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La Voz de Gran Canaria

Hospital de Meloneras : el ganador equivocado

Hospital de Meloneras : el ganador equivocado

Francisco J. Chavanel

1 de abril de 2013

 

La ley Cobiella y las Urgencias

Hace unos días, 26 de marzo, el presidente del Ejecutivo, Paulino Rivero, lanzó un plan en el debate de la nacionalidad para mejorar las prestaciones públicas en el sector sanitario. Dijo: “No hemos eliminado Urgencias, y no hemos privatizado nuestra sanidad”. En la segunda parte de este último aserto tiene razón; en la primera no.

Hay un hospital, el de Meloneras, ganador de un concurso público en 2003, al que la Consejería de Sanidad ha prohibido tajantemente utilizar sus Urgencias; de hecho, la prohibición alcanza a unos cuantos servicios más, los necesarios para dañar seriamente su cuenta de resultados Cuando Marco Aurelio Pérez, alcalde de San Bartolomé de Tirajana en 2002, puso en marcha el concurso. lo hizo para proteger la calidad de vida de unas 300.000 personas repartidas entre su municipio, Santa Lucía de Tirajana, Mogán, y una población flotante creciente procedente del turismo. Pérez poco sabía que aquel concurso “tuvo” que haberlo ganado el Grupo Hospiten a la fuerza y no San Roque, como finalmente fue. En esa pequeña diferencia reside la variable “calidad de vida” referente a los ciudadanos que habitan en el sur de Gran Canaria.

En la actualidad el citado hospital se enfrenta a un tercer Ere, éste de carácter extintivo, que afecta a 36 trabajadores. San Roque Maspalomas ha invertido, desde que abrió sus puertas en 2006, un total de 35 millones de euros, cosechando unas pérdidas de 21 millones. Dicho déficit no se origina ni en una mala gestión ni en un capricho del destino. A considerar dos factores: a) el concurso lo ganó quien no debía y lo perdió en contra de su especialísimo interés el empresario tinerfeño, Pedro Luis Cobiella, propietario de 13 hospitales, la mayoría situados en el Archipiélago, y el resto en República Dominicana y México; para muchos el hombre del régimen en materia sanitaria desde los tiempos de Hermoso y Adán Martín. Y b): Mario Rodríguez, el empresario de referencia del Hospital San Roque Maspalomas –conjuntamente con Germán Suárez, Juan Miguel Sanjuán y Sergio Alonso, entre otros- cometió un grave error como presidente de la Confederación Canaria de Empresarios de Las Palmas: se negó a firmar el pacto por la sanidad que María del Mar Julios, entonces  consejera, le puso encima de la mesa; Rodríguez dijo que no había nada en aquel documento que contemplara la realidad de las clínicas privadas; tal desplante no fue olvidado ni por Julios ni por su mano derecha, Juana María Reyes, hoy directora del Servicio Canario de Salud.

La tesis de este artículo es que aquel concurso lo ganó la empresa equivocada. Estaba pensado para otro. ¿Dónde empieza la rabia de Cobiella por no materializar un monopolio largamente deseado y dónde las ansias de venganza de Reyes/Julios por el desplante de Rodríguez?... Sea como sea, ambos ardores coexisten y forman una tropa de asalto sobre eso que se llama “el equilibrio regional”.

Consecuencias del bloqueo: la invisibilización

Sobre las Urgencias que se eliminan. Noviembre de 2012, apenas cuatro meses atrás. Una mujer marroquí embarazada de gemelos. Viene  de La Aldea y es atendida en el Centro de Salud de Maspalomas. Allí tiene a su primer hijo. Justo al lado del Hospital de Meloneras. Es un embarazo gemelar, insisto. Viene el segundo, es inevitable. La autoridad médica decide desplazar a la pobre madre en ambulancia hasta el Materno-Infantil, o sea, cincuenta kilómetros hacia el norte. Pero el segundo niño viene y no tiene en cuenta el protocolo desatado. La ambulancia avanza con la madre dentro doliéndose hasta que el vehículo para en la cuneta. Allí mismo tuvo lugar el parto. Lejos del hospital. No pasó nada irreparable, salvo la sensación de espanto que queda al presenciar cómo se jugó alegremente con la vida de la madre y los niños. ¿Existía una orden que impedía trasladarlos al centro concertado de Maspalomas? La impresión es que sí.  ¿Existe la misma orden para los hospitales del norte y del Sur de Cobiella?... No, en absoluto. Esa madre marroquí, si hubiera vivido en El Médano, si le hubiese ocurrido lo mismo, habría sido atendida en Hospiten, y jamás desviada como si fuese protagonista de un rally tercermundista con meta en La Candelaria. Eso es desequilibrio, desestabilizador e inhumano.

