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La Voz de Gran Canaria

Opinión

Increíble, Saavedra

Increíble, Saavedra JOSÉ A. ALEMÁN

No creo que Jerónimo Saavedra, en sus días de presidente del Gobierno, ignorara que su vicepresidente entonces, Manuel Hermoso, trabajaba para traicionarle. Él lo afirma, pero no me lo creo. No podía desconocer que entre los preparativos de la puñalada figuraba el acuerdo que con Dimas Martín suscribieran, en julio de 1991, el Hermoso Manuel, José Miguel González, entonces consejero de Hacienda y Castro el nuestro, el que no se cae, que lo era de Agricultura en aquel momento. El núcleo del acuerdo era aportarle a Dimas doscientos cincuenta millones de pesetas anuales durante los cuatro años de legislatura para la comercialización agrícola en Lanzarote, o sea, para el Complejo de Teguise. El Hermoso Manuel ni siguiera agradeció cuanto le ayudó Saavedra a que saliera bien parado del caso Floreal y se dispuso a traicionarlo de la peor de las maneras. Como luego haría con don Olarte, por cierto.

El acuerdo era tan secreto que se sabía todo. Dimas estaba en su mejor momento político y era cortejado. Como lo seguiría siendo después por los demás partidos, PSOE incluido. Pero su situación comenzó a empeorar a partir de enero de 1992, hasta el punto que ATI consideró que le salía gratis no cumplir el compromiso y demorar los pagos. Hubo tensiones que culminaron cuando los cuatro diputados del PIL se plantaron: o aflojaban la tela o dejaban de apoyar al Gobierno PSOE-ATI. La cosa se solucionó con el parche de Mercocanarias, que se hizo cargo del Complejo. Pero volvieron las dificultades a lo largo de 1992.

1993 se inició con los preparativos de la censura ática para echar a Saavedra y colocar de presidente al Hermoso Manuel. La conjura contó, cómo no, con las asistencias de Mauricio, siempre en la mejor disposición para esas cosas. El éxito de la censura dependía de los votos de los cuatro diputados conejeros y ATI accedió a firmar un nuevo compromiso con Dimas en el que se comprometió a hacer efectivas las subvenciones acordadas dos años atrás. Para que luego digan que no juegan con los dineros públicos con fines partidistas.

En eso estaban cuando se produjo, en marzo, la condena de Dimas por un cohecho de 1983. Surgieron dudas acerca de si la inhabilitación, que se le impuso como accesoria, le impediría o no votar. Hubo consultas y a alguien de ATI se le ocurrió desenchufar el fax del Parlamento el día de la votación, no fuera a llegar a última hora comunicación de los tribunales que dejara la censura sin el voto de Dimas. Sin contar, claro, de la fuga in extremis de dos diputados del PIL –Honorio García Bravo y Antonio Cabrera- que se fueron de viaje, cabreados por diversas razones, y a los que localizaron en Madrid mediante una operación poco menos que policiaca para traerlos directamente al Parlamento cogidos de las orejas. Los psocialistas se quedaron amarillos al verlos aparecer en la sesión de la cámara. Votaron, cayó Saavedra y Hermoso quedó de presidente.

Todo está dicho y publicado. Yo mismo recuerdo haberlo comentado en varias columnas. Hubo el suficiente ruido de afilado de puñales y suficiente ajetreo de conjurados alrededor de los acuerdos con Dimas (que fueron dos, más el parche ad hoc de Mercocanarias) como para que me parezca increíble que nada le llegara a Jerónimo Saavedra, qué quieren que les diga.

Insularismo grancanario

Insularismo grancanario JOSÉ A. ALEMÁN

CC (ATI, o sea) ya sopesa los pros y los contras de la ruptura con el PP. Entre sus preocupaciones figura cómo reaccionará Soria cuando se devuelvan mutuamente las cartas y el rosario. Dan por sentado, los áticos, que se atrincherará en un discurso insularista difícil de contrarrestar porque en Gran Canaria los psocialistas, sus probables nuevos socios, no están para echarles un vals y continúa la crisis en CC. Consideran clave superar esta crisis para armarse frente al discurso insularista que esperan de Soria.

Me parece muy bien, si así lo ven. Lo gracioso es que el principal elemento de preocupación sea la sensibilidad insularista grancanaria, nada menos, que capitalizaría Soria, despechado. Acabáramos. Tiene tela que ATI, nacida y crecida con el insularismo; que hizo ideología de las confrontaciones interinsulares como emanación de la naturaleza política canaria; que alimenta al periódico El Día, sustentado por el odio a cuanto pinte de amarillo (el color de los locos, por cierto), hable de la sensibilidad insularista de una isla que ha rechazado en las urnas, rotundamente y no pocas veces, a cuantos grupos intentaron, una y otra vez, convertirse en “la ATI de Gran Canaria” mediante propuestas insularistas de signo contrario.

Poca vergüenza o falta de ignorancia la de ATI. Por eso conviene recordar que los éxitos electorales de Soria nada tienen que ver con el insularismo. Comenzaron con su primera alcaldía de Las Palmas, a la que llegó precisamente porque quienes luego se integrarían en CC llevaron al Ayuntamiento al desastre con los alcaldes a tiempo parcial que se inventara Mauricio. La situación llegó a ser tan grave que muchos, entre los que me cuento, prefirieron probar con Soria para ponerle remedio a la debacle. Luego Soria salió como salió; pero bien sabemos que los psocialistas y los grupos que después integrarían CC le dieron la alternativa. Era el mal menor en aquel momento. No sé si Soria tirará por el insularismo; pero insisto en que su implantación electoral no le viene por ahí.

La incapacidad autocrítica de ATI es increíble. En su batalla por hacerse con la hegemonía de CC, no sólo descalabró a cuanto grancanario con posibilidades presidenciales se le puso por delante, incumpliendo incluso promesas solemnes, sino que, además, metió en el Gobierno a Mauricio y Mar Julios, en contra de la voluntad de la organización de CC en Gran Canaria. Abrieron los áticos la crisis y echaron sal en las heridas, de acuerdo con su estrategia de control de CC. Desde una óptica insularista pudiera pensarse que el respaldo ático a Mauricio es su recompensa por el desarbolamiento del Ayuntamiento de Las Palmas, por los duros golpes que ha dado a La Caja y por su contribución a liquidar a los presidenciables grancanarios y a marginar a CC de esta isla. Sea lo que sea, ATI alcanzó de este modo lo más alto y ahora, cuando las cañas amenazan convertirse en lanzas, trata de solucionar el problema que ella mismo creó. Pero partiendo de un análisis complaciente para ella y sus cómplices.

Les diré, porque aquí hay que estar aclarando de fijo, que no me va CC Gran Canaria. Sólo digo que ATI jugó contra sus compañeros grancanarios, procuró agudizar los enfrentamientos con la ayuda de Mauricio y que aquellos polvos trajeron estas criaturas.

Aunque esté feo decirlo, hace años, cuando ATI iniciaba su andadura, hablé en La Provincia de su estrategia de crear en Gran Canaria un insularismo que hiciera de enemigo necesario para justificar su antigrancanarismo militante. No tenía mérito la observación, tomada de no recuerdo qué politólogo. Pero lo cierto es que insularismos como el de ATI, al igual que algunos nacionalismos, necesitan un enemigo exterior para legitimarse. Lo que liga con otra observación no menos aguda y también prestada: los políticos son gentes que crean problemas para ponerse luego a resolverlos, con lo que se aseguran el puesto de trabajo. Por eso, cuando se van de vacaciones vivimos los demás más tranquilos, no sé si se han dado cuenta.

Libros y monaguillos

Libros y monaguillos LUIS GARCÍA DE VEGUETA

Nuestro ilustre Viera, o por otro nombre Josef del Álamo, el gran polígrafo de la Ilustración, un tinerfeño de nacimiento pero reconvertido en grancanario por propia convicción, tras su fichaje como arcediano de Fuerteventura por el Cabildo Catedral, vivió en la casa de la plaza de Santa Ana que ahora ocupa el Archivo Histórico Provincial las ultimas décadas de su existencia. Y además, feliz y contento, dedicado a la escritura y su otra gran afición, las ciencias naturales.

Allí, en el domicilio que compartía con su hermana María, montó un gabinete para la conservación y estudio de las muestras de los reinos vegetal, animal y mineral conseguidos en sus trabajos de campo o facilitados por sus colaboradores y amigos, entre ellos el físico (médico) doctor Bandini y el fiscal de la Real Audiencia don José María de Zuasnávar. La instalación no desmerecía de los gabinetes particulares, casi museos, que Viera conoció con todo detalle durante sus viajes por Europa como preceptor del joven marqués del Viso, en especial el perteneciente a su ilustre amigo el profesor Velmont de Bomare, de París.

Ya instalado definitivamente en nuestra ciudad Viera realizó junto a otras tareas de carácter literario la redacción y puesta a punto de su Diccionario de Historia Natural de las Islas Canarias. Una obra genial, de gran alcance, donde se compaginaban a la perfección los conocimientos científicos de la época (postrimerías del siglo XVIII y comienzos del XIX) con los primores de estilo de su escritura, digna de figurar entre las de mayor calidad del panorama español en la transición de la Ilustración al romanticismo. Veamos, al azar, una definición suya:

BRISA (Coecias). Nordeste, uno de los vientos más constantes, que corren en nuestras Canarias a modo de los ´alisios´ entre los trópicos. Desde el mes de marzo hasta el de octubre reina con fuerza, y casi sin intermisión, declinando al Nordeste, y tal vez al Este... Se hacen sentir con su mayor energía en la isla de Lanzarote.

Y suma y sigue, pues analiza su empuje o influencia en cada isla. Viera nos dejó una dilatada obra, historia, teatro, poesía, traducciones. También, una escuela de monaguillos.

