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La Voz de Gran Canaria

Opinión

Violencia escolar, ¿responsabilidad escolar?

Violencia escolar, ¿responsabilidad escolar?

MANUEL MARRERO MORALES

La dirección de un centro de infantil y primaria me informaba recientemente sobre cómo unos niños de 6º simulaban o daban palizas en el recreo, con la finalidad de grabarlas en sus móviles y de cómo un grupo de niños de 3º se constituía en pandilla para ejercer violencia sobre los de 1º y 2º. Llamados los progenitores de los encausados al centro escolar, todos, sin excepción, adquirieron el compromiso de intervenir para intentar reeducar a sus vástagos, imitadores de conductas antisociales.

Hace pocos días, en un instituto de Málaga, un padre propinó un cabezazo a un docente tras acusarlo de haber maltratado a su hija y, en otro centro, han expulsado temporalmente a un alumno de segundo de ESO que "le dio una colleja" a un profesor. Según el director, “cuando llamamos al alumno éste se dedicó a montar una escandalera. Se puso a gritar y a vociferar”. El centro siguió el protocolo previsto en estos casos, que pasa por la comunicación a los padres del infractor. “La madre reaccionó fatal. En cuanto llegó pidió los papeles para cambiar a su hijo de centro. No le interesaba conocer lo que había hecho su hijo y, de hecho, se fue despotricando”.

La violencia entre iguales se ha convertido en un contravalor emergente en nuestra sociedad. Establecer formas de dominio, estrategias de acoso, actitudes intimidatorias entre personas de la misma calle, del mismo barrio, de la misma escuela, incluso del mismo lugar de trabajo, parece que se extienden como un magma que impregna una buena parte de las relaciones sociales. Todas estas actuaciones, que en muchas ocasiones son casos aislados dentro de una colectividad, suelen servir como atractivos titulares para muchos medios de comunicación. Se está creando un estado de opinión al respecto, y la percepción ciudadana está cada vez más cercana a la existencia de una violencia generalizada, y mucho más escandalosa aún, cuando de violencia escolar se trata. Y aunque la violencia forme parte de la sociedad, ninguna institución parece estar en condiciones de dar una respuesta y, sin embargo, se le pide a la escuela que la dé.

Bajo los parámetros de la globalización, el mercado se ha convertido en el principal rector de la vida social, política y cultural. Los excluidos sociales y una gran parte de los que se encuentran bajo el umbral de la pobreza, seguramente tendrán la razonable convicción de que la sociedad los centrifuga de forma violenta hacia el extrarradio; los jovenes, que han fracaso académicamente y además no encuentran un trabajo que les permita vivir con dignidad, sobreviven en una continua sinrazón, pues a la vez están inmersos en una sociedad que continuamente les lanza mensajes para que se integren en los inalcanzables circuitos del consumo (moda, tecnología, alimentación, ocio, drogas, cultura...). Uno y otro segmento de la población viven una creciente situación de violencia social, institucional incluso, alimentada por un reparto desigual de la riqueza y de la justicia. No es de extrañar que no le tengan demasiadas querencias a un sistema del cual reciben escasos beneficios, ejemplos no muy lejanos tenemos en las calles de París. No obstante, hay que reconocer que la violencia no es una manifestación exclusiva de los más desfavorecidos, impregna a todas las clases sociales. A todo ello hay que añadirle que algunas instituciones (la Iglesia, la Escuela y el Ejército), tradicionalmente encargadas de la domesticación para integrar en una sociedad obediente, han ido perdiendo eficacia en los últimos tiempos. La familia por su parte, o se encuentra incapaz o, incluso, refuerza los valores dominantes en la sociedad, profundizando en las contradicciones.

En el otro extremo, los que nos encontramos relativamente acomodados y apuntalando el sistema -que hasta cierto punto nos está beneficiando- somos los que sentimos la violencia a nuestro alrededor, como algo externo a nosotros e incluso, en algunas ocasiones, como sufridores de la misma. Y comenzamos a buscar denodadamente soluciones al problema, que en definitiva evidencian nuestra mentalidad, nuestro grado de implicación, nuestra concepción de los roles sociales. Y las decisiones son de lo más dispares.

En lugares como El Salvador, los centros escolares no escapan a la violencia generalizada del país. El Ministerio de Educación ha puesto en marcha el plan “Escuelas Seguras” que incluye planes de seguridad con los directores y también con la policía. El viceministro dijo que “esperan proteger a los alumnos de centros escolares, ubicados en zonas donde acecha la violencia”. Medidas coyunturales y represivas, pues, para combatir la violencia estructural.

En nuestro país, en los meses previos a las elecciones sindicales en la enseñanza pública no universitaria, un sindicato gremial denominado Asociación Nacional de Profesores Estatales (ANPE), ha hecho público un “decálogo de medidas que creen necesario implantar en los centros escolares para mejorar la situación del profesorado, entre las que destaca la creación de una comisión de disciplina en cada centro y el reconocimiento del profesor como autoridad pública, igual que otros funcionarios”. Algo similar opinan los religiosos de la enseñanza, aglutinados en la FERE, cuando piden “reforzar la autoridad del director, los profesores y el claustro, aunque –admiten- también es una cuestión de formación en valores”.

Está claro que hay un buen número de personas que opinan que debe haber unas normas claras, una especificación de los derechos y deberes de cada cual y un reglamento con una tipificación de las faltas y los castigos correspondientes. Una vez abierto el expediente sancionador, todo se resuelve con la aplicación automática de los reglamentos y la correspondiente expulsión temporal o el traslado del problema a otro centro educativo. No quieren perder el tiempo en analizar que cada persona es distinta y que cada situación obedece a unas causas específicas. Y no bastan las medidas punitivas y coercitivas.

En el caso de los poderes públicos, que se encuentran con el deber de dar una respuesta rápida a las demandas ciudadanas, en general se buscan titulares efectistas que den la sensación de que todo está bajo control: Observatorios sobre la violencia escolar, planes de choque,... En el mejor de los casos, sólo se persigue atajar las consecuencias.

La violencia escolar sirve como argumento para políticas de privatización, para focalizar el interés de los usuarios del sistema en la seguridad y no en otras carencias, así como para la intensificación consentida de la vigilancia (videocámaras, seguridad privada,...). Es evidente que favorecen estas tensiones las condiciones de vida y trabajo de los centros educativos: ratios excesivas, carencia de profesorado de apoyo, políticas de reducción de plantillas, escasa preparación del profesorado para afrontar estas nuevas situaciones, minusvaloración social de la institución escolar y del trabajo docente, contradicciones entre los valores que se intentan desarrollar en los centros educativos y los reclamos y modelos sociales,... y mientras tanto los discursos públicos hablan de solidaridad, de atención a la diversidad, de educación para el consumo, de educación para la convivencia, al mismo tiempo que se traslada a la escuela la responsabilidad de solucionar el problema de la violencia, entre otros, y a buen seguro que el profesorado lo intenta, incluso a costa de su salud.

Hacen falta políticas sociales que favorezcan la inclusión social, la disminución de las injusticias, el pleno empleo, unas condiciones de vida y trabajo dignas, unos servicios públicos eficientes, unos medios de comunicación que transmitan otros modelos, favorezcan la emancipación y no el adocenamiento y la ignorancia supina. La elevación del nivel cultural, social y económico de la población debería traer consigo las prácticas de otras formas de resolver los conflictos, mediante el diálogo y el razonamiento. Medidas estructurales, a medio y largo plazo; en definitiva, que impere la fuerza de la razón.

Carta abierta a doña Josefa Luzardo

Carta abierta a doña Josefa Luzardo

PEDRO RAMIREZ ROMERO

Querida alcaldesa:

Quisiera pedirle un pequeño favor. Por favor, coja un taxi. Uno de esos con televisión en los asientos traseros. Por favor, deje por una vez el coche oficial y hágalo. Aunque sea sólo por mí, señora alcaldesa. Y cójalo de noche, cuando las pantallas queman los ojos y marean más que de día, cuando el mirar a una pantalla a menos de 30 centímetros de tu cara te da ganas de echar la sopa.

Entonces, por favor, tenga la bondad de pedir al taxista que apague las televisiones. Sí, esas que le marean y que le están deslumbrando. Esas mismas. Entonces el taxista le dirá que no es posible, que están conectadas al sistema eléctrico del coche y no se pueden apagar. Usted tiene que callar y tragarse lo que sale en las pantallas. Sí, esas que le queman los ojos. Qué cosas.

