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La Voz de Gran Canaria

Opinión

¿Qué ha sido del estadio de Gran Canaria?

¿Qué ha sido del estadio de Gran Canaria? JAVIER MANUEL NUEZ BÁEZ

Les escribo esta carta para comentar lo que, a mi parecer, es una situación lamentable. Con motivo de las últimas elecciones autonómicas se quiso inaugurar a toda prisa el estadio, lo primordial era dotar a la infraestructura de las condiciones mínimas para que se pudiesen jugar los partidos de la Unión Deportiva Las Palmas y así, de paso, apuntarse un tanto para intentar arañar votos. Pues bien, han pasado años y la obra cumbre de las instalaciones deportivas en Canarias sigue en el mismo estado.

¿Qué ha pasado con los restaurantes y las tiendas que se instalarían en las torres? ¿Qué ha sido de la cristalera que protegería al estadio del frío del que tanto se quejan los aficionados? ¿Seguirá el esqueleto de hormigón a la vista? ¿Habrá algún día una competición en la que se use la pista de atletismo? ¿Por qué se cambia el proyecto inicial para los alrededores por el de las piscinas? Tanta publicidad que se le dio al estadio en su momento y tal es el abandono que tiene ahora que sólo basta visitar la página web del estadio para darse cuenta de la atención que se le presta (vean si no el enlace a eventos).

Y eso que todo lo que hay ahora hecho se financió con un presupuesto que se salió en unos cuantos miles de millones (de pesetas) de lo presupuestado inicialmente. La gran obra de Gran Canaria en este estado. ¿Pasará acaso lo mismo con La Gran Marina, en el caso de que llegue a hacerse algún día algo en el frente marítimo? Tal vez dejen el muelle deportivo sin dique o el suelo del paseo sea una alfombra de tierra. Veremos lo que ocurrirá con el Palacio de Deportes el día que se haga, día en el que, seguramente, el estadio sigua igual que hoy, que es lo mismo que hace dos años.
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Gran Canaria, envenenada

Gran Canaria, envenenada JOSÉ A. ALEMÁN

Fernando González, presidente de lo que le queda a Mauricio de CC en Gran Canaria, invitó a don Olarte a reincorporarse al, digamos, proyecto. Al día siguiente de la oferta me telefoneó Rafael González Morera, otro periodista con memoria, a ver si había olvidado que fue González, por orden de Mauricio, el factótum de las operaciones para echar de la política al líder centrista.

Me recordó Morera que yo mismo comenté por los días de la defenestración olartiana el disparate de destruir el centro político grancanario. Con el empleo, además, de procedimientos desalmados y crueles que abrieron un periodo político sucio que aún no se ha cerrado y que enconó a extremos insoportables la convivencia isleña, que sigue envenenada.

El malvado Mauricio, muñidor responsable en la mayor medida de aquellas operaciones, era bien consciente de que la destrucción del centro desequilibraría Gran Canaria. Pero había decidido estar a las claras con la derecha económica y necesitaba, como paso previo, quitarse de en medio a don Olarte y hacer de Ican el referente exclusivo de CC en la isla; con él a la cabeza, claro. Mandando en la isla. Poco le importaba provocar abstenciones o que parte de los votos centristas se fueran al PP, para el que tenía sus proyectos.

Mauricio consiguió sus objetivos con la colaboración entusiasta de los entonces icánicos, hoy en Nueva Canarias. Los neocanarios éstos ayudaron a Mauricio a quedarse de solitario gallo del corral y lo autorizaron, en su nombre, a cerrar filas con un grupo de empresarios, de entre los más generosos, y con el PP; hasta conformar lo que Chavanel bautizó con buen tino como “clan de la avaricia”. Los neocanarios defendieron a Mauricio, incluso con malos modos, frente a los que denunciaban sus manejos y les advertían gratis de que en cuanto montara el tinglado, se desharía de ellos por cuanto desentonaban en el ambiente de hoteles de lujo y viajes en jets privados que tanto le van al consejero que no puede soportar el ansia golosa con que mojan pan en los huevos fritos y que no distingan los cubiertos de carne de los de pescado.

De aquellos polvos vinieron estos lodos. Las operaciones mauricianas destacan en el origen del abatimiento político de Gran Canaria, que no tiene perro que le ladre. Nunca alcanzó la capacidad envenenadora de Mauricio tan alto nivel. Con el resultado a la vista: el centro no existe, de la izquierda ni se sabe y los apuñaladores de don Olarte están en el ostracismo dorado y muchimillonario. Nueva Canarias, aunque se llevara el grueso de la antigua CC, está marcada por el respaldo a Mauricio para que montara el quiosco; más marcada todavía, si cabe, por la ambigüedad de procurar no perderse los dineros y recursos que obtiene del Congreso y del Cabildo grancanario, por ejemplo. En la CC mauriciana, ahora presidida por Fernando González, predominan, en fin, los altos cargos en la esperanza de no tenerlo tan crudo y conseguir prórroga.

En cuanto al PP, no olviden que fue el hundimiento del Ayuntamiento de Las Palmas, otro trabajito de Mauricio, lo que permitió a Soria iniciar una carrera que el inevitable consejero de Hacienda sostuvo hasta que le convino dejarlo caer. La conversión de Soria al insularismo más miserable al día siguiente de que lo echaran del paraíso da idea de su catadura. Por lo que toca al PSOE, lo salva de la quema seguir sin tocar poder. Sin embargo, su pobre oposición en el Ayuntamiento de Las Palmas y en el Cabildo de Gran Canaria no invita a la esperanza. Y si son ciertos los oídos que le prestan ahora a Mauricio no le arriendo la ganancia.

Al hilo de lo anterior, siempre en clave de envenenamiento, Mauricio mantiene su apoyo Arnáiz que llevó al Puerto de La Luz al borde la ruina. O a Suárez Gil, el cameralista camelista, a quien deberían explicarle lo que es la Macaronesia porque el hombre acaba de meter en ella media África y parte del extranjero. Diréles que Macaronesia viene del griego makarion nesoi, que significa islas felices, lo que no es el caso gracias a personajes como él.

Ante este panorama, ¿les extraña que Adán, Paulino, Mauricio, Frutos y la ATI en peso se cisquen en Gran Canaria? El veneno tiene efectos paralizantes. Y no vino de fuera.
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No te merecemos Mauricio

No te merecemos Mauricio MANUEL RODRÍGUEZ

De verdad, así, jurando por la cruz de mis dedos, ¡no te merecemos! Eres el patriarca de la Canarias Nueva, eres el prototipo de hombre sabio, el que buscaba denodadamente Franco, antes Hitler y también Stalin: el hombre completo. Lo sabes todo, estás en todas, metes el dedo a todos y tú, José Carlos Mauricio, tan fresco, tan pancho, tan ancho, como libélula después de la cópula (de que la hayan copulado).

Se te ve feliz en tu misión redentora de los malos canarios que somos, y sobre todo de los malos grancanarios que somos. Has acuñado, incluso, el falso patronímico de canarión para señalarnos a los que estamos a este lado del Atlántico, lejos del poder que tú improntas.

Grancanarios somos los que sentimos a Gran Canaria, y somos los grancanarios los que no te merecemos. Te merecen en la Ínsula de Nivaria, allá junto al Teide, fabricando la cama al que se ponga por delante. Aunque desde el boletín oficial chicha te ataquen, hieran y pidan tu cabeza, un día sí y otro también, tú siempre inaccesible al desaliento, como si vieras llover sobre mojado y bien guarecido, que es lo que crees estás.

No te merecemos, la verdad, juradito. Tú peloteando a Adán Martín Menis, quien tú crees perdurará en los siglos de los siglos amén para buscarte su sustitución y convertirte, en un futuro cercano, en presidente de Canarias.

Ayer te escuchamos hablar de nuestra capital, a la que has abandonado. Como siempre, soltando un chascarrillo, como habitualmente haces para encantar a los jóvenes periodistas que acuden a tus ruedas de prensa para aprender a ser un “tiburón político”. Los más viejos, ni caso te hacemos, aunque como hoy nos llenes de sarpullido por tu incontinencia verbal y por tu desfachatez. Una de esas últimas lindezas se refiere a nuestra capital y dejas entrever, como todo lo tuyo, hablar sin decir pero diciendo, que en el 2007 serás poco menos que alcalde. Y te voy a decir que Gran Canaria y Las Palmas de Gran Canaria, como Roma, no paga a traidores.

No te merecemos Mauricio, pero te auguro que en el 2007 no serás ya nadie en política.
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De las tramas y lo que traman

De las tramas y lo que traman JOSÉ A. ALEMÁN

Tiene razón Paulino Rivero, ya ven, al hablar de cierta trama de empresarios grancanarios afines al PP que abusan insolidariamente de la posición en que están. Pero la pierde cuando anuncia que, si es necesario, dirá sus nombres en el “momento oportuno”. Debo preguntarle para quien sería oportuno el momento que elija y la razón de que se refiera sólo a la trama grancanaria, con olvido de la tinerfeña, que haberla, háyla.

Precisamente es el riesgo de que, ya puestos en plan y tú más, salgan a relucir las tramas tinerfeñas lo que induce a pensar que Rivero callará para siempre. O sea, que no habrá “momento oportuno” y de ahí que Soria haya salido, muy rufo él, a exigirle que cuente lo que sepa.

No se atreverá Paulino y nos quedaremos con las ganas. En el buen entendido de que esta guerra es cosa de ellos, allá arriba, porque al hombre de la calle, sea de la isla que sea, le interesa que Rivero largue por pura novelería, no porque espere que tan tremendas noticias y desvelamientos mejoren el mal gobierno y los abusos que padece ni conlleven mejor gestión de sus problemas cotidianos. Para esta gente sólo existen los grandes números y la preocupación de no quedarse sin cuchara.

En este contexto son higiénicas actitudes decentes como la de Antonio Morales, alcalde de Agüimes, que le ha plantado cara a la jarca de mandarines desvergonzados que nosotros mismos hemos puesto en los cargos. Morales sigue su lucha para salvar de la avaricia de Soria el Polígono de Arinaga. Ha despreciado, Soria, los esfuerzos por sacar adelante el Polígono y pretende desandar lo andado por otros para conseguir más fondos que derrochar. Si quieren referencias, ahí está el artículo de Morales en la prensa digital, titulado Chanchullo a todo gas que pueden leer cuando quieran, con lo que me ahorro contarlo aquí.

El título del artículo, lo de “chanchullo”, es significativo y ajustado a la que se trae Mauricio con la planta regasificadora que pretende instalar en Arinaga la empresa Gascan. Se lo ha tomado como asunto personal, sin que se sepa si actúa como consejero de Hacienda, como presidente de Gascan o a título de presidente del comité de contratación (de obras, of course) de la dicha empresa. Nunca fue Mauricio muy trabajador y sorprende ahora, la verdad, verlo tan ocupado a estas edades.

Por si alguien no lo sabe, Mauricio pertenece al grupo de maquinadores del desarrollismo insostenible. Al Polígono de Arinaga pretendieron trasladar la cementera de Arguineguín y la refinería de Santa Cruz para propiciar la especulación de esos terrenos. Y a Mauricio, específicamente, corresponden los intentos de imponer la urbanización de Veneguera, de construir puertos deportivos a mansalva para más cemento y alguna que otra lindeza.

Su empeño actual es, como digo, la regasificadora de Arinaga que, sostiene Morales, tendría dos depósitos de altura equivalente a un edificio de veinte pisos y con dimensiones de dos campos de fútbol. Y toda esa belleza, oye, a 500 metros de una población que, por supuesto, le importa tres pitos. Se le apuntó que, si tanto quieren gasificarnos, que instalen la planta en el mar, cosa que Mauricio, hombre experto también en materia energética, consideró disparatada. Lo que llevó a un lector de Morales a comentar que la instalación marina evitaría la costosísima la obra civil que habría que hacer en tierra, que es, justamente, el negocio.

