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La Voz de Gran Canaria

Los canarios merecemos otro Estatuto

Los canarios merecemos otro Estatuto

JORGE RODRÍGUEZ PÉREZ
Portavoz Grupo Popular en el Parlamento de Canarias

Por mucho que la maquinaria publicitaria del Gobierno de Canarias se empeñe en ensalzar las bondades del texto aprobado por la Comisión de Desarrollo Autonómico del Parlamento de Canarias, antes de su aprobación final por el Pleno de la Cámara regional, lo cierto es que Canarias merece un proyecto de Estatuto muy distinto al que se va a enviar a las Cortes Generales, si finalmente es aprobado.

Durante el proceso de elaboración de la Propuesta de reforma del Estatuto de Autonomía de Canarias, y de manera más evidente en las últimas semanas en las sesiones de la Ponencia parlamentaria, ha quedado patente que el objetivo perseguido por Coalición Canaria y el PSOE era sacar adelante un Estatuto: el que fuera y como fuera. No les ha importado hasta ahora la calidad técnica del mismo; no les ha importado que estuviera de espaldas a la verdadera realidad de Canarias y, sobre todo, no les importa -o quizá lo prefieran- que no cuente con el consenso de todos los grupos parlamentarios. Se ha hecho un Estatuto a la carrera y para cumplir con un calendario beneficioso, tanto para Coalición Canaria como para el PSOE, en lugar de hacer un texto con calma, con reflexión, con auténtico debate político y social, y con posibilidades reales de llegar al acuerdo de todos.

Los propios dirigentes socialistas han confesado públicamente que lo aprobado por la Comisión de Desarrollo Autonómico del Parlamento de Canarias, el pasado 25 de Julio, y casi con seguridad en sesión plenaria a celebrar el próximo septiembre, tendrá que ser mejorado en el Congreso y en el Senado. Es decir, enviaremos un texto estatutario que no es -ni siquiera a juicio de PSOE y CC- el mejor que los representantes canarios podrían haber hecho; pero, claro, lo importante para estas formaciones no era hacer un buen Estatuto, sino hacer un Estatuto, cualquiera.

Por más que algunos se empeñen en intentar asimilar el posicionamiento actual de los partidos a lo ocurrido en 1982, los tiempos son distintos, las circunstancias son distintas y, por supuesto, los protagonistas también son distintos. Este texto estatutario no sale de la movilización ciudadana, de una sociedad reivindicativa, sino de la pura invención política: sale de unas formaciones políticas, Partido Socialista y Coalición Canaria, que llevan adormeciendo a la sociedad canaria durante muchos años y en lugar de intentar resolver los problemas de los canarios y sus preocupaciones reales, se empeñan en crear problemas irreales para presentarse ante ellos como los salvadores de la patria (aunque no se sepa ya muy bien de qué patria).

Los canarios no merecen un Estatuto cargado de retórica, de obviedades, de frases grandilocuentes, de disposiciones que pretenden aparentar un mayor autogobierno, pero que quedan en nada. No merecen un Estatuto cargado de letra pequeña que a la hora de la verdad no transforma la realidad de Canarias. No merecen un Estatuto sin consenso que no sea el Estatuto de todos.

Los canarios merecemos un Estatuto que mejore el funcionamiento de las instituciones autonómicas, que permita una mayor participación ciudadana, que contribuya al crecimiento económico, de la calidad de vida y de los niveles de bienestar de la sociedad canaria, que perfeccione y garantice la democracia en Canarias, que defienda los derechos de los canarios allá donde estén. Merecen un Estatuto que sirva de contrapeso a los nacionalismos excluyentes y fortalezca la unidad de la Nación española, apostando al mismo tiempo -como sienten la inmensa mayoría de los canarios- por más Canarias y por más España.

Los canarios merecemos un Estatuto que propicie un acercamiento de la política a los ciudadanos, trasladando buena parte del poder centralista de la Comunidad Autónoma a los Cabildos Insulares y a los Ayuntamientos. Este era el motivo fundamental, junto con la modificación del sistema electoral, que justificaba la reforma, en la medida en que al día siguiente de aprobarse el Estatuto hubiese sido perceptible un cambio real en nuestra Autonomía.

Pero nada de esto va a ocurrir, pese a la insistencia del Partido Popular en conseguir que del Parlamento de Canarias salga no un Estatuto cualquiera, sino el mejor Estatuto para Canarias. Las prisas, la cerrazón, la intransigencia, la prepotencia, la falta de capacidad de diálogo y, sobre todo, los intereses partidistas y electorales de Coalición Canaria y PSOE impedirán que tengamos el Estatuto que todos los canarios merecemos.

Información de: La Provincia, 7-8-2006

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