Entonces, señora alcaldesa, seguramente usted, con razón claro, se enfadará. Se sentirá estafada y molesta, porque esas televisiones que la están mareando, molestas para los ojos y para el estado normal del estómago de cualquiera, no se pueden apagar. Se planteará por qué pagando lo mismo que en otros taxis tiene usted que pasar por ese suplicio. ¿Por qué no nos descuentan algo de la carrera que compense la inyección de publicidad? ¿Por qué usan los taxistas métodos tan invasivos, desagradables y hostiles hacia los ciudadanos que les dan de comer? ¿Qué les hemos hecho de malo? ¿Quién es el responsable de todo esto?

Y entonces, claro, usted comprenderá: el responsable es usted, señora alcaldesa.

Usted autoriza esas cosas. Usted ha puesto publicidad del Ayuntamiento de Las Palmas en esas pantallas. Usted, bueno, la concejalía responsable, cobra unos euritos por cada pantalla. Pero los ciudadanos no vemos nada de ese dinero. Nadie nos devuelve los mareos y el hastío que supone, la merma de calidad de vida, de ver un espacio más invadido por la publicidad. Uno más.

Mire, señora. En esto hay una rara unanimidad: la gente ya de por sí está bastante caliente con usted (¿le recuerdo cositas como el Carnaval, el cierre de los chiringos, su plan de la Gran Marina, la huelga de la policía municipal, la ciudad insegura, entre otras lindezas?) como para que encima les meta teles con anuncios en los taxis, teles que queman los ojos, que marean sin comerlo ni beberlo. Se publican cartas en los medios, editoriales, la gente se queja y los taxistas están cabreados porque pierden clientes –muchos ciudadanos si vemos un taxi con pantallitas preferimos esperar a otro que no las tenga; es que queremos digerir la comida, qué le vamos a hacer-. Y total porque no se pueden apagar, porque el instalador ha desactivado el botón de apagar que hay en cada pantalla.

Eso, señora, es un atropello. Ni usted ni una asociación de taxis pueden obligarme a consumir publicidad porque sí. Y los taxistas lo saben, muchos me cuentan que están hartos de broncas con los clientes a cuenta de las pantallitas, señora alcaldesa. ¿Y sabe lo que les responden los instaladores cuando piden algo tan sencillo como poder apagar las pantallas a petición del usuario? Les responden con un “vuelva usted mañana”. Vaya, como en el Ayuntamiento. Qué cosas.

Señora, yo y otros ciudadanos estamos hartos. ¿Cree usted de verdad que renta tensar más aún la cuerda por unos euritos de impuestos más?.

Señora alcaldesa, por favor, póngase en el lugar de los ciudadanos. Coja un taxi.

¿Mejor en guagua?

¿Mejor en guagua?

FRANCISCO QUEVEDO JOVER

Soy un ciudadano de Las Palmas de Gran Canaria con su centro de trabajo en el Campus Universitario de Tafira. Cada día acudo allí en transporte público, normalmente en la Línea 25 de Guaguas Municipales. Escribo esto porque el servicio que ofrece esta línea cada vez es peor. Como ejemplo les relato mis aventuras en dicha línea la mañana del jueves 9 de marzo del 2006.

Me sitúo en la parada de la guagua del Obelisco a las 8.50 de la mañana y espero pacientemente a que llegue mi guagua, a las 9.20 aparece por fin una 25 (de las de tamaño normal) repleta hasta arriba, con lo que sólo pueden subir a la guagua 8 ó 9 personas de las más de 20 que estábamos en la parada en ese momento; toca seguir esperando. Por fin, a las 9.48 aparece otra 25 y de nuevo tampoco es de las dobles, ésta también está hasta los topes, pero como estaba de los primeros de la fila logro subir. La guagua se nota que ya lleva unos cuantos años de servicio en nuestra ciudad, pues con la tremenda carga de gente le cuesta lo suyo subir la cuesta que lleva a Tafira Baja. Nada más entrar en el Campus y justo al llegar a la parada de Ingeniería, la guagua dice basta y después de un pequeño estruendo, seguido por un nube blanca proveniente del motor, el conductor nos informa de que la guagua está rota y toca bajarse, con lo que tengo que hacer el último trayecto hacia mi trabajo a pie (menos mal que no estaba muy lejos). Total que llego a mi puesto de trabajo a las 10.15 de la mañana, es decir 1 hora y 25 minutos después de llegar a la parada para hacer un recorrido que no debería llevar más de 15 o 20 minutos.

¿Es esto un servicio digno del siglo XXI? ¿Para qué hacen nuestros gobernantes campañas de concienciación ciudadana de uso del transporte público si no se gastan un duro en el transporte en sí?

La otra alternativa para subir en transporte público a la Universidad son las líneas de Global, que tampoco son ninguna maravilla (aparte de que su precio es tremendamente caro: 1,05 euros el trayecto, rebajado a 0,79 euros si usas un bono).

Hasta cuándo vamos a seguir así. ¿Por qué no pone Guaguas Municipales más vehículos en horas punta. (Entre las 8.30 y las 10 hacia Tafira y de 12.30 a 14.30 hacia Las Palmas)? ¿Por qué no se usan guaguas en las debidas condiciones y de un tamaño adecuado al volumen de gente? Además de esto les recuerdo que la 25 suspende sus servicios a Tafira desde mediados de junio hasta octubre, como si en esos meses nadie subiese a la Universidad. ¿Se olvidan de que esas son precisamente las fechas de los exámenes?

Caimán no come caimán

Caimán no come caimán

JOSÉ A. ALEMÁN

Hay sociólogos y politólogos a los que no gusta llamar “clase política” al conjunto de los mandarines y demás familia; prefieren denominarlos “personal político”. Vale, que no estamos aquí para discutir. Pero les digan como les digan, que les dicen muchas cosas feas, lo cierto es que con los escándalos últimos se nos han puesto los políticos corporativistas perdidos.

Así, Paulino Rivero negó la extensión de las prácticas corruptas con contundencia pareja a la de Adán Martín. Y ahora Juan Carlos Alemán acaba de asegurar que los casos que nos ocupan estos días son aislados, mientras Soria habla en la misma sintonía de tumores a extirpar; no sé si con metástasis o sin ella.

Los políticos han cerrado filas, pues. Algunos se dicen sorprendidos por la que está cayendo. Un ejercicio de relativización para que todo siga igual una vez superados los actuales trances; meros contratiempos, a lo que se ve. Son actitudes que anticipan lo poco que darán de sí las investigaciones parlamentarias en virtud del principio de que caimán no come caimán, aunque a veces hagan mutuas ostentaciones de fiero apetito para que no defraude el espectáculo.

Sin embargo, por mucho que quieran quitarle hierro la corrupción tiene algo de estructural porque la favorecen o al menos la propician las propias leyes. Los empresarios de la Construcción apuntaron al sistema de contratación de obras públicas como causa y sabemos cuánto aprovecha a los listillos la ley de financiación de los partidos, que les da un plus de impunidad. Pero dejo estos aspectos para otro momento y vuelvo a los Adán, Paulino, Alemán y Soria.

Ninguno puede alegar ignorancia. Recordemos, sin más, la Memoria 2001 de la Fiscalía del TSJC. Denunciaba un contexto de corrupción, con presiones permanentes sobre los alcaldes por parte de los promotores inmobiliarios, que no han de apretar demasiado “ante la enorme facilidad con que se dejan convencer”. En la construcción turística se describía incluso el modus operandi: el promotor comunica su proyecto a las autoridades municipales y una vez asegurada su conformidad/complicidad, compra grandes superficies de suelo rústico que son enseguida recalificadas como urbanizables, con el plan parcial correspondiente. Los fiscales calificaron estas prácticas de “pelotazos”, imposibles sin la implicación y participación directa de los políticos; que utilizan, añado de mi cosecha, la intimidación para que el propietario original suelte los terrenos objeto de deseo. En este caso, nuevo dato estructural, se aprovecha que el urbanismo y sus trapicheos son la principal fuente de ingresos de los ayuntamientos.

Aquella Memoria provocó la reacción airada de los políticos. Muy parecida a la suscitada en su día por las declaraciones del ministro López Aguilar acerca de la perversa confusión de intereses empresariales y políticos. La relativización corporativista de Alemán y Soria se inscribe en esa línea de negar el contexto del que surgen la trama eólica y lo de Telde; que no son fruto del azar sino de un estado de cosas conocido. Decir que son casos aislados o tumores a extirpar es fijarse sólo en los efectos evitando entrar en las causas. Aparentan un candor tan imposible en esta gente que insulta nuestra inteligencia.

