Blogia
La Voz de Gran Canaria

Recordar la historia

Recordando la prensa de ayer o como la historia se repite

Recordando la prensa de ayer o como la historia se repite

Publicado en el periódico La Careta (Las Palmas de Gran Canaria), en su editorial del primer número, 8 de agosto de 1909

Es misión principalísima de este decenario defender a Gran Canaria, Lanzarote y Fuerteventura de las acechanzas de los enemigos y luchar por su engrandecimiento moral y económico. Y como la prosperidad de estas islas no podrá alcanzarse mientras ellas estén sometidas al yugo de Tenerife, dicho está que La Careta viene dispuesta a reñir batalla por la división de la Provincia.

Por descontado que será nuestro blanco fijo el Ogro Tinerfeño, cuya glotonería amenaza con devorar a Canarias; pero si aunque no lo esperemos, algún canario-oriental flaquease en la defensa del ideal que persigue Gran Canaria, Lanzarote y Fuerteventura, sobre él irán dirigidos también nuestros tiros, sin miramientos de ninguna clase.

Respecto al problema divisionista sustentamos criterio que cada día se generaliza: queremos que se inaugure una época de redención, que cese por siempre la tiranía; aspiramos a que nuestras hermanas, al igual que Gran Canaria, vean reconocido su derecho a vivir, a prosperar, a engrandecerse.

La Careta hablará en broma, cuando le parezca bueno; en serio cuando lo crea oportuno; pero sépase que en serio piensa siempre acerca del asunto que hoy se debate en Canarias. ¡Viva la Provincia de Gran Canaria!.

¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres.

Gran Canaria, tres veces Isla Colombina

Gran Canaria, tres veces Isla Colombina

La teoría más extendida indica que Cristóbal Colón pasó tres veces por Gran Canaria en sus viajes a las Indias. En el principal, el del descubrimiento, en 1492, es "seguro", según el historiador de la Universidad de La Laguna, Antonio Tejera Gaspar, que paró en la Isla junto a los hermanos Pinzón para reparar la ´Pinta´, probablemente "en Gando", como afirma Fray Bartolomé de Las Casas. Cristóbal Colón pasó por las Islas y, en concreto, por Gran Canaria y La Gomera, en sus cuatro viajes hacia las Indias.
..................................................................................................

En nuestra Isla estuvo en el primer viaje del descubrimiento, en 1492; en el segundo de la colonización, en 1493; y en el cuarto, de mayo de 1502, en que le acompañó su hijo Hernando Colón. En La Gomera paró en los tres primeros viajes. Antonio Tejera, un historiador canario conocedor del itinerario del marino, relata todo lo que aconteció en estas travesías por Gran Canaria y afirma que "no se han aportado nuevos datos y teorías desde hace tiempo".

El primer viaje es el que más conflicto plantea en cuanto a los datos recogidos por la historiografía. El viernes 3 de agosto salen los tres barcos de Palos de la Frontera y bordean la costa hacia Canarias. El día ocho avistan Lanzarote. El domingo 12 de agosto de 1492 llega Colón a Canarias y para en La Gomera con la Santa María. Pero de las tres embarcaciones, la Pinta, en la que viajan los hermanos Pinzón, se dirige directamente a Gran Canaria para su arreglo porque no se podía seguir ruta en el estado en que estaba.

La discusión que no se ha resuelto radica en si finalmente arriba a Las Palmas de Gran Canaria o a la zona de Gando porque "los conocedores del mar indican que en las condiciones en que navegaba la Pinta, al pairo, podría haber arribado a cualquiera de ambas zonas", según Tejera. El único dato de que se dispone proviene de La Historia de las Indias de Fray Bartolomé de las Casas, que sintetizó el diario perdido de Colón y escribió que "toda la reparación de la Pinta fue en Gando". Dijo que "los marineros estuvieron en Gran Canaria, donde pusieron a monte [fuera del agua] la carabela Pinta para adecuar y reparar el timón" con las maderas y herrajes que traían. Se autoabastecieron con los alimentos que portaban, tales como agua, frutos secos, pan bizcochado y carne salada.

El 24 ó 25 de agosto Colón visita Gran Canaria "seguro", según Tejera. Podría haber estado en Gando y, si no, en la capital, a la que llegaría a caballo o en mula. El 2 de septiembre regresan los barcos a La Gomera, donde recogen alimentos, y el 6 parten los marineros a descubrir el Nuevo Mundo. La aportación de Gran Canaria en el primer viaje de descubrimiento "fue muy importante" porque era imprescindible arreglar la Pinta para poder proseguir el viaje, ya que la Corona obligaba a que ese tipo de travesías se realizaran con tres embarcaciones.

También está documentado que Colón ordenó a los hermanos Pinzón que fueran con la "Pinta averiada a Canaria". El capitán utilizaba indistintamente los términos Canaria y Gran Canaria para nombrar la Isla. Canaria también servía para nombrar a todo el Archipiélago. La obra Historia del Almirante, de Hernando Colón, también recoge muchos datos sobre el paso del marinero por el Archipiélago.

En el segundo viaje, de la colonización de las Antillas, Colón sale desde Cádiz y llega el 2 de octubre de 1493 a Las Palmas de Gran Canaria. Tejera señala que "debió estar sólo un día, en que los marineros cargaron azúcar, que llegó por primera vez al Nuevo Mundo". Las plantaciones se encontraban en el margen izquierdo del barranco Guiniguada. Luego parte directamente a La Gomera. Aparte de la historiografía de De las Casas y del hijo del marino, para este viaje se cuenta con bastante información, entre la que se incluye la de un médico de Sevilla que acompañó a Colón, Diego Álvarez Chancas, y la de un amigo, Miguel Cuneo. "Por ello no existe ninguna duda del paso del almirante por Gran Canaria en este viaje". Además, uno de los acompañantes de Colón hace referencia al "convento de San Francisco", en el que más adelante hubo plantaciones de plátanos que se llevarían a América hacia 1515.

En el cuarto viaje, de mediados de mayo de 1502, Colón fue acompañado por su hijo Hernando, de 13 años. Pasa de nuevo por Las Palmas de Gran Canaria y visita a su amigo el gobernador de la Isla, Luis de Torres, que vivía en el Real de Las Palmas (Vegueta). Los datos son escasos, pero existen cartas del almirante. "Firma una carta con membrete de Gran Canaria, escrita en la capital, que le envía a su amigo el monje Fray Gaspar del monasterio de Las Cuevas en Sevilla y donde le informa de lo que sucede en la ciudad. Hace una referencia a su amigo Riverol, un genovés propietario de caña de azúcar", relata Tejera. Otro dato interesante es que la partida definitiva de Colón se realiza desde Maspalomas, donde carga agua y carne. El marino emprende su último viaje por las Islas y hacia el Caribe, ya que muere el 20 de mayo de 1506 en Valladolid.

Colón siempre tuvo presente a Canarias para contrastar con América porque cuando descubrió las primeras tierras (tomando el Archipiélago como referencia en paralelo) y describió a sus gentes subrayó que "no son ni blancos ni negros, sino del color de los canarios". Citó múltiples veces El Hierro porque "era la última tierra conocida del mundo antiguo", indica Tejera.

El Cabildo de Gran Canaria ha organizado el seminario Colón y las Islas del Atlántico, que, en el marco de la XVII edición del Coloquio de Historia Canario-Americana, tendrá lugar en la sede del museo americanista de Vegueta del 2 al 6 de octubre. "A dicha cita acudirán los más relevantes investigadores colombinistas del momento". Según Paco Medina, miembro de la editorial del Cabildo, la obra de Antonio Tejera Colón en Gran Canaria será reeditada con prólogo de Francisco Morales.

La principal de todas

La principal de todas

BARTOLOMÉ CAIRASCO DE FIGUEROA

La principal de todas,
que en la llama de vuestro corazón
está más encendida,
la Gran Canaria se intitula y llama,
en quien la caridad siempre se anida:

Suplícaos que la améis, pues que ella os ama
y no la olvidéis, pues no os olvida.
Y dice que si amor consiste en obra,
en ésta se verá quien falte o sobra.

Comedia del Recebimiento (1513)


Los comienzos del deporte en Gran Canaria

Los comienzos del deporte en Gran Canaria

El nuevo libro de Antonio Almeida, Británicos, deporte y burguesía en una ciudad atlántica (Las Palmas de Gran Canaria, 1880-1914) hace, básicamente, un análisis de la presencia británica en las Islas, y más concretamente en Las Palmas de Gran Canaria, como uno de los elementos fundamentales de la aculturación inglesa es el deporte, y su introducción en la incipiente burguesía capitalina, que empieza a desarrollarse desde la segunda mitad del siglo XIX, con especial importancia de los puertos francos en 1851 y el comienzo del Puerto de la Luz y de Las Palmas en el año 1854.
..................................................................................................

Almeida estudia y explica que «sobre todo los antropólogos», analizan el deporte como una estructura, refiriéndose a maneras de actuar del ser humano a lo largo de la Historia, y detectan que la actividad motriz lúdica se desarrolla desde hace mucho, entendiendo que el deporte es sólo un sentido que se le da en le XIX al desarrollo de esa actividad anterior».

