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La Voz de Gran Canaria

El valor de los votos

El valor de los votos

JOSÉ A.ALEMÁN

El sistema electoral será uno de los caballos de batalla de la reforma del Estatuto canario. Una batalla, claro, entre los partidos porque los demás ni quitamos ni ponemos ni la manta es nuestra.

La propuesta inicial nacionalista fue no cambiar nada sino incrementar el número de diputados en varias islas. Sin tener en cuenta el criterio poblacional ya que aumentan los diputados palmeros a pesar de que su población ha crecido en los últimos años sólo un 6%, lejos, por ejemplo, del 100% de Lanzarote o el 80% de Fuerteventura. Pero La Palma es fiel a ATI y eso computa a favor.

Por su parte, PP y PSC coinciden en proponer una lista regional de quince diputados, con la que el Parlamento pasaría de 60 escaños a 75. Habrán hecho sus cálculos, digo yo, y pensarán que es la fórmula peor para CC-ATI al romper el actual sistema con el que le ha ido tan bien a los nacionaleros.

Pero como no hay dos sin tres, las corporaciones de Lanzarote y Fuerteventura rechazan por unanimidad, de la que participan los psocialistas y populares conejeros y majoreros, las dos propuestas anteriores: quieren las dos islas orientales que todo quede como está; a lo sumo con una reducción de los porcentajes mínimos de votos regionales e insulares necesarios para acceder al Parlamento. Para ellos, tanto la propuesta nacionalista como la del PSC y PP se cargan la triple paridad y eso sí que no, oye.

Cada cual a lo suyo, pues, sin entrar a solucionar, para qué, el problema principal: el de que no valen igual los votos de cada canario, que el valor mayor o menor depende de la isla en que se reside y que en las dos islas capitalinas los candidatos han de conseguir miles de votos, mientras en otras basta pertenecer a una familia numerosa.

Uno no entra ni sale porque, la verdad, no me gusta calentarme la cabeza en discusiones inútiles. Hay lo que hay para quien quiera verlo. Ya he constatado que en islas como Gran Canaria da lo mismo votar que no hacerlo porque el resultado será, al final, distinto del pretendido. Recuérdese como momento cumbre de esta perversión el famoso “padroneo”, cuando quedó en manos de los diputados herreños orientar el Gobierno hacia el centro-derecha o el centro izquierda y cómo actuaron al mejor postor.

Personalmente, nada que objetar. Ésta es una autonomía mal parida y cabe todo, incluso subastar votos. Pero pregunten por ahí los nombres de los actuales diputados gracanarios y verán que los mejor informados apenas recuerdan dos o tres. Hice la prueba ahí más allá y la respuesta fue otra pregunta: el muy racial “¿acuáslo?” que lo dice casi todo; o daban nombres de quienes sonaban que no han sido diputados nunca o dejaron de serlo hace legislaturas. Ni ocuparse del Parlamento. No está en nuestras vidas.

Si los partidos no fueran a por reformas electorales que puedan favorecerles sino a las que igualen el valor de los votos de todos los canarios, a lo mejor se interesaría uno más por esta autonomía devaluada como forma de organizar las islas política y administrativamente. Como no lo harán, hablo por hablar.

Pero repito: de nada vale votar en Gran Canaria a un candidato porque por muchos miles de votos que obtenga, puede decidir otro candidato salido por unos centenares. Si quieren que eso siga así, estupendo. Mi único interés es ver qué inventarán para convencernos de que merece la pena perder un ratito del domingo electoral para ir a votar. Lo tienen claro, oye.

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