Corrupción: estalla el campo de minas

Corrupción: estalla el campo de minas

FRANCISCO SUÁREZ ÁLAMO

La investigación judicial abierta en Telde adquiere desde ayer una dimensión política que no estaba en el guión que habían dibujado la Policía Nacional y la Fiscalía Anticorrupción. Una vez abierta la caja de los truenos, Ciudadanos por el Cambio ha empezado a desempolvar los expedientes que ha preparado desde el mismo día en que Francisco Valido y los hermanos Reyes se hicieron con las riendas del equipo de gobierno. La amenaza del Centro Canario de marcharse del tripartito es ya cuestión menor: la primera explosión en el campo minado de La Mareta se ha producido.

1. El propio juez que instruye el caso, Javier García, lo ha admitido en privado: el caso de presuntas corrupciones en el Ayuntamiento de Telde está adquiriendo una deriva que no habían previsto ni él, ni la propia Policía Nacional ni la Fiscalía. Pese al secreto sumarial, las filtraciones son numerosas y la instrucción se alimenta más de lo que aporta la prensa que de lo que surge de las declaraciones de los detenidos. Estos, por su parte, no salen de su asombro al ver cómo se les atribuyen declaraciones que, según sus letrados, no habrían realizado.

2. Las defensas de los imputados no ocultan su malestar con todo lo que rodea el caso. No aciertan a entender cómo el secreto sumarial no impide que se conozca con todo lujo de detalles las grabaciones policiales. También detectan fuentes oficiales que filtran datos que se no se ajustan a la realidad. Ayer mismo, el interventor y esposo de María Antonia Torres, Enrique Orts, defendió que se levante el secreto sumarial para que quede constancia de que en el acta del registro realizado en su domicilio se refleja que tan sólo aparecieron unos 1.600 euros, y no los 50.000 euros que, según fuentes oficiales, sí fueron localizados. Dicha acta, sujeta al citado secreto sumarial, ya circula en los medios de comunicación y corrobora lo dicho por Orts.

3. El campo de minas ha estallado. Guillermo Reyes lo había advertido, también en privado, a todo el que quería oírle. Desde el primer día avisó que si la hoja de ruta de la Operación Faycán se encaminaba, aunque fuera colateralmente, hacia su partido, Ciudadanos por el Cambio, saldrían a relucir gestiones supuestamente irregulares del anterior mandato. Así ocurrió ayer y Reyes disparó hacia la que históricamente ha sido diana preferida: La Mareta y las decisiones del grupo de gobierno que presidió Francisco Santiago (antes Coalición Canaria y ahora Nueva Canarias).

4. Ciuca encajó con notable desagrado que en apenas 72 horas Francisco Santiago aprovechase la Operación Faycán para criticar la actuación del grupo gobernante. El domingo, en un artículo publicado en este periódico, Santiago apelaba a un proceso de regeneración política en Telde. Ayer mismo, recordaba que su partido llevaba meses denunciando supuestas irregularidades.

5. La respuesta estaba preparada y en la recámara. Era una mina ya situada bajo los pies de Nueva Canarias y sólo faltaba activar el temporizador. La revelación de que la concejala Candelaria Sánchez tiene todos los boletos para ser llamada, supuestamente como imputada, fue considerada como una declaración de guerra en toda regla. Ciuca aprovechó la debilidad del Partido Popular en Telde -una concejala en prisión y la continuidad del alcalde cuestionada en público y en privado por el Centro Canario Nacionalista- y anunció el envío de la denuncia a la Fiscalía Anticorrupción. En ese contexto fue fácil conseguir que lo que parecía una actuación de los hermanos Reyes en solitario se convirtiera rápidamente en decisión colegiada del pacto de gobierno.

6. El dossier que ahora camina rumbo a la Fiscalía Anticorrupción permitiría desempolvar los orígenes de un proyecto urbanístico-comercial rodeado de una leyenda de suposiciones que nunca se demostraron. De hecho, la Justicia cuestionó en su día el proceso urbanístico seguido, pero el fallo vino cuando el hipermercado ya estaba abierto.

7. El ventilador está en marcha y el desenlace es imprevisible. La comisión de investigación a crear en el Ayuntamiento por la Operación Faycán podría derivar en otra comisión por el caso La Mareta. La oposición, por su parte, sigue confiando en que la investigación judicial vaya más allá y termine abriendo el expediente de las permutas llevadas a cabo por el área de Urbanismo. En ese caso, el pacto de gobierno seguirá contraatacando con más dossieres. La primera mina ha estallado y otras muchas estaban conectadas. La guerra política sólo ha empezado y la Justicia va a tener mucho trabajo.

La lotería cayó en "Las Palmas"

La lotería cayó en "Las Palmas"

A. DOMÍNGUEZ HERRERA

Viendo por Antena3 TV la retransmisión del sorteo de Navidad, observé cómo se podía leer en la parte inferior de la pantalla dónde se habían vendido los números premiados. Pues bien, en uno de ellos leí que se había vendido en "Las Palmas" y no se concretaba nada más. Sin embargo, de los premios vendidos en la Península daban una información más completa: número de la administración, localidad y provincia. Después, claro ya a nivel regional, me enteré de que las islas agraciadas habían sido Lanzarote y Gran Canaria.

Me pregunto por qué no se indicó la isla y luego entre paréntesis la provincia. De esta manera, en la Península podrían empezar a enterarse de que "Las Palmas" no es una isla sino una provincia.

Otro ejemplo lo viví en los telediarios de TVE, tanto en el de la primera por el mediodía como en el de por la noche y también en el de la noche por la segunda. En los tres se dijo a nivel nacional que los bomberos de Tenerife habían tomado con gases lacrimógenos el Cabildo de la isla para reivindicar mejoras salariales y que habían sido ayudados por los de la "isla de Las Palmas". Una vez más, se debería haber dicho la isla de Gran Canaria.

Y para colmo me llama una amiga de la Península para decirme que en un periódico asturiano había leído que Fernando Alonso pasaba unos días en Canarias con su novia en un pueblito llamado Teror de la isla de Tenerife (otro error a su favor).

¿Por qué nuestras autoridades: Cabildo, ayuntamientos…, no envían a las sedes de las televisiones y redacciones de los periódicos más importantes sendas notas en las que les indiquen nuestra toponimia correcta?.

La lotería cayó en "Las Palmas"

La lotería cayó en "Las Palmas"

A. DOMÍNGUEZ HERRERA

Viendo por Antena3 TV la retransmisión del sorteo de Navidad, observé cómo se podía leer en la parte inferior de la pantalla dónde se habían vendido los números premiados. Pues bien, en uno de ellos leí que se había vendido en "Las Palmas" y no se concretaba nada más. Sin embargo, de los premios vendidos en la Península daban una información más completa: número de la administración, localidad y provincia. Después, claro ya a nivel regional, me enteré de que las islas agraciadas habían sido Lanzarote y Gran Canaria.

Me pregunto por qué no se indicó la isla y luego entre paréntesis la provincia. De esta manera, en la Península podrían empezar a enterarse de que "Las Palmas" no es una isla sino una provincia.

Otro ejemplo lo viví en los telediarios de TVE, tanto en el de la primera por el mediodía como en el de por la noche y también en el de la noche por la segunda. En los tres se dijo a nivel nacional que los bomberos de Tenerife habían tomado con gases lacrimógenos el Cabildo de la isla para reivindicar mejoras salariales y que habían sido ayudados por los de la "isla de Las Palmas". Una vez más, se debería haber dicho la isla de Gran Canaria.

Y para colmo me llama una amiga de la Península para decirme que en un periódico asturiano había leído que Fernando Alonso pasaba unos días en Canarias con su novia en un pueblito llamado Teror de la isla de Tenerife (otro error a su favor).

¿Por qué nuestras autoridades: Cabildo, ayuntamientos…, no envían a las sedes de las televisiones y redacciones de los periódicos más importantes sendas notas en las que les indiquen nuestra toponimia correcta?.

Gran Canaria se frena...¿y Tenerife?

Gran Canaria se frena...¿y Tenerife?