Antes de la llegada británica, las únicas referencias deportivas en Gran Canaria era los juegos tradicionales, aborígenes, como la lucha canaria o algunas competiciones de vela latina siempre relacionadas con festejos de carácter religioso o influencias del periodo de la conquista como la pelota-mano o las carreras de caballos. «Se puede concluir que la actividad deportiva antes de los anglosajones era casi nula en el Archipiélago, entendida como un torneo reglado, con árbitros y con cierta organización», argumenta el historiador.

Primeros clubes

Las primeras modalidades que arriban son el fútbol, el tenis, el cricket, el golf y en menor medida el croket y el juego de bolos. El fútbol tuvo en Canarias, como en casi todo el planeta, mayor difusión que ningún otro deporte, entre otras razones porque aprovechó las grandes explanadas de los muelles, como la del Santa Catalina. Ahí, los trabajadores del Puerto vieron jugar a los ingleses para luego pasar a ser partícipes. «Además, el balompié necesita muy poco para jugarse: un espacio cualquiera y una pelota que a veces se hacía con trapos, y no como el golf, cuyo primer campo en Gran Canaria estuvo en Arenales y, como recoge la prensa de entonces, en 1891, no contaba ni siquiera con una pizca de hierba».

Dejando a un lado los «snob que traen su artilugio de Inglaterra desde los 60, el ciclismo coge la bandera de los primeros clubes deportivos de raíces totalmente canarios. Su objetivo es difundir la educación física. Corre 1897 y de ahí datan algunas ordenanzas municipales que prohiben el uso de bicicletas en las aceras del Parque de San Telmo. En 1891 aparece el club de golf, el de tenis en 1894 y en 1907 nace el Club Gimnástico, que tiene un equipo de fútbol además de realizar carreras ciclistas.

El autor destaca igualmente el hallazgo, en bibliografía lusa, del primer encuentro internacional entre un club extranjero y uno canario, es decir, de un viaje ex profeso de una entidad foránea a nuestra tierra para medir sus fuerzas con otra de la tierra. El deporte protagonista fue el cricket y el duelo lo protagonizaron, en 1901, el Excelsior Cricket Club de Madeira y Las palmas Cricket Club.

Además del omnipresente fútbol, hasta los años 20 no aparecen datos de canarios que formen parte de los clubes de tenis o golf. Juan Domínguez Guedes fue de los primeros en este sentido. El baloncesto no llegó hasta los años 30, y se sabe que entró por la provincia oriental, aunque «no con exactitud si por La Palma o Tenerife».

La incidencia británica resulta, en opinión de Almeida, «decisiva» no sólo en Canarias sino en todo el planeta. «El origen del deporte tiene un espacio geográfico concreto: las Islas Británicas. A partir de ahí se extiende sin límites gracias al comercio. El desarrollo de la Revolución Industrial en el siglo XVIII y su expansión colonial en el XIX hicieron que los británicos fueran casi los dueños del mundo, y donde iban llevaban su cultura y, por supuesto, su deporte».

Asociaciones como el Círculo Mercantil o el Gabinete Literario, con gran representación social en la actualidad, toman un papel relevante. Dentro de ellas ya se practicaban, desde la segunda mitad del siglo XIX, disciplinas como la esgrima o la equitación, tradicionalmente vinculadas al mundo castrense.

En opinión del experto, «Inglaterra era entonces un modelo a seguir no sólo en Canarias sino en toda España». Eso explica que la burguesía de la Isla aceptara con gusto el histórico mensaje de los ingleses: mens sana in corpore sano, o lo que es lo mismo, un mensaje regeneracionista, con un acompañamiento del cuerpo para mejorar el rendimiento intelectual. El higienismo defiende una educación física relacionada con motivos de salud, iniciada en Gran Canaria con doctores como Bartolomé Apolinario, Andrés Navarro Torrén o Domingo J. Navarro.

El puerto permitió, a finales del XIX, una burguesía canaria incipiente pero menor a la de otros lugares a donde llegaron los británicos, auténtico motor del deporte por todo el mundo en aquella época en la que Canarias contaba con altas tasas de analfabetismo.

Pionero

Sydney Montague Head (1876-1945) es uno de los personajes capitales de la introducción del deporte en nuestra tierra. No solamente porque lo introduzca sino porque participa activamente en el deporte británico, tanto como jugador como directivo de los diferentes e incipientes clubes.

Le gustaba el cricket, golf y, con mayor relevancia, el tenis, donde fue campeón de España en 1907 y 1909. Head, nacido en Inglaterra, vino a Canarias a finales del siglo XIX, se afincó en el archipiélago canario, estudió en los colegios británicos y trabajó en las navieras también de ese origen. Su amor y sus ideales sobre el ejercicio físico como mejora vital marcan su trayectoria, siempre relacionado con el tema en diferentes perspectivas.

Pero el tenis fue su gran pasión. Triunfador en casi todos los torneos celebrados en las Islas desde 1901, la preparación y los buenos resultados llevan al campeón de Las Palmas a participar en el primer Concurso Internacional de Tenis, celebrado en los terrenos del Madrid Lawn Tennis Club en 1906.

Al año siguiente se disputaba la Copa de su Majestad el Rey, también denominado por la prensa Campeonato Nacional. Sidney Head fue el vencedor de esta competición, destacando los periódicos nacionales dicho logro: «Para el concurso de Gracon-tennis verificado estos últimos días en esta corte, Su Majestad el Rey regaló una preciosa copa de plata para el Campeonato Nacional de España, habiendo sido ganada aquella por el campeón de Canarias Mr. Sidney H.M. Head, que vino de aquellas islas expresamente para tomar parte en dicho concurso».

Según escribe en su obra Antonio Almeida, «este tipo de torneos en los que Head participaba, deben entenderse igualmente como una manifestación más de los primeros pasos de la introducción del deporte amateur en nuestro país.

Entre los canarios destacados en el inicio del deporte reglado en el Archipiélago, destacan Juan Domínguez Guedes y Pepe Gonçalvez. El primero se decantó mayoritariamente por modalidades como el golf o el tenis mientras que el segundo, de familia portuguesa, representa la cabeza visible del compromiso de la época en la integración del fútbol.

Las dos islas enemigas

Las dos islas enemigas

AMARANTO MARTÍNEZ DE ESCOBAR
14 de abril de 1910

Si véis que ultraja un bandido
con irascible furor
a una víctima que pide
socorro por compasión;
Decidme: ¿no sentiréis
ira en vuestro corazón
corriendo a salvar la víctima
de aquel bandido feroz?

Si dos personas disputan
por codicia, o con razón,
sobre bienes, cuya herencia
les corresponde a los dos:
¿no es justo partir los bienes
y aconsejar transacción,
y que vaya cada uno
con su santa bendición?

Si dos enemigos riñen
con africano rencor,
con un odio inextinguible
de secular tradición;
¿no es humano separarlos?
Pues entonces ¡vive Dios!

¿Cómo consiente el Gobierno
que dos islas como son
Gran-Canaria y Tenerife;
de una aliente la ambición
haciendo a Canaria esclava
de Tenerife baldón?
¿Para tamaña injusticia
existe alguna razón?

Si Gran-Canaria se basta
si no quiere más tutor,
si anhela su independencia,
y pide su redención;
y que no chupe su sangre
la tinerfeña ambición;

¿Por qué no acuerda el Gobierno
el separar a las dos?
¿Por qué ha de sufrir Canaria
semejante inquisición?
¿Por qué, repito, por qué
no otorgar su división?

Si el mar las ha separado,
si el Señor las dividió;
si apartar a los que riñen
es ley de la religión;
si amparar aquel que gime
es de humano corazón;
si es justo partir los bienes
para calmar el rencor;

¿Por qué no dar a Canaria
su anhelada división?
¿Para tamaña injusticia
existe alguna razón?
Pues si el Gobierno
persiste ayudando al agresor;
Y a la víctima que gime
le niega su protección;
si no hay justicia en la tierra;
si así los Gobiernos son;
de semejantes Gobiernos
Domine, libera nos.

Infierno en las aulas canarias

Infierno en las aulas canarias

Ángeles Martín es profesora en un instituto del sur grancanario y víctima del ambiente hostil que, según varios sectores, se detecta en la actualidad en los centros escolares. Su testimonio revela una realidad "alarmante", pero desmentida por los responsables de Educación Ángeles apuesta por no ocultar la realidad y adoptar medidas urgentes que pongan freno a la violencia que se vive en los centros escolares. Ambas son testigos de una realidad que consideran "alarmante".
..................................................................................................

Ángeles Martín es profesora de Secundaria en la especialidad de Filología Inglesa en un centro público de Maspalomas, tiene 39 años y decidió dedicarse a la enseñanza por vocación. Sin embargo, el miedo a entrar en un aula y, en definitiva, a enfrentarse a la violencia que ha soportado en el centro donde ha impartido clases en los últimos cuatro años, la paralizan a la hora de dar su nombre real. Ante esta circunstancia optamos por adjudicarle un nombre ficticio. Por desgracia, su testimonio es tan real como la vida misma.