Una lealtad regional

Una lealtad regional ÁNGEL TRISTÁN PIMIENTA

El problema de la pantera es que no es consciente de sus instintos. Esto se aprende en el Libro de la Selva, y es una gran enseñanza. Uno no puede pretender que el hipopótamo no embista con su cuerno por delante, ni que la cabra no se eche al monte. La naturaleza es como es, y aunque ATI lo intente, e incluso lo racionalice con la ayuda de consultores externos, al final vence el impulso atávico. La Ley de Sedes, una de las leyes que se han tomado como el pito del sereno, nació porque llegó a ser sangrante la ruptura del equilibrio estatutario y por ello constitucional que debe presidir la distribución de la Administración de la Comunidad Autónoma entre las dos islas capitales. Los análisis que se hicieron entonces evidenciaron que cada vez que un consejero ático aterrizaba en una Consejería cuya sede estaba en Las Palmas de Gran Canaria, de forma inmediata se producía, o bien un solapamiento de funciones con la creación expresa de otro aparato paralelo en Santa Cruz de Tenerife, o bien sencillamente un relevo masivo de los altos cargos con más efecto multiplicador. De repente, cuando se hizo el inventario, resultó que a la chita callando
se habían ido socavando los cimientos de la buena fe contractual entre las partes en que tiene que basarse la Autonomía Regional.

El Pleito es una constante en las Islas, y hay que tomarlo como un elemento más de la convivencia. Más vale asumirlo que ignorarlo. Los políticos, preferentemente los grancanarios, que por un cierto complejo o por cierta vergüenza progresista , aunque sería mejor decir cosmopolita, niegan tal supuesto... sencillamente están confundiendo los deseos con las realidades. Muy recientes están algunas decisiones gubernamentales que prueban, más allá de toda duda razonable y de toda apariencia pseudonacionalista que, como dice el refrán, loro viejo no aprende idiomas. Algunas filtraciones del trabajo de los expertos a los que se les ha encargado la redacción de una propuesta para la reforma del Estatuto de Autonomía, han vuelto a suscitar la desconfianza entre las fuerzas ´cualitativas´ de la isla de Gran Canaria. Porque hay que hacer una precisión de entrada: en Lanzarote y en Fuerteventura estas cuestiones se consideran como una ´pelea´ que les es ajena, algo que compete únicamente a las dos islas centrales. Es una reedición de la postura sobre la creación de la ULPGC que, afortunada paradoja, ha sido fundamental para la mejora de la cobertura universitaria.... en Lanzarote y en Fuerteventura.

El detonante para que haya surgido otra vez la sospecha de una marrullería fue la posibilidad de que se ´reparta´ la sede del Tribunal Superior de Justicia de Canarias, algo que fue prontamente desmentido por los autores del borrador. La disposición Adicional primera fija taxativamente que el TSJC estará en Las Palmas de Gran Canaria, su ubicación histórica desde la Conquista. Pero hay algunos ´atajos´ que recuerdan tácticas anteriores, como la creación de una especie de Consejo General del Poder Judicial pero de ámbito archipielágico, que sí tendría, al ser algo ex novo, una capitalidad alternante. ¿Se vaciaría de competencias el Tribunal Superior?

En principio no debería hablar problemas para profundizar en la doctrina de los equilibrios, que además de tener carácter vertical lo tienen horizontal, es decir, que afectan tanto a
la organización política como a la administrativa, a través de los servicios. Pero hay que aprovechar la Reforma del Estatuto para resolver, con aplicación e inteligencia, algunas asignaturas pendientes. Dos, de manera principal: la ley electoral, introduciendo una circunscripción regional que, a la vez que respete los derechos de las islas periféricas a una presencia territorial, salven el principio de que a más población, más representación. Y la resituación de dos órganos que han quedado al margen de la política general ´compensada´: el Parlamento de Canarias y la Delegación del Gobierno Central.

Cuando se redactaron las bases de acuerdo de UCD para sacar adelante un estatuto consensuado entre sus familias, sindicatos y municipios - el pacto del hotel Medinaceli-, se reservó para Tenerife el Parlamento mientras que se concedió a Las Palmas de Gran Canaria la Delegación del Gobierno. La desproporción es ´morrocotuda´. No hay color. Entre otras razones porque la Cámara es poder mientras que la Delegación es, como su propio nombre indica, una delegación. Sus funciones de intermediación y representación son importantes...
pero a otro nivel distinto que el parlamentario. El empecinamiento de ATI, y de sus circunstanciales socios en el Presupuesto, de negar incluso la apertura de una oficina en la ciudad más poblada de la Comunidad es una intransigencia que puede acabar como acabó la cerrazón dogmática y altiva de La Laguna, principal causante de su pérdida de liderazgo.

Lo cierto es que es inaplazable repensar las reglas del juego para que Canarias sea posible como algo compartido por todos, por convicción o por interés. Es igual. El desafío es encontrar los mecanismos para que la trampa no prevalezca sobre la lealtad.

Canarias: campeona en fracaso escolar

Canarias: campeona en fracaso escolar TERESA GONZÁLEZ DE LA FE

Hacía mucho que no se hablaba de fracaso escolar. Parecía que la LOGSE hacía imposible el fracaso, generalizando la ignorancia hasta convertirla en normalidad. Pero no. Un estudio de uno de los padres de la LOGSE (qué será de nosotros, los malos alumnos de Álvaro Marchesi) deja claro el fracaso de la misma: hay proporciones importantes de estudiantes que fracasan ¡incluso con la LOGSE!

Canarias lidera el fracaso escolar en España, cosa de la que debe sentirse muy orgullosa la Consejería de Educación, Cultura y Deportes del Gobierno de Canarias, que tiene todas las competencias sobre la materia. Más de un tercio de los estudiantes canarios no logra graduarse en la ESO, la enseñanza secundaria obligatoria, según datos de 2001 que hoy pueden ser peores.

La pobreza de hoy y la de mañana se mide en años de escolarización y en títulos educativos. El tercer y el cuarto mundo, esas metáforas del expolio y la exclusión, son sobre todo mundos de ignorancia y de carencia de herramientas intelectuales y cognoscitivas. La Educación pública no ha sido nunca una prioridad del Gobierno de Canarias, salvo quizás en la legendaria época del consejero Balbuena y sus esfuerzos por lograr la escolarización obligatoria.

Hoy, las dos universidades canarias llevan un mes de huelga sin que en muchos centros haya empezado el curso. En la enseñanza no universitaria crecen de forma espectacular las ratios de alumnos por profesor, las sustituciones por baja no se cubren a menos que la baja supere los 30 días, los profesores interinos se contratan los lunes y se despiden los viernes para no pagarles el fin de semana -ni las vacaciones-, los directores se nombran y se destituyen según la mansedumbre hacia los equipos de la Consejería y el descenso de calidad en la enseñanza pública es notorio y palpable, al tiempo que las ayudas a la enseñanza privada también son palpables.

Canarias da muestras o síntomas de preocupantes patologías sociales. La sociedad canaria está enferma de modernidad y la anomia reinante produce toda clase de conductas patológicas en las diversas esferas e instituciones sociales. Todo es mohína. Y no porque no haya cecina, sino porque unos pocos se la llevan todita. Pero nuestros mandamases siguen sembrando la semilla de la fractura social: la ignorancia.

Desde aquí sugiero a todos los científicos sociales de Canarias la organización de un congreso regional que verse sobre el estado del conocimiento social sobre nuestras Islas. La comunicación y el intercambio de ideas siempre producen nuevas soluciones a viejos problemas. El de la ignorancia es endémico en estas tierras. No es el único, pero es el más preocupante en la medida en que condiciona completamente el futuro.

Doble autonomía

Doble autonomía DAVID ESTUPIÑÁN CASTRO

Quiero manifestar desde esta tribuna una vez más mi preocupación ante la evidente desfachatez con que los hechos demuestran una y otra vez que el actual marco estatutario que da nacimiento a nuestra autonomía es un gravísimo error, por cuanto nunca se tuvo en cuenta la realidad diferenciada de dos provincias con características sociales y estructurales tan diferenciadas. Veintidós años después, los hechos atestiguan el despegue espectacular de la isla de Tenerife (no de su provincia) en clarísimo detrimento del resto del Archipiélago.

La isla del Teide se ha convertido de facto en la capital política y económica del Archipiélago, albergando la práctica totalidad de las consejerías (las que figuran en Gran Canaria están en verdad desprovistas de contenido) y convirtiéndose de hecho en un remedo del antiguo Madrid como metrópolis de referencia. Mas con una diferencia sustancial que es que con Madrid bregábamos con mayor o menor fortuna, consiguiéndose al final nuestros objetivos; con Tenerife conocemos lo peor de la metrópolis.

Sería interminable el número de ejemplos que demuestran palmariamente cómo la mayor parte de las empresas que efectúan suministros de todo tipo al Gobierno de Canarias radican en aquella isla. Baste decir que todo el material de mobiliario escolar de cualquier isla ha de pedirse a Tenerife. Se nos ha negado el pan y la sal, la opción totalmente elemental de disponer de oficina parlamentaria propia, etc. EL gobierno del sin duda peor presidente de la historia de Canarias, Manuel Hermoso, traidor que apuñaló por la espalda al presidente Saavedra, diseñó la famosa Ley de Sedes para que todo siguiera como estaba y puede observarse día a día cómo empresas radicadas en nuestra provincia emigran a Tenerife. Y lo peor es que todo se ha producido gracias a la connivencia de impresentables como Mauricio, Soria u Olarte.

