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La Voz de Gran Canaria

Controlado el incendio forestal de Gran Canaria

Controlado el incendio forestal de Gran Canaria

El trabajo de los medios terrestres durante la noche y las condiciones meteorológicas de alta humedad, bruma y el importante descenso de las temperaturas han favorecido las tareas.

Europa Press

El incendio forestal declarado en las cumbres de Gran Canaria se ha dado por controlado a las 12.07 horas de este viernes, poco después de que el descenso de su nivel de gravedad posibilitara que el Gobierno Autónomo devolviera al Cabildo Insular la coordinación de sus labores de extinción, aún en en marcha.

Y es que "todavía hay numerosos puntos calientes en la zona", por lo cual en las próximas horas se seguirá trabajando con el objetivo de garantizar la total extinción de las llamas, según ha expuesto en una rueda de prensa convocada para informar de la situación del siniestro el consejero de Economía, Hacienda y Seguridad del Archipiélago, Javier González Ortiz.

De hecho, dos carreteras continúan cortadas en el entorno del incendio y las personas que tuvieron que abandonar sus casas en prevención de que resultaran dañadas todavía no saben con precisión cuándo podrán regresar a ellas, ha dicho.

El consejero ha explicado que la estabilización del incendio ha permitido hacer una primera evaluación de los efectos de las llamas y que, conforme a ella, se estima que la afección real del siniestro alcanzará solo a un 40% del área en la que se estableció su perímetro, fijado inicialmente en una extensión de terreno de unas 470 hectáreas de superficie.

Sobre los perjuicios que ha provocado a los vecinos de los municipios afectados, San Mateo y Tejeda, el consejero ha precisado que las personas desalojadas de sus hogares para prevenir males mayores han sido, en total, unas 300, 25 de las cuales pasaron la noche en el albergue improvisado en la primera de esas localidades, mientras que el resto fueron acogidos por familiares o amigos.

Además, ha indicado que, según datos facilitados por la Guardia Civil, el fuego ha provocado daños materiales en cinco viviendas y en tres cuartos de aperos.

Dichos inmuebles están localizados principalmente en la zona de Las Lagunetas, según ha indicado González Ortiz, si bien la consejera de Medio Ambiente y Emergencias del Cabildo de Gran Canaria, María del Mar Arévalo, ha precisado no están todos en el mismo lugar, al tratarse de un área "de mucha interfaz, con mucha diseminación de viviendas".

"Por lo tanto, los agentes del Consorcio de Emergencias en este momento están procediendo a un examen de todas las que se han visto afectadas", a fin de aclarar con exactitud cuántas construcciones y en qué medidas están dañadas, ha dicho la consejera.

"Nos dicen, eso sí, que hasta ahora, y de manera muy provisional, podemos decir que hay una vivienda que presenta mayores daños, pero que las otras tienen unos daños más perimetrales que de infraestructura", ha adelantado.

Agregando que ese balance inicial es, a su entender, "una muy buena noticia", porque supone que "el daño ha sido menor del que inicialmente preveíamos", sobre todo en relación "al escenario que teníamos ayer por la noche".

María del Mar Arévalo ha subrayado que la mejora de la situación es tal que se calcula que "en breve se procederá a la valoración de la posibilidad de que se vayan reincorporando todas las personas que han sido desalojadas" a sus hogares, siempre y cuando sea viable "hacerlo con seguridad y de manera escalonada".

También ha dicho esperar que las carreteras aún cerradas con motivo de este incendio, que González Ortiz ha precisado que son un tramo de la GC-15 situado entre el cruce de Cueva Grande y la Cruz de Tejeda y otro de la GC-230, a partir de la zona de Cueva Corcho y en unos 3 kilómetros, "estén lo antes posible abiertas al tráfico, siempre y cuando la premisa de la seguridad quede garantizada".

En todo caso, tanto el representante del Gobierno como la del Cabildo han insistido en que todavía están operativas las tareas de extinción, en las que participan personal del Grupo de Emergencias y Salvamento regional y del servicio de Medio Ambiente insular, bomberos del Consorcio de Emergencias de Gran Canaria, agentes de la Guardia Civil y efectivos de la Unidad Militar de Emergencia.

Ya que, pese a la mejora de la situación, "en ningún caso esto significa que vayamos a confiarnos o a relajarnos en las labores de extinción", ha sentenciado María del Mar Arévalo.

CanariasAhora, 25-10-2013

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Los montes canarios, cargados de combustible para el verano

Las hierbas ocupan los caminos en la cumbre de Gran Canaria. El Cabildo grancanario trata de recuperar el pastoreo en los barrancos.

