que es lo que parece que hay, porque generaría otra en la confianza de los que creyeron en él. Es muy difícil que Soria hoy diga de Mauricio todo lo malo, cuando durante dos años sólo veía lo bueno. Yo he conocido las dos facetas de Mauricio y creo que es el político más inteligente que pisa hoy tierra canaria. No puedo decir de él que jamás me haya apuñalado o que haya faltado a un compromiso. El compromiso que había para que yo fuera presidente de la Comunidad Autónoma no lo incumplió Mauricio. Lo incumplieron otros, y Mauricio, más bien tácita que expresamente, se adhirió a lo que otros habían forzado. Hace muchos años, Adolfo Suárez mantuvo una reunión de media hora que yo le preparé con Mauricio. Al final se dirigió a mí Adolfo y dijo "qué tipo más listo es este Mauricio".

- En una reciente encuesta sobre los presidentes de Gobierno que ha tenido Canarias, Saavedra salía como el mejor valorado y usted aparecía penúltimo, sólo superando a Fernando Fernández. ¿Qué recuerdo tiene de su mandato?

- De mi presidencia tengo algunos recuerdos extraordinariamente importantes. Fue posible la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, fue posible la homologación del personal docente y se acabó para siempre en Canarias aquella frase tan característica de "pasas más hambre que un maestro de escuela". Pasamos del Protocolo 2 a la integración en la Unión Europea. Carmelo Ramírez y su gente no votaron a favor de la plena integración en la UE. ¿Y qué hubiera sido de Gran Canaria si hoy no estamos integrados en la UE? No existiría el Negrín, la red arterial y muchas otras cosas. Un sector del empresariado grancanario, siempre el empresariado grancanario, dijo que yo había pactado con ATI la llegada de la Universidad a cambio de la entrada en la UE, como si la entrada en la UE fuera mala. Yo creo que Saavedra ha sido el mejor presidente de la Comunidad Canaria. Fernando Fernández no tuvo tiempo.

- Entre otras cosas, porque usted no le dejó tenerlo.

- Eso no es cierto. Esa es la perversión que se ha extendido, el decir que la cuestión de confianza que promovió Fernando fue un traspié mío. El propio Fernando halagó hace poco mi absoluta lealtad, y yo le di las gracias, porque así se ponía fin a algo que canallescamente se hizo circular. Tengo la espalda cubierta de cicatrices producto de la política, pero me quiero morir sin dar una puñalada por la espalda.

- En lo que sí tuvo usted que ver fue en la presidencia de Román Rodríguez, de la que no ha quedado, al parecer, muy satisfecho.

- A pesar de que en la legislatura de 1999 le correspondía la presidencia al centrismo, y así estaba pactado, a mí se me propuso la presidencia de CC si aceptaba pacíficamente que el candidato a la presidencia fuera Adán Martín. Yo, tras seis años de Hermoso, no consideraba que debiera ser candidato otro tinerfeño. Hubiera sido el final de Coalición Canaria en Gran Canaria. Así que me la envainé, como se dice popularmente, renuncié a la candidatura a la presidencia y propuse a Román Rodríguez, al que apenas conocía, como mal menor. Bonis, en el que entonces creía, elogiaba la tarea que Rodríguez venía realizando.

- Ya no cree usted en Bonis.

- No. Para mí, Bonis ha pasado a ser, por los siglos de los siglos, malis.

- Siguiendo con lo de Román...

- Durante la etapa de Román daba la impresión de que no estaba agradecido conmigo, sino incluso rencoroso porque yo lo hubiese propuesto para que saliera adelante. Y esa era la gran capacidad maligna de Julio Malis, que le llenaba la cabeza de bichos. Él se lamenta de la actitud de Adán como vicepresidente durante su presidencia. Entonces, ¿por qué no firmó el decreto de cese de Adán Martín? De haberlo hecho, hoy sería un líder indiscutible en Gran Canaria.

- Hablando de los inicios de la Universidad, nos reencontramos ahora con Marisa Tejedor.

- Creo que Adán Martín no ha tenido intención de provocar a Gran Canaria al incorporarla al Gobierno, pero Gran Canaria se ha sentido provocada. Si Adán Martín no ve eso, o está ciego o los que están a su alrededor no le dejan ver. Lo mismo ocurre con Marisa Zamora. Y a las dos aprecio de corazón.

Tirar del carro

Tirar del carro JOSÉ A. ALEMÁN

"CC ha hecho de Tenerife la isla que tira de Canarias”, dijo Adán Martín por lo que, la verdad, no entiendo que se enfaden tantísimo cuando decimos nosotros que la coalición nacionalista es el instrumento con que ATI controla el Gobierno del archipiélago. Adán expresó así la satisfacción de haber culminado con éxito el proceso que arrancara con la famosa proclamación de la llegada de la hora de Tenerife. ATI cumplió, pues; pero no debería utilizar el nombre de Tenerife en vano, pues son sus hombres de negocios y los arietes políticos los beneficiarios del triunfo al que han colaborado algunos políticos grancanarios. Al común de la población canaria de cualquier isla le da igual quien esté en el pescante del carro con las riendas en la mano.

La euforia de Adán puso de manifiesto el triunfo del insularismo ático. También en qué medida ATI-CC es el poder de un restringido número de empresarios con sus arietes políticos, los que controlan, condicionan y manipulan la economía canaria. No culparé a Adán, Ricardo Melchior y Mauricio por el asunto del Network Access Point (NAP) pues no son culpables de que Soria no encontrara a nadie más lúcido que su hermano Luis para colocarlo en la Consejería de Industria. En estos asuntos gana el más listo y nada debe objetarse. Pero ha sido un alarde del exquisito equilibrio que dice Adán tan evidente favorecimiento al Cabildo tinerfeño. Esfuerzo que pudo ahorrarse porque el Cabildo grancanario no se hubiera olido la tostada de ocupado que anda Soria peinándose para las fotos, Mauricio dixit.

Los hombres de negocios y los políticos tinerfeños, que no Tenerife, tiran del carro, según Adán. La cuestión es hacia donde. De momento, van de bracillo en una serie de macroproyectos al punto de que CC-ATI ha prometido ejecutarlos aun con la oposición de la opinión pública. El tinglado necesita esas operaciones para mantenerse engrasado.

Ya veremos. De momento, me inquieta más algo que nos dejó escrito el hoy llorado Nacho Jiménez Mesa. Hace poco, a contracorriente de las jactancias de Adán Martín, indicó que los capítulos del Valor Añadido Bruto (VAB) en que Tenerife consiguió la primacía son los que más dependen de reglamentaciones, licencias, permisos, etcétera. Gran Canaria se mantiene por encima en las actividades menos sujetas a intervencionismo; aunque pronto caerán al crecer cada día la dependencia de la economía del poder político. Gana dinero quien mejor relación tiene con las administraciones y sus presupuestos.

Los datos están ahí y dan pistas. Aunque hay otras. Hace unos años, cuando saltó el dato del mayor nivel renta tinerfeño, sorprendió que la recaudación por IRPF no lo reflejara: se recaudó ese año en la provincia de Las Palmas casi el doble que en la de Tenerife. Algo escribí y el dato pasó sin pena ni gloria. Después me quité de trastear con cuadros, gráficos y estadísticas, tras ni sé cuantos años de adicción obligada y desconozco si la cosa sigue hoy igual. Habrá que volver a los viejos hábitos.

De las recaudaciones de arbitrios no les cuento, para qué. Desde que ATI tomara la Consejería de Hacienda, se convirtió en secreto de Estado la información de sus recaudaciones desglosadas por islas. Hasta ese momento, la provincia de Las Palmas recaudaba mucho más. O sea: si Tenerife es la que tira ahora, deberá también ser la primera en recaudación, cosa que interesa saber a ver si tira lo suficiente y bien.

Otra fuente de datos son los informes anuales de la Banca sobre, por ejemplo, el tipo de depósitos de particulares. Entre otros aspectos. Cuando me ocupaba de esas cosas, Las Palmas tiraba del dichoso carro con la mayor cantidad de cuentas a la vista, de dinero que se movía, frente a los depósitos a plazo fijo predominantes en Tenerife. Si las cosas han cambiado y la “locomotora” es ahora tinerfeña, deberá traducirse en éste y en otros indicadores. Que una cosa es el dinamismo económico general de la sociedad y dos cosas las grandes operaciones muchimillonarias, podría decirse endogámicas. Tan endogámicas que mientras Adán habla del buen momento económico los índices de bienestar social descienden hacia un malestar creciente que no llega a los despachos y reservados de hoteles donde se urden los manejos económicos y se deciden cosas como esa de llevar a cabo los macroproyectos santificantes en contra, si es preciso, de la opinión pública, como acaban de prometer. No sé si tiran de nosotros o nos botan.
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Entrevista a Manuel Lobo Cabrera, Rector de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria: "Existen desequilibrios en la financiación de las dos universidades canarias"

Entrevista a Manuel Lobo Cabrera, Rector de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria: "Existen desequilibrios en la financiación de las dos universidades canarias" - Empieza sus vacaciones con el debate sobre la mesa del supuesto desequilibrio inversor del Gobierno en perjuicio de Gran Canaria.