Considero, sin ánimo de ofender a nadie, que tenemos todo el derecho a recuperar el estatus que teníamos antes de 1982. Todo lo que nuestros padres consiguieron con la división provincial se ha perdido, y estamos hasta peor que entonces. Por tanto, reclamo el derecho legítimo que nos acoge a tener dos provincias autónomas, tal y como antes del 82, con sus respectivos parlamentos y gobiernos. Nos iba a todos de maravilla hasta el 82. Ahora le va superbien a sólo una isla.

Despropósitos de maniobra

Despropósitos de maniobra ÁNGEL TRISTÁN PIMIENTA

Las últimas maniobras aeronavales en Canarias han roto todos los anteriores récord del despropósito. Es cierto, efectivamente, que como señalan las leyes de Murphy, todo lo que puede empeorar, empeorará sin remedio. En primer lugar, la irresponsable actuación de algunos políticos canarios, herreños en primera fila, que han planteado los ejercicios de adiestramiento militar como si se tratara de una ´invasión´, de una intolerable ofensa para
las Islas y de un cúmulo de acechanzas ´desestructurantes´ para la fauna marina. Todo, una demagogia que forma parte ya del populismo desenfrenado que ha ido configurando lo que podría definirse como ´concepto bananaria´. Los dirigentes de El Hierro en lugar destacado: fueron incapaces de asumir la defensa, en su día, de aquel proyecto que fue el de situar en su tierra una ´lanzadera´ para microsatélites científicos, que hubiera puesto a la isla en el circuito de la primera línea de investigación mundial. Pero ganó la retórica falsopacifista que plantea estos asuntos como una ecuación demoníaca en la que el resultado final es la OTAN y la guerra de las galaxias. Se olvidan de algunos aspectos fundamentales: estos días, concretamente, la estación espacial internacional hace ensayos en ausencia de gravedad para la búsqueda de la vacuna definitiva contra el sida. Gracias a la conquista del espacio, ha avanzado la ciencia que se aplica en la Tierra en todas sus facetas: la médica, las comunicaciones, la digital... incluidos los municipios de Valverde y Frontera.

Algo parecido sucede con la instalación del radar de Malpaso, imprescindible para mejorar el control y la seguridad de los vuelos en el espacio aéreo de Canarias, haciendo luz en la ´sombra´ del Teide, y para que no se produzcan episodios críticos de ´congestión´. También aquí se ha impuesto la insolidaridad instintiva y la falta de realismo. Se han confundido los molinos con gigantes, que fue la forma en que Miguel de Cervantes plasmó los delirios
del ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, que era ingenioso pero estaba loco. Las visiones catastrofistas que ha heredado los fantasmas de la ´guerra fría´, asumidos a título de inventario por el nacionalismo primario y el comunismo en trance, son como los personajes creados por la mente enferma del matemático John Nasch (extraordinaria la película ´Una mente prodigiosa) que lo atosigaban hasta la locura. Hasta que los consiguió ignorar no pudo superar su enfermedad... y recibir el Nobel (1994).

La otra faceta del problema ha sido la torpe actuación de la Autoridad Portuaria de Las Palmas, que desalojó a dos cruceros del muelle de Santa Catalina para dar esos atraques a buques de la Armada. Aquí se perdió el sentido común en su globalidad: los tripulantes de los navíos de guerra son soldados profesionales, desde la tropa a los contralmirantes, que pueden perfectamente ir en guagua a la ciudad. Lo que no es sensato es desplazar a los trasatlánticos al ´muelle grande´, en medio del trajín comercial... y situarlos al lado del barco negrero, fuera del circuito turístico del puerto. Con este tipo de anormalidades se cargan de razones los que ven a las Fuerzas Armadas como elementos ajenos a la sociedad y, en algún caso, hasta como enemigos. Todo por el papanatismo de algunos que quieren ser más papistas que el papa. Además, se crea confusión: la misma Autoridad Portuaria que está empeñada en ´rescatar´ la Base Naval y en enviarla a la periferia portuaria, como mínimo, considera importantísimo y prioritario que el portaviones Príncipe de Asturias y su flotilla amarren en el ´martillo´ de Santa Catalina. ¿En qué quedamos? Porque si se argumenta que era el lugar idóneo para la accesibilidad de las tripulaciones, aquejadas por lo visto de una repentina lumbalgia caminante colectiva, ¿cómo se proyecta desmilitarizar el Arsenal y mudar la actividad a las dársenas exteriores? Un puro dislate: una de las grandes prioridades estratégicas de Las Palmas de Gran Canaria es el turismo marítimo, una actividad con un fenomenal efecto multiplicador que se trata de ´restaurar´ desde hace años, no siempre con eficiencia y buen juicio. Los viajeros que han desembarcado entre contenedores y coches de policías no tienen ningún motivo para estar satisfechos con la escala; probablemente muchos de ellos habrán jurado no repetir. Si se hubiera hecho una encuesta el resultado estaría cantado.

Hay pequeñas cosas que ocasionan grandes problemas, como ha sido el caso. Las consignatarias suelen quejarse de que no existe una íntima convicción portuaria de la importancia de este tráfico; que los mejores afanes se canalizan hacia la especulación urbanística y hacia los contenedores que, siendo un sector de grandes posibilidades tiene una productividad mucho menor, a la debida escala comparativa, que la turística, una ´mina´ para la agonizante economía comercial de la capital, el ´shoping´ de los buenos viejos tiempos de la Castle o la Cunard, o incluso que la pesquera, asimismo de un atractivo efecto cascada por los empleos generados O sea, una esperpéntica bola de nieve tercermundista. Y sin incluir la evacuación de las aguas fecales, que ésa es otra.

Por una nueva clase política

Por una nueva clase política JOSÉ A. ALEMÁN

No comentaré la sentencia de la Sección Cuarta de la Audiencia Provincial para la que este periódico, Carlos Sosa y yo mismo no le hemos faltado a José Miguel Suárez Gil, presidente de la Cámara de Comercio. Aunque, lo reconozco en mi caso, no fuera por falta de ganas.

El fallo es explícito y no precisa comentario alguno. Pero si he de hacerlo, subrayaría la sensibilidad de la sala, de la que careció el juez de Primera Instancia, al remitirse al contexto del conflicto empresarial y político de los artículos que tanto ofendieron a Suárez Gil, quien cuantificó su honor en 30.000 euros. Pero, ya digo, no comentaré la sentencia porque, al fin y al cabo, Suárez Gil ocupa un segundo plano en el tinglado político-empresarial que nos aflige, donde se apaga su estrellita, y no hay que preocuparse por medios días habiendo días enteros.

El episodio y el personaje deben englobarse en la preocupante situación general que afecta también a las administraciones insulares y municipales. Sin ir más lejos, los periódicos de ayer daban cuenta de la que anda medio armada en Firgas alrededor de su alcalde, Santiago Arencibia; de la denuncia al Ayuntamiento de Santa Brígida ante el Tribunal de Cuentas por irregularidades y de que siguen coleando en Gáldar las cuadrículas mineras con su trasfondo de uso de información privilegiada. Eso, insisto, sólo en los periódicos de ayer, que también informan de un nuevo incidente entre concejales teldenses que no por tratarse de cuestión de protocolo deja de reflejar tensiones que tienen que ver menos con simples desacuerdos políticos que con la forma de gestionar el suelo. No ganamos para escandaleras. No podría decirles el alcance de la infección que casi siempre se genera alrededor del suelo y las expectativas de especulación.

Pero hoy no quisiera ir por ahí sino admitir que no es justo meter a todos los políticos en el talego. Los hay que trabajan bien para sus convecinos y en aquello en lo que creen. Abusamos, los periodistas, es verdad, de la generalización; pero puedo asegurarles que la gente tiene criterio para discernir y diferencia entre las cúpulas y sus cortesanos y los que están tan a pie de obra que no los invitan a suites de lujo ni a viajar a todo trapo. Como mucho les cae algún caldito de pescado.

Por fortuna, algo se mueve. Se mueve, por ejemplo, el alcalde de Agüimes, Antonio Morales, que lleva camino de convertirse en referente de la decencia política. La firmeza con que se enfrentó a los manejos y modos caciquiles de José Manuel Soria en el Polígono de Arinaga resulta alentadora. Hace unos días, Morales publicó un artículo que es una clara y reconfortante toma de postura política y ética ante los irritantes y deprimentes tejemanejes de la vida pública en las Islas y las actitudes a adoptar frente a ellos.

Con frecuencia se nos acusa de no ver sino lo negativo. Podríamos replicar que es tan tremendo el acoso que apenas tenemos tiempo de ejercer algo parecido a la legítima defensa contra esta gente y sus maquinaciones. No damos abasto, qué quieren. Hoy, por ejemplo, pensaba escribirles sobre lo dicho por Luis Soria, consejero de Industria, acerca de las prospecciones petrolíferas cerca de Canarias. Para él, la existencia de petróleo sería la panacea de la dependencia energética exterior de Canarias. Lo que me pone, de nuevo, en la tesitura de no saber si pretende tomarnos el pelo o si sólo ocurre que él es así. De ser él así, sería el único que se cree la milonga de que, de haber petróleo, se rebajará la factura energética de las Islas. Para empezar, no se le reconoce al Gobierno canario capacidad de decisión respecto a las prospecciones, con lo que ya me contarán lo que vendrá después. Como siempre, el planteamiento torcido de la cuestión con el dibujo de una perspectiva halagüeña y falsa –el llenado de los depósitos por cuatro perras- sin entrar en si son o no irreconciliables la extracción y la actividad turística y la conservación del medio natural.

El tema se las trae. Sin embargo, para que no me acusen de oponerme a que Canarias sea una potencia petrolífera, opté por echarle un cuarto a la esperanza menos negra de una nueva clase política que tenga en la cabeza algo más que sus cuentas corrientes. Aunque no sean tan corrientes como las del común de los mortales, que cada vez llegamos peor a fin de mes.