En la actualidad Ángeles Martín se encuentra de baja médica por depresión. Llegó al límite de su capacidad física y emocional cuando hace cuatro meses sufrió una crisis de ansiedad en presencia de los alumnos. El aula de un centro de Secundaria de Maspalomas donde ejerce como profesora interina empezó a girar ante sus ojos, a punto estuvo de desmayarse y su cuerpo aparecía convulsionado por los temblores, no podía parar el llanto, los oídos casi le estallan de pitidos y su respiración se tornó entrecortada. Durante quince días no pudo controlar el llanto. Cuatro meses más tarde el fuerte tratamiento farmacológico que soporta para mitigar su ansiedad no obtiene resultados positivos cuando llega la noche. Entonces, Ángeles cierra los ojos y su mente sigue pegada a las aulas. Allí descubre a los alumnos gritando, pegándose en clase y diciéndole insultos como: "¡Hija de puta, dejános en paz!" Sin duda, el agravio verbal más suave que han escuchado sus oídos de docente en los últimos años. Este tipo de situaciones se repetían diariamente.

Ángeles Martín asegura que su caso es uno más de las muchas situaciones de violencia que soportan los profesores de Secundaria. En sus quince años de trayectoria profesional ha ejercido en centros de Secundaria del Polígono de Jinámar, en Vecindario y en Maspalomas.

La impotencia y frustración de Ángeles se transforman en indignación cuando asiste a las manifestaciones públicas de los responsables autonómicos en materia educativa quienes aseguran que "no hay que alarmar y que la violencia en las aulas se limita a casos esporádicos".

Ángeles no puede frenar sus palabras. "Mentira. No entiendo cómo tratan de ocultar la verdad. Yo puedo hablar por los centros del sur de la Isla. Allí los profesores soportan todo tipo de humillaciones y agresiones. Dar clases en un centro de Secundaria en ciertas zonas es como estar en una campo de batalla".

Durante el curso pasado un alumno de 4º de la ESO la sentenció con una frase que recordará siempre: "Si no me apruebas no te olvides nunca de mirar hacia atrás cuando salgas a la calle, y ten mucho cuidado con lo que le puede pasar a tu coche". En alguna ocasión tuvo que salir literalmente huyendo ante las garrafas de agua que un grupo de alumnos lanzaba contra los vehículos del profesorado.

Lo más preocupante del incidente es que Ángeles padece las secuelas de un ambiente tan hostil y que, aún hoy, cada vez que sale a la calle no puede olvidar "volver la vista hacia atrás".

A pesar de las circunstancias Ángeles se considera afortunada porque ella aún no ha sufrido una caída provocada por las escaleras del centro escolar, como sí le ha ocurrido a más de un profesor. Dice que conoce casos en los que los profesores caen rodando escaleras abajo como consecuencia de alguna zancadilla.

Para Ángeles Martín su meta está en educar y formar a los jóvenes a los que imparte clases. Por ello intentaba transmitir sus conocimientos de inglés con prácticas pedagógicas amenas reforzadas por el uso de las nuevas tecnologías. Ni siquiera aprender inglés a través de la red suponía una oferta atractiva para sus alumnos. "Era imposible dar clases. Me sentía frustrada por los apenas tres alumnos a los que se les veía interés por aprender. Si los alumnos se daban cuenta de que pretendías iniciar las clases se pasaban media hora aporreando el pupitre con las manos y los pies".

Consejos

Cuando solicitaba a la directiva del centro la adopción de medidas "serias" correctoras contra aquellos alumnos que boicoteaban las clases eran muchos los compañeros que le aconsejaban cambiar de táctica. "Tú haz como yo, ponte a leer el periódico y dejáles que hagan lo que quieran". Ángeles, lejos de aceptar tal consejo insistía ante la directora del centro sobre buscar una solución. "No salía de mi asombro cuando me contestó que me limitara a mantener a los alumnos en el interior de las clases, porque si ellos no querían aprender era lo único que podíamos hacer", agrega.

La voz de Ángeles Martín se quiebra ante la idea de regresar al aula donde hace cuatro meses sufrió una grave crisis de ansiedad. Aún no puede dormir, sabe que no está recuperada, pero un día de estos tendrá que forzar su reincorporación. De momento, ha empezado a prepararse unas oposiciones en un ámbito ajeno a la docencia. "No puedo seguir engañándome y sé que el clima en los centros va a ir a peor porque la administración intenta ocultar una realidad en lugar de buscar soluciones". No puede evitar un suspiro de impotencia cuando recuerda las palabras de algunos de sus alumno integrantes de bandas: "Yo no necesito estudiar para ser alguien".

Fernando Estévez González: ´La raza guanche no existe, es un invento del XIX para afirmar la idea de nación´

Fernando Estévez González: ´La raza guanche no existe, es un invento del XIX para afirmar la idea de nación´

Fernando Estévez González, profesor titular de Antropología de la Universidad de La Laguna, reflexionó estos días sobre la realidad y puso en tela de juicio muchos de las creencias, mitos y falsedades existentes en la historia canaria. Hubo provocación y polémica tras su intervención.
..................................................................................................

La polémica e ingeniosa conferencia titulada Guanches, magos, turistas e inmigrantes. Canarias en la jaula identitaria pudo escucharse en el marco del ciclo Conversaciones de Filosofías, dirigido por José Alonso y Daniel Barreto, y organizado por el Aula Manuel Alemán de la Universidad de las Palmas de Gran Canaria.

Estévez sugirió que cuando se habla de cultura los canarios se asocian siempre a los guanches o magos, pensando que los extranjeros como turistas o emigrantes no están relacionados con la identidad canaria o ponen en peligro nuestra tradición. Pero este antropólogo negó esta máxima al afirmar que no existe identidad canaria sin los extranjeros. Estévez define como mitos la idea de guanche y magos, construidos y fabricados desde el siglo XIX.

El antropólogo y autor del libro Indigenismo, raza y evolución (Ediciones Cabildo de Tenerife) advirtió un uso erróneo e inadecuado de "guanche" como un genérico para denominar a los aborígenes canarios y el uso de "magos" o "maúros" para referenciar al campesino canario. "La raza guanche nunca existió, como no existe las razas en general, y responde a una construcción ficticia basada en la necesidad de afirmar la identidad canaria", apostilló.

De hecho, argumentó que el guanche fue inventado desde el inicio de la modernidad en el XIX como consecuencia de una "infeliz" relación entre raza y nación. "Los canarios, al igual que otros pueblos en el mundo en la modernidad, hemos querido constituirnos en nación y necesitaron la idea de un pasado común, no compartido con otra gente y exclusivamente ligado a nosotros", indicó. A su juicio, la construcción de esta idea o historia nacional de Canarias se realizó a través de la raza guanche y de un mago ligado a las raíces de la tradición rural y campesina.

En un aspecto más secundario, Estévez reconoció que en sentido estricto los guanches están ligados a los aborígenes de Tenerife. Aunque este experto esgrimió que, en la actualidad, se liga la generalización de estos términos como "raza" guanche o mago a motivos ideológicos, políticos y más identitarios, cercanos a la idea de nación canario o nacionalidad canaria.

"Es evidente que había gente en las islas antes de la llegada de los conquistadores", defendió este profesor y ex director del Museo de Antropología de Tenerife, "otra cosa es que a esa gente o aborígenes se les haya creado e inventado en el XIX un retrato de una determinada manera de ser y con unos perfiles psicológicos y morales con el objeto de crear una nación canaria".

En la línea de estos argumentos, habló de la necesidad de referirse al guanche o mago para reafirmar nuestra identidad y creemos que turistas e inmigrantes ponen en peligro la identidad canaria, bajo la creencia de que vienen a alterar nuestro patrimonio cultural, las costumbres y las tradiciones.

El turismo y los inmigrantes, que llevan muchos años e incluso siglos visitando las Islas, son parte de la construcción de la identidad canaria, manifestó este profesor del Universidad de La Laguna, ante un aforo lleno y muy interesado en sus ideas.

´Salvar la memoria de ´Tirma´ y ´Moby Dick´ recibe en dos meses 84 llamadas

´Salvar la memoria de ´Tirma´ y ´Moby Dick´ recibe en dos meses 84 llamadas

El proyecto Salvar la memoria. 50 años de ´Tirma´ y ´Moby Dick´ ha conseguido, en sólo dos meses, despertar el interés de 84 personas que se han animado a ponerse en contacto con el cineasta Luis Roca, en su campaña para que el rodaje de estas dos cintas en Gran Canaria no caiga en el olvido.
..................................................................................................

"La mayoría de las llamadas se produjeron en los primeros 15 días desde que se hizo pública la iniciativa, en noviembre de 2005", explicó Roca. "De las 84 llamadas, el 55 % corresponde a personas que participaron directamente en los rodajes y el otro 45 % es de familiares de quienes tuvieron contacto directo, de los que recuerdan anécdotas o de coleccionistas", agregó.

De entre los que se han decidido a darse a conocer, el 60 % estuvo cerca de Silvana Pampanini en Tirma, el 30 % se las vio con la ballena de Moby Dick y el 10 % restante "participó en ambos rodajes". Y es que la producción de Paolo Moffa es la que más gente ha movilizado en el cine hecho en Canarias.