A todo esto, ni siquiera nos han explicado la razón de que quieran gasearnos. O gasificarnos, que no sé bien la diferencia. Como al aguafirgas. El lector citado sabe de qué habla y dice que Endesa no quiere ni por nada plantas de gas en la Península, donde hay infraestructuras gasistas, porque es muy caro. Le interesan en Canarias, en cambio, porque aquí el sobrecosto de generar electricidad con gas lo pagaría el sistema de compensación eléctrico nacional. Las regasificadoras encarecerían el suministro eléctrico, pero eso es lo que menos importa a los mandarines.

El caso de Granadilla es muy parecido al de Arinaga y conviene no perderlos de vista a la espera de que llegue el momento oportuno para que Paulino diga, por fin, quienes son los malos.
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Al equilibrio por el chantaje

Al equilibrio por el chantaje FRANCISCO J. CHAVANEL

El equilibrio regional para ATI debe parecerse mucho al chantaje. Uno se “equilibra” de forma natural cuando calla y asiente. Es como si desapareciera. Como si se lo tragara la tierra o dejara de existir. El equilibrio de este Gobierno se basa en la aniquilación de las minorías o, al menos, en erradicar de ellas cualquier tentación rebelde. Una vez lograda sólo les falta reconocer al “padre”, al dueño y propietario de la subvención, a quién te ayudó a prosperar, poner la RIC en tu camino a Damasco, aquel que puede seguir amamantándote si ahora cedes y asientes con la cabeza, aunque apenas te queden motivos para fiarte.

Eso es lo que les pasa a los empresarios grancanarios. No se fían de un gobierno que les amputó los interlocutores. Primero les dijeron que eran Soria y Mauricio. Luego, por su “waterloo” en el istmo, liquidaron a Soria, sin que en el patio de butacas se escuchara un murmullo de reprobación: se lo había merecido. Más tarde, Adán Martín, dueño absoluto del Boletín Oficial de Canarias, en un golpe de mano impulsado por el miedo a perder el control de la manija de los presupuestos en 2007, en un arrebato de narcisismo absolutista, provocador e insólito, confeccionó un Ejecutivo ultrainsularista -amalgama entre el pleistocénico archipielágico y del más puro amiguismo venezolano-, que es el sueño y el orgullo, oh curiosidad, del empresariado tinerfeño.

Por si fuera poco a Mauricio le quitaron el carné de conseguidor, le enviaron penado a la esquina, lo humillaron públicamente despojándole de sus antiguas atribuciones de intermediación. De ahí la “resurrección” de ese auténtico paleto que es Fernando González en la presidencia de la antigua Ican: Mauricio necesita de “algo” tangible para negociar. Caer Mauricio y abandonarse la clase empresarial grancanaria a la depresión, fue una sola cosa. De repente un montón de promesas volatilizadas y un millón de preguntas sin contestar. ¿Habría alguna oportunidad para el Istmo? ¿Y para el gas? ¿Qué sucedería con Arinaga? Cuando los inspectores de la metrópoli se pusieran pesados con la RIC, ¿quién sería el interlocutor?... ¿Hay una intención predeterminada desde el gobierno de SuperLibra Martín para empobrecer los sectores productivos de Gran Canaria a favor de Tenerife?

Al respecto, los empresarios de Tenerife lo tienen claro. En un coloquio organizado por el periódico El Día el pasado domingo, patas negras como Víctor Pérez Borrego (vicepresidente del Cabildo de Tenerife), Antonio Plasencia (Construcción), Arturo Escuder Martín (Asinca), Juan Fuentes (Cámara de Comercio), y Pedro Afonso (CEOE), todos ellos con vinculaciones estrechas con ATI, estaban plenamente de acuerdo. Según ellos la economía de Tenerife es la que tira de Canarias, y según ellos quien manda en la región “desde hace 15 años” es ATI. Es decir, considerando que el motor del mundo es el dinero, y que una cosa es lo que diga SuperLibra y todo su entorno, y otra muy distinta lo que piensa, las fuerzas vivas tinerfeñas asumen, sin rubor y disimulo, que desde aquel día en que Jerónimo Saavedra les permitió entrar en el Gobierno del Archipiélago (1991), la historia de Tenerife cambió. Y, por lo que parece, quieren seguir cambiándola. Y más con un gobierno a su imagen y semejanza. Ahora o nunca.

Y es cierto. La historía de los últimos catorce años retrata el encumbramiento arrollador de una fuerza insolidaria y antiregional, que con una avidez y ansias de revancha incontestables, y una indiscutible inteligencia, no ha parado hasta controlar de forma directa todos los resortes del poder. Mientras en Gran Canaria todos sus líderes han terminado por ser fagocitados por sus propias ambiciones, en Tenerife han sabido utilizar esas ambiciones en su propio provecho sosteniendo la único importante: la marca, ATI. A Saavedra, Olarte, Román, Soria, y Mauricio, los “mata” lo mismo: el pensar que existe una “lealtad regional” en ATI.

Por lo tanto, la tristeza y la rabia que apesadumbra a la generalidad de la sociedad grancanaria es explicable. Cuando busca un rostro en quien reflejarse encuentra vendepatrias, incompetentes, o un ejercito de aldeanos insularistas entregados al saqueo.

El que los empresarios, a través del Círculo y la Confederación, no tengan reparos para mostrar su orfandad, su profunda desazón por el futuro más cercano, es normal, pues ya nadie habla con ellos salvo para exigirles que pasen por taquilla. Imputarles que son correa de transmisión de un PP resentido por su desalojo del gobierno es de una simpleza apabullante. Nadie ha estado tan cerca de los empresarios, embadurnándolos de iniciativas, proyectos, negocios de todo tipo, como CC. Soria jamás hubiese llegado ni a la mitad del recorrido si su compañero de viaje e ideólogo no hubiera sido Mauricio.

Por lo demás: ¿Hay algún tonto que pueda creer a Adán Martín, después de que su gobierno se lanzara, en la sombra, con el máximo sigilo, a montar la llamada Autoridad Unica Portuaria?... Sí, ya sé que tal especie se ha desmentido por parte del consejero Antonio Castro, y por el propio Martín. Pero ocurre que existe un decreto, firmado por el citado Martín, de 8 de abril de 2005, mediante el cual se dispone la puesta en marcha de “Puertos de Canarias”, un sistema que aglutina a los dos principales puertos del Archipiélago en uno solo, bajo una autoridad única, un mismo control, unos presupuestos teledirigidos por este gobierno “tan regional”. ¿Que se sospecha, pues?: a) que el puerto de Tenerife tiene problemas de desarrollo por sus limitaciones geográficas; b) que para competir es necesario la apertura urgente del de Granadilla; c) que en Granadilla las cosas se complican porque la UE ha detectado en su expediente varios errores, que, como mínimo, lo retrasarán dos o tres años; y d) que con una autoridad única portuaria al mando de Tenerife se corrige el “desequilibrio” paralizando la evolución del puerto más competitivo (La Luz) a favor del más retrasado.

Existe una segunda parte. En el famoso texto de la “comisión de sabios” para la Reforma del Estatuto de Autonomía, que presidiera el segundo de Martín, José Miguel Ruano, encontramos en el artículo 35 la asunción, por parte de la Comunidad Autónoma, de las competencias en “puertos y aeropuertos de interés general del Estado”. Jugada interesante. Primero se aprueba la reforma del Estatuto, se logra del Estado el traspaso de las competencias portuarias, y después se desarrolla el decreto sobre “Puertos de Canarias”. Como en un sueñito de niños felices, uno despierta un día y se encuentra con los “puertos equilibrados”.

Pero hay más. La cosa estaba tan avanzada que el Gobierno, desde la Consejería de Transportes, le solicitó a la Cámara de Comercio de Las Palmas, a la Confederación de Empresarios…, y al Cabildo que nombrara sus representantes en la nueva institución. Iban como motos... ¿Y saben quién se nombró a sí mismo? ¡José Manuel Soria, el “defensor” de Gran Canaria, el que se “reúne”, según Barragán, Mauricio, Rivero y Martín, a conspirar con los empresarios de su isla para alimentar el pleito insular!... Con fecha 9 de junio Soria firmó un documento por el que reconocía el invento de ATI como bueno. Se cargaba así la autonomía del Puerto de la Luz. Menos mal que la carga de profundidad ha sido frenada en Madrid porque alguien avisó a tiempo. Y si “ese alguien” es un conocido miembro del Círculo o de la Confederación, mayor motivo para que ATI se ponga histérica. Tenían a Soria y a Mauricio de cómplices. Le fallaron los empresarios. Digo yo que habrá que fumigarlos.

Cuéntenle a la clase empresarial grancanaria que el puerto capitalino lo controla a capricho el chicharrerismo de alpendre, cuéntenle que lo que está a la vuelta de la esquina es la ruina, y salen con las bayonetas a la calle, que es lo que ha pasado. Al contrario pasaría exactamente igual.

Posiblemente nos encontremos ante una lucha nada soterrada por el control financiero de la región. Y tal vez estemos presenciando uno de sus capítulos más cruciales. Lo que está dispuesto a hacer ATI en los dos años que le faltan de Gobierno monocolor ni siquiera nos pasa por la imaginación Se enfrentan dos consejos de administración: el de una isla, que no separa política de negocios, y el de otra, ausente de referentes, cuyo cainismo de la última década le puede costar caro.
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“Hemos reforzado Hecansa”

“Hemos reforzado Hecansa” JOSÉ FRANCISCO FERNÁNDEZ BELDA

En el último Congreso Insular de CC en Gran Canaria, el presidente Adán Martín realizó algunas afirmaciones muy peculiares que merecen un comentario específico. En particular cuando dijo: "Hemos reforzado Hecansa", queriendo salir al paso de las numerosas críticas que ha recibido esta actuación de la viceconsejera de Turismo. Se transcribe literalmente lo escrito en la página 31 de La Provincia del domingo, día 3 de julio:

1.- “Los empresarios de Gran Canaria, de las Islas, empiezan a entender la valentía de emprender una reforma a fondo de Hecansa para adaptarla a las circunstancias actuales y para que los chicos que estaban saliendo sin titulación desde hace muchos años, ya estén saliendo con una titulación y una excelente preparación”.

De entrada sorprende lo que se dice en esta larga frase, en la que, por cierto, se cita sólo expresamente a los empresarios de Gran Canaria, metiendo al resto en un saco común bajo el rótulo de Islas. Ya va siendo hora de que se sepa a qué empresarios, con nombres y apellidos, se refiere Adán Martín, porque no parece que esa frase invoque al sector turístico. Si son algunos de los que aparecen últimamente en todas las fotos, es hora de recordar sus declaraciones de tan sólo hace unos meses, consultando las hemerotecas y las fonotecas para refrescar la memoria, cosa que también se agradecerá con los calores que nos están llegando. ¿Qué nuevos datos o qué nuevas promesas les han hecho cambiar de opinión? ¿Actúan en su propio nombre o en representación de qué colectivo? En ese caso, ¿han discutido en sus asambleas generales estos asuntos?

En cuanto a lo de la titulación, resulta ya una cantinela a la que se le debería de poner coto. Conviene recordar que hay profesiones, como la que nos ocupa, que no requieren titulación oficial alguna para ejercerlas, aunque sí necesitan esas personas de una sólida preparación para llegar a ocupar algún puesto de trabajo relevante en el sector. Es el caso de las enseñanzas impartidas en los hoteles escuela más prestigiosos del mundo, Loussane, La Haya y también Hecansa. Aunque ninguna de esas escuelas ofrece una titulación oficial (expedida por ministerio o consejería competente), sí que tienen un reconocimiento laboral y profesional muy por encima de muchas titulaciones oficiales. Es, por otro lado, el caso de tantos prestigiosos masteres que se ofrecen en Canarias, sin más respaldo que su propia fama y calidad, o bajo los auspicios de alguna universidad de un lugar remoto y casi desconocido para el común de los mortales.