- En mí nadie va a encontrar a un aliado de los que quieren fomentar el discurso pleitista. Tampoco voy a apoyar políticas de vía estrecha. Tenemos que ser capaces de separar los problemas artificiales de los reales y creo que aquí somos muy dados a crear problemas artificiales. Lo que hay que plantearse son los intereses de Canarias y aprovechar la oportunidad que tenemos de actuar como una unidad real. Tenemos un mercado de dos millones de habitantes y somos una plataforma continental. Todo el debate sobre el pleito insular frena nuestro desarrollo y se basa en discursos demagógicos.

- Sin embargo, ese debate se ha extendido a las universidades canarias de la mano del consejero de Economía y Hacienda, José Carlos Mauricio.

- Existen claros desequilibrios y desajustes en la financiación de las dos universidades que se deben a razones históricas y que perjudican a la de Las Palmas de Gran Canaria. Los recursos deberían repartirse con criterios basados en el número de estudiantes. A la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria le corresponden mayores dotaciones porque es de justicia premiar al que cumple. Hemos apostado por la calidad y la eficacia y merecemos una compensación. Hay que adecuar la financiación a los resultados porque los recursos públicos son escasos. Han pasado 16 años y el Gobierno no ha corregido esas razones históricas que otorgan más financiación a la Universidad de La Laguna.

- ¿Le parece que esa tesis de Mauricio es una llamada de atención a la consejera de Industria, María Luisa Tejedor, quien fue además rectora de la Universidad de La Laguna?

- No creo. No hay que buscar tres pies al gato. Yo fui compañero de María Luisa Tejedor en mi etapa de vicerrector en La Laguna y mantengo con ella muy buena relación, pero desconozco totalmente cómo fue su gestión.

- ¿Sigue usted interesado en dejar la actividad académica para pasar al plano político?

- Ahora estoy centrado e ilusionado en rematar la gestión que emprendí en esta universidad. Siempre me ha preocupado el bienestar social de Canarias y su desarrollo económico. Por estar razón, y tras 20 años de gestión pública, no me importaría asumir otro tipo de responsabilidades. Por coherencia, no descarto poner mis conocimientos y experiencia como gestor al servicio del bienestar. Si entro en política no será por ambición personal o por un carguito porque me encuentro muy cómodo y sé de los sacrificios personales y familiares que
conllevan estos compromisos. Sería una responsabilidad pública y para un proyecto colectivo.

- Tras autodefinirse como "nacionalista", ¿cree que es Coalición Canaria el partido que mejor defiende ese proyecto colectivo?

- Siempre he dicho que si defender a nuestra gente es ser nacionalista, yo soy un nacionalista.

- ¿No es contradictoria su apuesta nacionalista en el actual contexto de globalización?

- Mi apuesta tiende a la búsqueda de Canarias como un proyecto colectivo de futuro. No quiero que nos tutelen más porque ya somos mayores de edad y por primera vez en la historia nos sentimos orgullosos de ser canarios. Hemos estado tutelados durante muchos siglos y yo me siento orgulloso de ser canario y no quiero que se nos margine más.

- ¿Por qué descarta usted iniciar su actividad política en el Cabildo de Gran Canaria?

- El proyecto de Canarias es para las siete islas, para dos millones de habitantes y para ayudar a conocernos mejor. El Cabildo de Gran Canaria no deja de ser el gobierno de una de esas siete islas y a mí me preocupa Canarias como proyecto global. Creo que sería más útil en ese cometido que en el de una parte sola.

- Su ausencia en el congreso de CC de Gran Canaria fue muy comentada.

- Yo no soy Dios y no tengo en don de la ubicuidad.

- ¿Pero fue usted invitado a ese congreso?

- Sí. No pude asistir porque me encontraba de viaje.

- ¿Qué quiere decir el presidente del Gobierno autónomo, Adán Martín, cuando pide a su equipo que impulse un cambio tranquilo?

- Quiere pedirles que trabajen por Canarias para atender las necesidades de cada Isla. No debe verse que la mayor fuerza de representación en el Gobierno por una isla u otra vaya en detrimento del proyecto global. Hay que buscar el equilibrio y la solidaridad para que no haya crispación. Nos hallamos en una sociedad desvertebrada y tendríamos que huir todos por responsabilidad de batallitas locales para centrarnos en los intereses generales. Basta ya de polémica. Las batallitas locales nos harán perder el tren del siglo XXI.
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Todos los fuegos el fuego

Todos los fuegos el fuego JOSÉ A. ALEMÁN

La simultaneidad de los incendios forestales declarados el jueves en distintos lugares de Gran Canaria apuntan a que fueron provocados. Y casi diría que coordinados para desbordar los efectivos contraincendios. La dispersión de los focos y las llamadas falsas en relación a otros fuegos inexistentes indican el propósito de sembrar mayor confusión; nada les digo de la hora en que comenzaron, ya con la noche encima, lo que imposibilitó el uso de medios aéreos por falta de visibilidad hasta la mañana del viernes. Hay motivos para inquietarse.
Pero hay más fuegos. Los empresarios, por ejemplo, echan chispas. Los escritos del Círculo de Empresarios y de la Confederación Canaria de Empresarios (CCE) acerca de los desequilibrios fueron descalificados por el Gobierno con el espantajo del insularismo que, conviene recordarlo, es invento ático. Adán Martín, Paulino Rivero, Mauricio, Fernando González, Castro Cordobez, Mar Julios y demás alegre compaña entraron a degüello y Mario Rodríguez, presidente de la CCE, se bajó del burro y culpó a la canallesca de la polémica; con desvergonzado olvido de sus propias declaraciones, con las que alimentó de forma explícita las interpretaciones periodísticas. Rodríguez, además, ignoró mansamente los insultos a él y a sus representados. Los mansos verán a Dios, ya saben.

Era, pues, un incendio controlado que no alcanzó a la opinión pública de las islas. La gente sabe que estas historias de insularismos peleones son asuntos de los grandes intereses económicos que acaban en cuanto llegan ellos, por ahí arriba, a acuerdos que los contenten. Los desequilibros reales, los que percibe y sufre la ciudadanía de a pie, no figuran en las agendas de esos encuentros.

En algo de esto pensaría Sebastián Grisaleña, presidente de Cecapyme. Grisaleña es independiente y no se dedica a la especulación, dos características que no cuadran en el núcleo político-empresarial dominante, donde resulta políticamente incorrecto. Grisaleña compitió con Mario Rodríguez por la presidencia de la CCE y fue derrotado por escaso margen. Rodríguez era el favorito del establishment y no está Grisaleña por la labor de participar en iniciativas contra él; no se considera el más indicado. Lo que no le impidió criticarle su capitulación ante Adán Martín en la que pasó, ya les dije, de los insultos de ATI y sus compinches grancanarios. Para Grisaleña, la CCE “cada vez tiene menos respeto y prestigio”.

Ni para el Gobierno ni para la desacreditada presidencia de la CCE fueron de gusto las declaraciones de Grisaleña, quien cuenta con apoyos de empresarios resistidos a tragarse lo que les echen por mor de aquello tan antiguo de los barcos y la honra. Uno de ellos es Félix Santiago, otro de los disconformes con el actual estado de cosas, obligado a vivir con la escopeta cargada contra los políticos de la situación. Santiago ya ha dado un par de avisos respecto a Suárez Gil, el hombre de Mauricio en la Cámara de Comercio y acaba de decirle a Paco Chavanel, en El Espejo Canario, de CanariasAhora Radio, que hay presiones para expulsar a Grisaleña de la Ejecutiva de la CCE como castigo por sus críticas. Grisaleña, por cierto, apoya a la Plataforma empresarial para quitar a Suárez Gil y Santiago no ocultó la existencia de empresarios dispuestos a continuar sus críticas desde fuera. A ver si se deciden a pasar la aspiradora.

No andan menos encendidos los empresarios turísticos que se reunieron en asamblea. Por lo leído, sus problemas no derivan sólo de la marcha del sector sino también de las depredaciones de algunos empresarios que no cumplen la ley al calor del Gobierno que los apoya. En particular las normas referidas a la unidad de explotación. Sin olvidar, claro, lo relacionado con la promoción de la isla, en lo que han retrocedido merced a la política de Pilar Parejo. Cedieron ante las primeras decisiones de Parejo –Hecansa, Saturno, las famosas “ruindades”- y les han perdido el respeto.

En la Autoridad Portuaria, sin embargo, apenas ardieron unos pajullos. Se adjudicaron los concursos a las empresas que ya adelantara hace tiempo el "Top Secret" de CanariasAhora. Cosa que, hemos de reconocer, no tiene mérito alguno porque siempre ganan las mismas. Jugábamos con ventaja.
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El Estadio Insular a punto de caer

El Estadio Insular a punto de caer JOSÉ A. ALEMÁN

El PP aprobó en solitario una modificación de crédito de 421.000 euros para demoler el viejo Estadio Insular. Supongo que ahora elaborarán el proyecto de demolición aprisa y corriendo de modo que a la vuelta de las vacaciones nos lo encontremos en el piso. No sé si será casualidad, pero me temo que Soria pretende valerse del relajamiento veraniego para actuar con algo parecido a la alevosía. Muerto el perro, se acabó la rabia y con el Estadio desaparecido, a nadie le quedarán ganas de rechistar, para qué.