Luis Roca asegura que el reto es "muy emocionante, puesto que estas personas consideran la iniciativa como un regalo a su memoria". Las dos cintas causaron mucho revuelo en 1954 y 1955 y "entre 30 y 40 personas han aportado objetos, recuerdos y fotos, que han permanecido en sus casas 50 años, como una pequeña pelota hecha del mismo material que la ballena de Moby Dick". Anímense, la búsqueda continúa hasta junio.

La belleza y la miseria de las canarias sorprendía a los viajeros del siglo XVIII y XIX

La belleza y la miseria de las canarias sorprendía a los viajeros del siglo XVIII y XIX

ANA MARÍA SANTANA

Las crónicas de los viajeros que visitaron Canarias en los siglos XVIII y XIX ayudan a los investigadores a conocer la vida cotidiana de las mujeres del archipiélago, que sorprendían a los extranjeros por su belleza, pero también por su ignorancia, pobreza y supersticiones.

Así lo indica la catedrática e investigadora en Historia de la Educación de la Universidad de La Laguna Teresa González, que ha investigado los textos escritos por Elizabeth Murray, Piazzi Smyth, Olivia Stone, Verneau, Berthelot o Humboldt, entre otros, y que ha publicado el libro "Las mujeres canarias en las crónicas de viajeros".

Teresa González afirma en una entrevista que las crónicas de viajeros son una fuente esencial para conocer la vida de las canarias de otras épocas, sobre las que hay escasos testimonios históricos, pues el pasado de las mujeres de las islas es "invisible, sigue oculto y hay muy pocas referencias".

La catedrática explica que inició su investigación al releer textos de viajeros europeos, en los que encontró referencias a las mujeres y a cuestiones de la vida cotidiana que no aparecen en otras fuentes históricas clásicas. Es interesante observar cómo los viajeros analizan desde su mirada europea el comportamiento de los canarios, que valoran pero también subestiman y en algunos casos hasta ridiculizan el comportamiento de las isleñas.

Teresa González halló muchas citas en las que se refleja cómo era la vida cotidiana de las campesinas y artesanas, así como referencias a la educación de las mujeres de la elite y clases populares. Recuerda la investigadora que estos viajeros, sobre todo británicos, alemanes y franceses, tenían una buena posición económica y eran cultos, por lo que desde esta "óptica superior" analizan a una población isleña que vive en la extrema pobreza y la miseria intelectual.

Los cronistas describen a personas "brutas, pero porque han estado alejadas del saber", y les llama la atención cómo las mujeres de las clases acomodadas estaban recogidas en sus casas y salían poco a la calle, y cuando lo hacían iban acompañadas de un familiar o una criada.

Sin embargo las viajeras como Olivia Stone y Isabel Burton analizan más el mundo femenino y "profundizan y fisgonean" en el comportamiento de las mujeres y su vestimenta. También ellas destacan la belleza de las canarias a pesar de que las campesinas no se acercaban al ideal de blancura de la piel, pues tenían la tez morena aunque se forraban con guantes de tela y usaban pañuelos y sombreros enormes para no estropearse el cutis. Isabel Burton relata cómo, a su paso por La Laguna (Tenerife), encontró a una posadera "huraña", con el hospedaje lleno de suciedad y con mujeres "hablándose a gritos".

Son varios los viajeros que al visitar La Laguna, La Orotava y Garachico en Tenerife, además de Gran Canaria y Lanzarote, hablan de calles vacías y en silencio, sólo interrumpido por el traqueteo de los postigos "en los que en ocasiones asomaba una cara bonita". También describen escenas de campesinas cargadas con frutos y leche que se dirigen al mercado en grupo, con conversaciones muy animadas, descalzas y acompañadas de los niños.

Olivia Stone explica además que la industria en Tenerife está "todavía más abandonada" que en Gran Canaria y la gente es pobre, pero los pescadores lo son "hasta extremos de miseria y no tienen casi qué comer, salvo pescado salado y gofio". Al inglés Whitford le llama la atención la creencia en brujas, fantasmas, apariciones e incluso maleficios, supersticiones que hasta hace pocas décadas pervivían entre las mujeres del campo, recuerda Teresa González.

Otros aspectos que llaman la atención a los viajeros son el orden moral y al respecto Brown afirma que la moralidad de las mujeres es elevada y si están casadas "casi siempre son fieles, incluso cuando el marido emigra y se quedan solas durante años, y si son solteras, rara vez tienen más de un novio".

Muchos hablan de que las canarias son "huidizas" y se escondían de los extranjeros y se percatan de la pobreza, sobre todo en el sur de las islas, donde apenas se encontraban escuelas y los niños corrían semidesnudos por las calles. A la hora de contratar el servicio doméstico los visitantes foráneos se encuentran "con mujeres torpes" y que apenas cocinan "coles y papas", aunque alaban su presteza en el bordado y el ganchillo.

Para Pegot-Ogier, las mujeres en Canarias eran "incultas, ignorantes, tenían un conocimiento del mundo exterior mucho más pobre que el de los hombres y eran incapaces de ser el centro de atracción a pesar de su belleza".

También hablan algunos viajeros de cómo la miseria llevaba a muchas isleñas a prostituirse a cambio de unas monedas, sobre todo las que se encontraban desamparadas, sin un hombre a su lado, y hay relatos de cómo las mujeres se ofrecían a los marineros o incluso un grupo de unas treinta muchachas acompañadas por sus ancianas madres suplicaban con insistencia "el favor de una conversación íntima".

Estafas de antier

Estafas de antier

PEDRO SOCORRO

En una casa situada al final de la calle de los Reyes, junto a un cercado de plataneras, un súbdito argelino y un ciudadano catalán habían llegado desde Venezuela con un sofisticado aparato con el que pretendían demostrar a los incautos grancanarios que fabricaban los billetes que quisieran. Era el 6 de noviembre de 1931. Amid Alí tenía alquilada una casa de la calle los Reyes, en plena Vegueta, en 38 duros al mes y cuando hablaba con los vecinos de la calle les decía que era un gran propietario, que tenía fincas de café en Caracas y que había venido a Las Palmas a reponerse de su delicada salud.

Hacía frío en la ciudad en aquella mañana del 5 de noviembre de 1931, cuando el comisario de policía, don José Cervera, tuvo confidencias de lo que tramaban Alí y su compañero de viaje, el catalán Luis Següella.
Previas las oportunas averiguaciones, esa noche el citado comisario y los agentes Díaz Moré, González de la Torre y Albert, que habían sido comisionados para este servicio, acudieron a aquella casa y al llamar a la puerta fueron recibidos por un extranjero, "a quien preguntaron qué es lo que hacía allí, a qué se dedicaba, qué medios tenía para vivir y, en fin, todas esas preguntas tan prácticas de la policía, cuyas contestaciones se las saben de carretilla los malhechores; pero, que no obstante, incurren en contradicciones de bulto, que acaban por delatarlos".

El extranjero en cuestión, según narra El Defensor de Canarias, manifestó llamarse Amid Alí, de 54 años, soltero, natural de Argel, ser perito electricista y encontrarse hospedado en el hotel Europa de esta capital. Como consecuencia del interrogatorio al que fue sometido, Amid añadió que había venido a la Isla a reponerse de una dolencia que padecía y para ello tenía plata de América.

Al preguntarle la policía si podía ver la casa, éste contestó con evasivas, pero aunque Alí trató de evitarlo, la policía recorrió las habitaciones del piso (era una premonición de la Ley Corcuera). En una de ellas, los agentes se quedaron sorprendidos ante un prodigio de instalaciones eléctricas. En dicha habitación, hallaron también dos maletas y al abrirlas, dentro de ellas, se encontraban piezas de un extraño aparato, que supusieron fuera el que les dijo el confidente. Así era en efecto.

Alí, a nuevas preguntas, dijo que él no sabía qué era aquello y que no era de su propiedad, sino de unos señores que no estaban allí. Pieza a pieza, aquel aparato fue extraído de las maletas, comprobándose que se trataba de "esas máquinas maravillosas para la fabricación de billetes falsos, usadas para el timo en toda regla", explicaba el diario.

El aparato y Alí pasaron a comisaría desde la calle de los Reyes. Una vez en ésta, tanto Alí como su compañero Següella manifestaron haber llegado a la Isla procedentes de Venezuela, hacía unos dos meses, y vivir apartados uno del otro para no inspirar sospechas y despistar a la policía.

Alí fue cacheado, encontrándole en su poder documentación falsa. Aparte de todo esto, a Següella se le intervinieron 400 pesetas y a Alí 900 en billetes del Banco de España, algunos de ellos lavados y preparados para el timo. Y, por si fuera poco, un "perico" y un "plante rectal" (del argot policial de la época); el segundo, por ejemplo, es una especie de tubo donde ocultaban los billetes y luego se lo ponían en una zona muy determinada del cuerpo. En el argot policial de hoy se les llamaría culeros. Por las averiguaciones practicadas por la policía, se tuvo conocimiento que el vecino de Las Palmas, don Bartolomé Hernández Sánchez, de 40 años y que reside en la misma calle, fue una de las víctimas de aquellos timadores, pues con engaños lograron que les facilitara la cantidad de 3.000 pesetas para fines del negocio. Bartolomé Hernández había embarcado la noche anterior en el vapor Rumeu, rumbo a la Península, llevando una misión especial, tramada por los timadores. La policía dio esa mañana las oportunas órdenes telegráficas para detenerlo en Cádiz, al considerarlo cómplice.