Declaraciones del Delegado Episcopal de la Diócesis de Canarias, Julio Sánchez, respecto a la ubicación del futuro Arzobispado de Canarias

Declaraciones del Delegado Episcopal de la Diócesis de Canarias, Julio Sánchez, respecto a la ubicación del futuro Arzobispado de Canarias El historiador y Delegado Episcopal de la Diócesis de Canarias, Julio Sánchez, lamenta los intentos de cierta clase política por torpedear la creación del Arzobispado de Canarias, con plaza en Las Palmas de Gran Canaria.

"Olvidan algunos dirigentes civiles que la Iglesia, cuando toma sus decisiones de esta naturaleza, lo hace con arreglo a criterios pastorales y no de conveniencias territoriales o políticas", explica. "Así lo hizo cuando determinó la creación de la Diócesis tinerfeña, segregada de la de Canarias. El Papa tomó la decisión para atender mejor a los fieles, sin dejar de reconocer que la Diócesis matriz era la de Canarias, establecida en Las Palmas de Gran Canaria, donde se ha desarrollado el mayor número de sínodos, que son los instrumento de legislación y asambleas más importantes de la Iglesia".

Julio Sánchez no se sorprende con el rechazo de algunos políticos tinerfeños a la posible instalación del arzobispado canario en la capital grancanaria. "No es la primera vez -subraya-que recurren a la tergiversación de la historia. No tienen argumentos. Son los mismos personajes que un día negaron solemnemente que Cristóbal Colón hizo escala con sus carabelas en Gran Canaria, camino de América. Estamos ante un insularismo pueril. Para nada debe influir en las decisiones de la Iglesia, que en el caso de nuestra Diócesis ha tenido en las últimas décadas prelados enérgicos a la hora de marcar frontera respecto al poder político. Los episcopados de Pildáin, Infantes Florido y Echarren han sido ejemplares en esto. Son de dominio público algunos hechos polémicos en los que pusieron a determinados políticos en su sitio". "Por suerte, la opinión de gran parte del clero tinerfeño me consta que acepta como natural que el arzobispado canario tenga su sede en Las Palmas, por razones pastorales e históricas", concluye Julio Sánchez.

Sentido común

Sentido común JOSÉ A. ALEMÁN

El Gobierno adánico protestará ante Zapatero que estás en los cielos por la reiteración tocapelotas de Juan Fernando López Aguilar. Volvió a referirse el ministro a la situación política canaria y a la frecuencia con que se perciben “negocios que vienen animados por los distintos socios del Gobierno”. El Ejecutivo rasgóse las vestiduras y pretende que el ministro y sin embargo diputado por Las Palmas rectifique sus manifestaciones o aporte pruebas. Lo que no deja de ser temeridad.

La reacción del Gobierno canario ha sido un ejercicio colectivo de cinismo o la constatación de que vive en su campana de cristal porque López Aguilar vino a hacerse eco de lo que ya sabemos, de lo que es tema de conversación habitual y de lo que, con frecuencia, ha trascendido a los periódicos de la canallesca. Si algo sorprende no es que diga lo que ya hemos asimilado, por habitual y conocido, sino que no actúe.

Pide el Gobierno adánico que López Aguilar se retracte o aporte pruebas. Es justo porque ¿qué va a decir? Con la salvedad de que hablar de pruebas implica remisión al ámbito penal, donde no es fácil ponerlas sobre la mesa: quien tiene poder para cometer irregularidades lo posee, asimismo, para borrar las huellas y envolver la fechoría en una apariencia de legalidad que requiere, para su desmontaje, equipos de investigación especializados dedicados exclusivamente a esa tarea y con medios materiales y humanos inexistentes en este país. Las andanzas de Al Capone eran bien conocidas y aunque el poderoso Gobierno americano creara unidades para seguirlo sólo a él, no pudieron probarle sino que había evadido impuestos. Desentrañar estos asuntos no es soplar y hacer botellas porque quien los comete procura su impunidad como bien sabe el Gobierno.

Por eso dejaré los aspectos penales, si los hay, a quien corresponda. Uno no es policía y mucho menos juez. Me atendré a la vertiente política en la que, por cierto, figura el derecho de cualquier ciudadano, aunque sea ministro, a enjuiciar las actuaciones públicas. Diría, para diferenciar, que la honradez de la mujer del César pertenece a lo penal y cuestión política es que, además, parezca honrada. Y convendrán que el Gobierno, aun sin descartar uno su honorabilidad con la mejor voluntad del mundo, no lo parece a poco observemos con sentido común.

Porque, vamos a ver: ¿hay alguien en la sala a quien un amigo le haya dado a precio de regalo el solar sobre el que después le construye un chalet de forma no menos regalada? Si lo hay, que levante la mano y aclare si ocupa o no cargo político. Es tan de sentido común que este tipo de favores no se hacen por nada como lo son, otro ejemplo, las suspicacias ante los concursos públicos de los que se conocen por anticipado los ganadores. ¿Es preciso recordar aquí, pongo por caso, el proceso de los casinos, que sigue adelante hacia su objetivo, desvelado incluso antes de la publicación del decreto que creó las nuevas licencias? ¿No es de sentido común mosquearse con lo de Gascan? ¿O sospechar que no son simplemente amigos los empresarios que invitan de fijo a políticos a suites de lujo o a viajes por todo lo alto? En otros países, ese sentido común que les digo determina el cese o la dimisión de gobernantes por haber aceptado el regalo de un par de billetes de avión. Con ello tratan de no dañar la credibilidad del Gobierno; pero aquí, en Bananaria, pone en riesgo esa credibilidad no la reiterada tolerancia de actuaciones en entredicho nada claras, sino quien las denuncia o alude públicamente.

Si al sentido común le añadimos una calculadora, ésta habrá de ser de las granditas y capaces de procesar las sumas que gastan los partidos en sus campañas electorales. ¿De dónde salen los evidentes excesos? La respuesta está en la semántica que da el exacto sentido de que un empresario te diga que ha invertido tanto o cuanto en elecciones. No dice ayuda, contribución a la causa, óbolo desinteresado: dice inversión y si se invierte es para obtener beneficios de los patrocinados. Si no, ya me contarán en qué mundo estamos.

En el fondo, si se fijan, es más grave para la democracia y la convivencia el desprestigio institucional que el delito probado. Éste puede castigarse y es posible reparar el daño y adoptar previsiones que impidan su repetición; el otro proyecta una sombra de la que resulta complicado desembarazarse porque al final resulta ser una hidra extendida por todos los niveles de la administración autonómica. Sobre todo cuando, como es el caso, no se ofrecen explicaciones por desprecio, ya ven, al sentido común de la gente.

Al igual que a Castro Cordobez, a mí tampoco me gusta el sesgo de la política canaria, pero por razones distintas. Zapatero podrá tirarle de las orejas a López Aguilar por razones de alta política, pero lo que hay y nos importa en esta subperiferia está ahí.

Chucu-chucu Melchior

Chucu-chucu Melchior CARLOS G. ROY

Las cosas están llegando a un límite en el que el mejor servicio que algunos (y algunas) políticos podrían prestar si de verdad les interesa Canarias es dimitir y largarse a su casa a hacer puñetas, o lo que más les guste. Por supuesto, no lo harán, sino que continuarán aferrándose a las moquetas como ácaros porque gracias a los cargos públicos tienen demasiadas operaciones en marcha de dudosa legitimidad como para dejar colgados por las buenas a quienes con tanta generosidad les pagan y mandan. Se presentan ante nosotros como imprescindibles, como si sin ellos no tuviésemos la mínima posibilidad de futuro, pero, qué quieren que les diga, cada día que pasa estoy más convencido de que deberíamos probar a ver cómo se vive sin verles.

Empleemos como ejemplo ilustrativo el trenecito de Ricardo Melchior y la maraña de verdades a medias, cuando no falsedades directas, que se han difundido a su alrededor con objeto de confundir a la opinión pública para mantenerla calmada. A bote pronto, tal vez no suene descabellado el que se mejoren las comunicaciones entre dos núcleos de población importantes y prácticamente unidos como La Laguna y Santa Cruz, máxime con el trajín de viajeros, sobre todo universitarios, que se desplazan cada día. Lo malo es que una estructura ferroviaria, se le pongan las paradas que se le pongan, es excesivamente rígida, de modo que, a no ser que se pueble de ramales como el metro (y no es el caso), tan sólo vendrá bien a quienes más a mano tengan los apeaderos, pero no a la gran mayoría de los usuarios potenciales, a quienes no veo cogiendo una guagua o un taxi para acudir a la estación. Sin embargo, en los planes de viabilidad se da por seguro que casi todo cristo tomará el tranvía, aunque les pille en el quinto pino. Mal empezamos.

La segunda falacia gira alrededor del concepto de regalo con que se quiere vender propagandísticamente el proyecto. Se dice que la bendita Unión Europea se ha medio empeñado en darles dinero por un tubo y por todo el morro para que se construya el trenecito chucu-chucu. Y por eso, porque es de bien paridos ser agradecidos, no se le mira el diente al caballo regalado y si hay que hacer un tren, se hace y punto en boca. Pues muy bien me parece. Si mañana a un alma caritativa le da por concederme un jet privado, le agradecería mucho la deferencia pero, a no ser que pudiera venderlo ese mismo día, rechazaría el obsequio envenenado, ya que la posesión de ese avión haría añicos mi economía ya de por sí maltrecha, simplemente con las tasas aeroportuarias, el mantenimiento, personal, combustible, etc. Al final acabaría entrampado hasta las orejas y cagándome en la madre de quien tuvo la ocurrencia de regalármelo. Las infraestructuras ferroviarias son, por si Melchior desconoce este pequeño detalle, un auténtico pozo sin fondo debido a los altos costes de mantenimiento constante que se maman. Si no se garantiza un llenazo continuo, algo que no va a suceder ni en broma, este tranvía está condenado a entrampar aún más las cuentas de un cabildo que oculta celosamente su deuda real. O, dicho de otro modo, que el pato del capricho lo pagaremos todos y cada uno de los contribuyentes a tocateja de un modo u otro.

