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La Voz de Gran Canaria

Opinión

Los ojos de los niños

Los ojos de los niños

ANTONIO CASTELLANO

La competición por el poder es uno de los contenidos básicos de la práctica democrática. En las dictaduras, por el contrario, ni se discute: el tirano tiene la primera y última palabra, aunque se quiera revestir de bisutería seudodemócrata. El que se llame Parlamento-fruto de la elección libre e igualitaria de los ciudadanos-a la institución que encarna la soberanía popular, evidencia el significado de lugar en que se habla, se debate, se parlamenta y se acuerda por mayoría.

Lo repugnante y grave es que el poder sea el principal objetivo de la política y que ha de conservarse a toda costa. Precisamente, la alternancia airea y vivifica la acción de gobierno evitando las inercias nocivas y el enquistamiento viciado. Tan importante resulta, en la vida, saber ganar como saber perder. Ambas situaciones definen la caballerosidad, la ética y, en último término, la condición de demócrata. Todos sabemos que la historia de nuestro país todavía no alberga una larga experiencia democrática como pudiera ser la de Inglaterra, Francia o los Estados Unidos.

Los siglos de reconquista, el predominio de la Iglesia y la ortodoxia impuesta con el apoyo de la Inquisición-que duró hasta muy avanzado el siglo XIX-junto al aislamiento que nos impusimos, renunciando al Renacimiento, agarrados a la Contrarreforma, ausentes de la Ilustración, la modernidad y la revolución industrial y aliados con Hitler y Mussolini, nos distanciaron del núcleo central europeo y su progreso político y económico. Nuestra última guerra civil y su correlato de una larga dictadura, fueron reemplazados por una democracia, homologada con las de nuestro entorno, en la que hemos sabido avanzar y convivir pacíficamente.

La llamada transición a un sistema democrático y constitucional se considera como ejemplo a seguir por países que carecen de libertades. En estas casi tres décadas, se han ido sucediendo Gobiernos de distinto signo, aceptados con normalidad por la ciudadanía y por el arco de los partidos con presencia parlamentaria. El difícil encaje del mapa autonómico que fija nuestra Carta Magna ha ido funcionando con más o menos acierto y es, aún, susceptible, de mejorarse, manteniendo el delicado equilibrio que garantice la imprescindible unidad de España. Esa normalidad democrática ha tenido que convivir con el sobresalto permanente del terrorismo etarra o de otros grupúsculos, combatido por la unión consensuada de la casi totalidad de los partidos y, concretamente, de las dos mayores formaciones políticas que han mantenido su unidad ante una crucial y primordial cuestión de Estado.

Ha tenido que ser otro terrorismo, no menos infame-el de Al Queda-quien se ha interpuesto en aquella entente y provocado la fisura entre PP y PSOE. El atentado del 11 de Marzo de 2004, en Madrid, con su reguero de muertos y heridos, tres días antes de las elecciones generales, influyó en el resultado de las mismas por su conexión con una guerra, la de Irak, en la que entramos por decisión del Gobierno anterior y a pesar del rechazo de gran parte de la ciudadanía.

El propio Partido Popular ha repetido que no discute la legitimidad del cambio de Gobierno por decisión democrática. Pero su resentimiento por la derrota se traduce en una oposición a sangre y fuego, sin más objeto que impedir la gobernación de nuestro país y sin aceptar su responsabilidad en dicho atentado por descoordinación entre los cuerpos de seguridad y por no atender a las advertencias de los servicios de inteligencia. A tal respecto, es definitiva la respuesta del entonces Secretario de Estado de Seguridad, Ignacio Astarloa, en la Comisión del 11M, dando la razón a un diputado del PNV que preguntaba por la eficiencia en la prevención de los cuerpos y fuerzas de seguridad: «todo lo que usted dice no es eficiencia policial, es un desastre, es un disparate».

La oposición de acoso y derribo -«dígame de qué se trata, que yo me opongo»- especialmente en cuanto al terrorismo, es el peor servicio que puede hacerse a España y a los españoles y el mejor regalo que espera ETA, pues consigue dividir a su enemigo que no es otro que el bloque democrático y constitucional de todos los partidos y, principalmente, el conjunto de la ciudadanía: todos estamos en la diana.

Los insultos, las insidias, la mentira enmascarada de verdad, la crispación, la radicalización, la siembra del rencor y la simiente del odio son el estipendio que se está pagando a los terroristas. ¿Y si vuelven a matar? Una sola muerte nos mata a todos. Entonces, ¿quién se responsabilizará? Es el momento de parar esta cabalgada a lomos de la división y el enfrentamiento. Los grandes partidos están obligados a unirse, sin excluir a los demás que lo deseen, con lealtad y sin ventajismos, para que triunfe y se imponga la razón de Estado que es la razón de todos. Si fallamos en esta ocasión, nos avergonzará la incrédula mirada de los viejos y el espanto en los ojos de los niños. Ellos nos juzgarán.

Delincuencia juvenil: una bomba de relojería a muy corto plazo

Delincuencia juvenil: una bomba de relojería a muy corto plazo

EMILIO DE FEZ MARRERO

Sobre este asunto, que evoluciona negativamente semana a semana, remití hace unos días (a 40 políticos que luego enumeraré) un amplio dossier de artículos e informaciones de prensa. La justificación de motivos incluida en dicho envío era textualmente la que sigue:

A) El rápido agravamiento, cuantitativo y cualitativo, de las actitudes antisociales, violentas y delictivas de un creciente número de niños y adolescentes no es sino la punta del iceberg de un problema que es, quizá, el más grave a que se enfrenta hoy nuestra sociedad.

B) Las causas de este deterioro son esencialmente las siguientes:
- La falta de autoridad en colegios e institutos.
- La impunidad ante conductas violentas y peligrosas.
- El nefasto efecto antieducativo de muchos programas televisivos.
- El acceso infantil/juvenil a contenidos perniciosos de Internet.
- La situación sociolaboral de muchos padres en el mundo actual.

C) Los dos últimos factores son de complejo abordaje, pero está en la mano de los poderes del Estado afrontar las tres primeras variables de forma inmediata y contundente. Ciertamente, la ceguera política y la suicida pasividad legislativa ha devenido en unas respuestas inexistentes (o tardías, o insuficientes, o titubeantes) que nos llevan al abismo.

D) En consecuencia, se espera y solicita que la presente recopilación motive la reflexión y, sobre todo, la actuación consecuente, de los políticos destinatarios y de todos los compañeros y órganos de sus partidos.

2º En realidad, señores lectores, ese material lo seleccioné con idea de que llegue de inmediato a todos los siguientes destinatarios: diputados y senadores de Canarias (que son 30), presidente y consejeros del Gobierno de Canarias (que son 12), presidentes y consejeros de Cabildos (unos 100), diputados regionales (60), alcaldes y concejales (más de 500 en el total de Canarias), miembros de órganos locales, insulares y regionales (otros 500) y militantes de base de todos los partidos (son miles, supongo).

3º Como excede de mis posibilidades económicas enviar esa documentación a tantos políticos, sólo se la mandé, como dije, a 40, rogándoles que hicieran copia para sus compañeros de partido, y razonándoles que “si yo siendo un simple ciudadano me había tenido que gastar 70.000 pesetas para concienciarlos ante algo sobre lo que debían concienciarse solos, con más razón deben ellos (sin esfuerzo ni gasto porque el trabajo se lo pueden hacer gratis los conserjes de sus instituciones) ocuparse de someter ese material a la consideración de los compañeros y órganos de sus partidos”.

4º Los políticos a los que sí se lo mandé fueron los siguientes:
- Diputados y senadores: Paulino Rivero, Román Rodríguez, Juan Fernando López, Pablo Matos, José Luis Perestelo y Casimiro Curbelo.
- Gobierno de Canarias: Adán Martín, José Miguel Ruano y Marisa Zamora.
- Diputados regionales: Juan Carlos Alemán, Miguel Zerolo, José Manuel Soria, María Australia Navarro, Fernando Toribio e Isabel Déniz.
- Presidentes o consejeros de Cabildo: Tomás Padrón, Ricardo Melchior, Mario Cabrera, José Vicente González, Ángel Llanos, Wladimiro Rodríguez y Ricardo Guerrero.

Otras personalidades públicas: presidente Zapatero y ministros Bono y Alonso; Antonio Morales Méndez, Maribel Oñate, Guillermo Guigou, José Segura y José Luis Fumero.