Y todo eso sin contar con que hubo unas promociones de estudiantes de Hecansa que pudieron beneficiarse de la posibilidad de tener la homologación universitaria de diplomado en Turismo por la ULPGC y la ULL, a instancias del Parlamento de Canarias. Si no se siguió con el sistema fue por falta de voluntad política para continuar y también, es justo decirlo, por el escaso interés que mostraron los estudiantes por cursar unos créditos complementarios para alcanzar ese diploma, que les incrementaba el valor académico de sus historiales pero que no aportaba nada nuevo y significativo a su profesión. ¿O sería porque algunos políticos ya tenían en mente este desmantelamiento académico de Hecansa a favor de otras instituciones públicas o privadas, montadas o por montar?

Y lo que es sin duda la expresión de un feliz deseo compartido por todos, es la frase de que ahora “ya estén saliendo con una titulación y una excelente preparación”. Está hablando en tiempo presente, cuando debiera hacerlo en futuro, ya que el “Plan Parejo” no ha empezado todavía a funcionar y habrá que esperar al menos tres años, a partir del próximo septiembre-octubre, para que salga la primera promoción de titulados en FP, no en una diplomatura universitaria como algunos aún creen.

2.- “Se ha intentado manipular el tema de Hecansa, especulando sobre si se iba o no se iba, sabiendo que la apuesta era mantener Hecansa, mejorar la preparación y dar una titulación”.

A mi juicio, vuelve a no ser preciso el presidente en dos cosas muy importantes. Lo que se ha reiterado en la prensa es que desaparecen los cursos de Dirección y Gestión Hotelera y no son sustituidos por nada a su mismo nivel de formación y calidad. Y eso es una verdad evidente, se ponga como se ponga o lo diga como lo diga. A los datos escasos ofrecidos en la propia página web de Hecansa me remito. No se ha dicho que, de momento, se pretenda desmantelar totalmente la empresa o llevársela para Tenerife, cosa tremendamente difícil por tratarse de instalaciones de bloques y hormigón.

Lo que si parece ser cierto es que hay importantes instalaciones de Hecansa en Gran Canaria que tal vez tengan sus días contados si no se cambia de estrategia. Por ejemplo, se está buscando a quien ceder el Hotel Rural Casa de los Camellos en Agüimes, que debería mimarse si fuera cierto que se quiere apostar por ese segmento de demanda tan en auge, y ofrecer allí formación específica. Pero para poder seguir con la fórmula de “aprender haciendo” no puede desprenderse de ese centro, ni de ningún otro. Porque no es cierto que, en general, se pueda aprender en una empresa privada. Esa está para ganar dinero, no para enseñar. Cosa distinta es que una persona que ya sabe, pueda perfeccionar algún aspecto profesional trabajando en alguna empresa determinada. Por eso las prácticas en hostelería, fuera de los centros especializados en formación, que suelen realizar los estudiantes son las tareas de retirar platos de los bufés y repasar vasos, o archivar papeles, si se trata de prácticas como administrativo “hotelero”.

También parece que hay deseos de ceder el Centro de Perfeccionamiento Hostelero de San Bartolomé de Tirajana, inaugurado en su día por Lorenzo Olarte, y por el que han pasado centenares de estudiantes para aprender los oficios de hostelería. Y seguirían pasando de no haber paralizado hace meses la actividad educativa. Eso sin contar con que el Restaurante Escuela de Melenara no aparece en los cuadros de formación y ni hasta el propio gerente de Hecansa lo cita en sus declaraciones, como si no existiera.

3.- “Ahí está hoy [Hecansa], con la escuela y los responsables en el mismo sitio, pero con un proyecto mucho más claro”.

Esto decía Adán Martín el domingo para remachar el clavo. Pero sin embargo, dos días antes, el uno de julio, se les comunicó por sorpresa, el despido a la jefa de Estudios y a la responsable de Recursos Humanos Académicos de aquella casa. Es el nuevo estilo de hacer las cosas, poco a poco como el tormento de la gota malaya, para que los sindicatos y el comité de empresa no se alarmen y puedan montar una escandalera reivindicativa, que no está el horno para muchos bollos, nunca mejor dicho al tratarse de hostelería.

Esas dos licenciadas eran las máximas responsables de los cursos de Dirección y Gestión Hotelera que se venían impartiendo y que, como los suprimen (aunque se empeñen en decir otra cosa) también eliminan todo lo relacionado con ellos. “Doctor, la operación ha sido un éxito, el paciente ha muerto”, es la frase del libro Lo malo de lo bueno, de Paul Watzlawick (a quien pueda pronunciar el nombre habrá hecho méritos para pasar un fin de semana en un hotel de cinco estrellas del sur grancanario, que a los precios que están bien se puede uno permitir repartir premios). Supongo que quedan en cartera más despidos, de personas directamente relacionadas con las áreas de formación, tanto en Gran Canaria como, supongo en Tenerife, porque el problema es exactamente el mismo aquí que allí.

Si todo esto es potenciar y reforzar Hecansa, como no se cansan de repetir Pilar Parejo y Adán Martín, y de vez en cuando el nuevo consejero de Turismo, que baje Dios y nos lo explique, porque ningún humano podrá hacerlo.
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Hacen trampas

Hacen trampas JULIO MONTSERRAT DARIAS

Después de observar, durante largo tiempo, la deriva que tomaba el rumbo político del Archipiélago Canario, que no es otro que el de tener como principio y fin de la singladura la isla de Tenerife, decidí que lo mejor es volver a lo de las dos provincias. Leo con verdadero estupor como los empresarios de Tenerife afirman que Gran Canaria carece de dinamismo… y posiblemente sea cierto.

Pero a lo mejor esa falta de dinamismo en Gran Canaria no sea por no existir iniciativa empresarial sino inducido desde instancias políticas. Me explico:

a) Es extraño que todos los trabajos o servicios, sean de las características que sean –mantenimiento, adquisiciones de todo tipo, papelería, litografías, ediciones publicitarias, transportes, etc. etc.- que encargue el Gobierno regional sean adjudicados a empresas radicadas en Tenerife.

b) Es extraño que el mayor porcentaje de subvenciones otorgadas por el Gobierno regional, vayan a recalar también a empresas chicharreras.

c) Es extraño que las inspecciones a las empresas realizadas por la Hacienda sean superiores en Gran Canaria que en Tenerife.

d) Es extraño que las normas de fronteras a la hora de revisar los manifiestos de mercancías sean más lasas en Tenerife que en Gran Canaria.

Por todo ello, no creo que el empresariado de Tenerife sea más dinámico que el de Gran Canaria sino que se ve más favorecido, por aquello de que el poder político y administrativo arrastra el ascua a su sardina, y, por contra, acogota al empresariado de Gran Canaria.

También es extraño, que a pesar de todo lo dicho, el Producto Interior Bruto de Gran Canaria siga siendo superior al de Tenerife. Y más extraño es que tanto lo recaudado por el IGIC y el IRPF sean superiores en Gran Canaria que en Tenerife. Lo que está sucediendo es el resultado de que todo el poder, absolutamente todo el poder, está en manos de tinerfeños y éstos barren para casa, así que no nos comeremos un rosco.

¿Por qué seguir desperdiciando nuestras energías en estas disputas cuando ya vimos que desde 1927 hasta 1982 del siglo pasado se trabajaba sin estas complicaciones añadidas?.

Señores empresarios, señores políticos, ciudadanos todos de Gran Canaria ¿por qué no luchamos por la doble autonomía? Creo, sinceramente, que es la mejor de las soluciones políticas y administrativas que se puede dar en nuestro Archipiélago: Así lo dice la historia reciente.

Convivir en paz con gente tramposa no es posible.

Un Gobierno autista, según

Un Gobierno autista, según JOSÉ A. ALEMÁN

El otro día les dije cuanto le conviene a Adán Martín aventar el fantasma del insularismo para esconder vergüenzas. Pero no creo que le sirva ya demasiado hacer pasar por insularismo lo que, en realidad, son críticas a su gestión. Un recurso sobado que ni siquiera vale para ocultar que el insularismo que haya o pueda haber es un problema político que corresponde solucionar al Gobierno de Canarias y no al de Merimé.

Hay que generalizar la negativa a aceptar que las críticas al Gobierno sean desautorizadas por insularistas. Y advertir que si eso era posible antes de Internet, éste constituye un poderosísimo medio que permite a los canarios de todas las islas contactar y hablar libremente. La eliminación del condicionante geográfico de la información, tan determinante en los medios tradicionales, permite no sólo la existencia de periódicos digitales sino la conversación directa entre la gente e implica la posibilidad de recibir información de primera mano sin más intermediario que los teclados. A través de la opinión de los lectores sobre los contenidos informativos del periódico digital o mediante el chateo circulan hoy elementos de juicio que le impiden al Gobierno vacilarnos.

Cada vez tiene, pues, el Gobierno menos posibilidades de escaquearse vía el pleito. De eso se olvidaron el PP y las organizaciones empresariales grancanarias afines, que se lanzaron al ruedo a denunciar desequilibrios. Los mismos empresarios que semanas antes, mientras Soria mantuvo la mano en el Gobierno, guardaban un interesado silencio, lo rompieron cuando vieron en la expulsión del PP un quebranto para ellos. Si se fijan, los empresarios y el PP eligieron para el duelo el arma del insularismo que el Gobierno aceptó de inmediato, sabedor de que los empresarios no van a por él sino que pretenden apretarlo un poco para que no los deje en la orfandad; dándole, además, la oportunidad de acallar otras críticas que sí pondrían el peligro al conchabo político-empresarial que les interesa mantener con cualquier Gobierno.

El episodio más reciente del esperpento fueron las embestidas de Mauricio y Fernando González contra los políticos y empresarios de su isla. Levantaron más polvo para que se note menos que es eso, una pelea de intereses enfrentados que también son los suyos. No debió parecer suficiente pues acto seguido vino Paulino Riverto a amenazar con desvelar la trama de empresarios compinchados con el PP y a los que responsabiliza del “rebrote” insularista. Que la desvele, si se atreve, pero no por eso debemos caer en su batalla porque, en realidad, no hacen sino como los machos de algunas especies de aves que agitan sus plumas para intimidarse mutuamente y negociar la sustitución de lo que les funcionaba tan bien bajo el extinto pacto CC-PP. Los animalitos se conocen y sus salidas a la palestra pública a decirse de todo es una mascarada. Dicen que en las porfías quien más grita no tiene por eso más razón pero sí más razones. En eso están, a ver si nos enganchan por algún sitio.

De qué van los unos y los otros, se percibe sin mayor esfuerzo a poco que observemos y sigamos los grandes temas, los asuntos a los que el Gobierno presta atención. Las infraestructuras, el gas, los puertos de Arinaga y Granadilla, qué hacer con los cuartos de la RIC para no tener que devolverlos, Marruecos, el istmo de Santa Catalina, la energía eólica, la UE en lo que toca a los grandes empresarios que esperan sus dineros como agua de mayo y una fiscalidad ventajosa, los trenes y los tranvías... En definitiva, cuanto sume cantidad de ceros a la derecha en beneficio de quienes se han instalado en lo alto de la pirámide, que son quienes pelean. Desde allí no cesan de aplaudir del buen momento económico de las islas, que es sólo el de ellos.