Febrero de 2013. Aprendiendo de la lección anterior. La parturienta es una alemana con residencia en Mogán. En esta ocasión los médicos se percatan de que gestionar un rally, de nuevo, hacia Las Palmas capital, era jugar con el azar. Después de darle muchas vueltas la remiten al servicio de Urgencias del Hospital San Roque Maspalomas. Aunque podían hacerlo no dieron la orden para que el parto tuviera lugar en uno de los modernos paritorios que poseen las instalaciones. Sanidad lo impidió (estrategia “perro del hortelano”: ni comes ni te dejo comer). El centro tiene expresamente bloqueada esa parte de la concertación. De modo que el parto tuvo lugar en Urgencias, casi cerquita de la puerta de entrada a causa del excesivo tiempo empleado en tomar la decisión.

En el caso concreto de la madre alemana se produjo la desviación hacia Urgencias porque no quedaba otra tras el escándalo suscitado al conocerse los pormenores del embarazo gemelar de la ciudadana marroquí, pero debe saberse que hoy en día, ahora mismo, Sanidad acciona órdenes probables de impedir el desvío del mayor número posible de pacientes hacia ese hospital. De hecho, San Roque ofrece sus urgencias gratis en Maspalomas para seguir compitiendo en un mercado que pretende invisibilizarlo.

La imaginación se dispara pero prefiero no pensar en aquellos que no llegaron ni llegarán a tiempo.

Los discos dedicados del concurso

Los precios del concurso; 110 euros por cama. Precios concertados para el resto de hospitales, incluidos los de Hospiten: 137,15 euros. Con otra “cualidad”: el ganador tomaría una escalera descendente hasta los 68,40 euros por cama dependiendo de la estancia del paciente. Es decir, cuantos menos días durara el contribuyente en el hospital mucho mejor para el centro concertado. Objetivo: crear insatisfacción en el cliente. ¿Qué ocurría, mientras, en el resto de centros? Nada, el paciente como un rey. Tratado sin prisa alguna. Siempre. Estuviera ocupando la cama un día, una semana, seis meses, un año, el precio no variaba: 137,15 euros. En el supuesto de los enfermos agudos el tobogán del descenso era todavía más prodigioso: de los 137,15 euros a los 68,40, sólo para San Roque.  Disco dedicado por Julios y compañía. (Dichos ratios fueron denunciados por San Roque en el momento de ganar el concurso por entender que eran contrarios a la lógica. Ni el menor caso).

A Cobiella todo esto no parecía preocuparle. Se distingue cuando presenta su propuesta. Mientras dos de las licitantes –San Roque e Ibérica- se ajustan a una horquilla entre 130 y 160 camas, el “seguro vencedor” se lanzó hasta las 250. Nunca explicó dónde las metería en aquel terreno tan limitado que ofertó el Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana. Tampoco presentó una maqueta que expusiera si una cama iba sobre otra, y luego otra sobre otra, y así hasta tocar las nubes. Aquel interrogante nunca se despejó.

Con el canon efectuó una entrada triunfal. San Roque e Ibérica propusieron pagar al ayuntamiento 60.000 euros anuales por cincuenta años; el “elegido” ofertó 200.000 euros, diez millones de euros en media centuria. ¿Qué sensación causaba? Algo así como que si ganaba todos estos requisitos serían alterados hasta ajustarlos como un guante a su conveniencia, gracias a sus extraordinarias influencias en la Consejería de Julios, con su amigo Adán Martín de presidente. Eran  condiciones imposibles de cumplir. Tanto la oferta del precio de las camas como la del canon eran propias de un acaudalado derrochador que acababa de comprar el Chelsea FC con dinero procedente de la espesura. Hospiten es más serio que todo eso.

Cobiella pidió favores, agitó conciencias, y presionó todo lo que pudo. Y, sin embargo, cayó derrotado, porque es obvio que en una batalla entre leones todos poseen armas definitivas. Mario Rodríguez no estuvo solo. Hospiten recurrió una y cinco veces la decisión en los tribunales. En 2010 una última sentencia definió claramente la titularidad de la clínica, aunque el “seguro ganador”, lejos de asumir la derrota, recurrió al subterfugio del subterfugio, a la búsqueda de un milagro en lo Contencioso, mientras, en paralelo, quiso estrangular el funcionamiento del hospital. Lo está consiguiendo.