5º -Doy fe pública de esto porque el dossier es escalofriante, y conviene que la militancia y cargos de esos partidos (CC, PP, PSC-PSOE, NC, APL, etc.) sepan quiénes tienen el documento y no se lo escamoteen. Y para de paso rogar a todos que, en evitación de que la gravísima situación actual devenga en males aún mucho mayores, hagan todos un esfuerzo por afrontar sin pérdida de tiempo y con contundencia (legislativa y ejecutiva) este drama. Con la máxima altura de miras y sentido de futuro de que sean capaces y con la mínimas dosis de estériles pugnas partidistas.

Añadir, finalmente, que, para dejar algún tipo de constancia, envié también ese dossier a media docena de periodistas, entre ellos al director de este periódico, don Carlos Sosa.

Día de Las Letras Canarias, pero de verdad

Día de Las Letras Canarias, pero de verdad

JOSÉ MIGUEL PERERA

Muchos sabrán que el Consejo de Gobierno de Canarias, a iniciativa de la Dirección General del Libro, ha instituido como Día de las Letras Canarias el 21 de febrero. Este día se conmemora el fallecimiento del gran polígrafo canario José de Viera y Clavijo.

Para tantos, la institucionalización de una fecha dedicada a nuestro libro y sus particularidades supone un acontecimiento importantísimo, más que nada si tenemos en cuenta las vicisitudes que las publicaciones canarias han tenido a lo largo de la historia. Se trataría, por tanto, de sacar a la luz y normalizar nuestros libros y a los agentes que han ejercido militancia textual en, para y desde Canarias. Hecho, por cierto, rarísimo en nuestro contexto cultural, más por parte de las instituciones públicas.

Claro que esto no puede ser una fachada. Lo digo porque, si analizamos la perspectiva desde donde actúa el Gobierno de Canarias actual, poco tiene que ver con el espíritu que se desearía de una celebración de estas características. No hay que ser demasiado listo para observar que tal militancia en sentido canario de este Gobierno es cuasi nula, amén de actuar desde un modelo político de intereses particulares y empresariales que ya, desde hace un ratito bueno, muchos no creemos deseable para nuestras Islas. Para ellos el negocio sigue siendo lo primero.

Es por todo ello que vemos positivo una celebración como la que este martes se llevó a cabo en Canarias. Pero el 21 de febrero debe ser un trabajo anual por dar a conocer, por un lado, el trabajo de nuestros escritores (tan desconocido para muchos) y, por otro, las dificultades estructurales que se han tenido y se siguen teniendo en nuestras Islas a la hora de dar a conocer dichos textos. No puede quedar en mero fuego artificial: si no, de nada valdría.

Hace aproximadamente cinco años, un grupo de universitarios canarios (el grupo cultural Calibán) presentó un manifiesto por las letras y la literatura canarias. Fue un 23 de abril, el llamado Día del Libro. Presentado públicamente en el Club Prensa Canario dentro de un programa de actos, se tenía la sensación (por parte de ellos) de que aquel día no era el más adecuado, en nuestro contexto canario, para leer tal reivindicación. Nosotros queríamos que las lecturas públicas en el Archipiélago fueran, más allá de la manida lectura de El Quijote, sobre la Historia de Canarias de José de Viera y Clavijo.

Quizás, por tanto, sea el 21 de febrero el mejor para haber dado lectura a Palabra y Vida desde Canarias. Por eso vuelvo a poner encima de la mesa estos ocho puntos que, para mí y otros tantos, siguen siendo la más adecuada óptica para trabajar por Canarias y sus textos históricos, presentes y futuros. Que se defienda y apoye nuestras letras tiene que enmarcarse dentro de una idea de Canarias como grupo cultural histórico particular con una mirada de futuro más o menos clara, justa; que tome en cuenta nuestras particularidades como pueblo. Un verdadero proyecto político e identitario para Canarias, no las improvisaciones y los particularismos interesados y denigrantes de nuestra clase política biencolocada.

Ocho puntos para la reflexión y su consecuente acción. Ahí van.

Palabra y vida desde Canarias

1. Creemos en una cultura canaria, indispensable para poder entender realmente qué somos. Una de sus manifestaciones es la literatura. La existencia de una literatura canaria es una realidad indudable. La validez del sintagma literatura canaria ha sido cuestionada durante siglos. Nuestra posición ha de ser entendida en el cauce de esta discusión secular.

2. Concebimos el espacio cultural canario (atlántico e hispánico) desde el diálogo creativo con todas las zonas culturales. Frente a las propuestas que puedan desintegrar esta máxima, oponemos la interdependencia cultural de Canarias. Canarias es la perspectiva desde la que miramos al mundo, desde la que somos.

3. La identidad canaria no es una esencia; es recuerdo y proyecto en la historia: la cultura canaria es una familia en el tiempo.

4. La tradición literaria de las Islas ha de ser afrontada desde una lectura crítica, ajena a toda reverencia gratuita. Una mínima madurez literaria y cultural será imposible sin una conciencia de esta tradición. De Cairasco a García Cabrera. De Viera y Clavijo a Alonso Quesada. Por esto, la necesidad de exhumar los textos insoslayables (no publicados o no reeditados) de nuestros autores y de elaborarse incesantemente la teoría de la literatura canaria.

5. El conocimiento del pasado insular esclarecerá el espacio verdadero donde se ilumina toda identidad: el encuentro con el otro. Adentrarnos en nuestra tradición significa afrontar uno de los problemas fundamentales del ser humano: su identidad.

6. Abolir las diferencias es matar al hombre y la cultura, amenazados hoy por la estandarización dominante. Desde Canarias, nos pronunciamos por una desglobalización: proteger a la persona y su libertad creadora desde nuestra coordenada histórica concreta.

7. Desvincular la literatura de su servidumbre al mercado es salvarla. Hoy, la literatura reinante, otra pieza más del capitalismo inhumano, se agota en lo efímero y banal. No nos interesa en absoluto porque no aspira a transformar la vida.

8. La universidad de nuestros días ha sustituido el debate creador por un saber fósil, apto para una empobrecedora especialización. Ante esta situación, declaramos nuestra inconformidad con su sistema actual, que ha renunciado a salvaguardar el conocimiento sobre las cuestiones fundamentales de la cultura. En ellas nos va la vida.

Invitamos a todos a reflexionar y trabajar a partir de estas ideas.

Adiós, Adán, adiós

Adiós, Adán, adiós

IGNACIO GONZÁLEZ SANTIAGO

Era una noche de sábado, en el aeropuerto de Tenerife Norte. La gente se arremolinaba en torno a Idaira en la puerta de llegadas. Adán pasó como una exhalación entre todos, nadie le reconoció. Yo había ido a recoger a mi hijo que venía de Madrid. Adán se cruzó conmigo. Le saludé cortésmente, no me respondió. Su chofer, más educado, sí contestó a mi saludo.

Pues mira, Adán, seguiré saludándote cada vez que te vea, y criticándote cuando considere que no actúas correctamente, como ahora. Un buen presidente camina con la cabeza alta, saludando a todo el mundo, acepta la crítica de los demás políticos, sin enfadarse, cumple siempre su palabra, y se preocupa por los demás, no sólo por sí mismo. Tú, Adán, no eres un buen presidente, porque no saludas a nadie, te molestan las críticas, no tienes palabra y la gente te importa un pito. Y créeme que lo lamento mucho, porque yo sí soy un buen canario, y me gustaría que el presidente de todos los canarios nos representara mejor.

Las formas, Adán, no se pueden perder, sobre todo cuando se está en política. No sé si es que nadie se atreve a decírtelo o tú no los dejas, pero el caso es que, Adán, tienes un grave problema de relaciones sociales, y eso para un político es fatal. No sé si ya eras así, o has empeorado desde que dejaste la presidencia del Cabildo de Tenerife, pero debes cambiar, o pasarás a la historia de Canarias como el peor presidente que hemos tenido, y mira que algunos tampoco iban sobrados.

De lo que sí estoy seguro es que no lo haces adrede, porque nadie en su sano juicio lo haría tan mal, queriendo, así que te voy a dar algunos consejos de gente cercana a ti, que tú conoces bien, a la que puedes imitar, a ver si cambias. Saluda como Manuel Hermoso, que se saludaba hasta a si mismo cuando pasaba por delante de los escaparates, en campaña. Copia el talante de Antonio Castro que, desde que se metió en política, lleva treinta años sin enfadarse con nadie. Cumple siempre, como Ricardo Melchior, que es un político tan serio, tan serio, que cumple hasta lo que no puede, como el tranvía. Y sobre todo fíjate más en Miguel Zerolo, que se ocupa y preocupa de la gente, y por eso lo quiere todo el mundo, menos Guillermo Guigou.