Todo cuanto queda de ahí para abajo parece no interesarle al Gobierno y a sus becarios fijos o estacionales. No entienden la perplejidad de quienes se preguntan qué casta de bienestar económico es ése en el que sigue aumentando el número de pobres, en que los comedores de caridad se ven desbordados y en el que es cada vez mayor el número de ciudadanos a los que no llega el sueldo (o los varios sueldos familiares) a final de mes. Por no hablar de paro y de empleo precario. El deterioro de la Sanidad es tan evidente que escasean los especialistas en la medicina pública sin que preocupe ni mucho ni poco porque hay afán de favorecer a la privada, como se advierte más en Tenerife que en Gran Canaria. Centros de las islas no capitalinas han tenido que recurrir a la contratación de especialistas de otras islas para que se desplacen y pasen consulta una o dos veces por semana. Sin contar la de jóvenes, no sólo médicos por cierto, que están cogiendo la chaqueta para otros lugares porque aquí no encuentran con qué. A Dios gracias, el mundo es ancho.

La revista a esos aspectos que afectan a la calidad de vida no tenidos en cuenta sería interminable. El autismo del Gobierno y sus becarios, notorio. Pásalo.
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Los siete culpables

Los siete culpables FRANCISCO POMARES

Paulino Rivero es un bocazas. Pero que se haya pasado cinco pueblos no tendría demasiada importancia si, además de ser un bocazas, no fuera presidente del primer partido político de Canarias. Un partido, todo hay que decirlo, que no es exactamente un partido; con un grupo parlamentario que no es exactamente un grupo parlamentario; y con una ideología que no puede ser considerada más que de forma muy generosa como nacionalista.

Volviendo a la cuestión, el bocazas de Paulino Rivero ha amenazado con desvelar el nombre de los siete empresarios que -según él- intentan reavivar el pleito insular en Canarias. He de decir que espero en ascuas que Paulino Rivero siga adelante con su bravuconada y nos diga ya mismo los nombres de los siete culpables, que -cree Rivero- actúan por expresa indicación del PP soriano. El mismo partido, ahora demonizado por el señor Rivero, con el que los suyos llevaban gobernando ininterrumpidamente desde hacía doce años, hasta que Adán Martín decidió parar el baile, contra el criterio de Rivero.

En realidad, es cierto que vivimos un rebrote del pleito, y que su origen está en Gran Canaria. Pero es lógico que así ocurra: cuando Saavedra gobernaba las Islas, la ATI de Paulino inventó el pleito en su versión moderna. Cuando Hermoso se hizo con el Gobierno, Gran Canaria crujió y costó Dios y ayuda (la de Mauricio, dicho sea sin ganas de señalar) reconducir la situación. Volvió a cabrearse Tenerife -menos de lo habitual, porque los de Rivero controlaban ya más de la mitad del Gobierno y había que mantener las formas- cuando Román Rodríguez llegó a la presidencia. Y ahora revienta Gran Canaria de nuevo. Hace sólo unos meses la situación parecía pacificada. Pero la expulsión del PP del Gobierno y la rotura con Soria -líder principal de Gran Canaria- proyecta la sensación de que Gran Canaria no está ya representada en el poder regional. Eso no es cierto, pero la política de nombramientos de Adán Martín ha aumentado esa percepción, y algunos errores recientes -como esta estúpida declaración de Rivero contra la cúpula empresarial grancanaria- la agravan.

Y es que Rivero tiene muy poca memoria: si la tuviera recordaría que el insularismo como arma política es un invento de ATI. ATI descubrió el valor político del pleito y lo llevó hasta el extremo, jamás repetido en la historia de esta región, de lograr que cinco diputados socialistas tinerfeños fueran públicamente calificados
de "traidores a Tenerife". Ocurrió mientras ATI movilizaba cien mil personas en las calles para oponerse a la creación de la Universidad de Las Palmas, que los socialistas habían apoyado. Que Rivero amenace ahora con descubrir a los pleitistas daría risa. Si no diera asco.
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La importancia del chocolate del loro

La importancia del chocolate del loro JOSÉ A. ALEMÁN

Repetiréles que no son los tinerfeños de a pie culpables de las prácticas antigrancanarias de ATI. Ni siquiera son beneficiarios directos de la interrelación de la política y los negocios dominante y reservada a un pequeño núcleo dirigente y sus cómplices grancanarios. Entre otros, Soria, hasta que lo echaron, el malvado Mauricio y Mar Julios, erigida en propagandista de los exquisitos equilibrios adánicos. Quizá porque cree Adán que ser grancanaria proporciona a Julios crédito en esta isla. Desconoce que por encima de los exaltados predicadores de la yihad, la mayoría de los grancanarios enjuicia a los gestores públicos por su modo de proceder, no por su procedencia insular.

Podrá Julios decir misa, pero Adán no sólo acaba de meter en el Ejecutivo a personas de notorio proceder antigrancanario sino que mantiene a Mauricio, con una larga trayectoria en la que ha dado duros golpes a La Caja, además de protagonizar ruidosas denuncias de mafias empresariales; cosa que, como mínimo, hace dudar de que sea la persona adecuada para la Consejería de Hacienda, que requiere maneras discretas. Pudo ponerlo en otra consejería, pero no, lo colocó en Hacienda. Y lo hizo pese al rechazo que suscitaba Mauricio en CC-Gran Canaria, con lo que aseguró la ruptura de la coalición, hoy ya consumada. En cuanto a Julios, ya me contarán: no perderé el tiempo con su entusiasmo propagandístico.

Insisto en todo esto porque el Gobierno, sus defensores y propagandistas se han puesto a aventar el fantasma del insularismo para defenderse de unas críticas que van contra él, no contra Tenerife y el tinerfeñismo normal; aunque haya quienes no diferencian y hacen tabla rasa, que es lo que quiere precisamente el Gobierno.
Entre las maniobras de distracción de Adán figura poner sobre la mesa las inversiones del Gobierno, lo que demostraría, piensa, que se invierte más en Gran Canaria que en Tenerife, cuando lo que en realidad vendría a demostrar es que no se entera de cuál es el problema. Veamos.

Siempre he pensado que debe invertirse donde sea objetivamente necesario; a cada cual según sus necesidades sería la idea. No sé en qué isla se ha invertido más y no me preocupa. Pero ya puestos, creo más significativo ir no a la programación de inversiones sino a las liquidaciones de los presupuestos, con inclusión del destino final de ese 30% de los presupuestos consignados en partidas innominadas que figuran bajo el epígrafe “Islas” y que son casi de libre disposición y potencialmente un formidable instrumento clientelar.

Con todo, las inversiones, a eso iba, poco dicen en realidad del desequilibrio o su contrario. Éste sólo afectaría a las empresas en disposición de acceder a los grandes dineros. El desequilibrio sentido por el ciudadanaje es otro de más calado y mayor extensión. La Ley de Sedes, recuerden, fue precedida del reconocimiento por el Gobierno de la existencia en Santa Cruz de unos 5.000 funcionarios más que en Las Palmas. No sé cuál será ahora la diferencia, pero si aceptamos esos 5.000 y les adjudicamos un salario medio anual de cuatro millones estaríamos hablando de 20.000 millones más circulando por restaurantes y cafeterías, por los transportes, los colegios, los pequeños comercios y tiendas y el sinfín de actividades de la vida cotidiana con su enorme capacidad de distribución de dinero en circulación y sus efectos multiplicadores en las pequeñas economías. Hice el cálculo pesetas para equivocarme menos que en euros y tirando por lo bajo.

Me han dicho, a veces, que es el chocolate del loro. Pero chocolate, al fin y al cabo, que pone de manifiesto que el asunto de las sedes no es cuestión de prestigios capitalinos y blasones ciudadanos sino de las economías que generan e intuyo que esa diferencia en menos para Gran Canaria tiene que ver con la cantidad de pequeños establecimientos cerrados que han puesto el cartelito de “se vende” o “se traspasa”.

Un pequeño botón de muestra, pero hay otros. Por ejemplo, los gastos corrientes. El material escolar y de oficina de Educación o de Hacienda es enviado desde Tenerife en contenedores, debido, quizá, a que en Las Palmas no se venden muebles ni lápices o libretas. No es preciso insistir, ésa es otra, en el modo de distribuir subvenciones, con frecuencia inaccesibles a los grancanarios debido a mecanismos que no por fomalmente legales traslucen menos mala fe.

Es en éstas y en miles de puñetitas más donde radica el desequilibrio que se percibe en la calle y que provoca protestas contra el Gobierno que lo promueve o tolera, no contra los tinerfeños como quiere hacer creer Adán para escaquearse. Una vez dije que los problemas por esta forma de gobernar vendrían cuando las pequeñas economías se sintieran afectadas. En ésas estamos: la economía dejó de tirar lo suficiente y la supervivencia de muchos pequeños negocios depende cada vez más del chocolate del loro.
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Cobardes

Cobardes LUIS SOCORRO

El presidente Adán Martín no tuvo la honradez de convocar a Francisco Moreno, mirarle a los ojos y anunciarle que ya no contaba con él para dirigir la Televisión Canaria. Se limitó a llamarle por teléfono y decirle que había emprendido el camino para nombrar a otra persona al frente de la televisión pública del Archipiélago. Adán Martín actuó como sólo lo hacen los cobardes, sin dar la cara.

¿Es un cobarde el presidente de Canarias? Un cobarde no toma esa decisión unilateralmente, sin contar con los miembros de un gabinete que se enteró en pleno Consejo de Gobierno. Un cobarde no actúa con la firmeza que ha atesorado Martín en la última crisis. Un cobarde no hubiese diseñado un gobierno tan claramente ático, y mucho menos cuando ni siquiera cuenta con el apoyo de un tercio de la cámara regional. En absoluto. Adán Martín no es un cobarde.

Cobardes somos nosotros, los grancanarios. Nosotros si que somos unos cobardes que permitimos estos atropellos sin rechistar. Lo de Paco sólo es la guinda final del viraje descarado que definitivamente ha consumado Martín después de dos años de presidente. Cobarde es Soria que no tuvo la gallardía de largarse del Gobierno y permitió que lo echaran como agua sucia. Cobarde es Román, Mendoza y demás dirigentes de Nueva Canarias, que repudian públicamente a los áticos pero no capaces de romper los grupos parlamentarios de Coalición Canaria en el Congreso y en el Parlamento autonómico. Cobarde es Mauricio que está indignado con los últimos acontecimientos pero ahí sigue en el machito. Cobardes son los socialistas grancanarios, José Miguel Pérez, Arcadio y Alcaraz, principalmente, que se llenan la boca contra el desequilibrio del Gobierno de Martín pero de ahí no pasan -no son capaces de liderar una moción de censura- porque primero está el partido y después (a miles de kilómetros de Ferraz) Gran Canaria.

Cobardes son los grandes empresarios de la ínsula, calladitos en sus madrigueras de oro a cuenta de la RIC. Cobardes somos cada uno de los miembros de la sociedad civil si no hacemos nada y permitimos que el fundamentalismo ático, con Adán Martín al frente no nos engañemos, nos gobierne en los próximos dos años de legislatura y siente las bases para seguir controlando la política y la economía regional durante muchos años más.

Y si no somos cobardes tenemos que demostrarlo. Y si Soria, Román, Mauricio, Pérez o Arcadio no se consideran unos cobardes lo tienen que demostrar uniéndose por la isla, primero Gran Canaria (y Lanzarote y Fuerteventura también) y después sus partidos. Y la única manera de demostrar que los grancanarios no somos unos cobardes es tumbando al Gobierno. Y a este Gobierno sólo lo podemos tumbar en la calle, con una gigantesca manifestación popular, con una movilización tan multitudinaria que a Martín se le caiga la cara de la vergüenza cada vez que visite Gran Canaria mientras persista con este gobierno.