El confidente de la policía era un viajero argelino al que pretendían timar, después de presenciar el funcionamiento de la máquina. Había convenido con los estafadores entregarles la noche anterior 40.000 pesetas; pero antes de hacerlo (si tales propósito tuvo), algo debió sospechar, por cuanto, lejos de personarse en la calle de los Reyes, se presentó en comisaría denunciado un caso que dio mucho que hablar en Las Palmas, en plena República.

La Biblioteca de la ULPGC pone a disposición del público un manuscrito inédito del siglo XVIII

La Biblioteca de la ULPGC pone a disposición del público un manuscrito inédito del siglo XVIII

La Biblioteca de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria pone por primera vez a disposición del público, a través de Internet, un importante manuscrito histórico canario. El manuscrito titulado Verdadera fortuna de las Canarias y breue noticia de la milagrosa imagen de Ntra. Señora del Pino de Gran Canaria, fue redactado por Fray Diego Henríquez en 1714, consta de 247 páginas y el original se conserva en la Biblioteca del Museo Británico de Londres.
..................................................................................................

Se trata de una obra inédita. Aún así, el título es conocido y ha sido valorado por prestigiosos investigadores como Agustín Millares Carlo, quién lo definió en su Biobliografía como “obra curiosísima y digna de ver la luz pública”. Según el investigador, de Fray Diego Henríquez sólo se conoce que perteneció a la orden franciscana, fue hijo de Miguel Henríquez Álvarez y Luisa González Mota, nació el 23 de octubre del año 1643 en Las Palmas de Gran Canaria y que en 1685 solicitó el ingreso al servicio de la Inquisición.

El texto, de gran valor histórico, está disponible libremente para su consulta gracias a la digitalización realizada por la Biblioteca de la ULPGC, y puede consultarse en el portal de Memoria Digital de Canarias (mdC).

¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres.

El Castillo de Mata finalizará su remodelación en el año 2007

El Castillo de Mata finalizará su remodelación en el año 2007 El Castillo de Mata, antigua fortaleza de defensa de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria, destapará sus rincones más ocultos tras la restauración que lleva a cabo el Ayuntamiento desde 2003 y que espera darla por finalizada en 2007.
..................................................................................................

Por este motivo, las excavaciones arqueológicas que se realizan en el castellum grancanario están orientadas a restaurar sus partes históricas para devolverles la vida tras 35 años de abandono, con lo que "se recuperará una página de la historia",declaró el arqueólogo e historiador encargado del proyecto, Julio Cuenca.

La reforma está orientada a la creación de un "museo de sitio" que servirá para dar a conocer la evolución de las fortificaciones de la isla de Gran Canaria. El conjunto histórico se extenderá por el Cerro de San Francisco, donde se encuentra la fortaleza de Punta de Diamante, que ofrecerá la mejor perspectiva del castillo.

También incluirá las Cuevas del Provecho y la recién descubierta acequia, que se cree que regaba las huertas de las casas y conventos ubicados en el barrio de Triana. Pero para el arqueólogo Julio Cuenca, lo mejor de las excavaciones ha sido la aparición de la Torre de San Francisco, oculta dentro del Castillo de Mata, que mandó construir el gobernador Diego Melgarejo en 1575 y que ha permanecido sepultada durante cuatro siglos.

La edificación de este torreón fuerte y redondo, según describió el historiador canario Carlos Platero, estuvo relacionada con los conflictos que España tuvo con otros países europeos, como Francia, a partir del siglo XVI. Fue remate de la muralla que protegía la parte norte de la ciudad y que se extendía desde el fuerte de Santa Ana, que estaba situado donde hoy se encuentra el Parque de San Telmo.

El ataque a la isla que protagonizó el vicealmirante holandés Pieter Van der Does en 1599 dejó a Las Palmas en ruinas, tras la quema y voladura de sus principales edificios y fortalezas. De ahí que, en 1601, Felipe III concediese una importante cantidad de dinero a las autoridades canarias para la recuperación de lo perdido durante el enfrentamiento.

Se aprovecharon estas circunstancias para crear una defensa más fuerte y de ello se encargó Próspero Casola, ingeniero llegado a la ciudad con el asalto holandés, que diseñó el baluarte o casamata que rodearía al torreón y le llevaría a desaparecer poco después. También se construyó la fortaleza Punta de Diamante en el Cerro de San Francisco, que hizo necesaria la prolongación de la muralla para cerrar la ciudad.

Las modificaciones no terminaron ahí, y en el siglo XVIII Miguel de Hermosilla dotó al baluarte de paredes más altas y de un nuevo polvorín. El posterior conflicto entre Estados Unidos y España, a finales del siglo XIX, a causa de la colonias cubanas, llevó al Ministerio de Defensa a apropiarse del baluarte para la edificación de un campamento, dado que la isla se convirtió en un enclave estratégico.

Para la creación del Cuartel de Alonso Alvarado hubo que quebrar algunas partes de la fortaleza, lo que provocó la desaparición del baluarte o casamata, que consistía en una bóveda muy resistente para instalar las piezas de artillería. La nueva edificación debió su nombre al gobernador canario que murió a pie de playa cuando trataba de defender a la ciudad de la ofensiva de Van der Does.

No obstante, la fortificación volvería a ser llamada Mata, en detrimento del de Alonso Alvarado, y la costumbre que tenían los soldados que allí vivían de llamarlo castillo le dio la denominación nombre de Castillo de Mata. Desde que el Ayuntamiento de Las Palmas se hiciera cargo de la fortaleza, a finales de los años 70 del siglo pasado, quedó en un estado de abandono que sirvió de cobijo para indigentes de la zona.

Ahora la política de restauración que ha puesto en marcha, y que afecta a todos los edificios de la isla declarados patrimonio histórico, devolverá a la fortaleza la esencia de lo un día fue. Por el momento, se está trabajando en la separación del baluarte y del cuartel para dejar a la vista la fortificación, que será restaurada para mostrar su forma original.

El yacimiento de Veneguera es Bien de Interés Cultural

El yacimiento de Veneguera es Bien de Interés Cultural La Zona Arqueológica de La Cañada de La Mar, situada al borde de la carretera Puerto de Mogán-Playa de Veneguera, a la altura de Las Montañetillas, fue declarado Bien de Interés Cultural por resolución de la Dirección General de Cultura del Gobierno de Canarias.
..................................................................................................

El expediente, que llevaba tramitándose por Patrimonio Histórico desde el 15 de mayo de 1989, concluyó con la resolución favorable del Consejo de Gobierno del pasado 20 de julio de 2005. La Zona Arqueológica Cañada de La Mar comprende una amplia franja de territorio que se extiende por el margen izquierdo del Barranco de Veneguera, aproximadamente a unos dos kilómetros de su desembocadura en la playa del mismo nombre, y asciende por la ladera hasta Tabaibales, donde abarca parte de su crestería.

Según el informe técnico del departamento de Patrimonio Histórico del Gobierno de Canarias, en esta zona se localizan diversos restos arqueológicos, consistentes en un grupo de estructuras de piedra seca de carácter habitacional que se distribuyen entre la cota 30 y 75 metros sobre el nivel del mar, próximas a la playa de Veneguera.

Se encuentra actualmente muy derruida como consecuencia de las obras de canalizaciones realizadas en el barranco. El mal estado de conservación de estas estructuras impiden determinar su planta y morfología constructiva, aunque es posible observar algunas estructuras de planta aparentemente cruciforme y recintos irregulares, de los que se desconocen su funcionalidad.

En los alrededores e interior de estas estructuras aparece diverso material arqueológico disperso en superficie, consistente en fragmentos de cerámica, algunos de ellos pintados, lascas de obsidiana y sílex y restos de fauna marina y terrestre. Por encima de estas construcciones, en torno a la cota 200, se localiza un conjunto de cuevas naturales agrandadas, que han sido reutilizadas hasta tiempos relativamente recientes, y que conservan material arqueológico en superficie.

Por último, completan esta zona arqueológica diversas estructuras de piedra seca consistentes en torretas y círculos de piedra que se localizan en la zona de Tabaibales.

Vegueta y Triana, primer centro histórico creado en ultramar por la Corona

Vegueta y Triana, primer centro histórico creado en ultramar por la Corona El centro histórico de Las Palmas de Gran Canaria, situado en los barrios de Vegueta y Triana, fue en el siglo XV la primera ciudad fundada por la Corona de Castilla en el Atlántico, singularidad que destaca la candidatura para que la Unesco lo declare como bien Patrimonio de la Humanidad.
..................................................................................................

El primer centro histórico de Canarias, declaración que obtuvo en 1973, alberga singularidades urbanísticas y arquitectónicas como la de ser, a partir de 1500, la primera ciudad española en ultramar que tuvo una catedral, la de Santa Ana, además de la primera plaza mayor cívico-administrativa del imperio español y la América hispana, que también tomó el mismo nombre.