En resumen, Adán, para ser un buen presidente, lo tienes fácil, sólo tienes que convocar a la Ejecutiva de ATI y no invitar a Paulino. Luego, y ya para nota, pregúntale a José Carlos Mauricio cómo consiguió que lo nombraras consejero de Economía y Hacienda y cómo hace para que no lo ceses, aunque te deje en ridículo un día sí y el otro también. Si consiguieras que te lo contara, entonces, Adán, serías el mejor presidente que haya tenido esta Comunidad. Pero me temo que no están las cosas como para pedirle favores a José Carlos ¿no?.

Canarias, paraíso riveriano

Canarias, paraíso riveriano

NICOLÁS GUERRA AGUIAR

No sé si don Paulino Rivero Baute (alcalde, presidente de Coalición Canaria, diputado, portavoz en el Congreso, vocal de ocho delegaciones -entre ellas, de amistad con China-, siete veces portavoz de otras tantas comisiones, presidente de la Comisión del 11-M, "bisagra nacionalista"...) tiene tiempo para la lectura de los clásicos canarios, aunque he de suponer que su condición de maestro y su compacta ideología nacionalista lo llevaron -en aquellos pasados del aula- al estudio de nuestros autores.

Tampoco sé si conoció al poeta Cairasco de Figueroa, afincado en la G punto Canaria, por lo que fue considerado traidor a las ocho islas por don José Rodríguez -director de El Día de Tenerife- en una de sus preclaras, iluminadas, prudentes, sabias, rigurosas y muy científicas aportaciones literarias, cuya vida Dios guarde muchos años para recreo, regocijo y solaz de los canariones y perpetuo agradecimiento de los enseñantes (en cuyos discursos escritos nos apoyamos -por contraste-para explicar qué es la visión universal, intelectual y razonada de las cosas).

Tan pérfido, traicionero, alevoso, desleal y felón poeta -"¡A la hoguera, a la hoguera"!, gritaría don José- escribió sobre la selva de Doramas. Y dijo que las Islas recibieron el nombre de "...Campos Elíseos / por su temperie y fértil abundancia". Y que la Naturaleza juntó las mejores virtudes en ellas.

Si el señor Rivero no leyó al pérfido Cairasco, más a su favor en la visión celestial, ingrávida y divina que sobre Canarias defiende, pues su consideración de que la maloliente realidad política "Son hechos aislados que no tienen por qué constituir una trama de corruptela" no hace más que confirmar la contemplación de Canarias como un paraíso mundano-riveriano-bauteano, más próximo al edén por su peculiar bonhomía. Tal es así que, atraídas por tan endiosado lugar, las gentes de otros continentes emigran de sus tierras seducidas por voces y melodiosas llamadas de una perpetua primavera ética y ática.

Sin duda, las palabras del señor Rivero no sólo animan y reclaman prudencia y seriedad en las consideraciones, sino que minimizan y reducen casi a la nada los "muy aislados" comportamientos de quienes no son conscientes del mundo en que pacen. Total, ¿qué importancia tiene que se hable de cuentas corrientes en Luxemburgo, de registros domiciliarios, de ingresos en prisión, de libertades bajo fianza, de libertad sin fianza, de investigaciones sobre suelo supuestamente dado, de suspensiones cautelares? Que se presenten denuncias por injurias y calumnias; que se acuse a algunos de mentirosos; que se hable de primos hermanos de alguna ex, de "indicios fundados de responsabilidad criminal" en la persona de una señoría; que se sospeche de adjudicaciones de concursos públicos en una consejería, que declare en el juzgado media corporación de Santa Brígida, ¿qué son sino estelas en la mar?

¿Tiene traducción alguna que se culpe de afirmaciones falsas a políticos, que se expediente a un magistrado sospechosamente relacionado, que los Verdes pidan una investigación sobre el parque eólico de los Acantilados el Mármol en Guía, o que se haga responsable al Cabildo grancanario de supuesta implicación en algún escabroso tema? ¿Son acaso algo más que actuaciones de hijos malos que no merecen a sus padres?

Que investigaciones internas concluyan ausencia de irregularidades y que, al poco, un ex director general de la cosa investigada entre en prisión, ¿qué trascendencia puede tener en una sociedad -el señor Rivero dixit- "que ya es madura y que se deja engañar menos cada vez"? Qué suerte, añado: ¿se imagina usted, estimado lector, si las personas en Canarias fuéramos algo más simples y conformistas, más verdes e irreflexivas por menos prudentes, sesudas y sensatas?

En efecto: de la misma manera que el señor Rivero nunca fue partidario de "tirar hacia arriba para emborronarlo todo" (criterio que, según él, mantuvo cuando los casos Tindaya, Aeromédica, Icfem), ¿por qué hemos de considerar que algo funciona mal por los simples hechos de que se hable de supuestas corruptelas en los concursos de viajes del Gobierno de Canarias, en las denuncias del PP contra la simbiosis Coalición / PSOE para que no se investigue el caso Amorós (gestión de Economía y Hacienda en el 2002, año en que el señor presidente era titular de esa consejería)?

¡Ah!, y las excreciones de las aspas quijotescas, ¿no son acaso un desliz, una nimiedad, un átomo en medio del Universo? ¿Que hubo dinero por medio, sospéchase? Bueno, pues se devuelve y ya está. A fin de cuentas, como afirma el señor Rivero -visión casi universal y contundente de quien está de vuelta de muchas cosas- estas nimiedades suceden hasta en las mejores familias, "en todas las Comunidades Autónomas".

Por tanto, concluyo, el señor Rivero no sólo tiene razón cuando comenta tan insignificantes comportamientos humanos: es que convence por su contundencia y rigor. Lo importante, lo que importa, es que este año ha llovido a gusto de todos, tal como CC había prometido que conseguiría del señor Zapatero, al que controla y domina. ¿Puede encontrarse en otro lugar del mundo recreación espiritual más rigurosa que aquí? Con semejante padrazo que vela por nosotros y hace milagros por el CD Tenerife, ¿qué son los "hechos aislados"? Pues eso, digo: los que se producen en las Islas. Nimiedades.

La tercera bofetada a los grancanarios

La tercera bofetada a los grancanarios

FRANCISCA LUENGO OROL
Vicesecretaria general del PSC-PSOE
Consejera en el Cabildo Insular de Gran Canaria

El deber fundamental de un gobernante en Democracia es gestionar y defender, conforme a las leyes, los intereses y el patrimonio común de aquellos a los que representa y ante quienes rendirá cuentas oportunamente. Es un principio básico, y así debe ser aunque algunos políticos lo olviden, o lo ignoren, en el momento de ejercer el poder.

Tomándolo como referencia primordial de la práctica política, podemos afirmar que el Presidente del Excmo. Cabildo Insular de Gran Canaria, D. José Manuel Soria, ha golpeado por tres veces a la ciudadanía de nuestra isla; tres bofetadas conscientes, innecesarias e injustas, que han venido a perjudicar de manera muy significativa los intereses de la institución que dirige y, por tanto, los de todos y cada uno de nosotros. Están en la memoria de todos y sus detalles son bien conocidos.

La primera fue, sin lugar a dudas, la venta de la Zona Franca de Arinaga. El Cabildo de Gran Canaria se desprendió entonces de un terreno industrial que podría haber servido para rehabilitar el tejido productivo de la isla, en una zona especialmente sensible para la economía insular. De hecho, esta operación supuso en la práctica el abandono del fomento de la actividad industrial en Gran Canaria, al tiempo que dejaba en quiebra técnica al Puerto de la Luz ya que, recordémoslo, el Sr. Arnáiz compra la mencionada parcela cuando al Puerto no le hacía falta alguna. Eso sí, la venta sirvió para financiar la Casa-Palacio cabildicia, un objetivo a todas luces menor y que no justifica en modo alguno ni la pérdida patrimonial, ni la renuncia a incentivar al Sector Secundario en la isla, ni el innecesario endeudamiento de uno de los motores de nuestra economía. Por tanto, no cabe pensar que esa sea una forma sensata de buscar recursos ni de administrarlos. Y es que hay que decirlo con claridad: despatrimonializar o vender es lo más fácil para un gobernante, pero resulta a medio y largo plazo lo más perjudicial para la institución a la que representa y, por ende, para la ciudadanía.