He reservado para el final lo más importante. La gran falacia. Y es que ni siquiera es cierto que la Unión Europea le haya regalado al cabildo chicha (que no tinerfeño) ni un euro para financiar parcialmente el proyecto, tal y como se ha dicho por activa y por pasiva. La realidad es que la Comisión, a través del Banco Central Europeo, le ha prestado simplemente el dinero con unos intereses preferenciales. Pero es un crédito, y no a fondo perdido, de modo que el capital habrá de devolverse durante los próximos treinta años. O, dicho de otro modo, que los alrededor de cincuenta mil millones de pesetas (sin contar mantenimiento) por los que va a salir la broma acabaremos de un modo u otro pagándolos entre todos, al margen de en qué municipio o isla se resida. Con ese dinero se podrían construir dos hospitales como el Negrín, por ejemplo en los sures de las islas capitalinas o en las menores, pero eso no interesa porque colisiona con los empresarios privados amigos que cuentan con clínicas particulares en esas zonas y a los que no se les puede chafar el negocio así por las buenas.

Tenerife es una isla con una mayoría tinerfeña sometida por el gobierno de una minoría chicharrera a través de su partido ático. Pues muy bien. Pero a mí todos los indicios me llevan a pensar que éste es uno de esos proyectos que se ejecutan con un único fin: ejecutarlo. Porque como no somos niños, todos sabemos con qué facilidad corren que se las pelan las comisiones entre las constructoras, las suministradoras de material y vehículos, las inmobiliarias, etc. Y a todas ellas les da igual que el invento sea o no rentable o simplemente necesario: lo único que precisan es vender la tela y luego que otros soporten la vela.

Si Melchior quería ser recordado por algo, que se hubiese mandado hacer un busto de plástico para plantificarlo en el vestíbulo del cabildo, mismamente. Saldría más barato, dónde va a parar, y no le dejaría ningún marronazo a sus sucesores: bastaría con tirarlo a la basura y sanseacabó.

La 'fundación' de Santa Cruz de Tenerife.

La 'fundación' de Santa Cruz de Tenerife. CARMELO DÁVILA NIETO

La única ciudad fundada en Canarias por los conquistadores castellanos fue La Laguna, por Alonso de Lugo el 20 de octubre de 1497, convocando una asamblea de notables, en la que eligió seis regidores y dos jurados. Las Palmas de Gran Canaria surgió del campamento que Juan Rejón erigió en el margen derecho del barranco Guiniguada el 24 de junio de 1478, llamado el Real de Las Palmas. No hubo pues fundación.

Santa Cruz de Tenerife también tuvo su origen en un campamento levantado por Alonso de Lugo en Añago en fecha indeterminada, pues la expedición salió del puerto de Las Palmas el 30 de abril de 1494, viernes, y con viento favorable se amaneció sobre las aguas de Añaza. Se situaron las tropas a la derecha del barranco de Añago y guiadas por el general se eligió el sitio de campamento, que fue señalado con la colocación de una tosca cruz que llevaba en sus brazos; luego, se levantaron empalizadas, se abrieron fosos y se elevaron terraplenes, después se celebro una misa en un altar improvisado junto a la cruz, pero no hay constancia de la fecha exacta, y este acto se ha querido ennoblecer por parte de los chicharreros, llamándole "fundación de Santa Cruz de Tenerife" según un óleo de Gumersindo Robayna y Lasso (1829-1898), expuesto en el Museo Municipal de Bellas Artes.

¡Delirios de grandeza!. Santa Cruz de Tenerife fue el barrio portuario de La Laguna -y no el más importante de la isla- hasta que por su heroica resistencia al Almirante británico Nelson el 25 de julio de 1797, al que derroto, el Rey Carlos IV en Real Cédula e128 de agosto de 1803 le concedió el titulo de villazgo. Por Real Decreto de 27 de enero de 1822 se fija como capital de Canarias a Santa Cruz de Tenerife. Y esta es "la brillante historia" de Santa Cruz de Tenerife, que de barrio porteño de Ia Laguna pasó a villa, a capital del Archipiélago durante algo mas de un siglo, y a ciudad, todo gracias a las intrigas a los que son tan proclives.

Por fin con la dictadura del General Primo de Rivera, por Real Decreto del 21 de septiembre de 1927 se procede a la división provincial, reparándose así en parte los daños y abandonos que las islas orientales sufrieron durante la férula de Tenerife, nefasta para nosotros en todos los sentidos, y que con el actual gobierno de ATI-PP han vuelto a recrudecerse con la obsesión de concentrar en Santa Cruz de Tenerife todo el poder regional.

Y nuestros políticos sin preocuparse, discutiendo sobre el sexo de los ángeles. ¿Hasta cuándo seguiremos soportando tanta incompetencia?

Pa ella

Pa ella MANUEL M. ALMEIDA

Vamos a ver. A mí que me lo expliquen, que me lo piquen menudo, como decimos por estos lares. ¿A qué viene lo de la paella en El Confital, teniendo el sancocho, el potaje de berros, la ropavieja o el caldito de pescado tan a mano? Por más que lo quiero entender, no logro explicarme el desaire de la alcaldesa hacia nuestro acervo gastronómico y costumbres más o menos ancestrales. ¿Es mejor el arroz que la batata? ¿Tiene más pedigrí una gambilla que un buen cherne resalado? ¿Inspira más el limón que una pella de gofio? ¿Es más confitalera la fritura de la huerta que la papa del país? ¿Qué se esconde detrás de esta mezquina operación de nuestra aspirante a supernena? ¿Constituyó la fiesta del pasado sábado una alegoría, una representación onírica de las verdaderas intenciones municipales sobre el futuro del paraje?

Puesto al habla con Lakomi Dakanta, prestigioso arquitecto hindú reconvertido en visionario del estómago tras su marginación de varios concursos urbanísticos, unos más abiertos y otros más cerrados, todo hay que decirlo, éste nos desvela dos aspectos fundamentales del enigma: a) optar por un platillo foráneo implica un golpe bajo a las tesis nacionalistas representadas en el guateque por Nardy de los Barrios; y b) supone una pista al alcance sólo de los iniciados (lectores y detractores de El Código Da Vinci, por un poner) de que el destino de esta zona costera volverá a estar, como en el caso del istmo, en manos extranjeras, bien del Levante, del Mediterráneo todo él, del Caribe o Miami, e incluso de la Indochina misma, pues –advierte–, bien en formato frijol, caldoso, a la cubana, integral, frito o tres delicias, tal es la extensión de la movida arrocera.

Sin embargo, sería Lakomi Dallena, hermano de Dakanta por parte de baja, famoso escultor de la alta Sajonia y, no obstante, masón hereditario en tratamiento de choque, quien nos hiciera partícipe de una revelación trascendental. Tras analizar el diámetro del grano empleado en el convite, la ausencia de carne en la paella, el color de las latas de cerveza, el volumen de basura generado, la cantidad más bien escasa de comensales, la presencia de excavadoras en zona tan protegida, el grito en el cielo de los ecologistas y la fugaz aparición de Arcadio Díaz Tejera; todo esto en conjunción con las declaraciones pre y posbacanal de la alcaldesa, el ritmo de la marea y la situación de Venus en relación al sol a eso de las catorce treinta… el hombre estaba fundido, la verdad. Cuarenta y ocho horas después, nos visitaba como poseído (pos eso):_había dado con la piedra filosofal y, como consecuencia del choque, traía vendada la cabeza. Pese a ello, logró dibujarnos una hipótesis inquietante: El Confital no es nuestro, acertó a balbucear, El Confital no será para ti ni para mí ni para la ciudad ni para el municipio… ¿No?, pregunté desconcertado. ¿No lo coges?, respondiome taimado. ¡No!, espeté acongojado. Pues está claro: El Confital es… (en esos momentos comenzó a guiñarme el ojo compulsivamente y a mover los dedos como quien abre una cerradura, pero sin llave)… El Confital es ¡pa ella!

Ni que decir tiene que lo despedí de inmediato, no sin antes recomendarle que dejara las pastillas, que son muy malas si se toman por docenas. Pero algo de inquietud sí quedó en el aire. ¿Sería capaz Pepa? Me pareció oír una risa en la lejanía, pero fue un lamento de Dallena, que había ido a dar con otra piedra, algo menos filosofal pero igualmente sólida y puñetera.

NOTA: También pensé en recabar la opinión de Mario Hernández Bueno, como especialista primero del condumio que es. Pero supuse que no le apetecería que lo importunaran con este tipo de majaderías.

Artículo publicado en El Mundo/La Gaceta de Canarias
miércoles 23 de junio de 2004

Basta ya de este Estatuto

Basta ya de este Estatuto ANTONIO CASTELLANO AUYANET

Con toda lógica, nuestro país desea que se actualicen ciertos aspectos de la Constitución Española, aprobada en 1978 y, por tanto, mayor de edad. Deseemos que la prudencia dirija ese remozamiento y adaptación a nuevas realidades, desarrolle determinados preceptos y garantice fidelidad estricta a los principios del "Estado social y democrático de Derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político", según el artículo primero de nuestra Norma Suprema. Igualmente, los Estatutos de Autonomía, se adaptarán a las modificaciones constitucionales e introducirán preceptos para la consecución de los objetivos de cada región. Para modificar el Estatuto de Canarias, se ha encargado a un comité de expertos que presenten ideas y propuestas que se debatirán en nuestro Parlamento. Por las limitaciones que se les marcaron de no tocar la ley electoral y otras cuestiones, no cabe esperar más que algún afeite o maquillaje o algún brindis al sol.