Dirán ustedes que busco siempre tres pies al gato en los asuntos cabildicios. Y es verdad. Pero admitan que hay motivos. En este caso, nada sabemos del preceptivo Estudio de Detalle previo, que, por lo visto, se encargó a un estudio externo porque los servicios técnicos de la corporación que pagamos todos están de adorno. Si del Estudio de Detalle nada sabe oficialmente la oposición, nada les digo de la opinión pública.

En cuanto a la demolición en sí se desconoce si calzarán por todo el recinto en peso o si mantendrán partes que puedan reutilizarse o sirvan, al menos, de hito recordatorio del recinto en plan sic transit gloria mundi, como en los cementerios. Aunque, la verdad, casi da lo mismo porque tantas barbaridades se han hecho que otra más ni la notaría una sociedad claudicante como la grancanaria. Le han destruido tantos referentes que poco va a importarle.

Pero, a lo que iba: uniendo las fechas elegidas para apretar el acelerador de la demolición y la ausencia de información sobre los planes para la parcela, se entiende que la oposición se abstuviera de votar los dineros de la demolición y que cada palo aguante su vela.

Me ahorraré el alegato acerca de la oportunidad de consenso que ha perdido Soria. Se empeña en mantener a todo el mundo al margen de sus decisiones en lo alto del sexto escalón. Los plenos son, para él, mero trámite porque la oposición y los votos ciudadanos que representa no son sino una molestia. Dicen que aquí nunca sale nada adelante sin la correspondiente bronca, lo que estaría dispuesto a admitir si se concede que la mayoría de las veces el origen de la trifulca son estas formas de actuar. Lo hizo Soria con la demolición de los almacenes de Woermann, a traición; quiso repetir con el istmo y vieron la que se armó; y ahora, inasequible al desaliento, vuelve a la carga con el Estadio.

No les cansaré con lo que signfica el Insular para todos. Lo saben bien y me ahorraré asimismo cualquier ejercicio de añoranza. Sólo añadiría que el Cabildo adquirió el Estadio por un precio simbólico (los cinco millones y medio que costó la construcción) para apoyar a la UD, por lo que cabe entenderlo como un regalo a la ciudad y a la isla de sus propietarios originales. El dueño no es Soria que no se ha dignado a informar de lo que hay a la corporación. No ha tratado de consensuar para que cuando tenga que levantar el telón, no se encuentre con críticas y disconformidades. Su forma de actuar, a la vista de los precedentes nada escasos, hace que tengamos desde ya la mosca detrás de la oreja.

Si le dan a la moviola, recordarán cuanto interés hubo, en su momento, por ayudar a la UD entre los que esperaban ponerle la mano al Insular y hacer el gran negocio. La gente andaba requintada, no pudo ser y aquel desencanto hizo que casi dejara de ser también el equipo amarillo. No había nada que rascar y dejó de interesarles el futuro del club. Me pregunto si lo habrá ahora que rascar con el macho Soria manejando. Hablan de una zona comercial, de aparcamientos, de un pequeño auditorio, pero no se sabe con exactitud qué pretenden. Preocupante porque a la nula capacidad de diálogo y de consenso de Soria y a su manera poco democrática de concebir la democracia (para él las minorías no cuentan, sólo estorban) une escaso buen gusto y una notoria falta de sensibilidad política y cultural. Suficiente para permanecer en guardia hasta ver por donde sale.
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¿Nos hemos caído del guindo?

¿Nos hemos caído del guindo? JULIA HERNÁNDEZ PERERA

Me quedo con cara de póquer cuando oigo o leo declaraciones del presidente del Cabildo grancanario acusando al Ejecutivo de Adán Martín de boicot a Gran Canaria. No puedo evitar hacer memoria histórica y retroceder a un tiempo pasado, no tan lejano, y preguntarme lo mismo que otros muchos lectores, ¿este señor se cree que nos acabamos de caer del guindo? Sobre la gestión del señor Adán Martín no voy a entrar en consideraciones ahora, porque supone un punto y aparte y requiere, para él solito, un capítulo singular, distinto y detenido, que ya tocaremos más adelante, pero lo del señor Soria no sé si es para reír o llorar. Eso sí, dudo entre que sea a lágrima viva o no, porque la ocasión bien lo merece.

Resulta que Soria y su equipo, en mayo exactamente, anunciaron su intención de mantenerse en el Gobierno contra viento y marea, y ahora, apenas un mes después, y por supuesto tras el cese forzoso de los consejeros conservadores y correspondiente toque de retreta para marchar en retirada y para avisar a la tropa que se recoja en el cuartel general -el Cabildo-, se erigen en defensores no sé de qué, si de la isla, los isleños o de ellos mismos, y haciendo gala de su escasa coherencia, muestran una actitud ilógica que no es consecuente con la posición mantenida anteriormente, porque, no nos olvidemos, todas las actuaciones del Gobierno de Adán Martín hasta ese momento, contaron con su beneplácito y visto bueno, consintiendo todas y cada una de las situaciones que se han dado en esta legislatura, buenas y malas, y no porque estuvieran privados de la facultad de hablar o porque estuvieran faltos de entendimiento o razón. No, señor Soria and company, optaron voluntariamente por el silencio, y ya lo dice el refranero popular, el que calla otorga, y usted no tiene valor moral para criticar y hacer suya la defensa de los intereses de Gran Canaria, sin antes retractarse, públicamente, de lo hecho y de lo dicho.

Hace manifestaciones públicas, entre otras afirmando que ATI ha hecho suya Gran Canaria. Pero, ¿no fue usted mismo quién aseguró haberse alineado con José Carlos Mauricio para aniquilar el proyecto nacionalista en esta isla? Tengo la impresión de que está perdiendo el timón de este barco y va dando palos de ciego de aquí para allá, error tras error. Ha hecho mal los cálculos y a la debacle sufrida tras la expulsión del Gobierno regional, suma el varapalo en Lanzarote cuando quiso tensar la cuerda y, qué pena, se rompió.

Para variar, no podía ser de otra manera, intentó encontrar una cabeza de turco que asumiera como propios sus errores personales y ahí estaba Alejandro Díaz, presentando su dimisión, cuando es vox populi que estaba en desacuerdo con esta decisión y que la llevó a cabo por imperativos de las altas esferas del Partido Popular, o sea, usted.

Ya va siendo hora de que reflexione, analice minuciosamente los modos y maneras empleadas y, sobre todo, sus actitudes, porque pone en tela de juicio nuestra capacidad de entender o comprender, nos tiene considerados por menos de lo que somos y menosprecia nuestro raciocinio y nuestra inteligencia cuando nos quiere hacer creer que es poseedor de la verdad absoluta, enviando mensajes subliminales que hablan de desequilibrios, boicot y demás, y, no nos engañemos, sabemos lo peligrosa que resulta ésta creencia en manos de personajes peculiares que quieren hacer historia, porque su mal uso es el punto de partida para que fracase la convivencia democrática que tanto nos ha costado.
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Esperar sentado

Esperar sentado JOSÉ A. ALEMÁN

Tiene razón Karl J. Müller, en su mensaje de ayer a esta sección, al discrepar de mi idea acerca de la rentabilidad de la ignorancia. Comparto, asimismo, su opinión sobre el efecto multiplicador de la difusión de la cultura para el prestigio de una marca turística y sobre la afluencia de visitantes. Y vuelve a tener razón respecto a la Feria del Libro de Frankfurt, que conozco, como sé del interés en ella de Manolo Padorno al frente de Ediciones JB, cuando se plantó allí sin otro apoyo que su propio entusiasmo. No es menos cierto que todas las comunidades autónomas españolas con intereses turísticos tienen en esta Feria su stand. Menos la canaria, claro. La colista.

Lo que ocurre es que Karl J. Müller no reparó en la ironía de mi afirmación, pues me refería a la específica rentabilidad de la ignorancia para el negocio de los especuladores: al no tener que habérselas con un pueblo que tenga conciencia cabal del valor de sus entornos urbanísticos, de sus edificios históricos, del paisaje natural y de la delicadeza de los sistemas ecológicos, nada les impide hacer el agosto. Y no va el Gobierno a crear esa conciencia; hasta ahí podíamos llegar, con lo caras que son las campañas electorales.

Es un hecho la poca resistencia que ha encontrado la especulación para llenarse los bolsillos de mala manera; otra cosa es que esa rentabilidad puntual para ellos acabe por volverse en contra nuestra, si no lo está ya. Manolo Vázquez Montalbán solía decir que mal va un pueblo que desprecia su propia gastronomía, lo que bien podría extenderse a otros aspectos de la cultura; como la pérdida casi total de los referentes físicos, ambientales y espirituales que proporcionaron a generaciones anteriores, entre otras la mía, su primera percepción inmediata del mundo de la que ya no disfrutarán quienes nos sucedan. No puede esperarse un comportamiento diferente en otras vertientes de la cultura menos notorias. Todo un drama que nos está pasando facturas de desarraigo y marginación.