La segunda bofetada nos llegó con otra venta, realizada además a precio de saldo. Nos referimos en este caso a la venta de Sialsa, aquella que por doce millones de euros, mucho menos de lo que realmente valía, dejó en la cuneta al Sector Primario de la isla. Un sector en crisis, para el que todo apoyo es poco, y que precisa de ideas, ayudas y proyectos de reconversión, y no desde luego atacarlo desde las instituciones públicas. Un nuevo caso de pérdida del patrimonio común para beneficio de la iniciativa privada.

La tercera bofetada ataca directamente al desarrollo energético de la isla, en concreto al futuro de la producción de energía renovable, limpia, en un entorno ecológicamente frágil como es el insular. Me refiero al ya famoso concurso eólico.

Conocer los pormenores del mismo, desde sus inicios, resulta indispensable para hacerse una idea ajustada de los procedimientos empleados y el alcance de los mismos para todos nosotros. Para eso es necesario retraerse al Acuerdo del Consejo de Gobierno Insular de 2 de diciembre de 2004. En su punto 8, por la vía de urgencia nunca justificada, y por unanimidad del grupo de gobierno Popular (recordemos que la oposición no está representada desde que el Partido Popular gobierna, favoreciendo así la falta de talante democrático), se decide "(...) destinar a la instalación de nuevos parques eólicos en la finca de Piletas, sita en el término municipal de Agüimes, tres trozos de terreno, calificados como bienes patrimoniales de propios (...)" estableciendo la fórmula de cesión en arrendamiento de dichos bienes a la iniciativa privada.

A continuación el Cabildo, a través del Consejo Insular de Aguas de Gran Canaria, procedió a la concesión administrativa a la iniciativa privada de los terrenos de dominio público hidráulico sitos en los barrancos de Arinaga, La Aldea y Tirajana, con la misma finalidad, es decir la instalación de parques eólicos. Es un hecho constatable, basta consultar el Boletín Oficial de Canarias de 29 de noviembre de 2004.

Luego vino el concurso para asignar la potencia eólica, que fue finalmente anulado mediante sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Canarias por carecer el Decreto del preceptivo informe del Consejo Consultivo de Canarias. Un somero examen de dicha asignación muestra que la potencia establecida para el barranco de Tirajana era de 36 megavatios, otros 24 para el de Arinaga y 30 más para el de La Aldea. Desconocemos aún el total de megavatios asignados en el otro terreno de titularidad pública mencionado: la finca de Piletas.

Hasta aquí todo es repetir el mismo patrón ya comentado, pero la cosa se complica un poco más. El Cabildo había participado en la creación de una empresa cuyo objeto social único consistía en la explotación de la energía eólica en la isla: Megaturbinas S.A. Estaba participada por el ITC (dependiente de la Consejería de Industria), la Autoridad Portuaria (de nuevo con el Sr. Arnáiz al frente) y la Sociedad de Promoción Económica, en la que el Cabildo poseía el 70%. Sin embargo, Megaturbinas se deja inactiva: no se presenta al concurso y no se dan razones que justifiquen una actuación semejante ya que, no lo olvidemos, el objeto de dicha empresa no era la investigación y el desarrollo, pese a lo afirmado por D. Luis Soria en el Parlamento de Canarias faltando a la verdad. Por el contrario, el ITC sí se presentó, como lo hicieron otros Cabildos como los de Lanzarote y Tenerife, conscientes de encontrarse ante una oportunidad económicamente rentable y, al tiempo, favorecedora de un desarrollo energético limpio capaz de apoyar el progreso de la isla en el siglo XXI. Pero el Cabildo de Gran Canaria no lo vio así y adoptó el acuerdo de cederle la explotación y, con ella el beneficio, a la iniciativa privada en exclusiva. Todavía estamos esperando algún razonamiento lógico y creíble que explique semejante procedimiento.

Los técnicos entienden que si el Cabildo. se hubiese presentado al concurso, podría haber obtenido una rentabilidad anual de unos 24 millones de Euros, una cantidad suficiente como para levantar dos nuevos centros socio-sanitarios como el actual de El Pino. Se renunció, por tanto, a unos beneficios económicos evidentes para favorecer a la iniciativa privada. Una curiosidad más: la Consejera de Servicios Sociales del Cabildo, Dña. María de la Salud Gil, preocupada siempre por la falta de fondos para el desarrollo de proyectos sociales en la isla, votó a favor de este desaguisado en el Consejo de Gobierno, un hecho que no precisa más comentarios.

En cualquier caso, falta conocer qué empresas fueron las adjudicatarias, a quiénes irían los beneficios, o si el procedimiento de adjudicación fue abierto, público y transparente, entre otras cosas. Para ello he pedido acceder al conocimiento de dichos expedientes. Esperemos que el ejercicio de este derecho no se vea vulnerado por el Presidente del Cabildo y puedan ser todos ustedes los primeros en conocerlo en un nuevo artículo.

Eclosión de la gran ciudad

Eclosión de la gran ciudad

ANDRÉS RUIZ DELGADO

Nuestra ciudad, Las Palmas de Gran Canaria, se alza como principal urbe de esta parte del Atlántico y, por consiguiente, del Archipiélago. Si esta Isla, conforme acredita Viera y Clavijo, por "su ruidosa conquista y la recomendación de sus circunstancias le adquirieron el carácter de Grande", lógico y natural que también el epíteto trascendiera a su capital, término éste así recogido en la copiosísima referencia del insigne historiador tinerfeño. Aparte de otros muchos que pudieran citarse, vaya un aporte más para algún indocumentado. Lo brinda el Padre Sosa en su Topografía (1678): "Gran Canaria obtuvo este nombre, porque como la había criado Dios nuestro señor para cabeza de las seis islas afortunadas, nunca fue mutable". Es posible, no lo descartamos, que el postulante a la erradicación del Gran de Gran Canaria, reduciéndola a simple Canaria, acabe por borrarlo de un plumazo, así mismo, en lo que a nuestra ciudad toca. Ya hasta nos tiene bautizados como "g.canarios", especie única en el globo terráqueo. Tampoco se olvide que los canes cayeron, defenestrados, de la simbología del Gobierno de ATI. Coincidencia también: en los convites navideños y otros análogos, el presidente Adán Martín coloca habitualmente a su derecha al editorialista de las incendiarias soflamas domingueras.

A pesar de tantos dislates externos y encima los estorbos internos, la urbe capitalina sigue adelante. Se proyecta hacia el presente y hacia el futuro inmediato, aun frente a quienes tratan de abortar trascendentales avances urbanísticos que la encumbrarían hacia más altas cotas. Defrauda que a ello no contribuyan todos los que, de algún modo y desde las distintas esferas, puedan tener influencia en la definición de los proyectos en marcha, salvando las disonancias existentes. Por desgracia, el bien general no siempre prevalece ante el oportunismo de estrategias partidistas e intereses gremiales que perjudican gravemente al desarrollo urbano, truncando actuaciones de extraordinario alcance, que derivarían al progreso y prestigio de la ciudad y el bienestar de sus habitantes.

Es más que notorio que venimos padeciendo desde hace mucho tiempo una endemia paralizante, agudizada en los años más recientes. Apenas salen a la luz pública proyectos de realce, que se sabe -y lo saben los mismos opositores- redundan en el bien general, flamean las diatribas, apelando a las más heterogéneas argucias. La rehabilitación del teatro Pérez Galdós (por citar un ejemplo cercano, de encendida controversia), a fin de dejarlo acorde con las requeridas condiciones escénicas actuales, equipamientos, tecnologías, etc., estuvo a punto de ser abortada. Y este teatro, ya inútil, decimonónico, tan pronto se concluya la reforma pasará a ser un orgullo para Canarias y referencia entre los más prestigiosos coliseos. Con el proyecto de recuperación del Guiniguada y las obras en el entorno, de cara al mar -nuestro horizonte imprescindible- se dará paso a un conjunto de singular rango, simbiosis de lo histórico, tradicional y moderno, adecuado a innovadores conceptos que hoy se significan a nivel internacional.