FRANCISCO SUÁREZ ÁLAMO

Hagamos un ejercicio de memoria. Tomemos como referencia las dos últimas semanas y planteémonos qué noticias en positivo ha generado Gran Canaria. Efectuemos un apresurado balance de la vida institucional e intentemos llegar a la conclusión de en qué área se ha avanzado un milímetro. El inventario puede ser, más o menos, el siguiente: el Cabildo está paralizado por el impacto que en el grupo de gobierno (Partido Popular) tienen los dos casos de presuntas corrupciones que atenazan la vida pública (operaciones Eolo y Faycán); para colmo, hasta la Casa Palacio cierra sus puertas por miedo al derrumbe; el Ayuntamiento de la capital ha visto cómo hasta el Carnaval ha quedado judicializado precisamente por la torpeza y la rebeldía del Consistorio; la Cámara de Comercio está empantanada por la guerra electoral; la Confederación Canaria de Empresarios está contaminada por el duelo cameral y cada reunión que se celebra su junta directiva incluye en el orden del día un punto relativo al pulso entre sectoriales; la Universidad desapareció del escenario y lo único que se sabe del equipo rectoral es que esperan a que Manuel Lobo deshoje la margarita de si concurre o no a las elecciones; el Puerto sigue a la espera de ver qué medidas se toman para detener la progresiva pérdida de trasbordo de contenedores, a lo que se añade la sorpresa de saber que uno de sus más importantes empresarios (Esquível) aparece en la hoja de ruta de la trama eólica y que el ex presidente de la Autoridad Portuaria (José Manuel Arnaiz) puede ser enjuiciado por Fomento -o por el propio Miguel Ángel Parramón-; el Centro Atlántico de Arte Moderno sufre el portazo maleducado de una directora que nunca entendió dónde estaba; en San Bartolomé de Tirajana, la alcaldesa (Concepción Narváez) se interesa más por hacerse una foto con dos importantes empresarios (Eustasio López y Santiago Santana Cazorla), como si bajo el sol de Gran Canaria no hubiese nadie más, y todavía la están esperando los comerciantes de Maspalomas que lloran por las esquinas al ver cómo la playa se queda progresivamente sin arena y sus negocios cierran por la fuga de turistas que venían buscando las dunas y ahora sólo ven piedras, pateras y cayucos y en la costa; el Cabildo y el Gobierno aprovechan cualquier excusa para llevarse a los tribunales, incluido algo tan delicado como la atención a los menores inmigrantes...

La lista podría prolongarse pero no se trata de deprimir a nadie. Ver la botella medio vacia y consolarse bebiendo lo que resta, sirve de bien poco. Lo que interesa es la foto: una Isla sobrecogida y paralizada. Lo primero es fruto de la lógica pues no todos los días abre sus puertas El Salto del Negro para recibir a visitantes que hasta hace poco tenían tratamiento de ilustres. En cuanto a la parálisis, hay que apuntar dos reflexiones: 1) las instituciones, y quienes están al frente, deben demostrar en el día a día que Gran Canaria es posible; de lo contrario, nadie creerá que están tan libres de pecado como pregonan; y 2) todavía estamos esperando que la Justicia actúe con la misma diligencia en Tenerife. No es una cuestión de equilibrios sino, precisamente, de hacer Justicia allí donde hay sombras de duda. Y vaya si las hay en esa Isla. Para empezar, alguien podría darse un baño en Las Teresitas para refrescar la memoria...

A los ciudadanos de Telde

A los ciudadanos de Telde

AURELIANO FRANCISCO SANTIAGO CASTELLANO

Sin duda lo acontecido estos últimos días en nuestra ciudad, ha llenado de vergüenza e indignación a miles de ciudadanos y ciudadanas de bien de este archipiélago nuestro. Aún no recuperados de titulares y testimonios de semanas atrás, que hacían referencia a escándalos y tramas de corrupción político-empresarial de gran calado, un nuevo episodio estos días, ponía a nuestro municipio en un penoso candelero de la actualidad informativa insular y estatal. La connivencia entre negocio y política, denunciada desde hace tiempo desde nuestras filas y que señalaba directamente a determinadas actuaciones de cargos públicos en el ámbito local y canario, explosionaba con toda su crudeza judicial, policial y mediática después de meses de ser un silencio a voces. La ya conocida detención de la portavoz y dirigente del PP de Telde, Dña. María Antonia Torres, así como de otras personas vinculadas directa o indirectamente con su persona y su partido, viene a suponer sin embargo para los teldenses, mucho más que un episodio a sumar a la cadena de acusaciones firmes y causas abiertas por corrupción, a militantes y dirigentes significativos del partido que lidera en las islas D. José Manuel Soria.

Desde el acceso al poder del alcalde Francisco Valido con el pacto de gobierno PP-AFV-CIUCA, Telde ha vivido la mayor inestabilidad política de su historia reciente y el más bajo nivel de gestión pública de las últimas décadas. El miércoles pasado estas fuerzas políticas sumaron a este triste balance, el haber consentido por acción u omisión el más vergonzoso escándalo político vivido por nuestra institución local desde la recuperación de la democracia. El grupo de gobierno PP-AFV-CIUCA, con su alcalde al frente, ha terminado de consolidar esta semana la mayor crisis de credibilidad vivida por nuestro ayuntamiento en toda su historia.

Telde es a día de hoy un municipio sin gobierno y sin timón, bajo sospecha judicial e investigación policial. Padece ya de forma galopante las consecuencias de una creciente falta de credibilidad institucional por parte de ciudadanos, proveedores y entidades de todo tipo. Hoy el nombre de nuestro municipio es presa de titulares que nos avergüenzan a todos y que colocan a nuestro ayuntamiento en el descrédito más absoluto. En tres años de alianza PP-AFV-CIUCA y de silencios y complicidades recientes del CCN, Telde se ha convertido en un triste garabato de la ciudad puntera y orgullosa que despuntaba a principios del 2003. Ese fracaso tiene responsables políticos directos, con nombres y apellidos. No es de recibo que el alcalde de esta ciudad se entere por los medios de comunicación de lo que ocurre en su municipio. No es asumible sólo cesar de sus funciones a Dña. María Antonia Torres o anunciar comisiones de investigación paralelas, cuando lo que realmente la ciudadanía le exige es que asuma la máxima responsabilidad política que decía ostentar. Es políticamente incalificable, pero públicamente esclarecedor, que quien ha acusado y calumniado a gobernantes anteriores durante años, ahora despeje balones fuera y no se desvincule de un socio de gobierno que sí está siendo investigado y viendo encarcelar a algunos de sus miembros por presunta corrupción.

El silencio convierte en cómplices morales a quienes se han limitado a mirar hacia otro lado, a consentir, a entender como sacrificio útil todo lo que conllevara a no dividir lo que sólo estaba unido por intereses inconfesables.

Telde merece, necesita y demanda, hoy más que nunca, el final de este proceso de descomposición social, política, económica y moral en que vive inmersa. Telde no merece este desgobierno y sus vergüenzas por más tiempo.

No merece las complicidades que lo mantienen y por tanto demanda que su ciudadanía vaya articulándose en torno a la idea de un castigo ejemplar en las urnas a los culpables de este desaguisado. Telde merece retomar de nuevo la conquista de los horizontes y la senda que no debió de abandonar nunca.

Un cáncer amplio

Un cáncer amplio

ÁNGEL TRISTÁN PIMIENTA

Las últimas noticias sobre la corrupción en Canarias prueban, más allá de toda duda razonable, que éste es un cáncer que corroe a todos los partidos: nadie está inmune, entre otras razones porque la historia demuestra que es verdad la metáfora de la manzana podrida. Así que el que escupe para arriba, en la cara le caerá, aunque siempre exista la impresión de que a uno nunca le estallará el escándalo entre las manos. Pero es un espejismo. Nada puede mantenerse oculto eternamente; siempre hay algún perjudicado que permite tirar del hilo hasta que se desenrolle el ovillo.

En la primera mitad de la década de los 90 del siglo pasado le tocó al PSOE recorrer este calvario. Una serie de rinconetes y cortadillos pusieron en solfa los cien años de honradez de la organización fundada por el patriarca Pablo Iglesias. La ayuda de la pinza formada por jueces estrella, fiscales ´indomables´, periodistas salvadores y comunistas confusos que aceptaron el mando estratégico de José María Aznar y su consigna de "váyase señor González" ha dejado la sensación de ser aquellos días el lado oscuro de la fuerza, unos tiempos insólitos en la vida nacional. No fue tal cosa, como luego se ha visto. Sí es verdad que esa conspiración, que adulteró el resultado de las elecciones mediante la creación de una falsa información en caudales de seguro éxito intoxicador, no se ha repetido a la contra con posterioridad. Pero sí se ha demostrado hasta la saciedad, en Península pero ahora en concreto en Canarias, que los escándalos, el soborno, la prevaricación, el cohecho, el robo, el tráfico de influencias, el chanchullo, no tienen ideología. No debió acusarse al PSOE en su momento de ser "el partido de la corrupción", de la misma manera que ahora no debe decirse lo mismo del PP. O de Coalición Canaria, que también empieza a acudir a los juzgados.