Siendo nuestro Archipiélago un conjunto de peculiaridades en clima, paisaje, habitantes, carencias y dependencias, virtudes y defectos, creo que la mayor singularidad está contenida en el vigente Estatuto y afecta a una cuestión tan fundamental como básica para una democracia: nada menos que la expresión de la soberanía popular y personal así como su representación equitativa y equilibrada, ajustada al principio "un hombre, un voto", materializada con su participación en los procesos electorales. El derecho de todo ciudadano a elegir a sus representantes, "por sufragio universal, libre, igual, directo y secreto" -democracia es elegir, controlar y quitar a los gobernantes- se incluye en el Título Primero de la Constitución, titulado "de los derechos y los deberes fundamentales". Por el contrario, nuestro Estatuto concreta ese precepto en una triste "disposición transitoria" y llamada a ser modificada. Relegada al cajón de sastre, compartido con normas de trámite para el relevo de los organismos de la preautono'mía o la reasignación de funcionarios, esa disposición adjetiva alberga buena parte de nuestra democracia en Canarias: singularfsima peculiaridad que podríamos llevar al Guinness, al museo de los horrores de Madame Tussaud o a pedir que se considere patrimonio de la humanidad y reserva de la biosfera. Bien guardada en el desván de los juguetes rotos, la Transitoria, que acumula 22 años de provisionalidad, es la norma más dairina para Gran Canaria que haya podido inventarse. Su mecanismo es tan diabólico que, aunque perjudica, también, a Tenerife, su operativa acaba cargando casi exclusivamente sobre nuestra Isla. Buscando la quimera del "equilibrio", esa norma lo hace imposible. Ese disparate beneficia al nudo de intereses que nos ha perjudicado desde hace siglos. Respondámonos la clásica y antigua pregunta: ¿quién lo hace? 2A quién perjudica? iA quién beneficia?

Esa transitoria apostilla al Estatuto establece que el Parlamento canario tendrá sesenta diputados y atribuye quince a cada una de las islas de Tenerife y Gran Canaria: primer equilibrio y primera paridad entre las dos islas capitalinas. El hecho de que la suma de las dos islas mayores sea la mitad del total de escaños es más un dogal que un equilibrio: segunda paridad. Ocho escaños van a La Palma, otros ocho a Lanzarote; siete a Fuerteventura, cuatro a La Gomera y tres a El Hierro. La equiparación por mitades de islas capitalinas y no capitalinas y de las dos provincias entre sí, es la tercera paridad. El juego de las tres paridades o equilibrios forzados, como demuestra la historia de los veintidós años de Estatuto, ha permitido que apenas haya gobernado Gran Canaria y que ATI, partido que nuclea los intereses de la isla de Tenerife, haya mandado y gobernado a su libre albedrío y que Gran Canaria resulte la pagana, en riqueza e impuestos y, sobre todo, en pérdida de peso y capacidad decisoria por el pillaje a que se la somete y la complicidad de quienes, desde nuestra Isla, son cómplices y terminales de los saqueadores que deslocalizan empresas, organismos y centros de decisión, desde Las Palmas a Tenerife. La conjunción diabólica de ese trío de paridades -coloquialmente llamadas "paridas"- analizada a fondo, hace muy difícil o casi imposible, salir de esa trampa.

Analicemos la población de derecho -según datos del Ministerio del Interior en las últimas autonómicas- y veamos el número de habitantes que "costó" cada diputado autonómico: Tenerife tiene un diputado por cada 51.871 habitantes; Gran Canaria, uno por 51.422; Lanzarote, uno por cada 13.742; La Palma, uno por cada 12.221; Fuerteventura, uno por cada 9.966; La Gomera, uno por cada 4.774 y El Hierro, uno por cada 3.334. Si dividimos el total de la población canaria entre los sesenta diputados, cada escaño correspondería a cada 30.729 habitantes, con lo que Gomera y Hierro no tendrían representación. Desde luego que había que resolver esa desigualdad arbitrando medidas que establecieran una razonable y hasta generosa equidad para las islas menores. Pero, para mejor anudar la trampa, se resuelve un desequilibrio con una barbaridad. Porque barbaridad astronómica es que el 16% de la población canaria -las islas no capitalinas- ocupe la mitad de los escaños, exactamente lo mismo que e184% restante que vive, trabaja y paga impuestos en las dos mayores. O, dicho en números: 295.000 personas, población de las islas no capitalinas, tienen la misma representación e igual peso parlamentario que el millón y medio que viven en Tenerife y Gran Canaria. Si esto no es un escándalo y un atropello, ¡que venga Dios y lo veal Esa exageración hipertrofiada, esa colosal desmesura, ¿a quién beneficia?, ¿a quién perjudica?. Vimos, hace años, cómo un voto de El Hierro, que "costó" unas tres mil personas, decidió el signo del Gobierno de un millón largo de canarios.

Pero ese Estatuto, basado en una malhadada Disposición Transitoria, debe cambiarse sin demora en ese punto.Los grancanarios -y la sensatez de todos los canarios de bien- debemos exigirlo inmediatamente. Apunto otras dos exigencias previas: la aplicación estricta, en la letra y, sobre todo, en el espíritu, de la Ley de Sedes, para comenzar el verdadero equilibrio y abandonar la farsa actual. Por último, que la sede permanente del Gobierno de Canarias se fije en Las Palmas de Gran Canaria, igual que el Parlamento tiene la suya inamovible en Santa Cruz de Tenerife. Por pura lógica. Por puro equilibrio. Por pura paridad. Sin todo lo propuesto, digamos a este Estatuto, ¡Basta Ya!

Lo que interesa y lo que no

Lo que interesa y lo que no JOSÉ A. ALEMÁN

Unas quinientas personas salieron a la calle en Las Palmas con motivo del Día Mundial de la Salud Mental. Fueron desde el Cabildo a la sede de la presidencia del Gobierno. Solicitaban un imposible: que los mandarines se sensibilicen respecto a la problemática de estos enfermos y sus familiares. Eran los mismos a los que castigara Soria hace unos meses con modos de sátrapa tercermundista; precisamente de tercermundista calificaron los manifestantes la atención que se ofrece a los enfermos.

Antonio Arbelo, representante de los enfermos mentales y sus familiares, hizo un comentario que, a mi entender, es un editorial lapidario: los políticos viajan a Madrid a negociar más cemento y alquitrán y olvidan la atención sociosanitaria. Entre otras cosas que olvidan, claro está.

No pudo decirlo mejor Arbelo porque, en efecto, frente a la manifiesta desatención intolerable de situaciones que afectan a las capas desfavorecidas de la población, se aprecia la insistencia con que persiguen los mandarines objetivos del mayor interés para los negocios y los grandes inversores. Ya quisiéramos verlos tan preocupados por las políticas sociales como por el frente marítimo de Las Palmas, el puerto de Granadilla, los casinos, el gas, los centros comerciales, los puertos deportivos, los campos de golf, la colocación con ventaja de la RIC, la porfía por las carreteras, la aerogeneración eléctrica, el gas, el suelo disponible, etcétera. Ahí sí que agotan sus energías para llevarse por delante lo que haga falta, la ley si fuera preciso. No se ponen colorados cuando proclaman que sólo hacen lo mejor para Canarias. Para una Canarias que cada vez es más la de ellos porque ya han excluido ya a demasiada la gente de su particular paraíso de millonarios donde se reservan el derecho de admisión.

Ahora mismo andan liados con los presupuestos. Soria habla de sablazos de los psocialistas a Canarias. No sé, todavía, en qué se funda, pero desde luego no le doy, en principio, credibilidad. Porque es evidente que aplaudía a Aznar con la misma razón o falta de ella como embiste ahora a Zapatero. Sin sentido de la medida. Así, cuando gobernaba el PP, la culpa de cuanto ocurría con las pateras era del Gobierno regional; ahora resulta ser culpable Zapatero y de ahí el papelón de Montelongo, que se puso de repente a exigir lo que jamás osó pedirle al gobierno de Aznar. Se les ve mucho el plumero. La mentira es arma demasiado usual en Soria y el PP para que traguemos, sin más.

Y sigo con los presupuestos. ¿De verdad creen ustedes que nuestros problemas son presupuestarios? Claro que un buen presupuesto es importante, pero ¿tiene alguien la sensación de que éste redunda en beneficio de todos? Las asignaciones presupuestarias no son inocentes, definen las políticas y las intenciones de quienes los elaboran. Durante los años de vacas gordas vimos nacer y crecer tremendas fortunas con Mauricio de palanganero dorado. Según populares y nacionalistas, Aznar nos bañó en oro con el mentado Mauricio, su profeta; pero lo cierto es que la pobreza afecta, según Cáritas, al 20 por ciento de la población. ¿Eso no quiere decir nada?

A veces me pregunto qué interesa más, por ejemplo, de una carretera; si que el ciudadanaje pueda ir de acá para allá con mayor desenvoltura o adjudicarle a alguien unas obras de las que en ocasiones se duda de su necesidad. Al menos de su prioridad respecto, por ejemplo, a políticas que redundan directamente en el mayor bienestar general que, les tengo dicho, no puntúa. Cuando reclaman las competencias de Costas, otro ejemplo, ¿no se han preguntado qué priva, si el deseo de completar patrióticamente las competencias autonómicas o el de hacerse con la capacidad de decisión sobre suelos tan golosos?

Por eso dije que cuando Antonio Arbelo, el representante de los familiares de enfermos mentales, hace notar que los mandarines sólo piensan en cemento y alquitrán no hace un simple comentario sino que refleja lo que hay.