Más arriba, desde Schamann y Escaleritas, por Siete Palmas, se expande la Nueva Ciudad Alta. Cuando el núcleo urbano de Las Palmas aparecía constreñido a lo largo de la estrecha franja costera, los residentes de entonces -arquitectos y urbanistas aparte- se devanaban los sesos pensando en cómo iba a ser posible su desarrollo futuro. No era imaginable la eclosión laderas arriba. Y todavía más adentro, como signo de que esta ciudad no para, el más reciente hito urbanístico: el parque Juan Pablo II. Las áridas colinas sufren plena metamorfosis. Se transforman en grandes espacios en los que impera la naturaleza viva, para disfrute de los ciudadanos. Contémplese ahora el panorama del auge urbano experimentado al socaire de la Circunvalación, indudablemente uno de los mayores y decisivos logros, con la Avenida Marítima, en el entramado de comunicaciones de la capital, antes asfixiada por un tráfico rodado ya imposible de soportar. Si retrocediéramos a viejas estampas, quedaríamos atónitos a la vista del radical cambio. Y eso es trasladable a otros puntos renovados de la ciudad, aunque persisten áreas que demandan la corrección de arraigadas carencias y anomalías, muchas de ellas subsanables a poco que actúen con diligencia puntual los correspondientes servicios municipales, directos o contratados.

Todo esto nos lleva a una palmaria conclusión: hay que ser conscientes de los elementos potenciales que reúne nuestra capital y hacer uso racional de los mismos, dejando a un lado sistemáticas oposiciones que obstaculizan y retrasan el avance de Las Palmas de Gran Canaria, cuyas favorables perspectivas de progreso las tenemos ante nuestros ojos, a poco que entremos en sosegadas reflexiones. Aún es tiempo para rectificar. Como decía Cernuda, "el hombre mismo es el estorbo para su destino de hombre". Y el hombre, no se olvide, es el que hace o destruye. Ése es el dilema ante el que estamos. A lo que parece, soplan en estos momentos revivificantes aires, que sería deseable no se queden en meras intenciones. La Gran Marina incluida. Anima la entente cordiale Luzardo-Mayoral, ejemplarizante para otras actitudes enconadas. Miramos el desangelado espacio del Istmo, tal como se encuentra. Y, como al poeta, nos inspira tristeza, honda lástima, el adusto aspecto, allí donde tierra y mar buscan entrelazarse de manera armoniosa.

Naturaleza norteña

Naturaleza norteña

NICOLÁS GUERRA AGUIAR

Según las últimas estadísticas, Canarias fue la única comunidad española que tuvo un claro descenso en la llegada de turistas extranjeros. Comenzado este año, vuelven a repetirse imágenes de un turismo muy concreto: se trata de miles de personas que aprovechan bajísimos precios y cuyas inversiones económicas en comercios o restaurantes canarios nada significan. Me estoy refiriendo a quienes por cuatro euros llegan de Gran Bretaña para una semana con avión y apartamento en el Sur incluidos. Los chonis son fácilmente reconocibles: sandalias y calcetines ampulosamente coloreados o en un blanco más discreto. ¿Es ese turismo el que ansiamos potenciar en el Norte?

Por otra parte, hay algo también muy claro: nosotros no podemos competir en instalaciones con San Agustín, El Inglés, Maspalomas. Por tanto, ¿qué tal si la Mancomunidad de Ayuntamientos del Norte organiza rigurosas, inteligentes y serias visitas de un turismo amante de la cultura, las tradiciones, la gastronomía, de aquello que define a los pueblos? ¿No hay acaso desde Arucas hasta La Aldea, con paradas en Guía, Gáldar, Agaete -y llegando hasta los municipios interiores- arquitecturas, agriculturas, latente historia milenaria en el Cenobio de Valerón, la Cueva Pintada, la Necrópolis de El Agujero... como para atraer a un turismo peninsular minoritario, eso sí, pero interesado y culto, con posibilidades económicas? ¿No tienen nuestras costas, nuestras cumbres norteñas, paisajes vírgenes, bellos en su más sencilla y sensible manifestación, que reclamen a quienes aman lo relacionado con la Naturaleza?

Es verdad que lo expuesto exige fantasía, estudios rigurosos, diálogo, profesionalidad, rigor... Pero si seguimos machacando, destrozando, despersona- lizando lo poquito que nos queda, llegaremos a cubrir de cemento laderas, montañas, barranquillos y barrancos. Y después, ¿qué? ¿Queremos una zona norteña para un turismo de cantidad que no sólo no gasta sino que, para su servicio, todo se destruye, incluso hasta las ilusiones de los canarios que ansiamos seguir de manos con la Naturaleza, la misma que nos dio Botija?

El Gobierno central acaba de aprobar el nuevo convenio de carreteras. Dicen que hay casi dos mil millones de euros para distintas obras y, entre ellas, las conexiones viarias La Aldea-Agaete y Arucas-Pagador. Parece que las obras se ejecutarán antes de 2017 (¿y Pagador-Guía?). Mientras se licitan y ejecutan, ¿no puede la Mancomunidad del Norte romper encorsetamientos burocráticos y lanzarse con más brío, fuerza y decisión que hasta el momento, ahora que, supongo, alguna comisión oficial habrá visitado la Feria Internacional de Turismo de Madrid?

Otro grave peligro se nos viene encima y que así, de repente, podría parecer que es producto del más solemne desprecio a todo aquello que signifique respeto a la Naturaleza. Pero, más bien -por deferencia a la institución gubernamental- he de estimar que hubo un imprudente desliz en los comentarios del señor consejero de Infraestructuras cuando afirmó hace un par de semanas que si para construir viviendas es necesario tocar el suelo rústico, él es partidario de hacerlo "porque primero están las personas que los mosquitos".

Sin duda alguna, no estuvo acertado, más bien atolondrado, temerario: ni las personas se pueden comparar con los mosquitos ni la filosofía de los ecologistas y el razonado y estudiado desarrollo son incompatibles. Viviendas dignas, por supuesto que sí, quién lo duda. Pero antes de tocar el suelo rústico hemos de plantearnos algo muy importante: ¿queremos una Naturaleza recreada, de expansión física y espiritual, ordenada con rigor y seriedad, que nos sirva de relajación o, al contrario, la llenamos de cemento y de urbanizaciones descontroladas, rompe- doras de equilibrios ecológicos y de bellezas naturales como en el Sur? Cuando se está en un cargo hay que ser más serios. Porque no quiero creer que el señor consejero haya querido decir lo que sobreentiendo, que todo son solares.

Nadie se opone al progreso, qué disparate. Pero sí a la anarquía, al desordenado quehacer, a la destructiva acción humana que nos está dejando con lo puesto. Y la verdad es que o frenamos tanto disparate producto de la inconsciencia y de los malentendidos intereses o, por el contrario, nos quedamos sin Isla.

Las empresas crean puestos de trabajo, son productivas, en torno a ellas se desarrollan muchas familias que estarían con una mano delante y otra detrás si no fuera por los empresarios. Pero de entre ellos conozco a muchísimos que aceptarían de muy buen grado limitaciones, sabias planificaciones, humanizadoras construcciones, racionales fábricas que no sólo no rompan el paisaje sino que, sabiamente construidas, lo puedan complementar.

Sí al progreso, sí al desarrollo, pero con planificación y racionalidad, con sentido estético, con respeto al medio, a la Naturaleza isleña que ya cantara nuestro paisano Cairasco de Figueroa allá en el siglo XVI:

Del cielo puso aparte lo más noble;
del aire, lo más puro y regalado;
del mar, lo menos bravo y más tranquilo
y del terreno sitio lo más fértil.
Esta es la isla de Gran Canaria
a quien su nombre dio también Fortuna

Con Luzardo pierde Las Palmas de Gran Canaria

Con Luzardo pierde Las Palmas de Gran Canaria

FRANCISCO CANDIL
Presidente de la ejecutiva local en Las Palmas de Gran Canaria y Vicepresidente de la Federación Compromiso por Gran Canaria-Nueva Canarias

La democracia se caracteriza -entre otras cosas- por el reconocimiento de la decisión de la mayoría, por tanto es asunto de un colectivo. La política también es cosa de grupos, de partidos, de asociaciones de vecinos, de movimientos asociativos. No se hace política cuando se toman decisiones en solitario, de forma unilateral, sin contar con el consenso, sin la opinión de los demás. Esto es lo que ocurrió en el pleno del pasado 27 de enero en el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria después de que la alcaldesa, Josefa Luzardo, solicitara a Nardy Barrios que dejara su propuesta acerca de la Ley de Capitalidad «sobre la mesa», dado que ella (la alcaldesa) ya la está negociando con Miguel Zerolo, alcalde de Santa Cruz de Tenerife, con Adán Martín, presidente del gobierno de Canarias y con ATI.