Pero me alegro que Müller no advirtiera la ironía. Es más: estoy seguro de que sí lo hizo y prefirió pasarla por alto como pretexto para su interesante mensaje. Lleva, dice, más de veinte años acudiendo a la Feria del Libro de Frankfurt y considera frustrante que Canarias no la aproveche en su doble dimensión, la cultural y la turística. Lamenta que los políticos, después de tolerar y hasta promocionar la destrucción del patrimonio material isleño, sean incapaces “de presentar debidamente el patrimonio literario (y musical, dicho sea de paso)” en el corazón de un país de la importancia turística de Alemania y en una Feria del Libro de tremendo potencial difusor.

Müller, aquí viene lo bueno de lo peor, no se limita a hacer sugerencias. Según afirma, tras comentar a gentes de la cultura su idea, “agarré la documentación de inscripción, hablé con las responsables en la feria del área hispanoparlante (encantadas con la idea), lié un paquete de documentos sobre condiciones y precios, direcciones, mails y teléfonos y lo entregué personalmente en la oficina de doña Dulce Xerach que no se encontraba en Las Palmas. Ofrecí apoyo gratis como traductor y el conocimiento de la Feria de Frankfurt... pues no recibí ni un mail de haber recibido la documentación. Como si la hubieran tirado a la papelera”. Que será lo más probable: no va Dulce Xerach a darle aire a un canarión, aunque sea alemán, después del esfuerzo de desmontar la administración cultural autonómica en Gran Canaria. Que, por cierto, para lo que servía no se echa en falta. Una malcriadez más del Gobierno el ni siquiera responder; para decir que no, claro, porque sería absurdo esperar cosa distinta.

Termina diciendo Müller que está jubilado y se aburre y que “a lo mejor pongo yo un kiosko de literatura canaria en Frankfurt e invito a las editoriales canarias a participar”; lo que remata con una buena muestra de su adaptación a nuestro medio político y social al considerar que quien espere que reaccionen las autoridades debería buscarse una butaca cómoda; lo que equivale al muy castizo de más vale que esperes sentado, que es nuestro sino con esta gente mandarina.

Lo malo no es que hayamos perdido treinta años de Feria de Frankfurt, como indica nuestro comunicante, sino que deben por perdidos los treinta siguientes.
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San Borondón turístico

San Borondón turístico ANDRÉS RUIZ DELGADO

Desde hace años acudimos a Valencia, en el florido mayo. Lo hacemos por lazos familiares. Gracias a esta circunstancia hemos aprendido a conocer y valorar las entrañas y fisonomías de aquella hermosa tierra, que ya no se tipifica con la vieja estampa de barracas, cañas y barro. Valencia, en la actualidad, es una ciudad pujante, de traza moderna y avanzada en el plano arquitectónico y concepción urbanística. No por esto menoscaba su pasado, descrito magistralmente por Blasco Ibáñez. Persisten en su geografía, como mágicos brotes entre la dominante eclosión, lugares de recónditos goces e incluso, a pocos kilómetros de la urbe, enclaves tan singulares como la albufera y El Palmar, en los que no se altera el entorno. Ni las formas y códigos de sus gentes pescadoras.

Con todo, no hemos caído en la abstracción admirativa, pese a las satisfacciones proporcionadas. Estamos empeñados desde hace tiempo en que el potencial turístico valenciano (de verano) se canalice hacia Gran Canaria, al menos en buena parte. Sin embargo, cada año, en nuestra estancia en la ciudad del Turia, nos encontramos con idéntico panorama: en los carteles exteriores de las agencias de viajes prepondera el nombre de Tenerife como destino turístico de las Islas, al lado de Lanzarote. En una serie de artículos publicados a partir de 1999, hacíamos detallada referencia al respecto. Los últimos, 1 y 6 de junio de 2004, con estos títulos: Gran Canaria, tan cerca y Valencia, tan lejos. Antítesis de lo que, sorprendentemente, sucede. Por vía aérea, la línea Valencia-Gran Canaria, y viceversa, dispone de intensificados servicios durante la semana. Desde aquí, no tenemos en cuenta esa posibilidad, nos mantenemos distantes y alejados.

"Hemos descuidado", escribíamos, "una parcela importante de nuestra gallina de los huevos de oro, el turismo". Ya es sabido que en Gran Canaria, en lapso no lejano, por el sector hotelero se despreció al turismo peninsular, ofuscados sus rectores con el que provenía a raudales de distintos puntos de Europa. Y ahora,
cuando éste flaquea, se pagan las consecuencias. No obstante, en los actuales momentos algo se está removiendo,
tal como se aprecia en la cifra de visitantes peninsulares. Pudimos observarlo, en persona, cuando en avión de Spanair viajábamos hacia la capital levantina. Grupos de valencianos, tras el disfrute de vacaciones en esta Isla, se congratulaban de las gratas jornadas vividas. Hasta hacían ostentación del mojo canario que se llevaban embotellado, cual deleite gastronómico. Al regreso, veinte días más tarde, otros grupos acudían a Gran Canaria, como si fuese un relevo. Parejas jóvenes, con niños, dicharacheras y muy ilusionadas. Evidentemente, existen indicios de favorable cambio. Pero se puede hacer muchísimo más para el incremento de la captación
turística en dicho mercado. Nuestro recorrido, un año más, por el extraordinario escaparate de la avenida de Blasco Ibáñez, así lo pone de relieve. Llamativas ofertas de un destino que prevalece: Tenerife. Tampoco falta Lanzarote y, en menor grado, Fuerteventura. Gran Canaria, missing. Como San Borondón, una isla fantasmal, "fluctuante, que se retira de la vista"...

Basta con contrastar las ofertas: Viajes Iberia: Tenerife al lado de cualificados destinos internacionales como Venecia,v Varadero, Lisboa, La Habana, etc. De Gran Canaria, cero. Viajes Halcón: Tenerife con París, Praga, Brasil, Túnez, Turquía, Cuba, República Dominicana... Gran Canaria, cero. Viajes Marsans: Puerto de la Cruz como única oferta de Canarias, con enmarque en forma de corazón, a modo de sugerencia a jóvenes parejas y recién casados. Y así sucesivamente.

¿Nos interesa o no el turismo peninsular de verano? Hay signos contradictorios. Por un lado se dice -leemos
estos días- que la crisis turística ha motivado que establecimientos sureños ofrezcan estancia y media pensión por sólo 25 euros y que, a causa de la emergencia por la que atraviesa el sector, la patronal del ramo considera "muy complicada" la situación.

Ahora bien, ¿qué hace el empresariado hotelero y extrahotelero, especialmente en el núcleo fundamental del Sur, para promocionar sus centros en las temporadas veraniegas? Algunos descollantes recintos hoteleros más recientes, sí que lo hacen a través de la prensa. Otros, la mayoría, según los rasgos externos, esperan a que caiga el maná o que la entidades concernientes al turismo les saquen del mal trance. El ejemplo que exponemos de vacías promociones en Valencia, una de las zonas del país con mayor potencialidad socioeconómica, resulta más que elocuente.

En los escaparates de las agencias de viajes, al contrario que Tenerife, Gran Canaria- triste es decirlo- no pinta nada. Año tras año lo venimos mostrando en estas columnas. Y no se corrige lo más mínimo. Somos, si se nos permite la hipérbole, una especie de San Borondón turístico. Y esto en un espacio de tanta vitalidad como Valencia, la tercera ciudad de España por número de habitantes, con una alta renta per cápita, es decir, mercado que puede suministrar considerables flujos hacia nuestra Isla, si es que no seguimos adormecidos. Sin embargo, incluso con las estimaciones desalentadoras que relatamos, no establezcamos conclusiones definitivas.

Lo que recogemos es un aspecto. Hay otra cara que mueve a la esperanza. En cuanto a la propaganda en prensa y folletos, la impresión es diferente, conforme abordaremos en próximo artículo. Por supuesto, sin que se deje a un lado la desventaja abismal en las ofertas de escaparate, primer punto en orden a la conquista de clientes. Cada cual recoge lo que se siembra. En eso, indiscutiblemente, merece elogios el impulso y la iniciativa del empresariado tinerfeño, que desde el principio abrió sus brazos al turismo peninsular e insiste en el mismo
camino. En ese objetivo, no escatiman medios, procedimientos y técnicas de persuasión. De paso, con el evidente absentismo grancanario, les vamos abriendo el camino en su propósito de que la marca de Tenerife se convierta en sello y referencia del turismo en Canarias.
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Joyas del PP

Joyas del PP JOSÉ A. ALEMÁN

La concejala Alejandra Fabre, una de las joyas del PP, se propuso impedir que Nardy Barrios pronunciara el pregón de las fiestas de Hoya de la Plata y dijo a los vecinos que pregonaba la alcaldesa Luzardo o el Ayuntamiento no les remodelaría la plaza. De modo que los vecinos pidieron a Barrios que renunciara, así Dios le salve el alma.

Barrios consintió, Luzardo fue invitada a pregonar y se convocó a los vecinos (y vecinas) para que asistieran como un solo hombre (y mujer) al acto luzardino en que la alcaldesa, obsérvese la rara astucia, presentaría las obras de la ansiada plaza. La convocatoria pretendía coger a Luzardo por la palabra e instruía a los asistentes de qué hacer “si el cura se pone pesado”. No por motivaciones anticlericales sino de elemental cautela, pues el cura se rebeló contra la imposición de Fabre.