La ´trama eólica´ o la ´operación Faycán´ no tienen nada que ver con el partido. En los dos casos unas personas, un ex director general de Industria y una concejala, están acusados de montar un tinglado, junto con sus respectivas parejas y una red de cómplices o tontos útiles, para llenarse los bolsillos a espaldas de sus propios correligionarios. Las escuchas telefónicas han registrado, en ambos episodios, diálogos increíbles que parecen demostrar que éstos ni son buenos tiempos para la poesía ni lo son para la ética y las buenas costumbres. Los valores que han sido la pauta de la civilización, desde la más remota antigüedad, se han trastocado.

Tampoco puede decirse que la grabación que recoge como el líder popular en Fuerteventura, Domingo González Arroyo, y un compañero, ofrece "un kilillo", un solar y otras golosinas a un concejal independiente para que apoye una moción de censura en Antigua se haya hecho con conocimiento del partido. "Las cosas del marqués", dice algún compañero, que no oculta su estupor. Pero estas cosas acaban por convertirse en una bomba lapa con amplia y destructora onda expansiva. El aforamiento del personaje puede retrasar el enjuiciamiento, pero parece que no hay dudas acerca de cuál será el final. Una ´cinta´ acabó con Dimas Martín, o al menos congeló unos años su actividad política.

La reacción de José Manuel Soria tanto en la trama Eólica como en la teldense ha sido contundente: al separar preventivamente a los imputados, al no dudar del recto proceder de los jueces, fiscales y policías, al apoyar las comisiones de investigación, al pedir mano dura contra los corruptos... ha actuado con habilidad, inteligencia y prudencia, contribuyendo, por otra parte, a aislar a los infectados por el virus. Ha procedido con sensatez y previsión ´a futuro´. La experiencia le indica que es inútil, y encima boomerang, negar las evidencias y echar las culpas a un contubernio judeomasónico, sobre todo cuando las escuchas telefónicas revelan datos tan minuciosos y concretos que sobran las palabras que no sean de asco y reprobación.

El trabajo a destajo de la Fiscalía Anticorrupción, y el hartazgo de los profesionales de la Justicia, cansados del pavoneo de la impunidad, está provocando el efecto de que los ciudadanos pierdan el miedo a hablar, y de que muchos asuntos comiencen a salir de los cajones y archivos. De muchos cajones y muchos archivos. Aparte de lo que queda en Telde, donde era ´vox populi´ lo del cobro de comisiones, hay otros muchos ayuntamientos con escándalos ´de hormigón´ en fase latente.

En vilo y colgados de un hilo

En vilo y colgados de un hilo

ANTONIO CASTELLANO

Como sucede desde el principio de los tiempos, en la prehistoria como en nuestros días, todo ser humano se ve forzado a garantizar su abastecimiento inmediato y continuado de agua y energía. Su propia subsistencia como cuerpo vivo depende de disponer de agua y alimento. El cuerpo es, simplemente, una máquina que consume, transforma y genera energía: su parada es la muerte. El agrupamiento de seres humanos en sociedades cada vez mayores y más complejas, incrementa la necesidad de calentarse frente al frío, guisar los alimentos y, más tarde, mover máquinas que fabriquen productos o presten servicios: los transportes terrestres, aéreos o marítimos, la producción de agua potable y para riego, las transformaciones químicas, la generación de electricidad y sus infinitas derivaciones. El progreso científico, la investigación, la exploración espacial, la tecnología médica, la cibernética, las telecomunicaciones y cuantos etcéteras añadamos, serían inviables sin energía disponible y garantizada. La superpoblación de la tierra y las expectativas de mejor calidad de vida demandan, insaciable y exponencialmente, cada vez mayor disponibilidad de agua y energía. Pero ningún recurso es inagotable. Sin embargo, nuestra voracidad esquilma las reservas de petróleo, gas o carbón y escatima, en cambio, el apoyo suficiente y decidido a fuentes alternativas e investigaciones como el hidrógeno, el aprovechamiento más eficiente y económico de la energía solar, así como investigar en tecnología nuclear de fusión y potenciar medidas de ahorro y respeto riguroso al medio ambiente o el cumplimiento de tratados como el Protocolo de Kioto. Nunca olvidemos, al afrontar la cuestión energética, la estrecha vinculación -son la misma cosa- del agua y la energía.

Añadamos que toda Europa depende de la importación, especialmente en gas natural y petróleo. La dependencia de España, superior al 50% de suministros exteriores, añade riesgos a nuestra ya difícil posición. Tengamos presente que la escena internacional se ha vuelto complicada e imprevisible por la inestabilidad de los principales proveedores y las consecuencias de la impeorable actitud occidental con la guerra y ocupación de Irak y la radicalización de buena parte de países islámicos contra esa agresión. La escalada de los precios, además de la muerte y destrucción implacables, evidencian la magnitud del error de quienes aseguraron que, derrocado Sadam Husein, bajaría la cotización del oro negro. Mas, si la situación de España es especial, la de Canarias puede calificarse de "especialísima". Nuestra dependencia externa es total, del cien por cien, siendo irrelevante la aportación autóctona en eólica e ínfima en hidráulica. A nuestra dependencia absoluta, la lejanía y el aislamiento, sumemos la fragmentación en siete islas, siete sistemas, que restringen las economías de escala y la eficiencia del conjunto, a lo que añado la inconsciencia práctica de las esferas políticas canarias y del común de la ciudadanía que no se percatan de esa precariedad congénita, dramática e insalvable.

Estas semanas se debate en el tablero europeo sobre OPAS como medio de absorber Compañías Eléctricas o de Gas, desde el propio país, caso Endesa-Gas Natural, en España y EDF-SUEZ, en Francia, o desde otro país comunitario, caso Endesa-E.ON. Al margen de la inevitable politización de tales procesos, lo más importante es analizar el fondo del asunto por cuanto su objeto es el hecho energético de un país y, en este caso, España. Se trata de cambiar la filosofía desde intereses particulares: los partidarios de la máxima desregulación del mercado como suprema razón, pauta y designio para el comportamiento de la Unión Europea se enfrentan a quienes, más escépticos y, creo, con mayor acierto, opinan que la garantía del suministro energético y su regulación han de dirigirse a la mayor seguridad en las fuentes de abastecimiento, en los sistemas de utilización y consumo, la política tarifaria y el acceso universal de todos los nacionales, en el territorio habilitado. No cabe duda que la energía es una "cuestión de soberanía", algo que no puede dejarse a los avatares, egoísmos y marrullerías del puro mercado. Defender ese libérrimo intercambio con base a rígidas normas o criterios europeos, resulta hipócrita. No se entiende que hayamos de atenernos a una supuesta política europea en energía, cuando en aspectos de gran importancia carecemos de políticas únicas para la Unión, en asuntos de mayor urgencia: no tenemos una política de seguridad única, ni una política de inmigración única, ni una política común de defensa única, ni el Reino Unido se ha incorporado al euro como moneda única, ni tenemos una política exterior común ni, para mayor escándalo, tampoco tenemos una política energética común que incluya garantizar, en todo tiempo y circunstancia, el abastecimiento energético de Canarias, región alejada y ultraperiférica.

Detrás de este episodio se oculta un nuevo embate de la política neocon, mercantilista y libremercadista y ultraliberal que pretende abolir cualquier intervención del Estado en los negocios. La directiva Bolkenstein promueve la liberalización total de los servicios públicos, de modo que la policía, la defensa, la sanidad, la energía y otros, se entreguen a la iniciativa privada y sean objeto de especulación, reduciendo calidad, costes de personal y empleo. Pienso que, en cuanto afecte a la energía y a su garantía de servicio debe ser, de una u otra forma, intervenida por el Estado. No se rasguen sus vestiduras los fariseos y puritanos: el artículo 128 de nuestra Constitución afirma que "Toda la riqueza del país en sus distintas formas y sea cual fuere su titularidad está subordinada al interés general. Se reconoce la iniciativa pública en la actividad económica. Mediante ley se podrá reservar al sector público recursos o servicios esenciales?". La energía se incluye, por tanto, entre los llamados servicios esenciales y, en mi opinión, ese carácter le predispone a un tratamiento singular. La especificidad de Canarias justifica un estatuto singularísimo para este segmento básico, previo e imprescindible para la vida y la economía. No en vano, varios países europeos -Francia, Alemania y otros- blindan sus empresas energéticas para que no caigan en manos ajenas. Así que, puestos a intervenir, Europa tiene un inmenso campo de trabajo estableciendo una política común en energía, seguridad, inmigración o política exterior. Los globalizadotes aconsejan "pensar en global y actuar en global". Seamos lúcidos y firmes en proteger lo local. En energía, en Canarias, estamos en vilo y colgados de un hilo.

