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La Voz de Gran Canaria

De ruindades

De ruindades JUAN I. JIMÉNEZ MESA

Pilar Parejo, la viceconsejera de Turismo, da con la palabra exacta cuando se refiere a la acción de Bermúdez, el Consejero del Cabildo de Tenerife, quien puso en marcha una campaña de promoción insular, exclusivamente tinerfeña, cuando aun estaba en marcha otra de carácter regional dedicada al mismo ámbito peninsular, mercado cada vez más imprescindible para la industria hotelera canaria si quiere salvar el verano.

A semejante fechoría de competencia desleal Parejo la trata de ruindad, término muy canario, muy isleño, pero que en nuestro modo de hablar tiene la peculiaridad de que disminuye el grado o la categoría de la maldad, no la aumenta como en el castellano que hablan en la Península, donde ruin es lo peor de lo peor. Para nosotros, los niños son "ruinitos" cuando cometen travesuras, y eso debe pensar Pilar Parejo, antes directora del mismo organismo insular que ahora dirige Bermúdez, y que en el pasado puso en práctica reiteradas veces similares operaciones, yendo por su cuenta y competiendo con los demás destinos canarios para ganar cuota en los mercados emisores. Desgraciadamente así se ha hecho siempre la promoción turística en Canarias, y no parece que la dirección política que ahora tiene el asunto tenga mucho interés en cambiar el sistema. Recuerdo que allá por los años 80, en una de las peores crisis del sector, el Cabildo de Tenerife hizo un importante estudio sobre la demanda y concluyó con una aseveración sorprendente pero muy cierta: el destino competidor por excelencia de Tenerife era Gran Canaria.

Cardona, el consejero de Turismo de la isla capitalina oriental, que denunció públicamente esta última "ruindad" en un congreso al que asistía Pilar Parejo, es hombre eficaz y valioso en todas las misiones políticas que ha desempeñado, por lo que debemos presumir que no lo consideraba una sorpresa. Simplemente lo dijo poniendo de manifiesto una realidad. Pero quienes si se llaman a engaño continuamente son los empresarios hoteleros de Gran Canaria, tan dados a confiar en las estructuras regionales y en la promoción de Canarias como destino común y único. Hoy algunos se tiran de los pelos, pero en el pasado, además de dormirse en los laureles apostaron por congelar el crecimiento de la oferta con la intención de proteger sus negocios y que no les creciera más competencia, demostrando así una visión tan egoísta como torpe, porque las camas que ellos no querían las ofertaron otros en las demás islas, con moratoria o sin ella. El resultado es que la isla de Gran Canaria, que hasta entonces había sido líder en volumen y calidad de oferta, fue superada con creces por Tenerife, que hoy tiene mayor número de camas (25.000 más) y casi todas nuevas y hoteleras, no en apartamentos obsoletos. El sur de Tenerife se ha convertido en el destino estrella del Archipiélago, y uno de los mejores del mundo en cantidad y calidad, pues cuenta con un impresionante parque de hoteles de lujo, campos de golf, playas artificiales inmejorables, puertos deportivos, etc. Y además se promueve mejor. Con "ruindades" como la comentada si así quieren verlo, pero mejor.

Conviene que de vez en cuando salgan a relucir estas cifras, porque por lo visto en Gran Canaria aun no se han dado cuenta de lo que ha ocurrido en la última década. Muchos siguen creyendo que es la isla más poblada y la que crea más riqueza, pero ya no es del todo cierto. Tenerife tiene más habitantes y, capítulo por capítulo, los renglones económicos tienden a desplazarse. El Círculo de Empresarios de Gran Canaria se quejaba el otro día de la postergación de la isla y lo consideraba fruto de la decisión política ¿Qué ha sido antes, la economía o la política? Algunos de los miembros de ese círculo, tan partidarios de frenar, podrían preguntárselo.
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