Pero ojo, una manifestación contra el Gobierno de Adán, no contra Tenerife (son muchos los tinerfeños que repudian a este Ejecutivo), ni siquiera contra ATI porque en ese partido también hay gente de sentido común. Y después de tumbar al Gobierno, un pacto electoral entre todos los canarios para que jamás se permita la hegemonía de una de las dos islas capitalinas y que garantice la independencia de las ínsulas periféricas. Pero para que esto ocurra, tenemos que dejar de ser unos cobardes. Porque, a diferencia de los tinerfeños, los grancanarios si somos unos cobardes. De ustedes, líderes políticos de la isla redonda, depende nuestra dignidad. Y mientras, Adán de paseo en guayabera por el Caribe y unos cuantos periodistas de Las Palmas riéndole la gracia en la noche de San Juan. Así nos va.
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SuperLibra

SuperLibra FRANCISCO J. CHAVANEL

Un buen día SuperLibra se levantó temprano, corrió las cortinas de las ventanas, y sus ojos, devorados por la impresión, fueron dos fuegos negros saliéndosele por las órbitas.

- ¡Increíble! ¡Ven y dime qué es esto!

Pilar, la compañera del superhéroe, solía levantarse antes que su amado, pero en aquel día todo era distinto. Debía ser el champagne de la noche anterior, o la preocupación por el viaje dentro de dos meses a Japón, o las cuitas que mantenía con su jefe directo, un buen amigo de SuperLibra, siempre tan correcto y tan equilibrado, y por ello mismo difícil de convencer. Una vez se lo dijo a la cara:

- Oye, ¡quitáme a ese inútil de Herrera de la consejería!

Enseguida se percató de que su voz había sonado admonitoria, irritada. Un autoritarismo inútil que la delataba ante la dulce sutilidad de él. Intentó corregirse:

- A lo mejor es conveniente que me vaya yo…

Y se puso así, zalamera y seductora, sintiéndolo crujir dentro de su pecho, a SuperLibra hallando en sí mismo el elixir de la mesura. De repente abandonó sus recuerdos y fijó sus ojos en la bahía.

- ¡Oh, Dios mío! –gritó-. ¡Es un barco negrero! ¡Aquí, en Tenerife! –Parecía incontenible, presa de un ataque de pánico, como si alguien la estuviera abofeteando-… Y, oh, mi héroe, hay más de doscientos subsaharianos ahí dentro, todos juntitos, ¿quién sabe cómo se habrán alimentado, si habrá muerto alguno, si éste es el primero de una larga secuencia de visitantes?

Pilar se abrazó a SuperLibra sollozando.

- ¿Te imaginas una existencia igual a la de Lanzarote, Fuerteventura, Gran Canaria? ¡Todos mis esfuerzos tirados por la borda! ¿Quién va a venir a Tenerife a pasarse unas vacaciones si lo que se encuentra es hambre, tragedia, inmigración, inseguridad?... Oh, mi héroe, debes de hacer algo, la metrópoli te necesita.

SuperLibra no esperó más. Se puso la capa, el uniforme de látex que tan bien se le adaptaba a su cuerpo fibroso y salió a la calle. Allí la multitud le atosigaba con recomendaciones de todo tipo. “SuperLibra sálvanos”, “SuperLibra, abandona tu silencio y defiéndonos de esta invasión”, “SuperLibra, recuerda que eres reo de la ley electoral y que somos nosotros los que te votamos”. Esto último hizo mella en su espíritu equilibrado. Al fin y al cabo había sido declarado superhéroe gracias a unos comicios. Sus poderes se producían por delegación, vicariamente. Por un extraño sortilegio uno pasaba a ser persona normal en el preciso instante en que se convertía en ciudadano. En cambio, si se presentaba a las elecciones presidenciales, y ganaba, un montón de poderes paranormales se adueñaban de él hasta transformarlo en un digno protagonista de los comics de la Marvel.

Cuando Jerónimo Saavedra fue el presidente se le llamó SuperSolidario, pues no había día en que no procurara hermanar unas islas con las otras. Cuando le tocó a Fernando Fernández se le denominó SuperSuicida, ya que nadie hasta entonces demostró quererse tan poco. A Lorenzo Olarte se le conoció como SuperPeine, ya que atacaba el centralismo de Madrid amenazándoles con descrestarles los impuestos con un peine gigante que en vez de quitarlos colocaba piojos en las cabelleras senatoriales. A Hermoso se le calificó de SuperChicha, elegido por él, orgulloso de su cuna, listo como el hambre para infiltrarse en los campos enemigos y llevarse sus sedes. De Román Rodríguez se dijo que era SuperBreve, habida cuenta de que entre lo infinito y la nada eligió algo más que la nada, una existencia marcada por la levedad: su poder consistía en revolucionar el Todo haciendo Muy Poco, un verdadero filósofo. Y Adán, al fin, era SuperLibra, modelo de moderación, diálogo, sensatez. Cuando ubicó en su gobierno a su cuñada y a su compañera sentimental demostró una familiaridad escasamente común consigo mismo. Fue equilibrado: no discernió entre las dos, no las separó siendo casi gemelas, las nombró al mismo tiempo yunques de su mandato. Aturdido por estos pensamientos, SuperLibra concertó una rueda de prensa.

- ¡Lo ocurrido hoy es una lacra para esta isla! ¡He solicitado una entrevista urgente con el presidente
Zapatero, al que en Madrid llaman Sosomán!

Los periodistas apuntaban deprisa, como si les fuera la vida. Impresionante. SuperLibra y Sosomán encontrándose en la Cumbre de los Hombres Excelsos. Por dos ocasiones Sosomán y SuperLibra platicaron. El lunes, Superlibra y un sacerdote de Sosomán, un señor apellidado Caldera, firmaron el acuerdo que todos esperaban. 30.000 millones para combatir los excesos de la inmigración en los próximos dos años. ¿Era SuperLibra equilibrado sí o no? Gracias a la visión desde el ventanal de su casa, ayudó a resolver uno de los grandes problemas del Archipiélago. Era cierto que algunos desagradecidos le recordaban que barcos negreros habían venido muchos, y que pateras también, y que incluso se produjeron decenas de muertos en las costas canarias,y que, sin embargo, él, SuperLibra no había dicho nada, nada absolutamente, como si no fuera con él, como si habitara un planeta extraño, nada de la nada crepuscular hasta que los 227 subsaharianos se plantaron cerca de la casa del héroe.

Qué injusto. ¿Acaso SuperLibra debe estar al corriente de todo, de los minúsculos detalles que mueven el mundo? ¿Y a qué se dedican el resto de consejeros?... En cualquier caso algo le preocupaba: en Gran Canaria un foco de resistencia se había enfrentado a él, negándole los poderes de su equilibrio, tildándole de traidor a la Región. El problema de Gran Canaria es que se sentía de igual a igual a la isla de Tenerife, cuando su peso político era sensiblemente inferior. Llevado por su indiscutible moderación SuperLibra hizo justicia, puso a Gran Canaria en su sitio, pero no se le entendió. Sí, ése era el destino de los seres superiores: la soledad, y la incomprensión.
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Cifras manipuladas

Cifras manipuladas JOSÉ A. ALEMÁN

Doy por sabido que una cosa son los tinerfeños y dos cosas la fauna ática, rica en especies manipuladoras como nuestro lector ático habitual que ayer volvió a hacer de las suyas. Se descolgó, el hombre, acusándonos de mentirosos asunto del desequilibrio y facilitó cifras con las que pretendía sentar que la gobernación de las ínsulas favorece a Gran Canaria. O “G.Canaria”, que es la única manera de encontrar esta isla en el buscador del periódico digital pepitiano. El dicho lector cerró su mensaje desafiándonos a que le rebatiéramos sus números.

Uno, comprenderán, no tiene tiempo que perder con las cosas de este lector. Peino canas suficientes (los amigos crueles dicen que sólo canas) para saber que es inútil pararse a hablar con personas para las que la bondad, el acierto en las decisiones y la virtud de no cometer errores están siempre con el Gobierno adánico. Son felices así y no admiten nada que pueda perturbarles.

Sin embargo, ayer debía yo esperar una llamada y estaba mano sobre mano, así que decidí matar el rato con las denodadas cifras del lector ático. No para replicarle, para qué, sino llevado de mi natural talante didáctico por si sirve de algo a los demás lectores comprobar los excesos a que conduce el fanatismo. Y elegí como muestra de la indagación los datos referidos a universidades porque los tenía más a mano.

Según el lector ático habitual, la Universidad de La Laguna tiene 1.286 empleados para 24.770 alumnos, mientras que la UPLGC cuenta con 1.946 empleados para para 21.868 alumnos. “Lo cual”, remata con estulta rotundidad, “da idea de la extraordinaria fuente de empleo que representa esta última, por lo que huelgan comentarios”.

Pero los comentarios no huelgan como los bomberos. No sé de qué fuente extrajo la información. Desde luego, no de los presupuestos de ambas universidades que dan números muy diferentes. Según ellos, La Laguna dispone de 1.824 profesores y 786 no docentes que, sumados, dan un total de 2.610 empleados, por utilizar la nomenclatura del ático de mi cuento. Frente a ella, siempre a tenor de los presupuestos, la ULPGC tiene 1.556 profesores y 758 no docentes, o sea, 2.314 empleados. Los presupuestos son los de 2003, pero supongo que las diferencias de un año a otro no serán significativas en más o en menos. Si ése es el rigor que aplica el lector ático a sus restantes cifras, de las que se vale para acusarnos de mentirosos, creo justo llamarlo manipulador.

Y ya metido de lleno en el comentario, diréles que en cuanto a personal no docente, es lógico que La Laguna, por su mayor antigüedad supere a la ULPGC. En cuanto a los profesores podría decirse lo mismo si no fuera por una salvedad: en la universidad lagunera predominan las disciplinas humanísticas, con ratios recomendados de un profesor por cien alumnos; mientras que la ULPGC se decantó por carreras técnicas en las que son importantes las prácticas que reducen los ratios a un profesor por cincuenta alumnos. Sobre el papel debería tener más profesores la ULPGC, visto que las dos tienen igual número alumnos y es evidente que esto no es así. Pero no lo es menos que en ningún caso cabe inferir de la diferencia desequilibrio derivado de la acción del Gobierno ya que son las universidades las que deciden autónomamente las contrataciones.

Cosa distinta son los presupuestos universitarios. Aquí, dicen, hay equilibrio porque más o menos la cantidad de dinero es la misma para una y otra. Una falacia exquisita por cuanto, si nos atenemos al principio de a cada cual según sus necesidades, al menos en los primeros momentos y durante mucho tiempo y no sé si ahora ha necesitado más inversión la ULPGC en formación que La Laguna, ya formada.

Lo que me lleva a Marisa Tejedor. A sus días de rectora o rectriz lagunera, a sus malcriadeces en actos públicos académicos con las autoridades que dieron vía libre a la ULPGC y a los piropos que nos dedicó a los grancanarios. Tejedor batalló para imponer ese trato presupuestario igual a dos desiguales y de su chantaje sacó una montonera de millones que no sabía en qué gastar. Podría hablar de eso pero no traigo aquí a Tejedor para volver con la macana de los viejos desequilibrios universitarios sino porque su actuación de entonces da a los grancanarios derecho a recelar y considerar su entrada en el Gobierno una provocación o una indelicadeza; el mismo derecho que asistió a Adán para nombrarla y a Mar Julios para ponerla de espejo de equilibrio interinsular. Exquisito, of course. Es tremendo el afán por demonizar a quienes nos resistimos a aceptar por las buenas lo que hace el Gobierno.
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Haciéndome la estatua

Haciéndome la estatua FRANCISCO J. CHAVANEL

Adán: la última vez que te escribí (ATI y la pinza grancanaria) tú y los tuyos la tomaron conmigo. Confieso tener pánico de tu entourage: son primarios, ebrios de sangre, confunden lo profesional con lo privado. Simplemente te dije que te notaba “agitándote en celo”, que mientras yo trabajaba el dificultoso pacto alcanzado con los socialistas, tú te expandías, “luchabas por tus votitos tinerfeños”, escuchabas cómo Soria te pedía mi cabeza y tú no hacías nada. Es posible que aquel galanteo me pusiera nervioso y no me expresara adecuadamente, pero no había tiempo, presidente: o se rompía con el PP o tirábamos por la borda la legislatura.