Los vecinos, por tanto, se bajaron malamente los calzones ante Fabre debido a su realismo estratégico: con un gobierno municipal que pasa de las barriadas populares hay que humillarse y hasta dejarse sorroballar si es preciso, para lograr, por ejemplo, una plaza.

Así las cosas, Luzardo hizo como que se bajaba del guindo y anunció que no se opone a que Barrios sea la pregonera. No se sabe si porque comprendió a tiempo que el lío beneficiaba a Barrios, que, cómo no, le sacaría lasca electorera; o por temor a que la atabicaran con el compromiso de la plaza, cuando igual no hay proyecto ni intención de hacerla.

El incidente, mínimo, ilustra bastante, a mi entender, la mezquindad de la mediocre mayoría municipal. De la que también hizo gala en el ámbito insular otra joya soriana: el consejero de Cultura del Cabildo grancanario, Pedro Luis Rosales, a cuenta del Museo de la Ciencia.

El director del Museo, Jacinto Quevedo, elaboró un proyecto de ampliación de las instalaciones. El hombre no escuchó a quienes le advirtieron que Soria sólo está para los grandes números, no para ideas útiles, y le solicitó una entrevista. Soria, tras la consabida espera, le echó al mentado Rosales, no sin darle antes de soltárselo instrucciones tan terminantes que no llegó Quevedo a quitarle los lazos a la carpeta de papeles porque le espetó el consejero, a la primera, que la propuesta de ampliación iba contra el PP. Ni Acebes, oye. Y no hubo más que hablar, que las paranoias son jodidas. Me cuentan que suelen darle a Rosales ataques de intemperancia verbal disparatada, especialmente después de las comidas.

Si es posible que Fabre actuara en Hoya de la Plata sin contar con Luzardo, Rosales aplicó fielmente el pensamiento anticultural de Soria. Éste trató de impedir que se creara el Museo de la Ciencia, que don Olarte impuso desde el Gobierno adscribiéndolo a Turismo; posteriormente, a pesar de su éxito o a causa de él, quiso cerrarlo y de ahí que Rosales se pusiera a hacer méritos como se puso, pobrecito.

No les diré de la serie de circunstancias (casuales, porque no hay inteligencia política para propiciarlas) que hicieron posible el Museo de la Ciencia; un equipamiento por el que se darían de bofetadas otras ciudades con mandarines dotados de sensibilidad y visión, lo que no es el caso. El Museo, mal que le pese a Soria, es ya referencia de la zona del Parque de Santa Catalina y cualquiera con dos dedos de frente y menos soberbia lo potenciaría para que se note menos el fiasco del vecino mamotreto de El Muelle, que sí cuenta con las bendiciones sorianas. Los grandes números, ya saben.

Es evidente que con el Cabildo no puede contarse en lo que no lleve la marca del PP y la vitola faraónica de un montón de ceros a la derecha. Sé de ideas que duermen en los cajones a la espera de que el macho Soria desaloje la Casa Palacio. Por citar asuntos frustrados de cierta notoriedad, la visita de Clinton de la que Soria ni se enteró por no ponerse al teléfono; o que pasara sin pena ni gloria la celebración del cuatrocientos aniversario del ataque a Las Palmas de Gran Canaria de Pieter Van der Does; o lo de los Nobel; o la retirada de subvenciones a actividades como el Encuentro Teatral Tres Continentes, que sigue adelante y crece en reputación internacional muy a su pesar. Una joya.

Canarias, colista

Canarias, colista JOSE A. ALEMAN

El lunes por la mañana, una emisora tinerfeña me cogió en un renuncio. De vez en cuando me saca a antena por teléfono en plan de aquí te cojo, aquí te mato y esta vez lo consiguió a cuenta del informe del Consejo Económico Social (CES). Me agarró mal sentado al preguntarme a traición acerca de la bajísima inversión canaria en Cultura que coloca a Canarias en el último lugar de España. Me cogieron mal sentado, aclaro, no porque desconociera lo del informe sino debido a algo peor: su lectura no me produjo reacción alguna. Es lo normal y sabido y pasé la página, sin más. La sorpresa hubiera sido que no lleváramos el farolillo rojo.

En las Islas la ignorancia es rentable. Permite a los especuladores, por ejemplo, llevarse por delante, con el apoyo de las administraciones públicas, entornos urbanos, edificios históricos y recursos naturales y paisajísticos que forman parte de nuestro acervo cultural colectivo. Si no se atienden ni defienden esos referentes comunes, que fueron parte de nuestra primera percepción del mundo, negada a las generaciones que nos siguen, ya me contarán ustedes qué puede esperarse de los mandarines que no sea obstaculizar la formación de una conciencia que imponga el respeto al patrimonio de todos; o combatirla, caso de que esa conciencia surja, a pesar de todo, en casos puntuales; de los que ha habido algunos recientemente.

Y de ahí para abajo, todo. Poco cabe esperar de un Gobierno que, como recordara Roberto Moreno, secretario de Comunicación del PSC, “recortó el presupuesto del Plan Canario de I+D y de becas de transporte escolar para dar más dinero a las retransmisiones de partidos de fútbol de la Televisión Canaria”. El hecho señala las prioridades del bananerismo andante.

La desesperanza en el caso grancanario es mayor porque a la irrelevancia de los responsables autonómicos del ramo, entre los que hubo quienes nada tenían que ver con ese mundo, se une el macho Soria a quien le sale urticaria cuando oye hablar de Cultura desde ese sexto escalón al que se elevó para presidir los plenos; tras modificar, por cierto, el diseño original del salón de actos del Palacio Insular, lo que constituyó, cómo no, otro de tantos atentados. Así no dan ganas de hablar de transferencias culturales a los cabildos ni de las razones de que se mantenga una doble instancia en la materia, la autonómica y la insular. No me provoca siquiera la cuñadísima Dulce Xerach Pérez guión López o Gómez, o por ahí.

Resulta tan fatigoso hablar de asuntos sin remedio que voy a fusilarle a José H. Chela su artículo de ayer en la prensa. Describió la situación mejor de lo que lo haría yo, cosa que le agradezco. Tras referirse a la caterva de responsables culturales sin el menor interés y conocimientos en ese ámbito, señala el engorde de las capillitas insulares de la intelectualidad paniaguada y la promoción de proyectos y actividades sin futuro interior ni proyección exterior. “Han alimentado”, señala Chela, “la endogamia de los figuritas de siempre y no han sido capaces –porque no convenía- de desligar el apoyo a la imaginación y a la brillantez de las simpatías personales y partidistas, condenando a los creadores, a los artistas, a los intetectuales, a los escritores, a los músicos y demás al clientelismo político o a la arriesgadísima, aunque apasionante, aventura en solitario”. La Cultura de las Islas permanece así, sin capacidad de despegue ni de proyección exterior, maniatada, dice el articulista, “desde los estamentos oficiales, por la zafiedad de sus propios dirigentes, por su carencia de miras, por el amiguismo y por la mezquindad ideológica y presupuestaria". No se puede decir con mayor claridad sin caer en las palabrotas.

Añadiré por mi parte, para que no digan, que hubo un momento, bajo la presidencia de Jerónimo Saavedra y con el entusiasmo de Manolo Padorno, en que pareció que íbamos a despegar. Pero con CC y su nacionalismo al tanto por ciento hemos reculado tanto que está la Cultura sin pulso, aunque siga latiendo extramuros, casi en la clandestinidad.

“La libertad que ha de darse al pueblo es la cultura”, escribió don Miguel de Unamuno hace más de ochenta años. Pero la libertad es peligrosa y eso lo saben nuestros incultos mandarines. Por eso la Cultura en Canarias está a la cola.
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Lo estás haciendo muy bien

Lo estás haciendo muy bien FRANCISCO J. CHAVANEL

Adán, amigo, gigante, corteza mía: cómo felicitarte, inventar palabras que estén a tu altura. Vas camino de ser un símbolo, aquí, en Tenerife, en la casa en la que un día próximo el control del transporte del Archipiélago será nuestro, el clientelimo que abrevamos, esa autocensura que nos autopropoponemos, férrea y sectaria, para que los afanes de nuestro disimulo construyan la región que pretendemos.

Te digo que yo, Manolo, Manolo el Hermoso, tal vez la persona más querida de tu isla, te lo digo sin arrogancia y sin soberbia, te lo dice tu costilla, la persona que se inició contigo en el arte de la política. La que cruzó contigo el rubicón de la empresa a la ordenación pública, los que un día nos numantinizamos e hicimos una roncesvalles de nuestro desconsuelo, te lo dice con el corazón, con la música de los sabores y de los olores de nuestra pequeña patria, yo, el primogénito, el primero que lo inició todo, la hora de tu isla, de la mía, de la de centenares de miles como nosotros, te lo digo que yo me siento orgulloso con la crisis que has resuelto, de cómo la has resuelto, cómo por una vez los gigantes parecieron enanos, de cómo las torres fueron babel, del infierno que has creado en ellas, de esa Gran Canaria aturdida, sin apenas reconocer su tacto, la chata magnitud de su rabia, pactando contigo, con nosotros, con todos nosotros, una salida a su trinchera.

