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La Voz de Gran Canaria

Cobardes

Cobardes LUIS SOCORRO

El presidente Adán Martín no tuvo la honradez de convocar a Francisco Moreno, mirarle a los ojos y anunciarle que ya no contaba con él para dirigir la Televisión Canaria. Se limitó a llamarle por teléfono y decirle que había emprendido el camino para nombrar a otra persona al frente de la televisión pública del Archipiélago. Adán Martín actuó como sólo lo hacen los cobardes, sin dar la cara.

¿Es un cobarde el presidente de Canarias? Un cobarde no toma esa decisión unilateralmente, sin contar con los miembros de un gabinete que se enteró en pleno Consejo de Gobierno. Un cobarde no actúa con la firmeza que ha atesorado Martín en la última crisis. Un cobarde no hubiese diseñado un gobierno tan claramente ático, y mucho menos cuando ni siquiera cuenta con el apoyo de un tercio de la cámara regional. En absoluto. Adán Martín no es un cobarde.

Cobardes somos nosotros, los grancanarios. Nosotros si que somos unos cobardes que permitimos estos atropellos sin rechistar. Lo de Paco sólo es la guinda final del viraje descarado que definitivamente ha consumado Martín después de dos años de presidente. Cobarde es Soria que no tuvo la gallardía de largarse del Gobierno y permitió que lo echaran como agua sucia. Cobarde es Román, Mendoza y demás dirigentes de Nueva Canarias, que repudian públicamente a los áticos pero no capaces de romper los grupos parlamentarios de Coalición Canaria en el Congreso y en el Parlamento autonómico. Cobarde es Mauricio que está indignado con los últimos acontecimientos pero ahí sigue en el machito. Cobardes son los socialistas grancanarios, José Miguel Pérez, Arcadio y Alcaraz, principalmente, que se llenan la boca contra el desequilibrio del Gobierno de Martín pero de ahí no pasan -no son capaces de liderar una moción de censura- porque primero está el partido y después (a miles de kilómetros de Ferraz) Gran Canaria.

Cobardes son los grandes empresarios de la ínsula, calladitos en sus madrigueras de oro a cuenta de la RIC. Cobardes somos cada uno de los miembros de la sociedad civil si no hacemos nada y permitimos que el fundamentalismo ático, con Adán Martín al frente no nos engañemos, nos gobierne en los próximos dos años de legislatura y siente las bases para seguir controlando la política y la economía regional durante muchos años más.

Y si no somos cobardes tenemos que demostrarlo. Y si Soria, Román, Mauricio, Pérez o Arcadio no se consideran unos cobardes lo tienen que demostrar uniéndose por la isla, primero Gran Canaria (y Lanzarote y Fuerteventura también) y después sus partidos. Y la única manera de demostrar que los grancanarios no somos unos cobardes es tumbando al Gobierno. Y a este Gobierno sólo lo podemos tumbar en la calle, con una gigantesca manifestación popular, con una movilización tan multitudinaria que a Martín se le caiga la cara de la vergüenza cada vez que visite Gran Canaria mientras persista con este gobierno.

Pero ojo, una manifestación contra el Gobierno de Adán, no contra Tenerife (son muchos los tinerfeños que repudian a este Ejecutivo), ni siquiera contra ATI porque en ese partido también hay gente de sentido común. Y después de tumbar al Gobierno, un pacto electoral entre todos los canarios para que jamás se permita la hegemonía de una de las dos islas capitalinas y que garantice la independencia de las ínsulas periféricas. Pero para que esto ocurra, tenemos que dejar de ser unos cobardes. Porque, a diferencia de los tinerfeños, los grancanarios si somos unos cobardes. De ustedes, líderes políticos de la isla redonda, depende nuestra dignidad. Y mientras, Adán de paseo en guayabera por el Caribe y unos cuantos periodistas de Las Palmas riéndole la gracia en la noche de San Juan. Así nos va.
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