Al fin me hiciste caso; lo que jamás pude suponer es que la amputación del PP, esa decisión tan tardía como crucial, me desgastara ante tu persona. Cuando me disponía a recoger mi premio, cuando el aire se engalanaba de flores y de olor a incienso, cuando los merecidos aplausos sonaban en el aire, pues yo, con mi inteligencia, mi claridad para ver el futuro, había resuelto el tremendo error de la legislatura, me mostraste el más abyecto de los desprecios nombrando un gobierno rancio y agónico, liquidando en él cualquier influencia mía que resultara decisiva, abduciendo a personas hasta ese instante dignas colaboradoras de Gran Canaria. Y, por si fuera poco, me retiraste la confianza. Me llevaste a un rincón, me emparedaste entre tu furia y el Boletín Oficial, entre María del Mar Julios, oh renegada, y Manuel Lobo, al que José Miguel Ruano te presentó como hombre suyo.

Todo lo que pasó después te lo ganaste tú solito. Lo fácil es que mires hacia mí, que me declares culpable, el motor de todos tus males. Ni yo coloqué a Marisa Zamora en el Gobierno, ni a Marisa Tejedor, ni a una novia ni a una cuñada. Ni eliminé a un consejero para que Parejo resplandeciera con el colorete de la venganza.

Ni estuve ni estoy detrás de los comunicados del Círculo de Empresarios, la Confederación Canaria de Empresarios, la sensación de orfandad que hace mella en Gran Canaria. No fue mi boca la que te acusó de “insularista legendario” sino Luzardo, mujer corta y cabezona, incapaz de respetar la hospitalidad que hay que poseer con el visitante. Tampoco soy yo el que de repente extrae del baúl el serial de despojos, aquellas fotos de finales de los ochenta contigo y Hermoso portando la pancarta de la manifestación contra la universidad de aquí. Y, desde luego, no soy yo el que te escribe los discursos, esas tonterías sobre que tú presides el Gobierno más equilibrado de la historia, un mantra para dormir a niños pequeños, y luego resaltar que tú eres Libra según el horóscopo, signo que te confiere el don de la templanza y la mesura por la cara. Pobre de ti que recurres al zodiaco para defender tus argumentos; pobre tu desnudez; pobre la cabeza que rige tus pensares. ¿No sabes que Bonnie Parker, delincuente yanqui, también era Libra? ¿Y Charlton Heston, ex presidente de la Asociación USA del Rifle? ¿ Y Himler, lugarteniente de Hitler? ¿Y Carlos, el terrorista internacional? ¿ Y Viola, el dictador argentino de los setenta?... Ah sí, y Groucho Marx, uno de los mejores humoristas de la historia.

No, no soy yo el culpable de los desatinos que conducen tu patética vida de ahora. No soy yo el que te organiza los viajes en jet privado a Cancún en compañía de empresarios amigos, ni el que cierra tratos con el ministro Caldera para garantizarle a Tenerife que nunca jamás llegarán a sus costas barcos negreros con 220 subsaharianos a bordo, ni el que incendia tus centros de menores.

Yo soy, ya sabes, aquel que condenaste al cruel rincón de la invisibilidad después de despejarte las sombras del camino. Después de liberarte de la tortura de Román Rodríguez y erigirte presidente. Después de conducir a Soria por los acantilados de la ambición desmedida, la UPN y otras memeces, y empujarle con frialdad hacia el abismo… Y tú mi desagradecido presidente.

¿Qué queremos para Canarias, presidente? ¿La ruina, la guerra fría, el retorno a los tiempos de la balcanización?... ¿Eso queremos para Canarias? Date cuenta de la energía que aún tenemos, del poder que aún disponemos, de mi lealtad sobre todo contigo. Estoy preparado para lo que pase, incluso para ser defenestrado. En cambio tú, tal como te contemplo en estos días de resaca, apenas soportarás unos meses. Por lo tanto: no me declares culpable de lo que sucede, búscate a ti mismo y consuélate con que llegaste muy lejos con tan exiguo equipaje. No soy yo el que le cortará de un tajo las aspiraciones de María del Mar Julios, sino tú por llenar su respirar con el eucalipto de la traición. Ni soy yo el que pretende cerrarte Granadilla, el sector estratégico del gas, el futuro, como tú le llamas, de la expansión de Tenerife. Son los ecologistas, esa parte romántica que todavía tienen algunos socialistas, esa manera que posee ATI de encerrar en paréntesis a cien mil manifestantes.

¿Qué cómo sé todo esto? ¿Son simples conjeturas, adivinanzas por mi parte? No, señor presidente. Perdone mi franqueza… Avanzas Adán, mi SuperLibra zodiacal, como un ciego desorientado al que le gritan desde la banqueta que se cuide de los automóviles que se le vienen encima desde varias direcciones. ¿Estará el ciego, también, sordo?

Deja ocuparme de los ruidos, de los enemigos que te organizan bacanales de calumnias. Déjame que sea Belcebú para vencer a Satanás. Deja que sea yo quien te traiga un silencio hondo y sepulcral. Deja que me ocupe de tu fragilidad. Como dijo Silvio Rodríguez: para que nadie pueda tocarte ni siquiera en canciones. En cualquier caso ya te anuncio que abandono el rincón. Tú mismo. Cada hombre elige su propio destino.

Firmado: José Carlos.
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El cinismo que llaman política

El cinismo que llaman política JOSÉ A. ALEMÁN

A Adán Martín le alarma, oye, el rebrote “artificioso e infundado” del pleito insular bajo su régimen de exquisito equilibrio y dos piedras. No lo discutiré porque, total, para qué. Cada cual sabe lo que sabe. Pero resulta significativo que se alarme justo cuando el Círculo de Empresarios grancanario y la Confederación Canaria de Empresarios (CCE) han levantado la voz y no antes. No le preocupan las protestas de la gente de a pie; sí, muchísimo, que los empresarios rechisten. O sea: el motivo de la alarma adánica no es que el pleito salte a la calle sino que dé señales de vida precisamente en los estratos dominantes, responsables históricos del conflicto y sus beneficiarios desde siempre. Los que andan en los aledaños del Gobierno y le influyen cuando no le mandan. Me explico.

Durante los dos primeros años de Gobierno adánico, los mandarines han vendido la superación del pleito insular. Alguna vez les dije que la superación no era tal sino resultado de entendimientos políticos y empresariales suprainsulares articulados sobre el pacto CC-PP, el tándem Mauricio-Soria, al que tocó Gran Canaria en el reparto del territorio y el respaldo del Gobierno central en manos del PP. La combinación ideal para los negocios. El propio Adán certificó esta distribución de influencias cuando el polémico asunto de los casinos: no entró en él porque era cuestión grancanaria. La encuesta recogida hace unos días en CANARIASAHORA puso de manifiesto que el 75% de los grancanarios percibe claramente esta connivencia de intereses político-empresariales. El “todo por la pasta”, para entendernos; que es lo que debería alarmar a Adán.

Al afirmar que la superación del pleito era sordina por razón de intereses, añadí, recuerden, que volvería a manifestarse en cuanto hiciera crisis el “modelo” de connivencia inicial. Y creo que eso es exactamente lo que ocurre. Si se las prometían felices con Rajoy de presidente, la “desaznarización” nacional del 14-M hizo de Soria un socio molesto. Además de no aportar nada vía Madrid, creaba sin cesar dificultades con Zapatero que podían llegar a ser insalvables. Así que Mauricio se le distanció a cuenta del istmo y por último Adán lo expulsó del paraíso; por querer ser como Dios, dijo yo.

En ese momento preciso de la expulsión, a lo que iba, denuncia el Círculo de Empresarios el “bloqueo permanente” de Gran Canaria al que la CCE se unió días después, con lo que ambas organizaciones rompieron su silencio. Y Adán se alarmó, claro. Así que recurrió a la figura del rebrote pleitista, lo que en el críptico lenguaje político isleño, hecho de cinismo y poca vergüenza, equivale a advertir a los empresarios de que ojito, no vaya a írseles todo al carajo si lo sacuden más de la cuenta. No se le escapó a Adán, pues, la sintonía del Círculo y de la CCE con Soria, por lo que su alarma no la produce que la felicidad de los canarios corra algún riesgo de comenzar a embestirse, sino que las dos organizaciones empresariales acaben respaldando el insularismo recién estrenado del PP.

En otras palabras: los términos de la connivencia anterior, la que los mandarines dieron por superación del pleito, ya no sirven. La serie de secuelas del 14-M culminó en que Soria perdiera su mano en el Gobierno, lo que dejó a los empresarios cierta sensación de orfandad porque Mauricio es como es; nada de fiar, o sea.

Podría decirse, por tanto, que las organizaciones empresariales le han enseñado los dientes a Adán. No mandaron envío sino seña que el presidente captó, así que se dispone a estar más tiempo en Gran Canaria y ganar la confianza necesaria para montar otro modelo de connivencia adaptado a las actuales circunstancias.

Se trata de la primera implicación directa de Adán en Gran Canaria; a costa quizá de Mauricio, que igual no se deja, tal como es. Habrá que estar pendiente de la pantalla porque igual Soria da pistas según apriete con el insularismo o lo mantenga de amenaza latente, como advertencia a Adán si los empresarios que controlan las organizaciones profesionales no quedan satisfechos. Son como niños.
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Y encima se llevan a Bill Clinton...

Y encima se llevan a Bill Clinton... TERESA CÁRDENES

Me estoy planteando, lo confieso, hacerme fabricar una chapita revestida de titanio que dé testimonio universal de mi Rh canarión, así como una camiseta con una foto de Bill con la leyenda "Yo sobreviví a la visita de Clinton a Tenerife". Tal vez de este modo pueda superar sin visitar a un psicoterapeuta el trauma de grancanaria consternación en que me sume cotidianamente la visión de este Gobierno mefistofélico que tan pronto nos cambia
el domicilio fiscal de Socaem como nos desacelera la economía sin que nosotros, pobre pueblo sojuzgado, podamos hacer otra cosa que enrolarnos en una corte que llore a gusto sobre el hombro derecho del presidente Soria. No tiene nada que ver.

Pero ayer me ofusqué hasta el límite del ansiolítico al comprobar, con mi declaración de la renta en la mano, cuán paupérrima es mi deducción por compra de vivienda en comparación con el pingüe negocio de un vecino de planta que, camuflado tras su SL, pudo comprarse el ático de mis sueños con sus ahorros RIC. Ya en pleno frenesí fiscal, ofendí de pensamiento a todos los antepasados del actual ministro de Hacienda por obligarme a declarar si tengo casa propia o de alquiler, lo que de ser cierto me convertiría de inmediato en chivata de un hipotético casero, mientras los empresarios de Canarias se lamentan de no tener ya en qué gastarse la dichosa Reserva para Inversiones.

Mi cabreo fue a más despuésde comprobar que la jueza que va a ocuparse de la violencia contra las mujeres empieza a trabajar sin despacho, ni ordenador, ni equipo psicosocial, porque el presupuesto de Justicia no ha dado todavía para tanto. Por no hablar del año, ¡2008!, que se ha puesto como meta el hospital Negrín para acabar con las listas de espera. Pero entonces, exhausta ya en medio de tanta calentura tributaria, social y sanitaria, reparé en el ungüento adormecedor del pleito. Pensé en mi chapita y en mi camiseta y di las gracias
en silencio a Soria, a Luzardo y a Mario Rodríguez por aliviar mi atormentado espíritu.
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No nos dejemos engañar

No nos dejemos engañar JOSÉ A. ALEMÁN

A veces no sé si la alcaldesa Luzardo sólo comete errores como cualquier ser humano o si es un error toda ella. En un tiempo pensé que sus rembalones los propiciaban gentes cercanas a ella, por malevolencia o de puro zoquetes, que haberlos, háylos. Después recordé la de años que lleva en ese ayuntamiento y la relacioné con antiguos compañeros de colegio a los que podían echarles encima cursos y cursos de latín sin que aprendieran siquiera las declinaciones; y nada les digo de las conjugaciones, devenidas con los verbos irregulares en supuestos a perseguir por Protección de Menores. Así, en homenaje a aquellos compañeros, decidí no hacerle mucha sangre. A Luzardo, quiero decir.