Carmen Mesa

Diversas asociaciones ecologistas de Canarias han alertado de la disminución de partidas de las administraciones públicas destinadas a la prevención de los incendios forestales de cara a la temporada de verano y han advertido de que los montes no están preparados para afrontar la temporada estival. Uno de los motivos se centra en que las lluvias registradas en los últimos meses han hecho proliferar las hierbas de monte bajo, que sirven de combustible para las llamas.

La Asociación de Forestales de España en Canarias (Profor) advierte de que los bosques en Canarias están inmersos en diferentes procesos que los enfrentan a “graves riesgos de desertificación” y señalan que los serios cambios en el régimen de lluvias y en las temperaturas han propiciado que los incendios forestales dejen de seguir una dinámica de “fuegos fríos”, para convertirse en grandes focos de destrucción.

Jonay Izquierdo, de Ben Magec-Ecologistas en Acción en La Gomera, denuncia que los dispositivos se han reducido en un 50 por ciento en los Parques Nacionales del Archipiélago, dependientes del Gobierno de Canarias. Sin embargo, añade que las partidas también han disminuido por parte de los Cabildos, encargados de mantener limpios los terrenos públicos de matorral, malas hierbas y pinocha. Un problema que las administraciones conocen, dice Izquierdo, pero en el que no invierten debido a las restricciones presupuestarias propias de la crisis económica, lo que considera “un error”.

El ecologista asegura que “estamos peor que el año pasado” debido a la disminución del personal de los dispositivos de prevención y extinción de incendios, ya que la empresa de Transformación Agraria Sociedad Anónima (Tragsa), autorizada por el Consejo de Ministros desde mediados del mes pasado para llevar a cabo esta  tarea, como apoyo a las comunidades autónomas, va a tener que contratar a la mitad de los trabajadores que años anteriores, afirma.

El gerente de la Fundación Canaria para la Reforestación (Foresta), Sergio Armas, recuerda que la limpieza del matorral, principal combustible para las llamas, junto a la pinocha, se autorregulaba por sí misma hace décadas gracias al ganado y las costumbres de la época, ya que las personas que vivían en el campo la aprovechaban para su uso personal. Sin embargo, una legislación ambiental hecha en los despachos chocó frontalmente con esta situación e hizo que se perdiera el pastoreo en los barrancos, algo que está tratando de recuperar el Cabildo de Gran Canaria, señala el ingeniero técnico forestal y analista de incendios de Medio Ambiente de la Institución insular, Diego Díaz.

Díaz es consciente de que los incendios se apagan en invierno y de la necesidad de prevenir los mismos, aunque rechaza la política de supresión de todos los fuegos que rige en la actualidad, porque los considera positivos en épocas de lluvias para descargar de combustible los montes. Algo que, según recuerda, la naturaleza lleva haciendo desde hace siglos.

Explica que en Gran Canaria actúan durante todo el año en este ámbito seis unidades expertas en incendios forestales denominadas “Presas” y conformadas por seis trabajadores cada una. Éstas organizan quemas prescritas en una serie de puntos estratégicos para dividir la Isla en caso de que se origine un gran peligro y crear oportunidades para combatir las llamas. Dichas zonas estratégicas se encuentran ubicadas en la dorsal que une el Pico de las Nieves y Artenara.

Incendios de quinta generación

Díaz indica que en Gran Canaria hay ‘presas’ especializados en incendios de tercera generación (grandes incendios forestales en territorio abierto), sin embargo, los acaecidos en las Islas en los últimos años son considerados de quinta generación, es decir, registrados en el campo y varias poblaciones rurales a la vez y que se extienden con brasas voladoras “imparables”. “El fuego actúa de diferente forma en los montes que en una casa rural”, explica en referencia a la especialización de los bomberos.

La actuación de los presas se ve fortalecida los meses de verano por 10 cuadrillas “Bravo” compuestas por cinco trabajadores cada una, que en invierno se dedican a repoblaciones, senderos y otras labores de Medio Ambiente. El número de empleados de esta sección ha aumentado en el último año. Por este motivo, la problemática de Gran Canaria se centra en que no se ha quemado recientemente y acumula más combustible, afirma Díaz, que sí considera “significativa” la reducción de personal del Parque Nacional de Garajonay, en La Gomera.

Lo que no puede verse desde hace cerca de dos años son las cuadrillas contratadas durante seis meses por el Servicio Canario de Empleo (SCE) para limpiar los cañaverales y matorrales de los barrancos. Dichos grupos de trabajo formaban parte de un convenio con la Institución insular que no tiene visos de renovarse, indican desde el Cabildo. Aunque ni Díaz, ni Armas consideran muy efectiva esta ayuda no especializada, las fotos de la labor desempeñada por estos trabajadores aparecen como reclamo en los folletos de prevención de la Administración grancanaria.