El Arzobispado de Canarias y su futura sede

El Arzobispado de Canarias y su futura sede NICOLÁS DÍAZ-SAAVEDRA DE MORALES

En los últimos tiempos los medios de comunicación del Archipiélago se han ocupado de la futura e inexorable creación del Arzobispado de Canarias y de la isla en que debe estar ubicada su sede. Algo se está cociendo... Recientemente en el periódico "La Provincia-Diario de Las Palmas" reconocidos defensores de Gran Canaria han tratado el tema. Clara o subliminalmente expresan su temor de que Gran Canaria sea postergada una vez más en la His-
toria como consecuencia de la indiferente abulia de quienes tienen obligación de mantenerla en el primigenio y principal lugar que le corresponde y, entre otras muchas cosas, conseguir que el Arzobispado, por la entidad espiritual que tiene, sea establecido aquí.

Como soy de los que consideran que, desde el punto de vista histórico-eclesiástico esta Isla es la que cuenta con mejor derecho para Sede de dicho Arzobispado ya que una vez incorporada a la Corona de Castilla fueron establecidos aquí, en Las Palmas (entonces no era "de Gran Canaria" y, además era mas bien conocida por Canaria) el Obispado, el Cabildo Catedral y constituida la Diócesis única a la que quedaron incorporados los Tribunales de la Inquisición y de Las Cruzadas y posteriormente el Seminario Conciliar, que llegó a ostentar la categoría de Universidad Pontificia, por lo que una vez convertida en cabeza de la Iglesia, desde aquí se dirigió el gobierno religioso de la región. Nadie debe ignorar que ca-
da Templo, Ermita, Convento, etc. a construir en cualquiera de las Islas había de contar, preceptivamente, con autorización del Obispado y del Cabildo Catedral de Canarias. Sin ir mas lejos y como ejemplo muy ilustrativo, la designación como Patrona del Archipiélago Canario, que lo fue hasta el año 1914, de la tinerfeña imagen de la Virgen de Candelaria fue
adoptada aquí, por el Obispo Bartolomé García-Ximenez Rabadán y naturalmente, ratificada por el Cabildo Catedral de Canarias, lo que prueba un espíritu regional que ya quisiéramos para estos tiempos...

De todos es bien sabido que en Canarias existieron tres Obispados, en la actualidad inoperan-
tes. El de Telde, establecido en 1351, que aún existe "de iure", el de Betancuria, establecido en 1424, que desconozco si subsiste en la misma situación que el teldense
y el de Rubicón, establecido en 1404, que definitivamente fue trasladado a esta Isla en 1482 dando con ello lugar al nacimiento del Obispado Rubicense-Canariense, hoy conocido por Canariense que, como he dicho, gobernó en solitario la vida religiosa del Archipiélago hasta que en 1819 fue dividido, con la creación del Nivariense. Ahora, con la anunciada reorganización de la Iglesia, antes de la creación del Arzobispado de Canarias habrá de ser
creado un nuevo Obispado en el Archipiélago.

Desde mi modesto punto de vista las Islas a las que asiste mejor derecho para Sede son las de Fuerteventura y Lanzarote. Sin embargo, si el más antiguo de Canarias, el de Telde, fue-
ra reactivado o, en otro caso de poder serlo, el de Betancuria, no sería preciso crear uno de nueva planta. En fin, doctores tiene la Iglesia...

Sería imperdonable que, por carencia de legítima iniciativa y razonada gestión de los grancanarios obligados a ello, el Arzobispado terminase establecido en otra isla, lo que constituiría un verdadero atropello al indudable mejor derecho de Gran Canaria. En intento de evitarlo, en mi propio nombre y en la representación voluntaria de aquellos del pueblo grancanario que piensen como yo, suplico públicamente a las Autoridades religiosas y civiles de la Provincia de Las Palmas que pongan de su parte lo preciso para que fructifiquen las gestiones que, me consta, en su día fueron iniciadas para que la Sede del futuro Arzobispado de Canarias sea establecida en Gran Canaria, Isla que fue cabeza de la Iglesia durante más de tres siglos, aportando sin dilación al Vaticano las pruebas documentales pertinentes que neutralicen de una vez por todas los intentos que, mediante influencia, están llevando a cabo determinados elementos de la fraterna Isla trasera que pretenden, una vez mas, torcer la Historia de Canarias.

La reforma que no llega

La reforma que no llega FRANCISCO POMARES

El sistema electoral que ha permitido la consolidación de la Autonomía regional se basa en un acuerdo entre dirigentes de las distintas islas que hoy resulta absolutamente imposible romper. Ese acuerdo no es sólo un acuerdo entre los representantes de Gran Canaria y Tenerife, sino también entre los de las islas de una provincia y las de la otra, y entre los de las islas capitalinas y los de las periféricas. Romper el pacto para ir a una circunscripción regional suponía en la primera reforma del Estatuto romper la Autonomía y dinamitar la región. Porque más que de un acuerdo se trata de un nudo gordiano, del último amarre, dificultosamente anudado por las distintas familias y grupos territoriales de UCD en Canarias, en la prehistoria política de la región. Esa herencia engordó y engordó al insularismo que ha contaminado absolutamente la política regional. Aquí se hace política primordialmente desde la isla. Y lo demás son puras formas.

La demostración más clara de este estado de cosas es Coalición Canaria: una fuerza política que se define nacionalista, pero actúa como un conglomerado de partidos e intereses de ámbito insular. En Coalición está ATI, que es un partido exclusivamente tinerfeño, con dos problemas: un presidente que lo es al mismo tiempo de ATI y de Coalición, y un presidente del Gobierno que quiere serlo de Canarias, pero al que sólo le llaman de verdad los problemas tinerfeños. Y luego están las dos o tres ICAN, todas ellas con pretensiones de fuerza regional, pero implantación exclusivamente grancanaria. En cuanto al centrismo ya no se molesta ni en representar la ficción de su existencia. Las demás: Asamblea Majorera es majorera, API de La Palma y los PNLes (si son algo) son conejeros.

La introducción de controles en las normas electorales canarias no logró siquiera aflojar el nudo, mucho menos cortarlo: la nueva reforma del Estatuto, esa que ayer comenzó en el Parlamento y que los expertos que la han montado en dos meses pretenden competencial y de rango, no afronta el problema capital de esta región, que sigue siendo su esencia insular. Sólo una circunscripción regional en la que se midan los políticos y las políticas regionales cambiaría de verdad el alma, el paisaje y el paisanaje político de una región dividida en los momentos cruciales de su historia. Sólo esa reforma -de la que nadie quiere ni oír hablar- puede hacer de Canarias una única comunidad, un único territorio. Sin ella,
avanzamos hacia un único mercado (como le gusta decir a Adán Martín), pero no seremos nunca un único país.

Una melancolía

Una melancolía ÁNGEL TRISTÁN PIMIENTA

La subvención que el Gobierno de Canarias ha comprometido con el tranvía que unirá Santa Cruz con La Laguna, 10.000 millones de las antiguas pesetas, ha soliviantado al Cabildo de Gran Canaria y a muchísimas personas de buena fe, hartas de la historia real de los conchabos de ATI, que como parte y reparte se queda con la mejor parte. Otros, empero, han confundido el problema y lo que dicen es que ya Tenerife tiene su tren y aquí todavía discutiendo su conveniencia y poniendo pegas al progreso.

Es un razonamiento equivocado. Si Tenerife ha decidido tener un tranvía que rememore al que hacía el trayecto hasta Tacoronte, y viceversa, está en su derecho de construirlo; y si encuentra quien le subvencione el proyecto, pues mejor que mejor. Pero un tranvía no es una panacea universal; ni siquiera es un buen remedio para el transporte colectivo de viajeros en el siglo XXI. Tampoco es, que se diga, una alternativa moderna y futurista. Fue moderno cuando sustituyó a los carruajes tirados por animales, pero en 2004 no deja de ser una melancolía sin sentido. "Podemos tener nostalgia de las luces de gas", decía De Gaulle, quien sin embargo apostaba por la energía eléctrica y las centrales atómicas, como es natural.

Estos vehículos tienen muchos problemas de diversa índole. En Barcelona, donde los han reintroducido, no han cubierto las expectativas, y además provocan numerosos arrollamientos a peatones y ciclistas. No son nada ecológicos, aunque se piense lo contrario, de la misma manera que los caballos son un peligro para la salud pública si circularan por las calles, no por la imprevisibilidad de su comportamiento sino por las ´bostas´ que dejan a su paso.
Es la realidad. Donde hay un tranvía hay catenarias, cables elevados que afean el paisaje, el rural o el urbano. Sus raíles ocupan un suelo fijo y dependen de una planta eléctrica. Sin embargo los autobuses y guaguas - yo mantengo los matices del lenguaje canario tradicional- están inmersos en un proceso de renovación tan profunda que se convierten en la mejor solución de futuro. En primer lugar son más versátiles, pueden cambiar de recorrido según las conveniencias -una inundación, un socavón, un apagón- y no quedarse atrapados
por causas ajenas a su voluntad, provocando serios conflictos en el mundo docente y en el laboral; cada día consumen combustibles más limpios: aparte de los catalizadores, el gas en bombonas consigue comportamientos muy positivos; el hidrógeno está a la vuelta de la esquina, e incluso la energía solar o los ´ciclos combinados´. Un tranvía, en realidad, es una guagua amarrada a un cable, que va siempre por el mismo sitio, sin capacidades optativas, y que aumenta la carga de las turbinas y chimeneas de Unelco, en el caso canario. Siempre se ha dicho, porque es verdad, que no conviene poner todos los huevos en el mismo cesto.

