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La Voz de Gran Canaria

Esto es un desastre

Esto es un desastre

JOSÉ A. ALEMÁN

Idas y venidas a la Fiscalía y acciones judiciales aparte, esto es un desastre. Gran Canaria se nos va de las manos merced a la mediocridad de los mandarines muy condicionada por el rejo caciquil de toda la vida.

Cada enero, dedico unas horas a ordenar archivos de Prensa y de documentos menos públicos. La tarea aporta visiones de conjunto; subjetivas si se quiere, pero visiones en las que se aprecia, por ejemplo, que asuntos tan distintos como el de la Gran Marina e Isolux responden en el fondo a la misma clave caciquil.

Lo del istmo mostró la determinación mandarina de situarse por encima de la ley y la razón hasta llegar a la insumisión frente a Comisión Europea y Fomento por entrometerse en la finca. A Isolux le adjudicaron por lo militar dos módulos de desalación que no arrancan, mediante el rechazo de los informes técnicos que puntuaban la oferta de Isolux entre las peores y el encargo de otro ad hoc para darle el concurso.

Si la Gran Marina aún alienta en Soria y Luzardo a la espera de que Rajoy sea presidente, lo de las desaladoras le hizo flaco favor al crédito y la capacidad grancanaria para obtener financiación exterior a nuevos proyectos. Para colmo, la desaladora Las Palmas-Telde lleva años muerta de risa. Un pastón inmovilizado que obliga a las administraciones foráneas que lo aportaron a mirar con lupa lo que de aquí les llegue.

Dado que el otro día pasé por allí, recordaré el asfaltado de la pista entre la Cruz de San Antonio y Mogán como otra muestra de insumisión. Lo hizo el Cabildo a pesar de la prohibición de la COTMAC. Las organizaciones empresariales aplaudieron la desobediencia por parte de autoridades llamadas a exigir de los ciudadanos la observancia de las leyes. Edificante. Y nada les digo del referido entusiasmo empresarial como factor de emulación cívica para esa misma ciudadanía. No es extraño que las patronales sean incapaces, pongo por caso, de meter en vereda el proceso electoral de la Cámara de Comercio, con sus censos electorales y su canesú. Si no diferencian entre lo que está bien y lo que está mal, igual no diferencian y se merece el empresariado que Suárez Gil siga poniéndoles su cara en el exterior.

A mayor abundamiento, el famoso viaje de Soria a Noruega, con el telón de fondo de la calificación cabildicia de interés general para Anfi Tauro, muestra el desparpajo de la impunidad, que es rasgo caciquil. Asuntos como La Favorita, el solar recalificado de la hermana de los Soria, la venta de suelo cabildicio en Arinaga, el concurso eólico, el puente de la Feria, la repavimentación de Triana, etcétera, ilustran un estilo de hacer las cosas degradante para la democracia, que profundiza la desconfianza en las corporaciones, desacredita la política y nos hace daño. Pero hay, ya ven, quienes no lo ven así y defienden esa forma de gobernar; que no es caprichosa sino muy lucrativa, no vayan a creer que actúan mal gratis.

El panorama es desalentador. Si les parece, claro; porque si no les parece, tan felices y que siga como va, si eso es lo que quieren. Nada de esto ocurriría si no hubiera sectores sociales y de intereses que lo toleran y hasta le hacen la ola. Consciente o inconscientemente.

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