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La Voz de Gran Canaria

Comercio canario: tocado y hundido

Comercio canario: tocado y hundido

MARCIAL FRANCO BUENO
Presidente Comisión Pymes de Compromiso por Gran Canaria

Tan patente es el sentimiento de desencanto y de angustia tras la lucha diaria por procurar la subsistencia de nuestros negocios, que se nos ahogan las palabras que definen nuestro sentir.

Vivimos la peor de las etapas bajo el Gobierno de personas cuyo interés polÌtico coincide plenamente con su interés económico personal. Las decisiones tomadas por el Ayuntamiento, el Cabildo y el Gobierno de Canarias, cada uno en su ámbito de competencias, atentan con descaro contra los ciudadanos.

No existen estrategias que salven a la pequeña y mediana empresa; sólo acciones propagandÌsticas de y para las propias instituciones, vacÌas de contenido. Se gobierna con demagogia, utilizando e interpretando sesgadamente estadísticas según convenga, con objeto de dar una impresión totalmente falsa y opuesta a la situación que vivimos.

En estos últimos años, entre la señora Luzardo, el señor Soria y el señor Adán Martín–este último con el apoyo de ATI- y otros, han desmantelado nuestra ciudad y nuestra isla, han vendido nuestro patrimonio, han dejado que Gran Canaria quedara relegada a efectos institucionales y nos despiertan cada día con un nuevo esc·ndalo basado en decisiones absurdas.

El pueblo, paulatinamente más pobre, y con menos poder adquisitivo ha aguantado en silencio esta situación y el pequeño comercio desaparece. Simultáneamente nuestros políticos consolidan e incrementan de forma inexplicable su patrimonio personal.

Por supuesto que la falta de poder adquisitivo del pueblo ha afectado a las empresas, máxime cuando se incrementan cada año de forma inexorable nuestros gastos corrientes monopolizados en manos de las grandes empresas Telefónica, Unelco, Emalsa, Auna, entidades bancarias, etc.

Se han dejado morir las áreas comerciales abiertas en favor de los centros comerciales. A pesar de la experiencia vivida por muchos municipios en los que al instalarse un Centro Comercial Éste ha hundido al pequeño comercio de la zona, continúan concediendo licencias, pues anteponen la tajada a obtener antes que el cariño a nuestra tierra y nuestra gente.

Zonas emblemáticas de la ciudad caracterizadas desde siempre por su actividad comercial, quedan sustituidas ahora por locales vacíos. Es obvio que no hay ni habrá interés por parte de nuestros actuales políticos en que el comercio tradicional subsista y prospere.

Seguimos sin disponer de aparcamientos con precios asequibles o gratuitos para el ciudadano (como ocurre en los centros comerciales), sin infraestructura viaria adecuada, sin adecentamiento de calles y aceras, sin costes de transporte razonables, sin publicidad o señal ética adecuada.

SÌ se han preocupado de regular al máximo las sanciones administrativas, de multiplicar el importe de las mismas, de peatonalizar calles sin conocer el efecto que va a producir, de que sigamos encontr·ndonos indigentes que cobran su impuesto revolucionario si algún cliente consigue aparcar delante de nuestro negocio y de establecer interminables requisitos para quienes osen emprender alguna actividad comercial.

En consecuencia, nos queda el recurso del pataleo en casa o el de la unión y la movilización. Personalmente apuesto y animo a nuestros comerciantes a luchar para continuar con nuestras empresas a las que hemos dedicado tanto esfuerzo, sacrificio e ilusión.

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