Esta Plaza de Santa Ana albergó, entre 1512 y 1518, la fachada y las torres de la catedral y el ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, ciudad que fue fundada en 1478 y a la que en 1515 se le concedió el título de Noble Ciudad de Las Palmas, explicó el historiador Alfredo Herrera Piqué, quien ha coordinado y elaborado los trabajos de esta candidatura, por encargo del Ayuntamiento. Por eso, destacó, Santa Ana fue el primer prototipo de plaza mayor planificada que concentró los poderes civiles y religiosos.

"Este tipo de plazas, que concentran el poder religioso y el civil, fue el que se implantó, con una forma más cuadrangular, en lugares de América como Santa Fe de Bogotá (1535), Lima (1538), Méjico o Santiago de Chile, y no en España, donde a las primeras que se hicieron, la de Valladolid (1563-1603) y la de Madrid (1617-1619), se les dio otra concepción", refirió. El edificio municipal ubicado en uno de los laterales de la Plaza de Santa Ana fue, junto con el de Sigüenza (Guadalajara), prototipo de la arquitectura municipal en España y América entre los siglos XVI y XVIII.

Este entorno tenía en 1480 un ayuntamiento; en 1485, obispado y sede catedralicia; en 1499, tribunal de la Inquisición; en 1526, la Real Audiencia de Canarias; y en 1589, el Gobierno general, la Presidencia de la Audiencia y la Capitanía General de Canarias, explicó Herrera Piqué.

De Vegueta y Triana también destaca su "trama urbana de transición" entre el urbanismo medieval, con callejuelas espontáneas y sin orden, como las que rodean a la iglesia de San Antonio Abad, y el urbanismo organizado, que es absolutamente simétrico y se dio luego en todas las ciudades americanas fundadas por España, como Bogotá, Lima, Méjico, Buenos Aires, y Chile. Alfredo Herrera Piqué, que fue el director del Museo Canario, se refirió también a la pervivencia de la trama urbana de finales del siglo XV y principios del XVI que se da en este centro histórico.

"Al superponerlos, los planos de finales del siglo XIX coinciden con los del XV, excepto en la modificación que hubo como consecuencia de la desamortización de los conventos, que se ubicaban en la zona en la que hoy se encuentran la Alameda de Colón, la Plaza Cairasco y el Gabinete Literario", aseveró.

Herrera Piqué, que fue consejero de Cultura (1983-1985) del primer Gobierno de Canarias y ex senador socialista por Gran Canaria, trabaja en la elaboración de esta candidatura desde 2000 y confía en que, una vez culminada la redacción de los volúmenes que la conforman, sea presentada en octubre al Gobierno regional para que comience su tramitación.

En un primer momento, se elevará la propuesta al Ministerio de Cultura, que será el encargado, si procede, de enviarla al Instituto Internacional de Museos y Monumentos, de donde pasaría a la Unesco ya dictaminada. Otro de los hitos históricos relacionados con este entorno hace referencia a la posesión de la primera carta político-administrativa de ordenación municipal del archipiélago. Desde el punto de vista económico, el entorno de Vegueta y Triana fue además la primera ciudad del imperio español en Ultramar que, a partir de 1480, cultivó y exportó la caña de azúcar.

"Ello contribuyó a su papel como puente entre Europa y las Antillas porque "en su segundo viaje, en 1493, Colón llevó desde Las Palmas plantones de caña de azúcar a Santo Domingo, donde se inició luego la economía azucarera en el Caribe", contó Herrera.

El historiador recordó que desde mayo de este año, uno de los patios de la Casa de Colón, ubicada en Vegueta, muestra una réplica en bronce del único testimonio escrito por el almirante que confirma su estancia en Gran Canaria: una carta fechada el 22 de mayo de 1502 cuyo original se conserva en el Archivo de Indias de Sevilla.

Para recabar las certificaciones originales que acreditan en este trabajo algunas de las peculiaridades del centro histórico de la capital grancanaria, Herrera Piqué se dirigió al archivo de Simancas (Valladolid), explicó a Efe la concejala de Cultura del Ayuntamiento, María Isabel García Bolta. Entre esas certificaciones, se aporta el documento, fechado el 13 de mayo de 1478, en el que figura el origen de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria, y el título de Noble Ciudad de Las Palmas, concedido en 1515.

La montaña de Gáldar hacia 1895

La montaña de Gáldar hacia 1895 Foto cortesía del Fondo de Fotografía Antigua de la FEDAC

Ambiente de progreso

Ambiente de progreso LUIS GARCÍA DE VEGUETA

Ese pálpito vital de nuestra población, la gente y el entorno urbano, dejó la huella de su acontecer a través del tiempo en los periódicos que se conservan en el Museo Canario. Casi al azar, en un ejemplar de El Omnibus con fecha 7 de julio de 1867, descubrimos que en una sala del Ayuntamiento se había instalado (previo permiso municipal) un tribunal inglés para juzgar si los armadores del velero Cándina cometieron un fraude al asegurar un cargamento como cochinilla cuando en realidad era, simplemente, de cebada. Los isleños se defendieron, con un "pichingle" portuario, digno de los futuros cambulloneros cuando convencían a los turistas de que un pájaro chirringo era el Caruso de los canarios del monte.

Por aquel tiempo hubo varias mejoras de carácter urbano; por ejemplo, el jardín triangular alrededor de la fuente del Espíritu Santo, y la ampliación de la Plazuela junto al Guiniguada, llamada entonces del Príncipe Alfonso y dedicada luego al alcalde don Ambrosio Hurtado de Mendoza (vamos, la plaza de las Ranas). También
se mejoró el pavimento de la calle de los Canónigos, ahora López Botas, y se reforzó la muralla de la Marina, casi destruida por las olas y los últimos temporales. Unos años después se plantaron los naranjos de la calle Muro, así como los árboles de la plaza de San Bernardo que inspiraron ya avanzado el siglo siguiente una famosa novela de Claudio de la Torres, Alicia al pie de los laureles.

Un espíritu de novedad, de avance de la sociedad isleña hizo emprender variadas iniciativas que se reflejaron en la prensa local. El periódico La Verdad, de 1870 a 1871, señala un ensayo de luz eléctrica en la plaza de Santo Domingo, la botadura de la fragata Fama de Canarias, construida en los astilleros de San Telmo, así como la colocación de un cable submarino que nos unía por vía rápida al resto del mundo. Poco después se fundaba
la sociedad "Juventud dramática de Las Palmas" y se publicaba la lista de entidades y personas que contribuían a la realización de la carretera de Arucas a Teror. Y una novedad: se ponía en circulación una nueva moneda de diez céntimos de peseta. La clásica "perra gorda" de antaño.

Y hasta más ver, amigos.
..................................................................................................

Por un adiós digno al edificio del Estadio Insular

Por un adiós digno al edificio del Estadio Insular Han remitido a nuestro periódico un escrito para recoger firmas electrónicas en favor de que el emblemático Estadio Insular de Gran Canaria, sede durante años y décadas de nuestra emblemática Unión Deportiva Las Palmas, tenga la despedida que merece. Reproducimos aquí el texto del manifiesto y el enlace a la recogida de firmas.
..................................................................................................

Las fuerzas políticas manipulan, esclavizan y privan de sus derechos a los ciudadanos. En una sociedad donde Don Dinero manda por encima de cualquier tipo de sentimiento, tradición, o recuerdo parece hasta normal la destrucción de un punto histórico en la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria como es el Estadio Insular. Hacen lo que quieren, como quieren y cuando quieren; tener una oposición ciudadana a las voluntades políticas, de hoy en día, no sirve para nada. Pero como lo último que se pierde es la esperanza, nos gustaría intentarlo, aunque la resignación sea la actitud más generalizada contra estos inquisidores de costumbres.

Ésta idea parte de unos románticos del fútbol (y del equipo representativo de la isla), en pro de conservar un teatro de sueños, donde el pueblo ha vivido, sentido, reído, llorado... un emblema de la ciudad cuyo futuro más próximo es su destrucción. No pedimos que siga en pie, ya que, siendo realistas, lo vemos imposible debido a los ambiciosos proy€ctos (centro comercial con parking incluido) que tiene el Ayuntamiento previstos en la parcela del Estadio Insular.

Lo único que pedimos los firmantes es un adiós digno a tan magno edificio, el templo de la Unión Deportiva Las Palmas. Quieren hacer borrón y cuenta nueva, y eso es imposible en un Estadio que engloba, en parte, la historia más reciente de la ciudad. A nadie se le ocurriría tirar abajo el Gabinete Literario, o poner cemento en la arena de Las Canteras... es eso lo que exigimos, el reconocimiento por parte del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria y del Cabildo de Gran Canaria del Estadio Insular como un edificio emblemático y digno de un merecido homenaje.

Por encima de las excavadoras y demás maquinaria hostil estará el recuerdo de miles de grancanarios que pasaron muchas horas sentados en la mágica Grada Curva, o en la mítica grada Naciente, o de frente con la Tribuna o la Grada Sur.