Te felicito por hacerme caso, y perdóname por el beso a mi egolatría. Te felicito por echar a Soria, el instante, el preciso momento en que guadaña y necesidad se hicieron junta en beneficio de la generalidad. Y te felicito, sobre todo, por el gobierno que montamos, todos nuestros, o afectos, cercanos o amamantados, todos con una pena en el alma, todos con algo que demostrarnos. Todos, sin excepción. Da igual. De Lanzarote, Fuerteventura, La Palma, o Gran Canaria. Todos de la casa. Amigos. Aliados. Clientes. Ni siquiera Mauricio puede gritar con la boca llena que posee una corriente dentro del gobierno. ¡Cuántas veces lo pensé, cuántas lo soñe! Eran otros tiempos, otras primaveras. Entonces nos llevábamos las sedes a hurtadillas, en noches de violación y saqueo, había qué ver cómo penetrábamos en la troya de nuestros enemigos.

Pero esto tuyo no tiene parangón. Es la visualización perfecta de un poder omnímodo. Caen los recelos, los rostros inmundos que niegan la región se articulan ante ti y se postran. El sarro de rencor de nuestros afiliados se relaja, se concilia, es como si los caníbales recuperaran la dignidad. Aunque el ambiguo futuro depare seguridades para nuestra isla natal, en esta hora de triunfo debo avisarte de la molicie que ataca a los triunfadores, del odio imprescindible que debemos mantener, del recuerdo permanente que todavía hemos de recitar una y mil veces de despojos cometidos y por cometer para que nada vuelva a ser lo mismo. Para que no exista una nueva oportunidad. ¡Asúmelo, Adán! ¡La Región, el reparto de todo efectuado por nosotros, es nuestra bicoca!

Ah, pero mi carta es de felicitación, de abrazo estrecho hacia ti, felicitación pues al fin me has atendido, después de tantas horas de tribulación a través de Pilar (Parejo), a través de tu entorno encorajinado, que supo rectificar lo que era la muerte segura de ATI y de Coalición Canaria. Seguro que te percatas de la cantidad de posibilidades que manejamos ahora. Recrudecer el pleito insular significa elevarnos en Tenerife, rebajar las pretensiones socialistas, y otorgarle respiración asistida al PP de Gran Canaria. ¿Lo ves? Tenemos una derecha dispuesta a pactar con nosotros en 2007 a cambio de casi nada. Y a una izquierda que hará lo que sea, martirizarse con la terquedad del bruto, con tal de estar presente en ese gobierno aunque sea mayoría. Hemos cambiado la historia. Reconociéndonos que Soria es un paleto al que no debe dársele importancia, y que el PSOE es un enemigo de cuidado si gana las elecciones, nosotros, con tu acción, con mi inteligencia, con el impulso de la ATI profunda, volvemos al centro en el juego de las dos sillas: nadie podrá montar un gobierno sin nosotros. Y sí, ya sé que Román juega a un gobierno de izquierdas, y que Mauricio también, pero los caminos del Señor son inescrutables y de eso saben perfectamente los socialistas y Honorio García Bravo. (Por cierto: ¿cómo todavía hay quién sostiene que hubo una pistola por medio para traerlo de la Península para montar mi moción de censura).

Tu última actuación con los empresarios de Las Palmas me supo a gloria bendita. ¡Los engañaste! Primero te dieron con la puerta en las narices, y más tarde llamaste al presidente de la Confederación, Mario Rodríguez, para reunirte con él en almuerzo privado… El muy tonto cayó. Se ve, Adán, que sufren del síndrome del nido vacío. Quitarles a Mauricio y echar de menos al hijo listo que les resuelve los problemas con el médico es lo mismo. Y luego, qué habilidad, invitar in person a Germán Suárez que está en todas las negociaciones. Y luego que te censuraran a Pepe Sánchez, buen amigo nuestro, por no darle protagonismo a Grisaleña. Y luego que Juan Miguel Sanjuán estuviera en Santo Domingo triunfando sobre la arena rubia. Y más luego que te aceptaran a Sergio Alonso. Me pongo en tu pellejo. ¡Cómo te reirías! ¡Qué desesperación la de estos empresarios grancanarios! ¿Son éstos los que proclaman ser locomotoras de la región? ¡¿Y con qué cerebro?!... ¡Dios mío! De repente, de la bolichada, tres de los máximos accionistas de la Clínica San Roque de Meloneras junto a ti, compartiendo mesa y mantel, pidiendo, casi, perdón por existir.

¿En qué estarían pensando los tres? ¿Acaso no conoce Mario Rodríguez nuestra profunda querencia por Pedro Luis Cobiella? ¿Aquellos besos que le diste, la red hospitalaria casi a su nombre, las amistades de copas y rebumbios hasta el amanecer, el viaje a Cancún, y el vértigo de tantas cosas en común desde el principio, desde la fundación, desde que nos hicimos hombres, Adán?... Mario sacó adelante el concurso de Meloneras porque Román se puso isloñetista, razón de más para contratar a José Carlos para que le disparase en la sien, pero ahora depende de las subvenciones, depende de tu pulgar, de la gracia que tengas con él, de lo bien o mal que se porte.

Y por eso vino a verte. Entregado. Él y los demás. Eso y contaminar, a través del fondo de reptiles, a aquellos medios grancancarios que pasan por caja, fue de catón, una obra de arte, un reconocimiento orográfico del terreno digno de Napoleón. ¿Cómo expresártelo? ¡Una obra maestra! Nunca nos habíamos divertido tanto en la Avenida de Anaga. ¡Corrió -cuéntalo, mi buen amigo- el etiqueta azul en una noche de verbena!

Lo importante, Adán, es que hemos recuperado la iniciativa. La pinza Mauricio/Soria nos asfixiaba y ahora somos nosotros los que remamos hasta el centro del río. El mundo es de los intrépidos, de los que no tienen miedo a morir. Tú, de alguna forma, has resucitado en dos ocasiones, por eso no te importa seguir pudriendo los cimientos de una sociedad entera.

Mandamos. Dirigimos. Abrimos las cerraduras inconmovibles. Una isla sobre las demás. Una región posible porque nosotros la gobernamos. ¿El pleito insular? Claro, siempre. De ello hemos construido una legión, tal vez una nación. Te felicito, amigo, tienes la mala leche de los que se sienten inmortales. Ya era hora.

Firmado: Manuel Hermoso.
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Alquimistas y mandarines

Alquimistas y mandarines ANDRÉS RUIZ DELGADO

Una descarada oligarquía (gobierno de pocos, define el DRAE) trata, ahora más que nunca, de adueñarse del poder en Canarias.El entramado de ATI, que es la que manda y gobierna, ha roto aguas, se ha desmadrado y no satisfecho con lo que han conseguido en largos años, se halla en plena y desorbitada marcha. Como una apisonadora, decíamos en reciente artículo. Están tan poseídos de su ego hegemónico, que apenas algunos, con razones y números por delante, se salen del guión que a ellos satisface y conviene, alquimistas (ya se sabe, los que profesan el "arte" de transmutar y transformar unas cosas en otras) y mandarines (señores de gobiernos
y haciendas) acuden prestos, repartiendo furiosos mandobles. Incluso hay quien, como el ubicuo Paulino Rivero, alcalde de El Sauzal, presidente de Coalición Canaria (cada vez más ATI) y con ínfulas de cargos a nivel nacional, blande su espada y amenaza al empresariado grancanario por el solo hecho de denunciar, con verdades y números fehacientes, el grave perjuicio que el Ejecutivo de Adán Martín ocasiona a Gran Canaria.

El proceder de Paulino Rivero, desde su púlpito ático, no debe extrañar a nadie. Ya, en una memorable oportunidad, cuando se demandaba la creación de la ULPGC, muy ocurrente, acuñó otra frase que los grancanarios nunca podremos olvidar: "¿Y por qué no, otra en Chimiche?". Chimiche es una caserío de Granadilla de Abona y con ello hacía patente su menosprecio a las fundadas aspiraciones de centros universitarios por parte de la ciudad más poblada e importante del Archipiélago. Tacha de "irresponsables" al colectivo empresarial de esta Isla y encima le acusa de reavivar el enfatizado "pleito insular", al que precisamente el señor Rivero, en plan de fogonero mayor, atiza más fuego con una irresponsabilidad -ésta sí- realmente asombrosa, impropia de quien, ostentando destacado mando político, debiera mesurar sus expresiones. Por desgracia, hay gentes -alquimistas y mandarines- que se empeñan en que la marejada en el Archipiélago alcance más devastadoras proporciones, convirtiéndose en desbordante "tsumani". ¿Será posible atajarlo? Déjense de artimañas y cuentos (aclaren cuentas). Gobiérnese con fiabilidad y credibilidad, con la moderación y equidad exigibles a todo cargo público. De ése correcto funcionamiento, en las áreas de gobierno, depende el progreso de Canarias y el sosegado bienestar de sus habitantes.

