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La Voz de Gran Canaria

Pasión por la apicultura en la Cumbre

Pasión por la apicultura en la Cumbre

Tiene 400 colmenas repartidas entre Valsequillo, Las Lagunetas, Ayacata y Tejeda que le dan entre 2.000 y 3.000 kilos de miel al año. Con ellos hace vino de miel, entre otros productos, y manda a que le hagan cosméticos. Es José Juan Ojeda, el mielero de Las Rozas.
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Esta temporada, debido al frío y las lluvias, las abejas del mielero de Las Rozas no van a hacer su mejor campaña. Se le han muerto muchas y «los días de niebla y frío no trabajan», comenta de sus obreras en la tienda que tiene en la salida del casco de San Mateo hacia Tejeda, donde vende miel de varias clases, hidromiel, cera, propóleos, polen, jalea real y todo tipo de cacharros de la apicultura, su gran pasión. En todo caso, el curso de sus abejas negras se salva o no en primavera. «Igual se recuperan con la floración», dice la voz de la experiencia.

Nacido y criado en San Mateo, José Juan Ojeda Ortiz se marchó a los 20 años a Las Rozas y allí aprendió a hacer vino de miel, a cuidar colmenas y a domar enjambres naturales, entre otras habilidades de este empresario rural. A principios de este siglo creó una pequeña industria que se somete a todos los análisis sanitarios necesarios para comercializar sus productos con garantía de calidad y ahora mismo, presume a sus 56 primaveras, es el único apicultor grancanario que fabrica hidromiel con registro sanitario.

Fruto de su espíritu emprendedor, José Juan tramita un expediente para lograr que la miel de eucalipto que le dan las colmenas que tiene por Las Lagunetas obtenga denominación de origen como tal, lo que sentaría precedente en Canarias. «Te sacan melaza de la flor y el polen y a las abejas les gusta cantidad. Si comen de la del eucalipto, que sale de mayo a agosto o septiembre, no tocan la flor del romero», explica mientras enseña un frasco con un contenido más oscuro que el de otras mieles. «Es más negra y tiene las propiedades del árbol», agrega.

La mielería de José Juan Ojeda es sometida cada tres meses a controles sanitarios por parte de los veterinarios del Gobierno regional, quienes, entre otras cosas, analizan la graduación alcohólica que adquiere el vino de miel que produce en la tienda que tiene en el casco urbano de San Mateo.

Un licor de sabor afrutado y ácido

n El mielero de Las Rozas produce vino de miel en la tienda que tiene en la salida del casco de San Mateo hacia Tejeda. Allí lleva a cabo el proceso de fermentación de los opérculos y la miel, luego el del envejecimiento del líquido resultante en barricas de roble de varios tamaños y la posterior purificación y embotellado del hidromiel, un licor que finalmente resulta afrutado (manzana, pera,...) y un poco ácido, según explica José Juan. De otra de sus especialidades, en este caso los própoleos, le llegan pedidos desde Inglaterra y Barcelona, cuenta. Y es que, según señala, el antibiótico natural que las abejas usan para sellar por dentro sus celdas se ha usado desde que el mundo es mundo para barnizar a los embalsamados y también para mejorar la afinación de instrumentos con caja de resonancia. En cuanto a los cosméticos -cremas para las manos, fijadores solares,....- el mielero de Las Rozas envía cada año parte de su producción a una cooperativa apícola de la Península, ubicada en Guadalajara, para que le fabriquen los suyos con la materia prima que manda.

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