Hospiten reconoce su obsesión por San Roque

Me hago eco del siguiente documento. Es un informe de auditoría de la empresa KPMG, firmado por Manuel Martín Barbón en abril de 2012. Es una auditoría a la Clínica Roca, también situada en el sur de Gran Canaria, propiedad del grupo Hospiten. KPMG reconoce que la guerra sigue viva por parte de Cobiella; que Cobiella, que es quien le contrata, no descansa en pos de hundir a su adversario. “La Sociedad”, dice, “generará en el futuro flujos de caja superiores, pues (…) es intención de la Sociedad abrirlo –se refiere a un hospital que pertenece a la sociedad, ubicado en Puerto Rico, cerrado desde 2008- para atender a pacientes privados y de aseguradoras que captará de otro hospital situado en Meloneras, concesionado por el Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana a un competidor (…). Los administradores y asesores jurídicos del Grupo consideran probable que los tribunales de justicia fallen a su favor –el subterfugio del subterfugio-, cancelando la concesión y convocando un nuevo concurso público del que consideran será adjudicatario el Grupo Hospiten al ser el referente en el sector sanitario tanto en las Islas Canarias como en el resto de España”.

Qué casualidad. El Grupo Hospiten abrirá una clínica para atender a pacientes privados y de aseguradoras que desde algún tiempo, de forma aparentemente premeditada, están dejando de acudir a su “competidor”, el Hospital San Roque Maspalomas. ¿Podemos dudar de que dentro de la Consejería de Sanidad existe una determinación para que Cobiella, el empresario de referencia “en Canarias y en España” se salga con su propósito? ¿En qué promesas o certezas se basan los administradores de Hospiten para garantizar a sus queridísimos auditores que el subterfugio del subterfugio se abrirá paso en los tribunales y que, acto seguido, se convocará un concurso que ganarán con absoluta seguridad? ¿Debe el gobierno prestarle crédito a estas prácticas de dudosa legalidad?

Sólo hubo una oportunidad para un cierto equilibrio. Cuando Mercedes Roldós fue consejera. Subió el precio de los concertados a 152,22 euros y el de Meloneras a 158. Pero se quedó corta. Ni a Hospiten ni a los demás les puso una escalera de bajada progresiva. El hospital del sur de Gran Canaria siguió penalizado hasta alcanzar los 90 euros en una estancia prolongada.

Los datos de la asfixia

Datos para amantes de los números: lo normal es que un hospital comarcal viva en un 80% de lo público, el resto debe ser captación privada. Eso ocurre con Hospiten. En Meloneras los gráficos demuestran que obtuvo un 64% de ingresos públicos en 2011; un 56% en 2012; y que en enero de 2013 el desplome ya está en un 41,67%. La están asfixiando.

Más datos: hay dos formas de hundir a un hospital comarcal. Que la consejería de Sanidad no cumpla partes cruciales del concurso y haga lo posible por favorecer a unos en contra de otros, bloqueando la entrada de pacientes públicos en Urgencias, en agudos, en donde pueda; y la otra, más abyecta, arrebatándole el cupo de los médicos… Sabido es que muchos médicos de la pública intervienen quirúrgicamente a sus pacientes en hospitales privados. Es el denominado cupo. Un establecimiento como Meloneras podría tener más de doscientas operaciones así. Si la Consejería lo evita, mediante sugerencias envenenadas, el cupo deja de existir, como está ocurriendo en la actualidad, por lo que los ingresos decrecen.

Y una última cuestión. La concertación privada mueve al año entre un 7 y un 8% del presupuesto, unos 200 millones de euros por ejercicio. El oscurantismo que rodea todo lo que tenga que ver con los ingresos de Hospiten resulta memorable. Cobiella representa en muchos aspectos el último reducto de una región que es imposible si se basa en el mantenimiento de privilegios obscenos. Una auditoría que presume de que Hospiten va a lograr los pacientes que actualmente le niega Sanidad a San Roque Maspalomas, pone en la picota la formalidad de la citada consejería, a su titular, Brígida Mendoza, al gobierno que no vigila como debiera, y al empresario que todo lo derrumba a su paso, convencido de que siempre, en cada momento, incluso cuando pierde, es el auténtico “vencedor”.

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