No he cambiado de criterio y si me ocupo hoy de ella es por gratitud. Le estoy agradecido a la alcaldesa porque, al ser ella como es, ha confirmado la sospecha de que para los políticos lo que valen no son los intereses de los administrados, sino los del partido (y los personales, por supuesto). Ahí es nada admitir que no se tiró antes al cuello de Adán porque el PP era socio de ATI-CC y formaba parte del Gobierno. Un matrimonio contra el que nada dijeron, por cierto, los obispos.

Sin entrar ni salir en lo razonable o no de las denuncias luzardinas, éstas pierden fuerza y quedan relativizadas ante el palmario reconocimiento de que hubiera seguido callada si Adán no expulsa a Soria del paraíso. Lo mismo puede decirse de Soria, que bloqueó varias iniciativas a favor de los intereses grancanarios antes de meterse a falso Bentejuí: los seis escalones arriba no son suficientes para un batacazo como el del héroe de la resistencia aborigen.

Tratan de hacernos caer de nuevo en la trampa. Ni el Gobierno de Adán Martín era tan justo y exquisitamente equilibrado cuando el PP estaba con él ni se ha trocado en el peor, aunque lo sea, porque ya no amigue con Soria. De la conformidad de antes al insularismo destemplado y gritón que ahora practican Soria y Luzardo hay opciones no intermedias y gradables sino indicadoras de otros caminos ajustados a la realidad de lo que ocurre en el fondo.

Volveré a repetir que no es el neoinsularismo soriásico el indicado para criticar o combatir al Gobierno. Sólo para echar un pulso los de arriba. Al Gobierno lo controla un pequeño pero poderoso núcleo de intereses políticos y empresariales compinchados hasta no hace tanto y entre los que han surgido problemas. Tan contentos estaban el PP, para el Círculo de Empresarios y la CCE que no abrieron la boca hasta que Adán puso a Soria en la puerta de la calle. Un conflicto entre ellos, insisto, que, para variar y dejando a un lado el fundamento de las quejas, han proyectado sobre la sociedad para conseguir la presión social suficiente con que obtener lo que no lograron durante el conchabo. Proporcionando de paso, al Gobierno y a ATI, la oportunidad de escaquearse con el añadido de un hipócrita rasgado de las vestiduras ante la supuesta insurgencia insularista de la otra parte, que es la segunda parte de la tercera parte y elija cada cual la parte que prefiera.

Al margen de los desequilibrios, que los hay pero no son tema de hoy, la virulencia real o exagerada del insularismo es un fracaso político del Gobierno. Es increíble que haya de recordarse que arreglar estos asuntos es tarea del Gobierno canario y no del de Merimé; pero lo cierto es que el Gobierno adopta actitudes de víctima de una situación que, por lo visto, está fuera de su ámbito de acción y competencias cuando es el principal protagonista responsable de lo que hay; porque está a merced del funcionamiento del conchabo político-empresarial y porque ha tomado o mantienen decisiones de las que no midió sus consecuencias por falta de talento político.

Por más que les pese a los propagandista áticos y sus cómplices, en Gran Canaria mucha gente ha comprendido que el enemigo no son los tinerfeños sino el Gobierno y el partido que utiliza mal sus votos. Tan claro lo tiene el Gobierno que Mauricio arremetió contra los empresarios protestones grancanarios y contra la alcadesa Luzardo. No deja de tener razón el consejero en la valoración de estos personajes, lo que tampoco es tema de hoy, sino que algo busca cuando se viene arriba a echar al fuego más madera empapada de gasolina. Le inquieta que en Gran Canaria, a pesar de lo que se desprende de los periódicos, se tienda a poner en el punto de mira no a Tenerife sino al Gobierno, a ATI y a cuanto él significa, por más que Soria y las organizaciones empresariales den otra impresión.
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ATI y la pinza grancanaria

ATI y la pinza grancanaria FRANCISCO J. CHAVANEL

Presidente: soy tu consejero de Economía y Hacienda, no tu cascabel. Mi ruido es mío, no tuyo; mi vibración me mece, me eleva en el aura de una rosa reconcentrada; soy, debes de saberlo, la belleza de la inteligencia que ofende a este triste mundo.

Te noto agitándote en celo. Pero es tu parsimonia, tu diletancia, y tu cálculo a larga distancia lo que huelo. ¿Te gusta jugar con Gran Canaria, eh?... Es divertido. Has de pensar que posees a la pinza de esta isla en tus manos: Soria con su ultimátum contra mí y, por lo tanto, debilitándome, y yo en tus manos, sin partido, con sesenta y tantos, en el final de todas mis mágicas apariciones. Es fácil de entender, Adán: se trata de darle algo de cuerda al arpa angustiada de Soria para inmovilizarme. Es decir, la UPN que con tanto esfuerzo yo monté la haces tuya, me la robas, me la secuestras, prescindes de mi voluntad.

Y, mira, me parece bien. Desde un punto de vista estratégico pensar en prolongar la agonía de este pacto hasta, por ejemplo, el otoño de 2006 y, luego, ante la inmediatez de las elecciones, romperlo, que cada uno vaya por su cuenta, y durante la travesía intentar pactos con el PSOE que, por cierto, no te quiere Adán, te desprecia, hay mucho rencor en las palabras de Juan Carlos Alemán, mucho coágulo de sangre enquistada a causa de las dentelladas de los tuyos…, yo que sé, acercar los empresarios, introducirlos en la gran locura musical y mozartiana de un gran consenso con los socialistas, ganar tiempo; eso es, no quedar solos, ebrios de desgarro, reos de nuestras profundas contradicciones.

Me parece bien, insisto. Yo, si fuera ATI, tal vez haría lo mismo, aunque jamás, que te quede claro, si representase a la Presidencia del Gobierno de Canarias. Ya diste muestras de fulanismo cuando alcanzaron tus costas los 227 subsaharianos. Gritaste, te expandiste, luchaste por tus votitos tinerfeños. Ahora estás en lo de siempre. En el oportunismo. Que Soria te pida mi cabeza te agrada, crees que así me controlarás. Que Juan Carlos Alemán desprecie tus encantos, y ni siquiera te ofrezca apoyarte en minoría, te fastidia pero, en realidad, te otorga base, argumentación, para decirle a los tuyos que un pacto con el socialismo terminará hundiendo a ATI en la suma de sus guerras internas. Que votes una Proposición no de Ley, ayer, en contra de las restricciones económicas de la Unión Europea durante el periodo 2007-2013, apoyándote en el PP, es estupidez por tu parte, ignorancia política, típico de un gobernante de aldea que no ve más allá de sus narices, que prefiere el pan de hoy al hambre de mañana.

¿Qué pretendías? ¿Dejar bien claro que prefieres estar en las manos de Soria antes que en las del PSOE?... ¿Y eso a dos semanas vista del encuentro con Zapatero? Yo, si fuera Madrid, te recibiría con una sonrisa en los labios, con loas a tus demoledoras canas que sin embargo no reflejan experiencia política alguna, te escucharía al borde del sueño durante tres horas y, después, te despediría, entre frases amables, con cajas destempladas, consciente de que eres un bluff, de que no mereces la presidencia de esta región, de que lo que aseguras no es fiable, pues un día te casas con uno y a la hora siguiente del mismo día con otro, que con socios como tú hasta Ibarretxe es animal de compañía.

No, Adán, te equivocas. Madrid no entiende tantos idiomas distintos. Madrid, lo sé por experiencia, no perdona los fantasmas desconcertantes de estar con dos a la vez en la cama. Eso está bien para aquí, donde cada isla es un mundo, y cada uno de nosotros un planeta. Pero la capital es otra cosa. Allí se hace política de Estado, Canarias es apenas un granito de arena en el mapa; no quieren preocupaciones con nosotros, no quieren ni siquiera pensar por qué pensamos de tantas maneras distintas al tiempo. Escucha: si estás con el PP eres del PP, no hay más. El día que yo le dije a Aznar que iba a votar en contra de su Ley de Extranjería, allá en el 99, no sabes cómo me miró. Su mirada alcanzó mi esqueleto y, te lo confieso, me sentí temblar como nunca. Le dije a uno de los suyos que estábamos en época preelectoral y que en el Archipiélago se veía mal un pacto con la derecha. Por fortuna lo entendieron, pero no sin antes mover Roma con Santiago, esto es a Rodrigo Rato, a Arenas, y a Acebes.

El asunto del Istmo debiera servirte como ejemplo. ¿En quién te alías? ¿En los que aún no se sienten derrotados después del 14-M? ¿En los que contravienen las ordenanzas europeas, denostan a todo un Consejo de Estado que, en la práctica, equivale, por su independencia, a un Tribunal Supremo, a los que enarbolan tatuajes y una excalibur contra un Gobierno legalmente constituido? Parece increíble que yo tenga que amonestarte por no seguir los caminos de la legalidad. ¿Te percatas, Adán, que siguiendo los pasos enloquecidos del PP, cuya comparación sólo puedo efectuarla con el delirante López de Aguirre en su búsqueda paranoica de El Dorado, conduces a Canarias hacia el desierto de las ayudas externas? ¿Y tú fuiste consejero de Economía y Hacienda?

Este pacto está roto, no hay salida. Da igual que lo certifiques mañana que dentro de un año. Está roto, no hay solución…: es más: tú no tienes solución. La simpleza de tus diagnósticos me escandalizan. ¿Sabes lo que pienso? Al escapar ahora de un pacto, por pequeño que sea con el PSOE, lo que estás haciendo es entregarle más poder de lo que hubiera soñado el socialismo en el 2007.

Mira, Adán: la gente no desea problemas, al menos no más problemas de los normales. Canarias es burguesa, hemos pasado en 25 años de una renta per cápita de 3.000 dólares a 20.000. Lo hemos conseguido llegando a acuerdos con Madrid, con Bruselas, usando la diplomacia, mareando la perdiz del victimismo y de la lejanía como ninguna otra comunidad. Los electores lo saben y por eso nos han votado. Ahora, cuando observan nuestra desintegración, nuestros caínismos, de los que algunos, es posible, quizá yo sea culplable, nuestra guerra de guerrillas con Madrid, como si fuéramos Al Fatah o una célula islámica, su fe en nosotros se desvanece, se desintegra en mil pedazos. Y es lógico: cambiaron ideología por calidad de vida, ese era el trato. Y en estos momentos lo que les prometemos es un billete a la frustración, a una violenta reconstrucción de una Canarias que no existe ni siquiera en nuestra imaginación. No les damos ni ideología ni mejora en su calidad de vida, no les damos nada, y el votante ya empieza a constatarlo.

Es penosa tu rigidez, lamento decírtelo. Y es penosa mi carta, tanta sinceridad me aturde. Este fin de semana, para tu tranquilidad, asistiré a la reunión convocada por el Clan de la Avaricia exhibiendo mi mejor sonrisa. Con José Manuel (Soria) seré cortés y tenaz. No discutiré con él, no temas: las discusiones, las guerras en la corta distancia, se las regalo a los torpes. Luego diremos que todo está arreglado, que fue un mal entendido, que el Istmo, aunque pensemos distinto, no nos separará. Pero no te engañes. No hay solución. Yo no perdono a quien me cuestiona sin motivo. Aguantaré porque carezco de ejército y de posición histórica. Todo lo dilapidé para erigirte a ti presidente, por cierto. Pero cuando veas que la cabeza de José Manuel se abre por la mitad, y que de ella no sale Minerva sino Pepa Luzardo, date la seguridad de que detrás de esa fagocitación estoy yo.