Las Palmas de Gran Canaria acoge a un 19% de la población total de las Islas, mientras que en Santa Cruz de Tenerife sólo habita el 11%. Esto representa para la capital grancanaria unos sobrecostes que repercuten en el buen funcionamiento y la calidad de las prestaciones que se ofrece a los ciudadanos. La Ley de Capitalidad viene a cubrir dos objetivos fundamentales, por un lado darle a la ciudad una compensación económica por los servicios que presta; y por otro, devolver el equilibrio a las inversiones que se tienen que dar entre las dos capitales, recibiendo más quien más población registra y quién más necesidades tiene.

Respecto al primer objetivo he de decir que la Ley de Capitalidad debía de estar aprobada hace nueve años, por cada uno de los cuales la ciudad ha perdido 60 millones de euros. Esto demuestra la incapacidad de la alcaldesa para elaborar esta ley que enriquecería considerablemente el presupuesto municipal y que, por tanto, permitiría aumentar las inversiones en transporte público, servicios sociales, infraestructuras, sanidad, seguridad ciudadana y otras áreas, mejorando infinitamente la calidad de vida de todos los habitantes de esta ciudad.

El segundo objetivo trata de romper el conocido pleito insular, que se reaviva cada día que el Ejecutivo de Adán Martín gobierna en esta tierra, reequilibrando las inversiones entre Las Palmas de Gran Canaria y Santa Cruz de Tenerife. En este sentido es necesario atender al criterio poblacional para establecer la igualdad entre las dos capitales. No hay nada más injusto que tratar por igual lo que es desigual; Las Palmas de Gran Canaria tiene 157.061 habitantes más que la capital tinerfeña, en consecuencia, lo más honesto es que disponga de una partida económica mayor.

Josefa Luzardo ha querido buscar un protagonismo que no le corresponde. Su única intención es aparecer sola en la foto y quedar bien anunciando que ya ha empezado a negociar la Ley de Capitalidad. El problema no está en que lo haya hecho de espaldas a los representantes elegidos por los ciudadanos, sino en que sus socios son los culpables de que haya aumentado el desequilibrio entre las dos capitales, ya que ha sido el gobierno de Adán Martín el que ha trasladado a Santa Cruz de Tenerife SOCAEM y HECANSA; y el que demuestra a diario que está más sensibilizado con los problemas de Tenerife que con los de las seis islas restantes.

La alcaldesa de Las Palmas de Gran Canaria ha dado un paso más en el camino que conduce a la pérdida de confianza de los ciudadanos, despreciando el respaldo del pleno municipal, de los representantes elegidos democráticamente, para impulsar esta iniciativa y terminar de perfilarla -con los acuerdos necesarios- en el Parlamento de Canarias.

Su negociación con los representantes de ATI genera mucha incertidumbre, ya que su actitud es sumisa y peca de oscurantismo. Hasta ahora se desconoce si existe un texto alternativo, qué línea siguen los acuerdos, o qué es lo que se está tratando. Y mucho nos tememos que lo que hay detrás de este pacto es una maniobra más de ATI para impedir que Las Palmas de Gran Canaria tenga el nivel de protagonismo que le corresponde en Canarias.

La alcaldesa de Las Palmas de Gran Canaria, mirando más por su propio beneficio que por el de toda la ciudad, va a abortar la iniciativa más esperanzadora, la de devolver a la capital su esplendor, invirtiendo en transporte público, patrimonio, seguridad ciudadana, servicios, sanidad. Por estas razones me atrevo a decir que con Josefa Luzardo al frente de esta ciudad, pierde Las Palmas de Gran Canaria.

Insularismo y desequilibrio en Canarias

Insularismo y desequilibrio en Canarias

PEDRO QUEVEDO ITURBE

La ciudadanía de Gran Canaria ha demostrado, históricamente y ahora una vez más, su madurez y su absoluta implicación en la unidad de Canarias. Así lo atestigua su mesurada respuesta a las continuas provocaciones del afamado editorialista, representante del insularismo radical tinerfeño, que ha hecho de la agresión a nuestra isla su razón de ser. Ayer con su rechazo visceral a la creación de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, hoy con la modificación del Estatuto de Autonomía y su solicitud de que se suprima el “Gran” del nombre de la isla ha sembrado cizaña contra el proyecto común de este Archipiélago atlántico, tratando de dividir a sus gentes, convirtiéndose en el auténtico estandarte del pleito insular.

No merece la pena explicar al editor-director de El Día las razones históricas que justifican el nombre de Gran Canaria sencillamente porque su pretensión no es otra que convertir a Santa Cruz de Tenerife en la única capital de Canarias al margen de cualquier evidencia, es una obsesión que proviene de la división provincial en 1927. Más aún cuando distintos estudiosos lo han hecho estos días, mostrando la sinrazón del arrebato y las disparatadas pretensiones del editorialista. Lo relevante es que si este medio e, incluso algún partido político albergasen este objetivo se encontrarán con la respuesta de los grancanarios como en otros momentos de nuestra historia.

Por ello, la reciente polémica no pasaría de una anécdota, de una ocurrencia delirante, si no fuera porque el editorialista en esta ocasión hace un llamamiento al Parlamento para cambiar el nombre de nuestra isla. Obligando a las diferentes fuerzas políticas a posicionarse ante los grancanarios y los canarios, a rechazar sin ambages esta agresión. Y sería una anécdota, si la presión que ejerce sobre el sector más radical de ATI no quedara refrendada en numerosas decisiones de este gobierno. Como cuando realizó una campaña contra el anterior director de la televisión canaria, Francisco Moreno, acusándolo de servir a los intereses de Gran Canaria y logrando sus pretensiones por un Gobierno y un presidente que no tenían ningún argumento para cesar a ese excelente profesional, excepto el de satisfacer las exigencias del editorialista, parece ser.

La penúltima campaña parece ir dirigida contra el consejero Ruano, que condenó la actitud pleitista de este medio en sede parlamentaria a requerimiento de este diputado; una campaña en la que lo esencial, naturalmente, es su procedencia canariona pese a militar en ATI. Por cierto aprovechó para indicarle que la sede de la futura policía autonómica debe radicar en Tenerife. Lo preocupante es que Adán Martín haya sido incapaz de defender a su consejero y de condenar la agresión a grancanaria. Parece ser muy difícil que el presidente se desmarque del editorialista que lo piropea continuamente, calificándolo como el gran prócer que ha sabido defender a Tenerife y frenar a Gran Canaria, el único capaz de lograr semejante gesta. Malos tiempos para la unidad de esta tierra.

Sin duda los editoriales de El Día continuarán expresando un insularismo radical, que no representa a los canarios de Tenerife, delirante y enfermizo en su rencor hacia esta isla y sus gentes, lo leeremos cuando .encontremos un hueco y contestaremos casi nunca.

Lo grave es la actitud del Ejecutivo. Este gobierno, hegemonizado por ATI, está bajo sospecha. Los grancanarios hemos creído históricamente en la construcción de canarias y no podemos aceptar su tibieza en condenar estas agresiones y el pleitismo que late en su interior. La desconfianza generada por estas actitudes será la consecuencia peor de esta que va camino de ser una legislatura perdida.

Por todo ello venimos denunciando desde Nueva Canarias la acción de este Gobierno que estimula decisión a decisión el desequilibrio entre las islas y el abandono de sus problemas fundamentales, valga como ejemplo que ya se han generado mas comisiones de investigación que leyes en el tramo final de esta legislatura. Por eso urge la corrección de los desequilibrios político-institucionales existentes aprovechando la reforma del Estatuto, y, también, la acción sobre los problemas reales de esta tierra y de sus gentes acabando con la inacción política que es producto del conflicto permanente.

Urge, por tanto, denunciar estas actitudes y comportamientos. Tanto como crear las condiciones para acabar, democráticamente, con este ciclo político en Canarias.

Defensa ática

Defensa ática

JOSÉ A. ALEMÁN

La solicitud del PP para que se investigue la etapa de Adán Martín en la Consejería de Hacienda va de opa intimidatoria. Tiempo ha tenido de exigir antes la investigación de las actuaciones de Alberto Amorós, ex director del Tesoro, de modo que la elección de este preciso momento para hacerlo induce la sospecha de que trata el PP de escaquear el escándalo eólico con el ventilador. Que es también aparato de viento, no sé si lo cogen.