Aunque considera que los montes grancanarios se encuentran preparados para afrontar el verano en las zonas que mayor conflictividad podrían dar, gracias a los trabajos de los ‘presas’, Armas advierte del estado de otras zonas menos “conflictivas” aunque también a tener en cuenta, como la Finca de Osorio. A este respecto considera necesario que el Cabildo intensifique la limpieza del amplio castañar de la propiedad, porque “está seco y se han muerto los pies principales de los árboles”, por lo que contiene una elevada cantidad de combustible a pesar de encontrarse “a dos pasos de Teror”.

Para Armas “el gran problema de este Archipiélago” se encuentra en los terrenos privados que no se cuidan o han sido abandonados, en donde los cabildos no pueden actuar directamente, sin el consentimiento del propietario. Asimismo, explica que en el Archipiélago el 75 por ciento del territorio es privado, una cifra que en Gran Canaria asciende al 85 por ciento y en Tenerife al 70.

El miembro de  Profor, Yeray Martínez, afirma que el problema de los incendios forestales en las Islas “no lo vamos a resolver en tres o cuatro meses” y aboga por un nuevo sistema de gestión de los montes, para que “produzcan valor” para los canarios, al igual que ocurre en otras zonas de España con condiciones similares, pero que no arden del mismo modo debido a que “son productivos para la gente”.

La Asociación de Forestales propone la creación una Ley Forestal Canaria y de una actualización del Plan Forestal, que ponga en valor los recursos del Archipiélago, además de la creación de un Céntimo Forestal como medida financiera para “garantizar la pervivencia de nuestros bosques”.

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Riesgo en los terrenos privados abandonados

Las hierbas ocupan los caminos en la cumbre de Gran Canaria. Foresta denuncia que el Gobierno de Canarias haya dejado “hundir” los planes de reforestación.

El gerente de la Fundación Canaria para la Reforestación (Foresta), Sergio Armas, ha advertido de que “el gran problema de este Archipiélago” en materia de prevención de incendios se encuentra en los terrenos privados que no se cuidan o han sido abandonados, en donde los cabildos no pueden actuar directamente, sin el consentimiento del propietario. Asimismo, explica que en el Archipiélago el 75% del territorio es privado, una cifra que en Gran Canaria asciende al 85% y en Tenerife al 70.

Diversas asociaciones ecologistas de Canarias han alertado de la disminución de partidas de las administraciones públicas destinadas a la prevención de los incendios forestales de cara a la temporada de verano y han advertido de que los montes no están preparados para afrontar la temporada estival. Uno de los motivos se centra en que las lluvias registradas en invierno han hecho proliferar las hierbas de monte bajo, que sirven de combustible para las llamas.

Desde hace 14 años, la entidad privada Foresta interviene como nexo entre los propietarios y las administraciones para llevar a cabo repoblaciones y limpiezas en estos terrenos, que suelen llenarse de matorrales, que constituyen “el mayor riesgo para un incendio forestal” insiste Armas. Intervenciones con voluntarios, como la que realizará próximamente en los palmerales de Fataga. “Los propietarios no quieren saber nada de la administración pública, porque tienen miedo de que el Cabildo se apropie de sus terrenos”, apostilla.

El gerente de Foresta lamenta que los propietarios no inviertan en las limpiezas, aunque entiende que resulte complicado que cada año tengan que gastar el mismo dinero por el rápido crecimiento de la vegetación. Asimismo, denuncia que el Gobierno de Canarias haya dejado “hundir” desde 2007 los programas de reforestación que contaban con fondos europeos y ayudaban a limpiar los enclaves privados. Una financiación que la Administración canaria “no ha aprovechando” y que la entidad, que no pudo llevar a cabo la campaña de 2011-2012, busca en la actualidad en empresas comerciales.

Por otro lado, señala que la legislación pone problemas a los propietarios a la hora de querer recoger materiales como la pinocha, ya que tienen que pedir permisos a la administración insular para hacerlo, lo que crea un rechazo, algo que admite el ingeniero técnico forestal y analista de incendios de Medio Ambiente de la Institución insular, Diego Díaz.

Díaz es consciente de que “los incendios se apagan en invierno” e insiste en la necesidad de que los dueños de espacios ubicados en terrenos rurales limpien la vegetación de unos 15 metros alrededor de sus casas, lo que podría hacer que las llamas se frenasen y no arrasaran las viviendas. “No necesitamos más hidroaviones, necesitamos más prevención”, manifiesta.

Sin embargo, reconoce que la Administración insular es “muy lenta” a la hora de dar los permisos, ya que para el aprovechamiento de la pinocha, por ejemplo, tarda tres meses en expedir la solicitud. Es por esto que Medio Ambiente proyecta diferenciar dos grupos a la hora de recoger este material, dependiendo de si las cantidades recogidas son grandes o pequeñas, para lo que no se volverían a necesitar permisos.

CanariasAhora, 8-4-2013

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