Exacerbaciones partidarias, y más si propenden a enfrentamientos entre islas, no conducen a nada bueno. A no ser que alquimistas y mandarines se hayan sumado al guión de la obra de García Márquez "Cómo se cuenta un cuento", asidos especialmente a su primer capítulo, titulado "El dúo, el trío y el antifaz", en el que se dice: "Cuando uno analiza y se da cuenta de que, efectivamente, algo no funciona dentro de la historia, está desajustando su estructura, contradice el carácter del personaje [la argumentación], va por otro camino..." La táctica del calamar, como escribiéramos hace poco. Tratan de extender la confusión, solapando o desvirtuando
situaciones, en claro choque con la realidad y que, por ende, no conduce a justas soluciones de los problemas existentes. A no ser que, como en la obra de Michel Houellebecq, se pretenda ampliar el campo de batalla, para difuminar hechos, circunstancias y números irrefutables. En definitiva, derivan por otros derroteros que oscurezcan la cuestión de fondo. Si llueve, sacan el paraguas y así cobijados, siguen cantando, a su tono, por mucho chubasco que caiga fuera.

Sorprendente que se obvien, en los alegatos oficialistas, el dato de que Las Palmas aporta seis de cada diez euros de todo lo que se recauda por el REF. A pesar de ello, en el reparto de los recursos así obtenidos en el 2003, Tenerife se llevó 226,6 millones de euros, por 222 Gran Canaria. Otros datos: Las Palmas, provincia (término y circunscripción que se desconoce en el texto del Estatuto de Autonomía) por el IGIC aportó a las arcas hacendísticas 882 millones de euros por 763 millones los tinerfeños. Item más: Entre 2001 y 2003, el Gobierno canario primó a Tenerife, en el reparto de ayuda (transferencias y subvenciones corrientes), con 740,2 millones de euros. Gran Canaria, por los mismos conceptos, recibió 653,7 millones de euros, o sea, 85,5 millones de euros menos. Datos, todos ellos, publicados en la prensa, sin que hayan sido rebatidos lo más mínimo.

Y ya metidos en el meollo hacendístico, ¿por qué no aclaran a dónde han ido a parar, durante los últimos diez años, las cuantiosas bolsas innominadas, es decir, consignadas en presupuestos sin determinar su aplicación finalista, secreto que los sucesivos consejeros áticos de Economía y Hacienda guardaron cual férreos cancerberos, sin que de nada valieran las insistentes apelaciones para que se revelaran? Sería muy interesante, por otro lado, aun pasando por alto el bochornoso escamoteo de la Ley de Sedes, que se hiciera pública y pormenorizada relación de consejerías, viceconsejerías, secretarías generales técnicas, direcciones generales y demás entes de la Comunidad, especificando dónde aparecen radicados. Esto también aclararía bastantes cosas. Es
el trasfondo de un desequilibrio ostentoso, que de ninguna manera se quiere corregir. Por el contrario, se intensifica y radicaliza con el traslado a Santa Cruz de centros antes situados en Las Palmas de Gran Canaria, bajo el pretexto de pretendidas reorganizaciones.

Con las verdades a medias se disimulan o encubren actuaciones de quienes manejan el gobierno, el desarrollo y la economía de las Islas. Por dignidad, Gran Canaria no puede callarse, aunque aúllen y saquen sus dientes lobos, alquimistas y mandarines.

¡Y dale con el pleito insular!

¡Y dale con el pleito insular! JAIME LLINARES LLABRÉS

En Canarias no hay nada más parecido al río Guadiana que el "pleito insular", tan pronto se habla de él como deja de hablarse. Hay quienes creen que cuando no se habla de él es porque no existe y se llevan la sorpresa al verlo reaparecer, de repente, en los medios de comunicación. En estos últimos días el susodicho pleito insular ha reaparecido en el escenario por la remodelación que ha hecho el Presidente Adán Martín de su gobierno.

¿Hay o no hay pleito entre las islas?. Mi opinión, ya muy antigua, es que la rivalidad entre todas las islas canarias, que llamamos "pleito insular", es una realidad tan palpable, tan evidente, tan permanente y tan crónica, y, en definitiva, tan lógica que los que se empeñan en negarla o disimularla hacen un flaco favor al desarrollo global de nuestra Comunidad, que no debería colocarse al margen de la objetividad y de la realidad de las cosas. Las opiniones para negar, disimular o explicar el "pleito insular" son variadas: a unos les da vergüenza que los hermanos se peleen y, por ello, no se lo creen; otros creen con rabia que este pleito es ficticio porque está provocado por la metrópolis hispana y no por los isleños; otros opinan que se trata de una pelea entre las dos burguesías, grancanaria y tinerfeña, al margen de la presunta "inocencia" de las islas no capitalinas; otros creen que la pelea es entre siete u ocho y que las islas llamadas "menores" se alinean unas con Gran Canaria como La Palma y otras con Tenerife como Lanzarote; hay otros que piensan que cada isla menor es rival de su capital de provincia, dejándose querer por la otra capital; también hay quienes entienden el "pleito insular" como un rifi-rafe entre políticos que juegan a ver quién caza la pieza mayor para ofrecerla en homenaje a su pueblo elector; en esta teoría, quien más robe y más rapiñe a otra isla, mejor será tratado por sus electores insularistas.

Y yo pregunto, ¿hay alguien que se extrañe, quizás un sociólogo o un psicólogo social, de que exista rivalidad entre vecinos que forman una Comunidad, pero que, a la vez, gozan, cada uno de ellos, de un grado importante de autonomía? Desde una visión psicosocial neutra y sana, es lógico y esperable que un conjunto de islas con niveles evidentes de distinción y de autonomía, que, al mismo tiempo, forman una Comunidad socio-política, con
intereses comunes que se entremezclan con los particulares, que tienen Gobiernos insulares que coexisten con un único Gobierno Comunitario, posean en la naturaleza y estructura de sus relaciones un elemento de rivalidad que se manifiesta en la mayor propensión a la envidia, a las comparaciones, a los adelantamientos tramposos, a las vigilancias recíprocas, a las protestas por presuntos o reales expolios.

¿Cómo no van a vigilarse de cerca, incluso con grados de paranoia, dos islas capitalinas que, además, desean
y sienten ser cada una la Gran Capital? ¿A alguien le parece raro que cada capital quiera ser la primera? Y si hablamos de las islas no capitalinas, que son islas menos poderosas en recursos, ¿puede parecer extraño a alguien que presionen y pretendan equipararse a las islas grandes y que éstas se defiendan de esas presuntas
pretensiones?.

Mi opinión es que el "pleito insular" es un rasgo filogenético de la personalidad del canario, que siempre estuvo activo y nunca dejará de estarlo, a veces aparece más virulento y otras más adormilado; pero al igual que el Guadiana, su desaparición es imaginaria y ficticia. Las relaciones entre las islas, porque son distintas y, a la vez, forman una unidad, serán siempre relaciones de amor-odio, donde la rivalidad y, por tanto, la vigilancia recíproca son necesarias y normales.

Es más que necesario que los canarios aceptemos sin miedo y sin disimulos nuestro pleito insular, que asumamos sin falsas e ilusorias expectativas que la rivalidad interinsular es un rasgo constitutivo de nuestra personalidad colectiva, que no gastemos energía en el intento de eliminar el pleito y que, en todo caso, nos empleemos a fondo para que el pleito entre las islas no se nos vaya de la mano, que se mantenga dentro de las reglas, que no se salga de quicio, que no se psicotice. Si la rivalidad emanada del pleito insular es contenida en un buen cauce, como la abundante agua en un buen barranco, no sólo no nos hará daño; sino que servirá de acicate a una relación interinsular más armónica y más productiva. Tres son, a mi juicio, las reglas para que este pleito insular, aceptado y asumido como normal, no se nos vire en contra.

En primer lugar, que el Parlamento, siendo consciente de la innegable realidad del pleito, emane Leyes especialmente justas y exquisitamente equilibradas para el Archipiélago. ¡Hoy no tenemos esas Leyes Justas, ni justo es tampoco el Estatuto de Autonomía! Pero, a renglón seguido, estas Leyes han de ser escrupulosamente
ejecutadas por el Gobierno Autónomo. ¡Que no pase, por ejemplo, lo que ha pasado y sigue pasando con la Ley de Sedes!

En segundo lugar, la sociedad civil electora debería liberarse de la costumbre de depender neuróticamente de un solo partido y a la hora de votar tener muy en cuenta a los gobernantes que alimentan el pleito insular y a los que lo contienen en su cauce, sean del partido que sea. La fidelidad y el fichaje a ultranza por un partido, sean cuales sean los frutos que produce, es una de las lacras peores de esta enfermiza democracia. No es bueno
en una sana democracia que los partidos se sientan asegurados por una base de superfieles a sus dirigentes, digan lo que digan y hagan lo que hagan. Por ejemplo, no es bueno para nadie que personas como Zaplana y Acebes, que hacen una oposición tan vergonzante, se sientan asegurados por un grupo de ciegos fans, que no tienen otro fin que serles fieles, aun a costa de la propia dignidad.