¿Es lo más acertado invertir al menos 10.000 millones de pesetas en esta fórmula? No lo parece. Se pueden conseguir muchos más objetivos con una dotación incluso menor - a lo mejor es eso precisamente lo que no interesa- y más beneficiosa para las islas desde los puntos de vista medioambiental y paisajístico. Si los contratos-programa funcionaran correctamente y fueran ágiles; si se subvencionara, teniendo en cuenta el interés general, a las empresas concesionarias para la adquisición de unidades de última generación; si se asumiera en serio el desafío de mejorar el transporte público en vez de conseguir la foto con obras faraónicas
producto de caprichos personales... todo iría mejor.

El problema de los 10.000 millones es otro: ese dinero sí es necesario, según el Cabildo grancanario, para un conjunto de acciones en el sector. Y lo que ha sucedido es sencillamente una consecuencia del famoso equilibrio interinsular presupuestario
de que tanto presume el Gobierno, en donde ATI es su núcleo duro. Si muchas obras se han frenado en Las Palmas, supuestamente hasta que Santa Cruz tenga su equivalencia - hay datos sobre esto, y declaraciones tinerfeñas muy concretas- es lógico que también se produzca un cierto efecto contrario. Adán Martín ha insistido machaconamente en la exquisita igualdad de trato, y Juan José Cardona le ha tomado por la palabra.

Lo del tren es otra cosa que, muy probablemente, ha entrado en vía muerta por el cúmulo de despropósitos que entrañaría su construcción entre la capital y Meloneras y la falta de demandas concretas. No se reduciría el tiempo de desplazamientos, ni se cubrirían nuevas rutas, ni se eliminarían contaminaciones. El directo de Global a Maspalomas seguiría siendo una opción altamente competitiva. Los estudios hasta ahora realizados indican que por donde hay que proseguir es por el camino de la mejora del actual transporte de viajeros por carretera. Pero hay que solucionar algunos aspectos esenciales, como la mezcla de incompetencia e indolencia de la administración regional, que ha sido incapaz de unificar las concesiones en paralelo a la unificación de Salcai y Utinsa en una sola empresa. Si quieren trabajar, ésta es una pista.

Reformulación

Reformulación FRANCISCO POMARES

Ya tiene cumplida respuesta Paulino Rivero a su amable invitación para que los saboteadores (sic) abandonen el proyecto nacionalista y se dediquen al parchís, a la cría de chinchillas o al tatuaje de encías. Román Rodríguez le ha contestado que no permitirá que ATI usurpe el proyecto nacionalista y que luchará desde dentro como el último mohicano. O el penúltimo, porque igual Pedro Quevedo se despista jugando al billar y se va después.

Lo tiene crudo el ex presidente Román. Y no porque algunas de sus razones no sean extremadamente razonables, sino porque sus propias decisiones en el ámbito de Coalición, sus actitudes y sus ruidosos silencios, le han dejado un margen de maniobra cada vez más estrecho, una plataforma política capitidisminuida. El problema básico de este hombre, inteligente y con madera política, es la tortícolis que le afecta desde que entró en el Gobierno como director general, hace ya más de una década. La tortícolis que le lleva siempre a mirar hacia arriba, ya sea a la Presidencia del Gobierno, ya sea a la dirección federal de Coalición, y que le impide ver la humilde tierra que pisa: Gran Canaria, Las Palmas, ICAN.

Por el momento (mientras se prepara para la lucha final) Rodríguez disfruta de meriendas tardías o cenas madrugadoras con Nacho González (será para preguntarle por Rogelio Frade,
submarino centrista desde el pasado año) y se informa sobre la situación de la durmiente tropa del PNC grancanario... Ítem más: uno de los puntos del documento presentado por Rivero
al comité ejecutivo coalicionero como base del cacofónico debate de los nacionalistas, es, precisamente, la reflexión (sic) sobre la política de pactos: sin mencionar explícitamente al PP, en el papel en cuestión se recuerda que el PP ya no gobierna España, y que, por tanto, no está en condiciones de cumplir con los compromisos firmados en su día. Se trata de una excelsa perogrullada, pero una perogrullada que Rivero no había pronunciado hasta ahora
desde el 15 de marzo. Algunos se malician que el presidente de Coalición ha introducido este apunte para desencadenar un replanteamiento del pacto con el PP en Canarias. Y Juan Carlos Alemán sigue insistiendo, a quien le quiera oír, que el PSOE estará en el Gobierno antes
de fin de año.

Puede, pero intuyo que la jugada de Rivero no va por ahí: Rivero no quiere un pacto con los socialistas. Rivero quiere una negociación con Pérez Rubalcaba para adecentar las cuentas canarias en los presupuestos generales del Estado, a través de enmiendas en su tramitación en las Cortes, y simultáneamente, reducir la presencia del PP en el Ejecutivo a dos consejerías, amenazando a los conservadores con un acuerdo con el PSOE. Y quiere, con ese botín, presentarse al congreso coalicionero de primavera y ser aclamado como presidente
sempiterno. Libre él de Rodríguez y becerras, libre Adán Martín de Águeda Montelongo.

Salvajada en la cumbre de Gran Canaria

Salvajada en la cumbre de Gran Canaria ANGEL TRISTÁN PIMIENTA

A veces parece que la sociedad, o la parte más mentalizada de ella, se opone a todo signo de progreso: a que se construyan edificios, a que se hagan muelles, a que se abran nuevas carreteras, a que se mejoren las infraestructuras...Pero no es eso, obviamente.

Esta imagen es falsa y manipulada y no obedece a la realidad. Lo que ocurre es que con frecuencia se pierde el sentido de las proporciones y se rompen los equilibrios necesarios. No es lo mismo ocho que ochenta, dice el refrán. Una cosa es el progreso, inevitable y necesario, fundamental para mejorar la calidad de vida, y otra que esa misma calidad de vida necesita de una política medioambiental firme, inteligente e indesmayable. Eso de que la ecología es cosa de cuatro excéntricos es una simpleza que si bien coló en algunos sectores en los años del desarrollismo loquinario hoy día constituye solamente una de las trincheras de la estupidez. Es como la descalificación del Protocolo de Kioto, que algunos consideraban, ya menos, pero quedan, una extravagancia de fanáticos de las amapolas. "Hay premios Nobel que están en contra", dicen quienes confunden la derecha con el capitalismo de amiguetes, que es el que se opone a toda intervención estatal... que no sean las subvenciones. El vicepresidente USA es uno de los adalides de ese liberalismo extremo, que sólo se quiebra y moldea cuando la Casa Blanca y el Pentágono encargan a su antigua empresa, Halliburton, contratos milmillonarios para la ´reconstrucción´ de Irak en situación de virtual monopolio.

¿Es bueno respirar el humo de los coches? Si lo fuera, la industria farmacéuticas vendería CO2 embotellado, que se anunciaría en las televisiones con el consejo dado con voz de Robocop y a toda velocidad, como los antiguos vinilos pasados de revoluciones, de "esto es un medicamento, consulte a su farmacéutico". Pues como las emisiones de gases no son convenientes para la salud, y cada vez hay más, y de componentes peligrosos, Kioto es una necesidad que puede ser considerada una emergencia mundial.

Rusia ha acabado por sumarse, y a pesar de la ceguera interesada y al servicio de las grandes multinacionales, de George Bush, un cambio demócrata en EEUU producirá a medio plazo la consecuencia de sumarse a la gran convención mundial para evitar el ´efecto invernadero´ y frenar la aceleración del cambio climático. En provincias, encima, la tontería va de la mano de la ignorancia y de la prepotencia aldeana. Como en Washington, pero nos toca más de cerca y a pequeña escala. "Pero es nuestra escala", como dice alarmado un señor al que no se le puede considerar ni tonto ni un integrista de los que defienden el hábitat de la pulga saltarina.

Lo que el Cabildo ha permitido que se haga en los tiles de Moya es un delito agravado con un sarcasmo: si el entubado del barranco cortó el ciclo de la vida en la masa de laurisilva, la iniciativa de hacer un riachuelo tan falso como los de los belenes de navidad es una burla de cartón piedra. El problema es que la institución encargada de velar por el cumplimiento
de la normativa de medio ambiente y por la protección de los valores naturales de la Isla ha elegido el camino del pasotismo soberbio, como si estuviéramos hablando de una nadería. En el fondo es el síndrome del bloque del 20: allí, en esas medianías, sólo se ve que unos árboles ocupan un espacio estupendo para una urbanización.

Pues bien: el tonto presumido de Custer ataca de nuevo en otro Little Big Horn sin cuidar los flancos y creído de su superioridad. La Corporación, incapaz de corregir la visión deformada de la realidad, comete una nueva ´indisciplina´ en la cumbre. Autoriza y ejecuta el asfaltado de un camino de tierra, al que sólo había que ensanchar en algunos tramos, que va de Mogán a la Presa de las Niñas... con el criterio en contra de la COTMAC y del Patronato de Espacios Naturales. Ben Magec ha anunciado que denunciará el caso en Fiscalía por lo que considera un grave atentado contra el medio ambiente que, desde luego, está amparado por varios artículos del Código Penal que prevén situaciones como la que se ha producido. El problema está tan extendido - y los organismos competentes tan mediatizados y a expensas de políticos irresponsables- que el ministro de Justicia ha decidido multiplicar las fiscalías especiales. En ausencia del sentido común, sin duda lo más procedente son penas ejemplares que actúen como contundente disuasión. Se trata de un comportamiento ´boomerang´. Si se destruyen los elementos de la identidad - el paisaje es el más importante, y las carreteras son el más eficaz caballo de Troya - los ciudadanos pierden algo muy importante, vital, pero también se socava la atracción turística. Es una torpeza suicida esta manía depredadora que rompe todos los límites de la cordura en aras de una demencial ´puesta en valor´ que, por el contrario, machaca valores muy sensibles para el Archipiélago. La ´modernización´ del camino a la Cruz de San Antonio, en el Parque Rural del Nublo, es otro disparate que muestra el lado preocupante de que los organismos no han funcionado correctamente, porque son rehenes.