En cuanto a ti, mis saludos presidente. Jamás ninguno de mis proyectos me sobrevivió a mí. Tú tampoco serás una excepción.

Firmado: José Carlos Mauricio
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"Ruindades" y truculencias

"Ruindades" y truculencias ANDRÉS RUIZ DELGADO

En este jardín de las maravillas en que moramos -antes paraíso, edén, Afortunadas- cada día, en base a los funambulismos políticos que tenemos que soportar, encontramos peculiaridades idiomáticas muy al uso en la fraseología de turno, socorrida estratagema para la evasión ante comprometidas situaciones. En este sentido,
es digna de ser recogida en el Guinness de los despropósitos y argucias la displicente interpretación que nos brinda la viceconsejera de Turismo, Pilar Parejo. A fin de justificar que Tenerife se "venda" aparte como destino turístico -al margen de las estrategias conjuntas pactadas con el Gobierno Autónomo, para difundir la
marca única de Canarias- la señora Parejo expuso, sin despeinarse, su oblicua teoría: "Todos los cabildos hacen ruindades y no pasa nada". Salida propia de su timbre ático. Respaldada desde las altas instancias, ni siquiera se molesta en disimularlo. No es cosa para que nos pongamos nerviosos. Si, por el contrario, esa "ruindad" se hubiera producido desde aquí, pasaría a ser considerada malévola, de alevosa intencionalidad e insoportable
tolerancia.

Pretenden insuflar la idea, en intensísimas campañas radiofónicas y televisivas desarrolladas en la Península, de que Canarias es sólo Tenerife. Algo inigualable: sol, montañas y, sobre todo, grandes, extensas y hermosísimas playas naturales, aun recurriendo a espléndidas vistas de nuestra inigualable Maspalomas. Ésa es
política contumaz del Cabildo tinerfeño, que la señora Parejo disculpa como "ruindades", simples travesuras entre instituciones insulares. En aquella esfera importa un bledo lo que afecte a los demás. Y en todo lo que pueden y hacen, perjudican a Gran Canaria, su obseso punto de mira. El propósito, al fin y al cabo, se encuadra en lo que es siempre lo mismo, desde cualquier perspectiva que se aborde. Se imponen como una apisonadora los criterios, formas y modos emanados desde los estrados santacruceros, a expensas de las restantes islas de la Comunidad Autónoma. Se ajustan únicamente a lo que puede reportarles provecho, y si es a través de las arcas autonómicas, mejor todavía. Cuando no sucede así, desprecio absoluto, incluso recurriendo a prácticas arteras, que no cabe calificarlas, con extrema liviandad, de irrelevantes "ruindades". Es la senda que marca el fortalecido poder ático. En consecuencia, el manifiesto del Círculo de Empresarios de Gran Canaria no ha podido ser más oportuno y certero. Hay un permanente bloqueo a muy importantes iniciativas que en nuestra isla y nuestra capital tienen su germen e impulso. El Norte, por ejemplo, ha clamado multitudinariamente ante el agobiante retraso de carreteras que ya debieron ejecutarse hace tiempo. Cualificados grancanarios de las distintas siglas se situaron en primera fila. Luego, en las decisiones parlamentarias, volvieron la espalda.

Extraños giros de las estrategias políticas. No se pase por alto, tampoco, el intento solapado de crear un ente supraportuario bajo la tutela del Gobierno de la Comunidad, con lo que se derivaría a imponer grilletes al auge del puerto de La Luz, como ya sucediera antes de 1927. El alcance y los términos de la denuncia del Círculo
de Empresarios generaliza justificado desasosiego y ha hecho impacto en los estamentos autonómicos. Reaccionan con la táctica del calamar. Y hay algo de muy superior calado y trascendencia: el Ejecutivo, el Parlamento y el peso de la administración autonómica, con asentamiento hegemónico en Santa Cruz. ¿También esto es falso, infundado?

Los conspicuos pretorianos de ATI son como la ballena de Jonás, trágalas insaciables amparándose en el marasmo que hasta ahora prepondera entre nosotros. De esta forma, se ha dado pie a "ruindades" como las que admite con inaudito desparpajo -¿esto es serio en política?- la señora Parejo. Se deduce que interpreta como cuestiones baladíes esos comportamientos habituales en los cenáculos ultrachicharreristas. Carnegie decía: "Todos tenemos el don de saber hablar. Si alguien lo duda, que le dé un puñetazo a un desconocido. Es probable que éste le eche un discurso en estilo impecable". Con el agudo acento de los puños y no con suaves palabras. Posiblemente estemos sumisos (o sometidos) los grancanarios a lo que nos echen, con mayor paciencia que la del santo Job. De otra manera no cabe entender la pasividad que nos atenaza, para beneplácito de quienes saben aprovecharse de ella. El handicap es que disponemos de sobrados políticos que nos defienden sólo de boquilla, acordes con sus convenientes acomodaciones. Ahí es donde se encuentra la llaga que nos corroe de verdad.

Llegamos al momento inaplazable, y no es retórica, de poner las cosas en su justo término, de refrenar atrevimientos, osadías descaradas, egoísmos y avaricias más desarboladas según corre el reloj, que desde hace más de una década lleva, inexorable, la hora de Tenerife. ¿Soluciones? Claramente, aunque suene fuerte o se estime precipitado, hay que ir a una pronta correlación de fuerzas, si es preciso recurriendo al proceso electoral, para una renovada legislatura que refleje la efectiva voluntad popular y sea ésta la que decida quienes rijan la Comunidad. Tal como discurre la vigente, de gobierno harto minoritario y encima escorado y desequilibrante, no constituye un bien para el conjunto de Canarias. Para Gran Canaria, relegada a plano secundario por los que continúan soñando con los excepcionales privilegios de provincia única desde el recalcitrante insularismo que retoma ATI, los palpables efectos nocivos han sido expuestos tanto por el Círculo como por la Confederación de Empresarios. Un dato más lo corrobora: la licitación de obra pública en Canarias durante el pasado año creció en Tenerife nada menos que un 106%. En Las Palmas decayó un 40%. Fabulaciones, argumenta Adán Martín. Se olvida de un pequeño detalle: lo que es real, existe. No valen truculentas cortinas de humo. Ojo a melodiosos cantos de sirenas.
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¿Ruindad o premeditación?

¿Ruindad o premeditación? ÁNGEL TRISTÁN PIMIENTA

Es la canción del verano. De todos los veranos. La Consejería de Turismo del Gobierno regional declara que es necesario aprovechar las sinergias y la economía de escala y los grandes expresos europeos y que las campañas en el exterior han de hacerse de forma conjunta, coordinada, para que el impacto sea más fuerte y duradero. Bien. Todos los años el Cabildo de Tenerife va a su aire, independiente, como los de Cariño (pueblo de Coruña
segregado de Ortigueira), aunque promete que vamos a ver, que en la próxima ocasión el asunto se estudiará con interés. Para mejorar la coordinación y hacer posible este empeño la viceconsejera Pilar Parejo asegura que desmontó la empresa pública Saturno - con sede en Gran Canaria- para sustituirla por otra, Promotur, con la misma finalidad, pero más ´representativa´. Durante los últimos meses, pasada la polémica por lo de Saturno y lo de Hecansa he aquí que nada se ha arreglado. Como denuncia Juan José Cardona, presidente del Patronato de Turismo de Gran Canaria, Tenerife sigue con su estrategia de ir por su lado, y aprovechar lo de los demás. Nada nuevo. Es la catequesis de los predicadores de ATI que domingo tras domingo dan forma a la doctrina: huir del nombre Canarias, porque beneficia a Gran Canaria, y apostar por Tenerife como marca diferenciada. Eso es lo que hay, y cada semana se ratifica el criterio.

Todas las declaraciones de buenas intenciones son, para algunos expertos de Las Palmas, puro teatro destinado a ganar tiempo. La opinión gubernamental trasladada por Pilar Parejo de que "estas ruindades entre los cabildos" son habituales no es la mejor manera de tranquilizar a los desconfiados, que lo son no por impulso ´pleitista´ sino por puro empirismo científico. En primer lugar ¿son habituales estas ´ruindades´? ¿Quiénes son los que las cometen? Porque desde tiempos realmente inmemoriales lo que está datado es que el Cabildo tinerfeño es el que, siempre, termina rompiendo la baraja yendo a las promociones aparte. Es la queja eterna: "nos toman el pelo otra vez", se decía hace unos meses. La pregunta es si acaso queda más pelo que tomar.

Tienen razón, empero, algunos portavoces áticos cuando afirman que el Patronato de Turismo de Gran Canaria se tiene que poner a trabajar. Lo está haciendo, por supuesto, está trabajando, pero tiene que ponerse a trabajar en la dirección que aconseja la estrategia de una isla que ha elegido el papel de competidora y que mantiene un doble lenguaje en esta cuestión (y en otras también). El problema dejará de serlo cuando Gran Canaria (sus instituciones y, atentos, sus empresarios) decidan aplicar la sabia máxima "del enemigo, el consejo". Carl von Clausevitz, quizás el mejor teórico de la guerra, dejó establecido que las batallas se ganan, entre otras razones, cuando uno se adelanta a las previsiones del contrario y toma nota de sus tácticas. Si no hay manera de construir una promoción regional desde la lealtad interinsular, las distintas partes interesadas habrán
de explorar nuevas vías y nuevos comportamientos.

Este episodio, que no se puede frivolizar con declaraciones simpáticas y de ´buen rollo´, parece probar que la arquitectura autonómica está en crisis en cuanto se pasa de los planos y los tiralíneas al cemento y a los bloques. En cuanto se pasa a la realidad cotidiana no hay nada, o casi, que funcione correctamente y sin que se suscite la desconfianza y la duda acerca de las rectas intenciones autonómicas. ¿Para qué ha servido toda la reestructuración de Hecansa, Saturno, Socaem, etc.? El presidente regional, Adán Martín, le asegura a los empresarios que él quiere gobernar para todos, desde un verdadero equilibrio, pero...¿es eso posible? No se trata de que conscientemente desde la Administración de la Comunidad Autónoma se diseñen trampas y zancadillas para beneficiar a unos en detrimento de los otros, sino que parecen prevalecer unos comportamientos genéticos que sí tienen mucho que ver con el domicilio. ATI es lo que es. Se fundó como organización que encuadraba el ´chicharrerismo´ y lo hacía operativo, una vez que un sector ´pata nefra´ del empresariado tinerfeño decidió
desde el Club Oliver que ya estaba bien de ensimismamiento y de dejar sin controlar el pastel de los Presupuestos canarios.

Ese fue el punto de arranque de la operación mediante la cual ATI inició un proceso que le llevaría al monopolio del poder político regional a lo largo de sucesivas legislaturas. ¿Es esta ATI distinta a aquella ATI?, ¿ya acaso no piensa en la clave original de Tenerife es lo primero, lo segundo y lo tercero?, ¿ha superado la etapa del pleito universitario?, ¿y la opinión de que el crecimiento del puerto de La Luz constituye un agravio al que hay que reequilibrar´? El infierno está empedrado de buenas intenciones. Lo que cuenta son los hechos. Y éstos son tozudos, jarros de agua fría para las almas cándidas y para los flacos de memoria. El consejero y la viceconsejera de Turismo pueden hacer algo para modificar esta opinión: penalizar con la retirada de subvenciones al Cabildo que haga ´ruindades´.
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