¡No es un recuerdo cualquiera, es el recuerdo del Insular! ¡De la historia del fútbol canario! ¡Del club más laureado de Canarias! ¡¡De la Unión Deportiva Las Palmas!!

¡¡¡HOMENAJE DIGNO A NUESTRA HISTORIA!!!

Por un adiós feliz.

P.D. Toda difusión de la recogida de firmas será altamente agradecida por todo el pueblo grancanario. E-mails, foros,...

Acceda en http://www.firmasonline.com/1firmas/prefirm.asp?C=77

"¡Ya están piando los canarios!"

"¡Ya están piando los canarios!" Cuando María Bernarda Barrios aterrizó en 1993 en el Congreso de los Diputados y tuvo que hacer frente a los cientos de horas de avión y a las interminables noches de hotel lejos de casa, se empezó a preguntar cómo sería la vida y la actividad pública de tantos y tantos diputados canarios, hasta un total de 327, que han ocupado escaño en la Carrera de San Jerónimo madrileña, máxime en tiempos en que, por ejemplo, llegar hasta Madrid podía costar veinte días de barco y carromato.

Su investigación, que ha durado casi una década, y que espera ver pronto convertida en un libro, le llevó pronto a la percepción de que el "problema canario", así se conocía al pleito insular, ha centrado al menos el 50% de las intervenciones de los diputados canarios en Madrid, en larguísimos debates entre tinerfeños y grancanarios que a veces se prolongaban durante tres días y que, al parecer, aburrían hasta la saciedad a sus compañeros peninsulares. Frases como "¡Ya están piando los canarios otra vez!" o "¿Hasta qué hora vamos a estar aquí?" se podían escuchar en el hemiciclo cuando iniciaban sus diatribas los diputados canarios.

La presencia de representantes de Canarias en el constitucionalismo español comienza ya en 1808 con el Estatuto de Bayona, en el que participaron Antonio Saviñón y Estanislao de Lugo Viña. En realidad se trataba de dos cortesanos afincados en Madrid, músico y jurista de mucho prestigio, cuyo origen, eso sí, era canario. Muchos de los políticos isleños del siglo XIX o bien residían en la capital, como los dos casos citados, o bien se trasladaban hasta Madrid para residir allí con sus familias y nunca regresaban. Algunos, incluso, tras su actividad pública cayeron en la miseria, como Feliciano Pérez Zamora.

Ya desde las Cortes de Cádiz, que arrancaron en 1810, los diputados canarios comenzaron sus disputas. En esta ocasión se trataba de escoger una ciudad que fuera sede para la elección de diputados de la circunscripción de Canarias. El diputado grancanario Pedro Gordillo Ramos, que llegaría a ser presidente de las Cortes de Cádiz en 1813, convenció a la Cámara para que dicha ciudad fuera Canaria (hoy Las Palmas de Gran Canaria) frente a las tesis defendidas
por Santiago Key y Muñoz (Tenerife). Debate inútil que duró tres días, porque al final el Capitán General de las Islas, afincado en Santa Cruz, se adelantó e instaló la sede en esta última ciudad. Tras esta pugna estaba la lucha por la capitalidad, que oficialmente ostentaba Santa Cruz y que Las Palmas quería arrebatarle alegando derechos históricos y pujanza económica y comercial. Durante años se mantuvo esta lid que se manifestó de mil maneras: Tenerife quería tener una Audiencia de lo criminal y Gran Canaria se oponía, Las Palmas pedía una delegación del Ministerio de Obras Públicas y Tenerife que nones. Así durante cien años.

Los intentos del diputado Nicolás Estévanez por poner de acuerdo a diputados de ambas islas durante la I República fracasaron con estrépito. Los reunió y les convenció de que Canarias se convertiría en dos entidades dentro de la estructura federal que vería la luz con la República. Al regreso de los diputados a Canarias, casi los linchan. Tanto en Tenerife como en Gran Canaria les acusaban de haber cedido a los intereses de la otra isla. Y es que lo que estaba en juego era el poder y la hegemonía de unas élites sobre otras. Con la llegada del siglo XX la batalla se enconó aún más y pasó de ser por la capitalidad a la división
provincial. Sonados fueron los debates entre José del Perojo (Gran Canaria) y el marqués de Casalaiglesia o Félix Benítez de Lugo (Tenerife).

Mientras los grancanarios acusaban de "dominación" y "tiranía" a Tenerife, los diputados de esta isla respondían que todo se debía a "la ambición desenfrenada de Las Palmas por la capitalidad", también llamada "esa ciega y loca pasión de la ciudad de Las Palmas". Hasta tal punto se llegó que destacados políticos nacionales como Canalejas o Antonio Maura trataron de poner paz en el asunto. Este último aseguró, en una ocasión, tener "testimonios copiosísimos de esa dualidad, efervescencia, no sé cómo decirlo, de esa exaltación", en referencia al problema canario, prometiendo a unos y otros tener "para todos igual afecto e igual solicitud".

Maura, presidente de España en varias ocasiones, era de origen mallorquín y también llegó a decir en 1908 que "en las Baleares tiene cada isla su individualidad y no ha llegado por fortuna (el enfrentamiento entre islas) a tener el carácter crónico que tiene en Canarias."

La tierra de los Guanartemes (1)

La tierra de los Guanartemes (1) Extractado del libro:
La Tierra de los Guanartemes (Canarias Orientales) de Luis Morote Greus. París, 1910.

Las Palmas á vista de pájaro

Estábamos en lo alto. Bajamos del coche dejando á nuestra espalda el castillo del Rey ó de San Francisco y a los pocos pasos entramos en la casa de señales, en la Atalaya. Es un puro deslumbramiento de la vista, mirar la ciudad y mirar el vasto Océano desde aquella altura. Yo me rindo ante una naturaleza como esta, próvida y magnífica, suntuosa en sus panoramas, plagada de bellezas, porque lo limitado de la palabra humana no acierta á reflejar las sensaciones del alma.
Sí, limitación y pobreza del lenguaje hablado o escrito, al menos en mi caso, porque después de haber vertido sobre el papel adjetivos y ditirambos, todavía quedara algo intraducible, que se expresa mejor recogiéndose en el silencio. Eso quise hacer durante un rato, no se cuanto rato, en que me puse a mirar callando, pero luego pudo más la curiosidad y me desate en preguntas.

No dejé en paz al amigo Hurtado hasta que me nombró por sus nombres todo lo que se veía. ¡Encantador horizonte! No hay ciudad que no sea bella contemplada desde una altura; pero el espectáculo resulta más hermoso si esa ciudad se asienta sobre el mar, como que se inclina y descansa sobre el mar.

Lombroso, que además de ser un sabio antropólogo fué un poeta, escribió hace tiempo un opúsculo titulado Perché fu grande Venezia?, y a la pregunta contestaba con un himno sublime cantado al mar, con sus azotes, con sus furores, posee el don de despertar las energías humanas, aun las mas dormidas. Tierra, ciudad ó nación que lucha con el mar y logra vencerlo es tierra preparada para toda clase de divinas empresas. Y lo es porque con esa lucha el hombre aprende a amar la libertad sobre todas las cosas. Por el mar el conocimiento y trato de pueblos y razas distintos; por el mar se aprende la noción de que la humanidad es grande é inmensa y además hermana; por el se establece el comercio entre las gentes, pues todos los dioses de la Mitología fué el bello Hermes con sus pies alados, el más liberal y tolerante y civilizado de los Dioses. Desde que el mundo es mundo, el habitante de isla es un ser despreocupado de supersticiones, amores insensatos y tenaces á unos mismos ídolos, llámense como se llamen. El isleño, por naturaleza, temperamento y hasta por necesidad, es tolerante, aficionado al progreso. Dijérase que el mar con beso de sus olas y el viento con el beso de sus ráfagas, le traen la fecunda semilla de nuevas ideas, de descubrimientos nuevos. Perchè fu grande Venezia?.

II

En lo antiguo se llamaba á la isla de Gran Canaria, Tamarán, lo que, según los historiadores - y lo tomo de la historia de D. Agustin Millares, - significaba en la lengua de los primitivos habitantes, "país de valientes"-. País de valientes tuvo que ser, en efecto, un pueblo que se aposentaba sobre volcanes, y lavas, sobre riscos y precipicios, sobre un suelo surgido del mar.

País de valientes para que se dedicasen á labrar y sembrar teniendo que inventar, que crear la misma tierra. País de valientes en una costa la más inabordable que cabeimaginar. País de valientes, porque tenían como única riqueza la inestimable riqueza del clima. Estamos en lo más fuerte de la tarde, en día en que el sol, libre del providente toldo de las nubes, luce todos sus esplendores; en una terraza sin techumbre y expuestos a todas las caricias de los rayos de Febo. Pues bien, el calor no se siente y el teniente Bonet, del castillo del Rey, asegura que por la noche hace frío. La claridad esplendorosa limpia el horizonte de sombras y celajes. A la derecha de la Atalaya y en la parte más alta de Vegueta, descubro el antiguo convento de Santo Domingo, donde está hoy el Hospital de San Lázaro para leprosos. Mas acá, el que fué en tiempos convento de San Agustfn y luego fué y aun es, Audiencia. En esta parte de la ciudad está el Seminario Conciliar, la Catedral, el Palacio Episcopal. La Catedral, que se descubre a lo lejos al llegar á Las Palmas
desde el mar, por sus torres negras, por su masa negra de piedra. Ya en 1485, dos años después de la rendición de Gran Canaria á las armas españolas, se trasladó desde Rubicón a Las Palmas, la primitiva Catedral, ocupando el pobre y estrecho recinto de la ermita llamada de San Antón, que estaba èntonces, según cuentan, dentro de los tapiales del campamento.