El fracaso social de la corrupción

El fracaso social de la corrupción

JOSÉ A. ALEMÁN

Es desagradable escribir sobre lo que ocurre. Produce desazón y tristeza porque los hechos trascienden la alarma social, con ser ésta notoria, para apuntar a un fracaso colectivo, de la sociedad; de todos nosotros. Aún sin asimilar la trama eólica, detuvieron ayer en Telde a la concejala María Antonia Torres y si tranquiliza que la Justicia actúe, al fin, no nos engañemos: para llegar a la intervención de jueces y policías ha tenido que fallar primero el entramado institucional y social y si me apuran hasta la actitud de la opinión pública. La Justicia es, siempre, el último recurso.

Al saber Soria de la detención de Torres y otros, entre ellos su marido, nada menos que interventor de fondos del ayuntamiento teldense, ordenó suspenderla de militancia, como hiciera con Celso Perdomo; aunque no con González Arroyo, quizá porque éste no ha sido detenido. Hizo bien, desde luego. Pero no se privó de manifestar su “absoluta sorpresa” ante el nuevo escándalo, cuando lo que de verdad sorprende es su misma sorpresa por lo que todo el mundo sabía o decía saber.

Respeto, por supuesto, la presunción de inocencia. A los jueces toca decidir. No voy por ahí. Quiero decir que, además de los controles legales, reglamentarios, institucionales y corporativos, los dirigentes políticos responsables han de prestar atención a los rumores, pues si suenan las piedras, el barranco trae agua de los altos. Es decir, hay que indagar el runrún y actuar si es necesario con prudencia y en evitación, precisamente, de estas intervenciones traumáticas de la Justicia. O sea: cortar de raíz, no despejar a córner atribuyéndolo todo a maniobras políticas de los rivales y dejar que crezca la hidra. El mismo error, por cierto, de la etapa de Felipe cuando el PSOE achacaba las denuncias de corrupción a eso, a maniobras políticas, hasta que se le fue la situación de las manos.

Soria es experto despejando. Según él, la trama eólica la mueve López Aguilar desde el ministerio y el PSOE la aprovecha para “empocilgar” la política canaria; sin reparar en que es preciso que alguien la cague primero para que forme pocilga. Un recurso perverso que influye en las opiniones de los menos avisados que llegan casi, o sin casi, a disculpar a los implicados para acusar a Zapatero de manejar los tribunales. Espléndido.

Aunque no tenga que ver con la corrupción, ilustra esa manera desenfocada de razonar el cabreo, ayer, de un lector porque critiqué que la alcaldesa Luzardo pasara de una sentencia firme del Supremo contra las terrazas carnavaleras. Como saben, las sacó a concurso a pesar del fallo y trató luego de burlar el auto del TSJC que ordenó el cierre en ejecución de la sentencia. Poco le importa, a lo que se ve, la ligereza ignorante con que actuó Luzardo, el daño a los ganadores del concurso, que ven frustradas sus expectativas, y el palo a las arcas municipales, que habrán de afrontar el resarcimiento de los perjuicios: considera que los tribunales obedecieron órdenes psocialistas y ahí queda eso.

Dicen que hay gente para todo y es verdad. Pero admitan que es la suficiente para permitirle a ciertos políticos la indecencia de no dimitir, seguir confundiendo y añadir al fracaso social la sensación impotente de no disponer de mecanismos para quitárnoslos de encima ya, no vayan a llegar las elecciones demasiado tarde.

Manifiesto por Occidente

Manifiesto por Occidente

El Catedrático de Filosofía de la Universidad de Pisa y Presidente del Senado de Italia, Marcello Pera, ha liderado, a título personal, la publicación de un manifiesto titulado L’Appello per l’Occidente (Manifiesto por Occidente). Pera ve la Unión Europea en crisis y decide lanzar un Manifiesto, adoptando una postura valiente y comprometida en defensa de lo que él considera la verdadera razón de Europa.

Hace un par de décadas se empezó a poner de moda en los medios educativos la autoestima: a todos nos viene bien saber que tenemos «cosas buenas», lo que nos ayuda a luchar y mejorar. En algunos libros de autoayuda se decía: ¡quiérete!: aumenta la confianza en ti mismo. Pera, apoyándose en la frase de Benedicto XVI: «Occidente ya no se quiere a sí mismo» pretende Que Occidente aumente su autoestima y encauce su resurgir.

Europa ha de caminar entre dos enemigos: el peligro externo del fundamentalismo y el terrorismo islámico; y el peligro interno del declive moral que se manifiesta en el progresivo auge del «laicismo». Para el Presidente del Senado italiano, que proviene del campo liberal y laicista, el problema estriba en que «se reniega de las costumbres milenarias de nuestra Historia». Frente a la sana postura de defender la laicidad del Estado, está la no tan sana del laicismo que pretende apartar a Dios de toda consideración en el pensamiento o en la vida pública. No se quiere aceptar la mejor fórmula para las buenas relaciones Estado-Iglesia, que ya sintetizó Jesús, cuando contestó a los doctores de la Ley y a los fariseos: «Dad al César (el Estado) lo que es del César y a Dios lo que es de Dios».

Los aspectos negativos detectados por Marcello Pera, en esta situación crítica de Europa, son: que Europa está paralizada; que sigue perdiendo: natalidad; competitividad; unidad de acción en la escena internacional. Y que en el fondo se avergüenza de su propia identidad, y así fracasa al intentar darse una Constitución legitimada por sus ciudadanos. Pero toda crisis tiene su remedio, y ahí es donde Pera centra los once puntos de su manifiesto, que no es más que un proyecto de defensa de las libertades ciudadanas y de la tradición cultural de Occidente.

Un manifiesto que han firmado, sólo en un día, más de un millar de personas entre las que se encuentran destacados políticos e intelectuales. En el Manifiesto se reafirma el valor de la civilización occidental como raíz de principios universales e irrenunciables y el reencuentro con el europeísmo que querían sus fundadores; considera el terrorismo como un crimen contra la humanidad; y apoya que se promueva la integración de los emigrantes en nombre de la participación en los valores y principios de nuestras constituciones. Se defiende el derecho a la vida y se considera al concebido como un «alguien», que ya es titular de derechos, y no como una mera «cosa».

El texto traducido del Manifiesto es el siguiente:

Las razones de nuestro compromiso

Occidente está en crisis. Atacado desde el exterior por el fundamentalismo y el terrorismo islámico, es incapaz de responder al desafío. Minado en el interior por una crisis moral y espiritual, no encuentra el coraje para responder. Nos sentimos culpables por nuestro bienestar, mostramos vergüenza de nuestras tradiciones, consideramos el terrorismo como una reacción a nuestros errores. El terrorismo, sin embargo, es una agresión directa contra la Civilización y contra toda la Humanidad.

Europa está inmóvil. Sigue perdiendo natalidad, competitividad y unidad de acción en la escena internacional. Esconde y niega su propia identidad y por eso fracasó en el intento de dotarse de una Constitución legitimada por los ciudadanos. Determina una ruptura con los Estados Unidos y hace bandera del antiamericanismo.

Nuestras tradiciones son objeto de discusión. El laicismo y el progresismo reniegan de costumbres milenarias en nuestra historia. Se desprecian los valores de la vida, de la persona, del matrimonio, de la familia. Se predica la igualdad de los valores de todas las culturas. Se permite sin guías ni reglas la integración de los inmigrantes.

Como ha dicho Benedicto XVI, hoy “Occidente ya no se quiere a sí mismo”. Para superar esta crisis, necesitamos más compromiso y más coraje por nuestra civilización.

Occidente

Nos comprometemos con la reafirmación de los valores de la Civilización Occidental como fuente de principios universales e irrenunciables, oponiéndonos, en nombre de una tradición cultural e histórica común, a cualquier intento de construir una Europa alternativa y contrapuesta a los Estados Unidos.

Europa

Nos comprometemos con la refundación de un nuevo europeísmo que reencuentre en la inspiración de los padres fundadores de la Unidad Europea su verdadera identidad y la fuerza para hablar al corazón de los ciudadanos.

La seguridad

Nos comprometemos a hacer siempre frente al terrorismo, considerándolo como un crimen contra la Humanidad, a privarle de justificación o apoyo, a aislar a todas las organizaciones que atentan contra la vida de los civiles, a enfrentarnos a los predicadores del odio. Nos comprometemos a dar nuestro pleno apoyo a los soldados y a las fuerzas del orden que tutelan nuestra seguridad, tanto en el interior como en el exterior.