Eso es evidente. Pero llama la atención la defensa ática del Gobierno frente al nuevo manejo soriano. Quieren ciertos áticos vender la moto del desconcierto provocado por el escándalo en los “apoyos mediáticos” grancanarios al PP. A ese desconcierto atribuyen un intento de involucrar al Gobierno en tan feos asuntos, circunscritos, subrayan con delectación, a Gran Canaria. La imagen de los grancanarios urdiendo maldades es la que difunde El Día todos los domingos, dicho sea como anotación al margen.

Se recordará que los escándalos los han destapado y mantenido en el candelero los medios grancanarios, por lo que parece improbable que les desconcierten. En todo caso, desconcertarían al Gobierno, que se hinchó a desmentirlos a pesar de las evidencias. La actitud de los medios grancanarios explicaría, asimismo, que se circunscriban a Gran Canaria: de los escándalos de Tenerife nada dicen los periódicos santacruceros. A lo mejor porque no los hay, quién sabe.

En el caso concreto del periódico digital "Canarias Ahora", la imputación es de más risa. Porque meter las narices donde huele mal nos tiene de fijo en los juzgados y en los banquillos. He perdido ya la cuenta de las comparecencias ante el juez, pero dice Carlos Sosa, director del periódico, que podría solicitar ya la Tarjeta plus de Granadera Canaria por la que sale gratis un juicio de cada tres.

Tiene su coña que se acuse a dicho periódico de atacar al Gobierno por el desconcierto, manda huevos, que le provocan asuntos con los que viene dando la vara hasta la pesadez. Y nada les digo del intento de defender al Gobierno y a ATI, que representa el más agresivo de los insularismos, acusando a los demás, nosotros incluidos, de eso, de ultrainsularismo en apoyo del PP. Justo el tipo de argumentación que fundamenta la opinión de que Gran Canaria estaría mejor fuera de esta autonomía por aquello de cada uno en su casa y Dios en la de todos. No creo que pueda mantenerse mucho más esta situación.

Todo viene porque atribuimos a Adán Martín su parte de responsabilidad política en el asunto eólico. Porque fue él, no el de Merimé, quien consintió la coexistencia de facto de dos gobiernos (el de CC y el de los consejeros del PP presidido por Soria) para acceder a la Presidencia. Y si subrayamos el carácter colegiado de las decisiones del Gobierno, del que deriva la responsabilidad política del presidente, no fue por capricho ya que el artículo 19.1 del Estatuto de Autonomía dice: “El Gobierno responde solidariamente de su gestión política ante el Parlamento canario”. Y que yo sepa, lo ocurrido con el concurso eólico arranca de decisiones adoptadas por el Gobierno y por él defendidas hasta que las denuncias entraron en fase judicial. Que se dejen de vainas y cada palo a aguantar su vela.

Política y editoriales

Política y editoriales

TERESA CARDENES

¿Es bueno que el Gobierno de Canarias opine sobre la política editorial de los medios de comunicación? A través de José Miguel Ruano, un grancanario amamantado en las entrañas de la extinta ATI, el Ejecutivo canario quiso dejar claro ayer en el Parlamento que "condena, reprueba y rechaza cualquier planteamiento editorial que menoscabe la unidad de Canarias". Lo hace en relación con la última ocurrencia del periódico El Día de suprimir la palabra "Gran" del nombre de Gran Canaria. Hay estupideces que se califican solas, y esta última de El Día, directamente en el terreno del delirio, no hace sino coronar un rosario de cantinfladas, como aquella otra de referirse permanentemente a los grancanarios y a su isla como g.canarios y G.Canaria.

El caso es que no ofende quien quiere, sino quien puede. De modo que su aberrante, continuado e histriónico discurso del despojo canarión, con denuncias de tanta enjundia como el presunto expolio de las sedes consulares, más induce a chanza que a cualquier otra reacción humana. Entre otras cosas, porque tomar en serio semejantes muestras de insignificancia intelectual no contribuye sino a darles una carta de naturaleza que no tienen. En una iniciativa que no tiene precedentes, por primera vez un Gobierno canario proclamó ayer su distanciamiento frente al pleitismo sobre el que descansa la política editorial de El Día.

El gesto podría considerarse valioso en la medida en que contiene una apuesta clara por la unidad de Canarias y ayuda a distinguir lo que dice El Día de lo que piensa la fracción tinerfeña del Gobierno, incluido, en teoría, su presidente. Pero no nos engañemos. Durante años, ATI retroalimentó muchos de los dislates proclamados por ese periódico, hasta tal punto que resultaba imposible distinguir quién alentaba a quién. En algunos casos, con severos ataques al mínimo respeto democrático exigible, como cuando El Día retrató en primera, acusándoles de traidores a Tenerife, a aquellos diputados socialistas que se disponían a dar su apoyo en el Parlamento a la ley que segregó las dos universidades. El gesto de ayer implica indicios de cambio. Si bien, dados los antecedentes, permítanme el escepticismo ante los golpes de pecho.

Esto es un desastre

Esto es un desastre

JOSÉ A. ALEMÁN

Idas y venidas a la Fiscalía y acciones judiciales aparte, esto es un desastre. Gran Canaria se nos va de las manos merced a la mediocridad de los mandarines muy condicionada por el rejo caciquil de toda la vida.

Cada enero, dedico unas horas a ordenar archivos de Prensa y de documentos menos públicos. La tarea aporta visiones de conjunto; subjetivas si se quiere, pero visiones en las que se aprecia, por ejemplo, que asuntos tan distintos como el de la Gran Marina e Isolux responden en el fondo a la misma clave caciquil.

Lo del istmo mostró la determinación mandarina de situarse por encima de la ley y la razón hasta llegar a la insumisión frente a Comisión Europea y Fomento por entrometerse en la finca. A Isolux le adjudicaron por lo militar dos módulos de desalación que no arrancan, mediante el rechazo de los informes técnicos que puntuaban la oferta de Isolux entre las peores y el encargo de otro ad hoc para darle el concurso.

Si la Gran Marina aún alienta en Soria y Luzardo a la espera de que Rajoy sea presidente, lo de las desaladoras le hizo flaco favor al crédito y la capacidad grancanaria para obtener financiación exterior a nuevos proyectos. Para colmo, la desaladora Las Palmas-Telde lleva años muerta de risa. Un pastón inmovilizado que obliga a las administraciones foráneas que lo aportaron a mirar con lupa lo que de aquí les llegue.

Dado que el otro día pasé por allí, recordaré el asfaltado de la pista entre la Cruz de San Antonio y Mogán como otra muestra de insumisión. Lo hizo el Cabildo a pesar de la prohibición de la COTMAC. Las organizaciones empresariales aplaudieron la desobediencia por parte de autoridades llamadas a exigir de los ciudadanos la observancia de las leyes. Edificante. Y nada les digo del referido entusiasmo empresarial como factor de emulación cívica para esa misma ciudadanía. No es extraño que las patronales sean incapaces, pongo por caso, de meter en vereda el proceso electoral de la Cámara de Comercio, con sus censos electorales y su canesú. Si no diferencian entre lo que está bien y lo que está mal, igual no diferencian y se merece el empresariado que Suárez Gil siga poniéndoles su cara en el exterior.

A mayor abundamiento, el famoso viaje de Soria a Noruega, con el telón de fondo de la calificación cabildicia de interés general para Anfi Tauro, muestra el desparpajo de la impunidad, que es rasgo caciquil. Asuntos como La Favorita, el solar recalificado de la hermana de los Soria, la venta de suelo cabildicio en Arinaga, el concurso eólico, el puente de la Feria, la repavimentación de Triana, etcétera, ilustran un estilo de hacer las cosas degradante para la democracia, que profundiza la desconfianza en las corporaciones, desacredita la política y nos hace daño. Pero hay, ya ven, quienes no lo ven así y defienden esa forma de gobernar; que no es caprichosa sino muy lucrativa, no vayan a creer que actúan mal gratis.

El panorama es desalentador. Si les parece, claro; porque si no les parece, tan felices y que siga como va, si eso es lo que quieren. Nada de esto ocurriría si no hubiera sectores sociales y de intereses que lo toleran y hasta le hacen la ola. Consciente o inconscientemente.

Legítima defensa ante Soria

Legítima defensa ante Soria

JOSÉ A. ALEMÁN

Les tengo dicho que Soria ha bloqueado a Gran Canaria. Peleado con el Gobierno central y regional y con un buen número de alcaldes y no pocos colectivos sociales, casi no le queda para donde echar. Pero dicen algunos que exagero, así que no añadiré el mosqueo de la Comisión Europea por las descalificaciones a cuenta de La Gran Marina.

