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La Voz de Gran Canaria

Tenerife no es ATI

Tenerife no es ATI

JUAN MANUEL PARDELLAS

A estas alturas del partido, conviene no entrar en más equívocos. Por si acaso, unos datos. En las elecciones pasadas, de los 221.567 habitantes de Santa Cruz de Tenerife, 93.785 (el 51,31 por ciento) votaron. Y de éstos, 43.003 lo hicieron a Coalición Canaria (a ATI, como se empeñan en llamarla sus contrincantes políticos). Es decir, el 19,40 por ciento de la población de la capital.

Según el ISTAC, en Tenerife viven 838.877 personas y la OJD certifica que el periódico El Día vende 27.933 ejemplares, es decir lo apoya el 3,32 por ciento de la población. Si a ATI (como gusta decir fuera de la isla) le vota el 19 por ciento de la población y a El Día lo compra el 3,32, sólo cabe concluir que Tenerife no es ni ATI ni El Día. Concluir lo contrario sería como aceptar que alguien te llame socialista cuando quiera insultarte o degradarte, como hacen muchos peperos y nacionalistas, o que te llamen fascista como sinónimo de conservador.

Por eso vender que ATI es Tenerife raya lo insultante para la mayoría de un pueblo que ni les vota, ni comparte sus opiniones y que, como demuestra el 48,69 por ciento, está tan asqueados de los unos y los otros que deciden pasar y ahí se coman todos ellos sus cuitas. Tenerife es mucho más que una sola opción política, es más que miles de manifestantes racistas. ¿Nadie va a considerar que es un vecino antes que un rival? Si en la mentalidad del resto del archipiélago ha cuajado lo contrario no es por mérito de sus líderes, sino por demérito del resto de los partidos que han despreciado esta plaza con candidatos con el mismo punch que el pato Donald.

Te las podrás ver y desear para encontrar un alto cargo del PP o del PSC en las fiestas populares de los barrios o en los humeantes y olorosos ventorrillos de las asociaciones de vecinos, allí donde los nacionalistas se atiborran de vino, chuletas y, lo más importante, de votos. Con ese desprecio permanente al vecino de a pie han hecho fuerte a un monstruo que apoya la minoría de la población, porque el resto castiga con su abstención a quien no se toma en serio el trabajo de pensar que otras islas son posibles.

Información de: Canarias7, 9-12-2006

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