Es necesario, bueno y rentable que los canarios aceptemos elpleito insular con claridad y que los gobernantes y la sociedad civil de cada isla mantengan una diaria y normal alerta en la defensa valiente de sus derechos e intereses. Pero, no es bueno en absoluto que existan personas, instituciones y partidos políticos que yo llamo "inflamadores del pleito", "pleitistas profesionales" que viven gracias a sus instintos piromaníacos desbordados, que no viven realista y tranquilamente el pleito; sino que viven de él. Todos podríamos decir el nombre y apellidos de, por lo menos, una persona, una institución y un partido político. Como estoy seguro de que todos coincidiríamos en lo tres nombres, los omito aquí en aras de la evidencia.

En tercer lugar, nadie, ni gobernantes ni ciudadanos de a pie, debemos bajar la guardia. Es necesario mantener siempre despierta una actitud vigilante entre todos. En mi opinión, esa vigilancia la han mantenido sin pausa los tinerfeños porque ellos sí han creído siempre en la existencia del pleito insular. En Gran Canaria somos más incrédulos, bajamos la guardia con frecuencia porque hemos creído menos o casi nada en este pleito y, por ello, las consecuencias de este ignorante despiste son amargamente conocidas.

Nuestros políticos grancanarios no creen en el rasgo filogenético del pleito insular, no vigilan a los demás, se confían demasiado con el vecino y terminan con las orejas gachas y el rabo entre piernas. En una ocasión le dije al amigo Elfidio Alonso que si él me acompañaba con su guitarra, yo le cantaba una folía con mi timple, tomándonos unos pizcos, gozando del momento y de la amistad, pero con mis ojos puestos en sus manos porque al
descansar de la guitarra podía quitarme mi timple; a él le aconsejé lo mismo, que tuviera cuidado con su guitarra cuando yo soltara mi timple, aunque yo, ingenuo grancanario, descubrí y acepté el pleito insular mucho, muchísimo después que él.

En definitiva, nuestras relaciones interinsulares, entre islas tan distintas y, a la vez, con tantas cosas en común, están untadas de luces y sombras, de amores y de odios y ambos elementos son paradójicamente compatibles. La buena relación entre todas las islas no sólo es necesaria, sino perfectamente posible; los canarios formamos un noble y gran pueblo y en esa unidad hemos de avanzar; pero nunca negando la crónica realidad de este rasgo del "pleito insular", que si lo aceptamos y lo controlamos sin trampas, puede ser más que compatible con un buen nivel de amor fraterno y progreso social y económico de todos. Por ello, me atrevo, con todo respeto, a sugerir al Presidente Adán Martín, cuyo talante aplaudo, que no le tenga miedo ni vergüenza al pleito insular, que lo acepte y lo asuma con valentía e inteligencia y, eso sí, que fomente y ejecute Leyes que lo contengan en un seguro cauce para ser útil y rentable para todos, sin que se desborde y nos inunde
por sorpresa.
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No enmendalla

No enmendalla FRANCISCO POMARES

Paulino Rivero debe saber perfectamente a qué esta jugando: anteayer, en medio de la preocupación general por los atentados de Londres, seguía instalado en el discurso de la confrontación con esos siete empresarios grancanarios a los que sigue sin identificar. No sólo no aprovechó Rivero la oportunidad que brindaba el triste
momento para un llamamiento a la concordia, sino que insistió en reiterar sus argumentos sobre el chalaneo político de la confederación y el PP. Eso sí, adelantó que estaría dispuesto a zanjar la polémica si alguien aporta cifras que demuestren desequilibrio en las inversiones.

Rivero sigue llevando el ascua a su particular e indigesta sardina. Sabe que en Canarias no hay más datos sobre inversiones que los que proporciona el Gobierno, y sabe perfectamente que en esos datos, Gran Canaria no sólo no ha resultado perjudicada en el sumatorio de los últimos diez años, sino todo lo contrario. Son precisamente esas cifras las que han llevado a Soria a manifestar su desconfianza hacia los datos del Gobierno, que hasta ayer eran aportados también por los tres consejeros del PP. Son las mismas cifras que han provocado que Ricardo Melchior se olvide por un momento de la foto con Bill Clinton y pida explicaciones a Adán Martín en un tono muy agresivo, insistiendo en que quiere las cuentas partida por partida...

En realidad, todo esto es pura fanfarria. Fanfarria de Rivero, de Soria y de Melchior. Porque la radicalización del pleito no depende de los equilibrios reales o ficticios en las cuentas del Gobierno, sino de la percepción de la ciudadanía. Las cuentas del Gobierno podrían ser absolutamente equilibradas en el reparto de las inversiones, y existiría desequilibrio si todas las carreteras de Canarias se adjudicaran a la misma empresa, o a empresas de una única isla, o mayoritariamente controladas por capital de una isla. Los ciudadanos y los empresarios tienen la certeza de que el equilibrio no es que Tenerife y Gran Canaria sumen idéntico gasto en todas las partidas y en todas las anualidades -eso es tan banal como absurdo: no haría falta un gobierno para
aplicar así el presupuesto, bastaría con una máquina calculadora- sino que el Gobierno dirija esta región con sensibilidad hacia todas las islas, vocación de equilibrio y un reparto sensato en el que se prioricen las verdaderas necesidades y no la clientela.

Eso no se logra a base de reparto presupuestario milimétrico: hacen falta muchas más cosas. Hace falta que en Tenerife la obra publica no sea toda para Traysesa, por ejemplo.
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¡Sálvese quien pueda!

¡Sálvese quien pueda! JOSÉ A. ALEMÁN

En el plan de bachillerato que me tocó era drástica la separación de Letras y Ciencias. Tanto que, al optar por Letras, a la tierna edad de catorce años más o menos, perdí de vista para siempre las Matemáticas. Fue una elección radical que me instaló definitivamente en la duda metafísica, que sería mi medio de vida. Llegué a envidiar a los compañeros de Ciencias y su absoluta creencia en la exactitud de los números que habría de convertirlos en hombres de mayor provecho. Dos y dos son cuatro, repicaban inamovibles despreciando la posibilidad de que pudieran sumar más o menos; pero se irritaban si les hacía ver su impotencia para explicar la razón de que fueran necesariamente cuatro y no tres o cinco. Y les cabreaba que entonces yo los comparara con los curas, que nos hablaban del misterio de la Santísima Trinidad sin poder tampoco explicarlo. La Iglesia, siempre expeditiva, resolvió el problema declarando la Santísima Trinidad dogma de fe con la misma contundencia de los profesores de Matemáticas al sentar que dos más dos no podía ser sino cuatro, en cualquier circunstancia. Siempre detesté las verdades incontrovertibles y quizá por eso me metí a periodista.

No podía entonces imaginar que la política canaria vendría con el tiempo a confirmar lo que tanto mortificaba la soberbia seguridad de mis compañeros de Ciencias. Así, por ejemplo, tenemos hoy que con los mismos números el Puerto de La Luz arroja superávit según el presidente de la Autoridad Portuaria, el Arnáiz irrepetible porque vamos dados como se repita, mientras Puertos del Estado lo coloca al borde la quiebra. De igual modo, los empresarios grancanarios hablan con cifras de desequilibrios interinsulares en contra de su isla, que el Gobierno niega o acepta, según, para afirmar con sus contracifras que es Tenerife la perjudicada. Tras cada jornada electoral y sobre el cómputo de resultados todos los partidos dicen haber ganado; los índices de paro aumentan o disminuyen a tenor del sistema de conteo; para desconcierto de los parados que ya no saben si lo están porque, además, el Consejo Económico asegura que les va de puta madre y se quejan de vicio.

Ahora me entero de que Mario Rodríguez, Germán Suárez y Sergio Alonso, los denunciantes del desequilibrio y dos piedras, mantuvieron el otro día una reunión con Mar Julios, vicepresidenta del Gobierno canario y responsable de Sanidad. A la que siguió otra con el presidente, Adán Martín, en la que por lo visto se restableció milagrosamente el equilibrio.

Uno de Ciencias diría, simplemente, que se han celebrado dos reuniones. En cambio, los de Letras, que rebasamos la duda metafísica para instalarnos en la sospecha cósmica y la absoluta desconfianza, vemos algo más que la frecuencia numérica con que han visto las caras: sin ir más lejos, los problemas de la clínica de Meloneras para suscribir conciertos con el Servicio Canario de Salud como factor desequilibrador. Esa clínica la ganó en concurso el grupo San Roque compitiendo con Hospiten, el grupo de Pedro Luis Cobiella, el empresario tinerfeño favorito de ATI, que se ha introducido en el Sur grancanario y que no tiene dificultades, bonito fuera, para concertarse con Sanidad y a quien Julios no se atreve a decirle ¡basta ya!

Ocurre, además, que los tres empresarios de las dos reuniones son accionistas principales de la mentada clínica de Meloneras, de la que por supuesto no se habló, qué va, en la reunión con Adán. Una reunión y otra reunión no son, pues, simplemente, dos reuniones sino mucho más para los de Letras, insisto. Entre otras cosas, son la prueba palmaria de que la percepción de los desequilibrios, al margen de que existan o no, depende de que interese o no en cada momento advertirlos y denunciarlos.

Hay cierto cabreo entre otros representantes del movimiento empresarial, que aguardan noticias de las reuniones equilibradoras. Que les expliquen si, en verdad, dos más dos son cuatro. A lo mejor exagero, pero se está llegando al sálvese quien pueda en la isla envenenada.
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