La vida

Nos comprometemos a apoyar el derecho a la vida, de la concepción a la muerte natural, y a considerar al no nacido como “alguien”, titular de derechos que deben ser objeto de equilibrio con otros, nunca como “algo” fácilmente sacrificable con fines diversos.

La subsidiariedad

Nos comprometemos a apoyar el principio de “tanta libertad como sea posible, tanto Estado como sea necesario”, resaltando así la primacía cristiana y liberal de la persona y los cuerpos intermedios de la sociedad civil y la concepción del poder político como una ayuda y un instrumento de la libre iniciativa de los individuos, familias, asociaciones, compañías y voluntariado.

La familia

Nos comprometemos a reafirmar los valores de la familia como sociedad natural fundada en el matrimonio, digna de protección y diferente de cualquier otra forma de unión o vínculo.

La libertad

Nos comprometemos a difundir la libertad y la democracia como valores universales válidos en todas partes, tanto en Occidente como en Oriente, en el Norte como en el Sur. No pueden existir los privilegios de pocos al precio de la esclavitud de muchos.

La religión

Nos comprometemos a reafirmar la separación entre Estado e Iglesia, sin caer en la tentación laicista de relegar la dimensión religiosa únicamente a la esfera de lo privado.

La educación

Nos comprometemos a defender y promover la libertad de educación sin negar la función de la enseñanza pública. Entendemos por ello la plena equiparación de la escuela no estatal con la estatal, aplicando también en este terreno el principio general de subsidiariedad.

Tenerife, cuestión de agallas

Tenerife, cuestión de agallas

En el momento en que se inauguró el auditorio de Las Palmas de Gran Canaria, la fabulosa obra de Oscar Tusquets, comencé yo a notar que en las islas había demasiados ingenieros de sonido capaces de detectar una nota que fallaba por una cuestión que, alegaban estos sabedores, era causa de la afinación de la sala.

De nada sirvió que Tusquets hiciera piña con Alfonso Senchermés, probablemente uno de los ingenieros acústicos de mayor prestigio del país que, a su vez, había trabajado mano a mano con Lothar Cremer, a quien tuvimos el gusto de conocer en una de sus visitas a Las Palmas de Gran Canaria como el oído más privilegiado del mundo a la hora de afinar edificios. No obstante, al poco tiempo, los ingenieros se fueron relajando, y el auditorio empezó a sonarnos bien. Pero la cosa quedó en eso, en los listillos de turno queriendo aparentar más de lo que en realidad sabían.

Lo de Tenerife ha sido peor. A la incalculable obra de Santiago Calatrava, que se inició en 2.000 millones de pesetas y se acabó por encima de los 10.000 millones de pesetas con el consiguiente enojo por parte de los ciudadanos, además de surgirle las críticas por la estrechez del hueco entre sillón y sillón y las que en su momento le hizo Edward Soja durante un congreso de arquitectura celebrado allí mismo, asegurando que el entorno le hacía daño, se suman ahora las del crítico musical Alfredo López-Vivié.

López-Vivié se acercó al auditorio a un concierto de la Royal Concertgebouw Orchestra. Esta fue la crítica musical que hizo en la web de Mundo clásico, cuyos gestores me han cedido tan amablemente como la manera más gráfica de analizar una obra arquitectónica más icónica que funcional. Así lo contó López-Vivié, que la tituló Cuestión de agallas:

Santa Cruz de Tenerife, 03.02.2006. Auditorio de Tenerife. XXII Festival de Música de Canarias. Royal Concertgebouw Orchestra. Mariss Jansons, director. Dmitri Shostacovich: Sinfonía nº 7 en Do mayor, op. 60, ‘Leningrado’. Ocupación: 65%

Alfredo López-Vivié Palencia

"Dice el artículo 148 de la vigente Ley española de Contratos de las Administraciones Públicas (texto refundido aprobado por Real Decreto Legislativo 2/2000, de 16 de junio), referido a la responsabilidad por vicios ocultos en la ejecución de obras públicas: ‘Si la obra se arruina con posterioridad a la expiración del plazo de garantía por vicios ocultos de la construcción, debido a incumplimiento del contrato por parte del contratista, responderá éste de los daños y perjuicios durante el término de quince años, a contar desde la recepción.’

Inaugurado en 2003, el Auditorio de Tenerife es una obra pública que, en términos técnicos, se ha arruinado al no servir para la finalidad con la que fue concebido: no es ya que su acústica deje mucho que desear (en general, el sonido llega velado, y el balance entre la parte de la orquesta que queda en el proscenio y la que se ubica más hacia el foro tiende a descompensarse a favor de la primera), sino que su sistema de climatización es tan escandalosamamente ruidoso que produce exactamente el mismo efecto que dejar abiertas las puertas del recinto para escuchar el tráfico rodado que circula por sus alrededores. Al lado de estos estropicios, la incomodidad que se deriva de la estrechez de espacio entre fila y fila me parece una nimiedad.auditorio Tenerife.jpg

En todo caso, y puesto que no han pasado aún quince años de la inauguración del auditorio, entiendo que las Administraciones contratantes deberían exigir responsabilidades al contratista, so pena de quedar en ridículo unas y otro. Claro que, como en este puñetero país no son habituales las agallas para exigir ese tipo de responsabilidades contractuales (sí las hay para pasarse por el forro de los mismísimos cualquier sentido del ridículo), mucho me temo –y ojalá me equivoque– que nadie pondrá remedio a semejante atropello y que, por tanto, los tinerfeños se quedarán con un magnífico edificio al que habrá que buscar una utilidad alternativa. Vaya, mientras tanto, mi reconocimiento a quien tuviera la feliz idea de desenchufar la climatización, aunque fuera en el último movimiento de la sinfonía: prefiero pasar calor antes que vergüenza.

Mariss Jansons sí le echó unas cuantas agallas para dar la Leningrado en estas condiciones: si un servidor sintió vergüenza ajena por no poder escuchar el inicio del célebre ‘tema de la invasión’, que Jansons presentó en un casi imperceptible pianissimo, cuánto más no debió sufrir el maestro; otro tanto sucedió en el segundo movimiento, en el episodio en que las flautas tocan con efecto wow and flutter, que sólo se intuyó. No pondré más ejemplos, aunque sí señalaré la contribución del respetable a la percusión de la obra: Jansons consiguió hipnotizarnos a todos de tal manera en el gigantesco crescendo bélico que, cuando éste finalizó, conté hasta media docena de programas de mano cayéndose al suelo mientras sonaba la serena –es un decir– conclusión del primer tiempo".

Aparte del reconocimiento que le hago a Alfredo López Vivié por la amenidad imprimida a la crítica musical, siempre tan compleja y cuestionada, no me dirán que no es demoledor.

Fecha de caducidad científica

Fecha de caducidad científica

ROBERTO MORENO-DIAZ

En 2006 caducan varias iniciativas y se celebran centenarios que tienen a la ciencia en su centro. Se celebran los 100 años del Premio Nobel de Santiago Ramón y Cajal; caduca el Primer Plan Canario de I+D+I cuyo periodo de vigencia parece haber sido de 2003 hasta este año. Digo "parece haber sido" porque no sé cuántos de los lectores preocupados por la marcha de la investigación científica y el desarrollo tecnológico en nuestra región sabrán de su aparente evolución.

Hace dos meses, en unas jornadas sobre políticas de I+D europeas organizadas en Las Palmas de Gran Canaria por la representación parlamentaria socialista en el Parlamento Europeo, compartí mesa redonda con dos grandes y conocidos empresarios canarios, que me van a permitir que no cite por sus nombres, que admitieron no saber de la existencia del Plan de I+D+I ni a través de sus contactos con el Gobierno, a pesar de que entre los objetivos, expuestos en 2003, se pretendía que para este año 2006 el 45% del gasto dedicado a la innovación tecnológica en Canarias lo hiciera el sector empresarial.

No sé qué balance triunfal hará la Consejería de Educación, teórica responsable de buena parte de las políticas de investigación en Canarias. Cierto es que el actual titular heredó la criatura del anterior consejero, cuya decisión más peculiar respecto del Plan consistió en detraer de las partidas presupuestarias de investigación un millón de euros en diciembre de 2004 para tapar un agujero de mayúsculo interés social: la retransmisión de fútbol en directo por la Televisión Autonómica. Las prioridades son las prioridades, sin duda, y en el caso del Gobierno de Canarias quedan claras.

Lamentablemente parece que el I Plan Canario de I+D+I va a seguir el mismo camino que en su día trazó el Plan Canarias Digital: un espejismo tecnológico bellamente encuadernado cuyo documento de balance de resultados tendrá menos de un diez por ciento de las páginas del volumen inicial de objetivos propuestos. Aquellos que sigan con algo de interés, por razón profesional, las convocatorias de subvenciones para proyectos públicos de investigación, infraestructura de I+D, ayudas empresariales, formación de personal investigador etcétera, verán que nada ha cambiado desde el año 2000, prácticamente ni las cantidades destinadas a las iniciativas (que en un 75% provienen de la Unión Europea a través del Programa Social, Fondos FEDER e Interreg). Bueno, si, mencionan la existencia de un Plan, pero no la ejecución de líneas prioritarias del mismo.

La investigación en Canarias se sigue sosteniendo principalmente por la gestión del IAC y de las Universidades, que aprovechan y exprimen cada euro que reciben, y por la labor responsable y callada de sus grupos científicos, desde luego no por la existencia de una planificación plurianual de objetivos y gasto científico (del que carece el I Plan de I+D a diferencia del Plan Canarias Digital, cuya propuesta financiera de tan abultada era increíble, como irrealizable acabó efectivamente siendo). Las empresas que se aventuran a hacer sus pinitos investigadores se sienten olvidadas y muchas acaban tirando la toalla. Se han echado en falta nuevas y agresivas acciones sectoriales dedicadas a las ciencias oceanográficas y medioambientales, a las tecnologías de la información y las comunicaciones, a las investigaciones sociales, a las ciencias del espacio, sabiendo que todo ello es compatible con la promoción general del conocimiento. Y, sobre todo, una política decidida de diseminación de resultados.

La ciencia que se hace en Canarias tiene su hueco en el espacio nacional y europeo y los ciudadanos deben saber no sólo en qué se gasta su dinero sino que ese gasto está siendo bien utilizado, es práctico y efectivo, pues no hay euro público al que mejor rendimiento se saque a medio plazo que el que se invierte en investigación.

Así, llegamos a la fecha de caducidad del Plan de I+D+I que ha tenido que ser consumido preferentemente antes de 2006, y de todas las áreas que se prometió impulsar en 2003 la única que ha merecido titulares de primera página en la prensa, por la acción del Gobierno Canario, ha sido la energía eólica. Y esto por motivos muy alejados de la buena práctica científico-tecnológica.

El II Plan de I+D+I, cuyo texto esperamos ver en la segunda mitad de este año, debe corregir las muchas deficiencias del primero, proponer objetivos que sean humildes (que no pobres), concretos y realistas para que así puedan ser realizables y sobre todo tener en cuenta que la investigación no se hace sola, la hacen personas muy preparadas que tienen que sentirse motivadas, reconocidas y apoyadas por los poderes públicos competentes. Ah, y por favor, una ficha financiera plurianual.

Las Palmas de Gran Canaria

Las Palmas de Gran Canaria

SERGIO ESPINO

Nací en esta ciudad hace 40 años. Siendo un chiquillo asocié, por primera vez, el nombre de mi ciudad con las palmeras que veía por todas partes. Me parecieron más hermosas todavía y recordé un libro de la Historia de Canarias que narraba las distintas invasiones que había sufrido el archipiélago. Finalmente nació la ciudad, a orillas del Guiniguada, de nombre Las Palmas de Gran Canaria.

Con las lluvias del pasado mes de enero, fuimos a ver correr los barrancos. Subimos por Arguineguín, llegamos a la presa de Soria y de ahí a Las Niñas. Las laderas de las montañas estaban verdes y, en muchos tramos del barranco, veíamos el agua correr. El cielo estaba azul intenso. Al bajar por San Mateo, la vista era preciosa. Los colores en invierno son impresionantes.

Pero hubo algo que me llamó especialmente la atención ese día. Las palmeras. Me fijé en ellas como hacía tiempo que no hacía. Me pregunté que cómo era posible que un insecto, originario del Sudeste Asiático y llamado picudo rojo, podía acabar con semejantes árboles. Busqué información en internet y me quedé, literalmente, pasmao. El tal bichito tiene un poder destructor brutal. Sólo en Marruecos acabó con más de 10 millones de palmeras. Actualmente un foco, detectado en Elche, amenaza a unas 500.000 palmeras. Como medida de prevención destruirán unas 3.500. La lista de lugares afectados es inmensa.

En Gran Canaria, de momento, se han talado todas las de la plazoleta de Farray y se ha detectado el insecto en la zona de Usos Múltiples. Se sospecha su presencia en la plaza de La Feria y el parque de San Telmo, puerta de entrada al Guiniguada. Desde ahí, directo a las medianías.
En Fuerteventura se han detectado ya 3 focos. En Lanzarote la alerta es máxima.

Con tal panorama, no cabe más que luchar con todos los medios a nuestro alcance. El tema es serio. Corresponde a las Instituciones tomar la iniciativa, invertir en lo que sea necesario, contar con los mejores expertos. Gastar, en definitiva, lo que haga falta. En esta ocasión, ser 7 islas sin duda nos facilita mucho las cosas. Todas las miradas se dirigen al Gobierno Autónomo y a los Cabildos. La sociedad pide que se actúe con urgencia.

En nuestro caso, además, las palmeras son nuestra identidad y nuestra historia. Es la historia de la ciudad en que nacimos. Nuestro es el deber de conservarlas. Si se acaban las palmeras, seremos en parte responsables. La otra parte corresponde al picudo. La naturaleza lo ha perfeccionado hasta convertirlo en una máquina perfecta. Pero, en este caso, no importa que un bicho, originario del Sudeste Asiático, sea exterminado. Aquí no pinta nada.

Está en nuestras manos que el nombre de nuestra ciudad, su origen y su historia, permanezca en el futuro.

Un portazo y un fracaso en el CAAM

Un portazo y un fracaso en el CAAM

FRANCISCO SUÁREZ ALAMO

Alicia Chillida deja el Centro Atlántico de Arte Moderno (CAAM) dando un portazo. Su despedida es propia de artistas: también Miguel Ángel le dio más de un portazo al Papa Julio II durante la realización de la Capilla Sixtina. El problema es que Chillida no es Miguel Ángel; el CAAM no es la Capilla Sixtina y... mejor evito comparar a alguien del Cabildo con el Sumo Pontífice.

La directora del CAAM se va con un balance más bien pobre. Quiso revitalizar el museo, que andaba ciertamente de capa caída, y lo que deja a su paso es un reguero de insatisfacciones, el recuerdo de un talante a medio camino entre la soberbia de quien realmente es valioso pero cuya valía se debilita precisamente por el egocentrismo, y la misión incumplida de colocar al CAAM en el contexto nacional e internacional. A fecha de hoy, el museo es una entidad moribunda a la que Chillida se ha encargado de dar una última puñalada con un comunicado de despedida que define en un escaso folio al personaje que lo firma.

Dice la directora dimitida que no tuvo tiempo para acometer su misión. Puede ser cierto pero nadie la obligó a marcharse. Dice también que agradece la comprensión del presidente del Cabildo y del vicepresidente tercero pero a renglón seguido se despacha con bastante poca elegancia -y bastante inoportunidad- con el consejero de Cultura. En este punto, lo que trasluce Chillida con sus palabras es que nunca entendió el organigrama de funcionamiento del Cabildo o, lo que es peor, alguien le dio a entender que ella era un ente autónomo, un califato en el seno de la Corporación, que sólo rendía cuentas ante la Presidencia y la Vicepresidencia (la tercera, para más señas).

No ha habido precisamente llanto y crujir de dientes en el CAAM y en el mundo artístico canario ante la marcha de Chillida. Cuentan que la echarán de menos algunos amigos de la escena artística nacional, quizás aquellos que fueron tocados por la mano de la directora saliente a la hora de comisariar exposiciones o convertirse en asesores del museo. Ahí radica precisamente otro de los errores de Chillida: articular un entramado de preferencias, amistades y parentescos que entraban por la puerta grande del CAAM no por su valía artística sino precisamente por ser amigos de quien llevaba la batuta del museo.

Por último, una sugerencia a Chillida en la despedida: si de verdad la gota que colmó el vaso de su paciencia -la del resto había rebosado hace meses- fue la publicación por parte de este periódico de los datos de escasa afluencia de público al CAAM, mejor haría alguien en explicarle que el arte no está reñido con la verdad.

Pese a todo, suerte en su nueva aventura. Y la puerta, pese a su portazo, vuelve a abrirse: ser valiente no impide ser cortés.