Y ahora, la historia de las desaladoras paralizadas con las que se ha despachado a gusto la concejala Nardi Barrios. Se han invertido en ellas buena cantidad de dineros europeos y estatales de los que no digo que hayan hecho mal uso porque el uso es inexistente. Algo es algo, después de todo. Si los módulos de Isolux duermen desde hace meses, la otra desaladora lleva años a la espera.

Soria se ha justificado disparando contra los técnicos, contra Barrios, que según él no se entera, contra los precios del crudo, impredecibles (¿seguro?) en 1995 y qué sé yo. Menos él, todos son culpables de que se prive a los usuarios de una buena cantidad de agua. Y metido en faena, ¿qué ha sido del superdepósito del que ya ni se habla? Tiemblo de pensar qué sería de nosotros si la producción de agua hubiera dependido de la sola gestión de Soria y no de sus predecesores en ayuntamiento y cabildo que dejaron la cosa remediada por un tiempo, el que él está agotando.

No entraré en los detalles del fiasco soriano potabilizador porque ya lo cuentan las informaciones. Sólo insisto en que es otra manifestación del bloqueo que les dije. Y si niegan el bloqueo, hablaré de incompetencia, pues, de no haber bloqueo, tendría las manos libres para gestionar precios, ayudas o lo que sea; para acudir a cualquier parte y ser escuchado. Lo que prefieran. Pero el dato es que las desaladoras no tienen perro que les ladre.

Desde los tiempos de Franco y después, con la democracia, los presidentes de las corporaciones iban adonde fuera a resolver los problemas dependientes de otras instancias. Hasta el advenimiento de Soria, que no puede escudarse en que gobierna el PSOE en Madrid puesto que ya tuvo encontronazos con ministros de Aznar, de su propio partido. Si un amigo ha tenido una pelea en el bar, piensas que eso le puede pasar a cualquiera; si el mismo amigo vuelve a pelearse, lo achacas a mala suerte; si se pelea una tercera vez, deduces que tu amigo es el peleón. No sé si me explico.

Dicen que nos metemos demasiado con Soria y el PP. Evidente: son quienes gobiernan. La cuestión es si hay motivos o no; si los atacamos o ejercemos el derecho de legítima defensa.

Sin salir de la ciudad de Las Palmas y en referencia a proyectos que dependen de otras administraciones, ¿qué decir de los años que lleva el teatro Pérez Galdós en obras? ¿Y qué de las Casas Consistoriales de Santa Ana? ¿Saben que estos trabajos están parados hace meses? ¿Y qué del antiguo Avellaneda? ¿No es para echarse a temblar la eliminación de escalextric del Guiniguada sin tener clara la financiación? Se trata de asuntos que necesitan amparo cabildicio en cuanto gobierno de la isla. Pero ¿le harían caso a Soria?

En definitiva: ¿hay o no bloqueo? Ustedes dirán.

El pleito insular: una absoluta irresponsabilidad

El pleito insular: una absoluta irresponsabilidad

BERNARDO MEDINA RODRÍGUEZ
Responsable de Comunicación de la Federación de Salud de Intersindical Canaria

Fomentar el pleito insular me parece repugnante, alentar falsos conflictos civiles una absoluta irresponsabilidad que nos retrotrae al año 1812, cuando tras la aprobación de la Constitución gaditana, el archipiélago canario pasó a formar una sola provincia y la capitalidad provincial quedo fijada en Santa Cruz de Tenerife, decisión que desató un conflicto permanente entre los políticos y las élites sociales de Tenerife y de Las Palmas durante todo el siglo XIX.

En respuesta a lo anterior, la burguesía de Las Palmas de Gran Canaria no dudó en movilizar a la opinión pública de la isla mediante reiteradas campañas periodísticas, ni en impulsar diversas medidas de protesta para conseguir la división provincial y la capitalidad provincial.

Los políticos de Tenerife de entonces optaron por identificar la unidad provincial con la unidad regional y la justificaron como una magnifica oportunidad para salvaguardar los intereses comunes del Archipiélago.

Este enfrentamiento –pleito insular- entre Santa Cruz de Tenerife y Las Palmas de Gran Canaria a causa de la organización política y administrativa de las Islas impidió la articulación de una defensa unánime de los intereses canarios a lo largo del siglo XIX, causando un daño terrible a nuestra cohesión como pueblo y a los intereses de los más desfavorecidos. Hasta el punto de que en el año 1852 -cuarenta años después de la aprobación de la citada Constitución gaditana- esa rivalidad provocó la división de la diócesis obispal y del Archipiélago en dos provincias.

Todos los sectores sociales y el resto de las islas fueron machaconamente impregnados con ese discurso favorecedor del pleito y la confrontación, de esa estéril pugna, que terminó por influir en los comportamientos individuales y colectivos, y marcó el contenido informativo de los diferentes periódicos isleños, al igual que influyo de manera determinante en los programas de los partidos políticos y sus pactos electorales. ¿Es eso lo que pretenden de nuevo quienes fomentan el pleito y el enfrentamiento?

Las diferencias sociales y económicas entre las distintas islas eran muy relevantes a mediados del siglo XIX, las desigualdades sociales eran intensas, y eso mismo ocurre en la actualidad, por eso los herederos de esas ideas en el plano periodístico vuelven a la carga, y los responsables políticos de esa situación callan y otorgan, tal vez porque salvando los avances experimentados en nuestra sociedad, nuestras élites dirigentes encontraron y encuentran el caldo de cultivo apropiado a sus intereses, que evidentemente no son los intereses de nuestra sociedad. En aquella época el ochenta por ciento de los canarios eran analfabetos, un caldo de cultivo propicio, hoy afortunadamente el panorama no es el mismo, o mejor dicho es diferente ya que tenemos verdaderos analfabetos funcionales, y el caldo de cultivo también puede ser proclive.

En cuanto a los grupos sociales dominantes en canarias estaban formados por los grandes terratenientes, por los grandes comerciantes y por los más relevantes profesionales, en suma, por la burguesía. Salvando las distancias, de nuevo el panorama es similar y se repiten los comportamientos por las élites dirigentes actuales, conservadoras y neoliberales a ultranza.

Cuando en 1912 se crearon los Cabildos Insulares se pretendía el reconocimiento de la singularidad de cada una de las islas, y esa pretensión continua siendo una gran asignatura pendiente. La burguesía núcleada entorno al alto empresariado, doblega al poder político, que obediente, da respuesta a sus necesidades o lo que es lo mismo de beneficio a los poderosos, y se arremete contra los intereses generales en beneficio de los particulares, que ha sido una constante histórica en canarias, característica primordial de sociedades primitivas en el sentido peyorativo del término, y que no nos diferencia en demasía de las estructuras sociales de tipo tribal, donde el grupo dominante practica la endogamia para perpetuarse en el poder.

Los que amamos nuestra señas de identidad, los que no renegamos del pasado como aprendizaje cara al futuro, los que nos consideramos demócratas no excluyentes, los que confiamos en la sociedad civil y sus capacidades de intervención y decisión, nos sentimos parte de Titerogaka, de Erbani, de Achinech, de Tamarán, de Hero, Gomera y de Benahuare, o lo que es lo mismo de: Lanzarote, Fuerteventura, Tenerife, Gran Canaria, El Hierro, La Gomera y La Palma.

El editorial del periódico El Día, no es una locura, no es flor de un día, es la exposición abierta de comportamientos atávicos que ellos explicitan y otros ejecutan a plena luz del día desde distintos ámbitos de poder.

No me cansaré de reiterar, que la participación ciudadana está deliberadamente obstaculizada por la estructura no democrática y no pluralista de los procesos decisorios políticos en canarias, el editorial citado no deja de ser una cortina de humo más para mantenernos alejados de lo principal: que el desafío presente y futuro del sistema político y de la convivencia democrática en canarias no consiste sólo en recomponer su relación con la ciudadanía, sino en apostar a la construcción de una ciudadanía capaz de ser agente de su futuro tanto individual, como colectivo. Los grupos socioeconómicos relevantes de canarias que le marcan el paso al poder político, envalentonados, manifiestan sus intereses y aspiraciones utilizando a determinados medios de comunicación. En estos días de polémica, son más llamativos los clamorosos silencios, que los ardorosos discursos.