Y mass tarde, en 1496, acordó el Cabildo construir un templo en el solar que se habia repartido á Juan de Siberio Mujica. Y después pasó por las manos de una porción de arquitectos, desde el sevillano Motaude a los planos del canonigo Diego Nicolás Eduardo. Así hecha á retazos no tiene ni puede tener un estilo definido, la magnificencia de las famosas catedrales de la Península, y sólo se puede considerar con aprecio el frontis principal, frontis greco-romano, la torre de la derecha con sus campanas y su reloj. Pero aun así es una mole respetable de cerca de seis mil metros cuadrados. Da la impresión frente al mar, que es una fortaleza mas que un templo. También en Vegueta, y además de la Audiencia, están la casa Regencia, el Ayuntamiento, el Hospital general con su Hospicio y Casa-Cuna y la destartalada Delegación del Gobierno de la Provincia. Junto al mar, el Mercado y la Pescadería.

Bien se ve que el Regente de la Audiencia era en tiempos no muy pretéritos, hasta los comienzos del siglo XIX, la persona m6s considerable de la ciudad y del Archipiélago. Fué el Capitán General á la vez Regente, y de ahí la suntuosidad de su morada. La casa Regencia es uno de los edificios que honran á esta urbe.

(Continuará...)
¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres

De cuando Tenerife dejó morir a los grancanarios: la epidemia de cólera de 1851

De cuando Tenerife dejó morir a los grancanarios: la epidemia de cólera de 1851 GABRIEL DIAZ MORA*

Como hemos señalado anteriormente, un hecho aparentemente irrelevante, como la llegada a puerto canario de unas ropas infectadas a bordo de un barco transatlántico, supuso una dolorosa epidemia que se saldó con 6.000 muertos y un engranaje económico destruido.

El 24 de mayo de 1851 murió repentinamente en el barrio de San José de Las Palmas María de la Luz Guzmán, de oficio lavandera. Tres días después, otra mujer del mismo barrio también fallecía con los mismos síntomas. El 1 de junio, el sacristán de las monjas de San Ildefonso moría también. El 5 de junio, ya propagados los rumores sobre el cólera en la ciudad, la Junta local de Sanidad de Las Palmas declaró oficialmente la existencia de la epidemia. Todos conocen el carácter fulminante de la infección en las personas, y por eso los médicos actúan con rapidez, a la vez que las autoridades intentan llevarse con tranquilidad ante la población, ya de por sí alarmada.

La declaración oficial del 5 de junio llega a El Eco de Canarias, cuya redacción está en Santa Cruz, el día 12. Se declaran como "patente sucia" todas las procedencias de Gran Canaria, y se prohibe la admisión, en ningún puerto de Tenerife, La Gomera, La Palma o El Hierro, de buques procedentes de Gran Canaria. Paradójicamente, pocos días antes -el 30 de marzo- el mismo periódico había anunciado el fin de la cuarentena de 12 días que estaba impuesta a los barcos procedentes de Argel. Pero a partir de junio y hasta diciembre de 1851, queda aislada Gran Canaria.

A partir de esos primeros días de junio de 1851, la enfermedad se extiende rápidamente por la capital grancanaria. El terreno está abonado para que cunda este tipo de males epidémicos, en una población mal nutrida, que vive en condiciones de salubridad precaria. Pero, ¿cuál fue el origen del contagio?.

En mayo había arribado al puerto de La Luz un buque procedente de Cuba, isla que sufría el cólera, y entre los enseres descargados estaban un colchón, unas ropas sucias y una manta que se habían entregado para su limpieza a la lavandera que falleció el día 24. Averiguar el origen del cólera morbo no fue difícil, y entre la población cundió el pánico y la aprensión a relacionarse con cualquier persona sospechosa de haber estado en contacto con el bacilo. Esta aprensión es el origen del duro aislamiento impuesto por Tenerife a Gran Canaria, a la que dejan a su suerte.

Sin pérdida de fechas, el alcalde de Santa Cruz, Esteban Mandillo, firma un bando publicado literalmente por 'El Eco de Canarias' el 12 de junio de 1851: el ayuntamiento, de acuerdo con el gobernador de la provincia, toma medidas de higiene para prevenir el brote de la enfermedad en esta isla.

Ese mismo día, 'El Eco de Canarias' publica otras dos noticias de interés:

a) Una carta del alcalde advirtiendo que las subidas de precios en artículos de primera necesidad están totalmente injustificadas. Evidentemente, el alcalde Mandillo conoce las consecuencias de estas situaciones epidémicas. Canarias es una región que tradicionalmente ha dependido de suministros alimentarios externos, y en épocas de escasez o aislamiento, el hambre se deja notar automáticamente. En momentos como éste, los especuladores se benefician del miedo y la confusión generalizados, y venden los suministros a precios desorbitados.

b) El segundo texto es un informe, muy útil, elaborado por la Academia de Ciencias de París, que da instrucciones sobre las precauciones a tomar y el tratamiento a seguir en caso de cólera morbo. El origen de este artículo es, caso muy habitual en los periódicos analizados, una publicación anterior. En esta época no hay inconveniente ético en fusilar textos de diversas procedencias para incluirlos en la sección de noticias del propio periódico.

La epidemia, que duró alrededor de dos meses, dejó a Gran Canaria exhausta: seis mil fallecidos, la agricultura y el comercio arruinados, y una recuperación lenta y trabajosa. Se celebró una acción de gracias "al Todopoderoso Dios por haber hecho cesar de todo punto la epidemia del cólera morbo asiático que tantos estragos ha hecho en la mencionada isla" (de Gran Canaria) el 23 de noviembre de 1851. ('El Noticioso de Canarias', 29-11-1851, pág. 1). Días después, el 13 de diciembre, el propio 'Noticioso de Canarias' publica una crónica del tedeum remitida por su corresponsal en Las Palmas.

Desde el punto de vista administrativo, el fin de la epidemia se puede fijar el 20 de diciembre de 1851, día en que 'El Noticioso de Canarias' publica un mandato del ministro de la Gobernación para que se admitan a libre práctica las mercancías procedentes de Gran Canaria, en vista de que ha acabado la epidemia. Pero aquí hay un punto que merece la pena destacarse: el último caso oficialmente conocido data del 18 de septiembre. ¿Por qué tarda Tenerife tres meses en reabrir sus puertos a Gran Canaria?.

La interpretación en clave de pleito insular está servida: Tenerife dirá que no hay seguridad absoluta de que el cólera esté extinguido, y por eso sigue aislando a Las Palmas, produciéndole un perjuicio evidente. Gran Canaria de Gran Canaria dirá que las autoridades de Tenerife exageran el aislamiento y que aprovechan las circunstancias para dar la espalda y negar la ayuda en momentos difíciles.

Como en muchas otras "batallas" del pleito insular, cada parte tiene algo de razón, pero en este caso la balanza se inclina en favor de los grancanarios, que se pronuncian a favor de la solidaridad y en contra de un aislamiento muy exagerado: a pesar de que constaba ya en septiembre del 51 el fin de la epidemia de cólera, algunos sectores de Tenerife solicitaron que la incomunicación se prolongara un año más. Tuvo que intervenir Madrid, mediante el mencionado mandato del Ministerio de la Gobernación, para que cesara el aislamiento.

En el siguiente párrafo, extraído de la "Historia de Canarias" de Millares Torres, se refleja perfectamente la situación:

Desde los tiempos de la Edad Media, en que se condenaba a una población a morir aislada y sin socorro alguno, rodeándola de un círculo de hierro y degollando a todo el que intentara salir de sus muros, no se había dado en el mundo un espectáculo semejante. Exasperados los canarios con estos actos y con el recuerdo de su inmenso infortunio, se publicaron acerbas censuras que fueron contestadas con acritud por los tinerfeños, envenenando las cuestiones que dividían a las dos islas rivales. Las pasiones vivamente excitadas por una y otra parte, exagerando los unos su abandono y los otros su derecho a la defensa, produjeron escritos lamentables donde se acusó a los canarios de deslealtad por no haber declarado antes el cólera, y éstos a los demás isleños de inhumanidad por el rigor en la aplicación de los preceptos sanitarios, entre los cuales hubo algunos inútiles y propios sólo para enconar los ánimos.

En definitiva, la desgracia de la epidemia de cólera morbo de Las Palmas fue contemplada con distancia e indiferencia desde Tenerife, que no prestó la ayuda oportuna, dejando aislada a Gran Canaria e ignorando el interés informativo evidente de los hechos.

*Publicado en: Revista Latina de Comunicación Social. La Laguna (Tenerife), número 2, febrero de 1998.
¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres