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La Voz de Gran Canaria

La lógica de las comisiones

La lógica de las comisiones

ÁNGEL TRISTÁN PIMIENTA

La oposición en el Cabildo de Gran Canaria hace bien en pedir la creación de una comisión de investigación sobre la trama eólica. Hay ocasiones, como aconsejaban los ´alzados´ del mayo francés, en que hay que pedir lo imposible. A ver si cuela, y para suscitar el debate, porque lo importante en política es salir en los periódicos y en los informativos. Pero, a su vez, el gobierno insular ha hecho lo correcto, en buena lógica, al negarse a secundar la propuesta porque, en este caso, lo que abunda puede que no dañe pero sí molesta, entorpece y desvirtúa los asuntos objeto de averiguación.

En primer lugar, el fondo de la cuestión: la llamada policialmente ´operación Eolo´, o trama eólica, fue organizada desde un departamento de la Consejería autonómica de Industria, por un director general, que contó con el apoyo de otros miembros de la administración regional. Esa fue la razón por la cual el Parlamento aprobó por unanimidad la creación de una comisión ´ad hoc´ que tuviera la característica de ser ´amplia´ o abierta, es decir, que pudieran ser llamados miembros de otras instituciones. Por lo tanto, las hijuelas que tengan relación con ayuntamientos o cabildos -no hay que olvidar que el concurso que se quiso amañar fue de ámbito regional- tienen cabida en el programa investigador de la Cámara. Lo que no tiene sentido es que el Cabildo grancanario cree su propia comisión, porque en el momento procesal de las imputaciones el artífice de la trama estuviera empleado por el PP en la Corporación o porque desde Bravo Murillo se modificaran las estrategias de su parte contratante en Megaturbinas. Tampoco sería procedente que el Ayuntamiento de Agüimes decidiera hacer lo propio porque los molinos gigantes más provechosos estarían situados en el muelle y polígono de Arinaga.

Este episodio tiene ya dos frentes abiertos. El primero es el judicial, que camina a buen ritmo, y que ha permitido desvelar gran parte de lo suc edido, de lo que en su día serán ´hechos probados´ sobre los que recaiga sentencia. El segundo es el parlamentario, con debates plenarios ya realizados, aparte de los que la actualidad demande en el futuro, y con una comisión de investigación en marcha que, según los distintos partidos, irá al fondo del asunto. En palabras del presidente del Partido Popular, José Manuel Soria, no habrá medias tintas sino que se colaborará al máximo para hallar la verdad y establecer responsabilidades. Entre otras razones de peso, porque el PP de Canarias ha escarmentado en PP´s ajenos y sabe que acudir a las elecciones decisivas del 2007 con agujeros negros en su gestión son méritos indiscutibles para ganar una travesía por el desierto.

Sí podría tener cierto sentido, en cambio, que Nueva Canarias, heredera directa del grupo insular de CC, planteara una revisión del paso de Toñi Torres por la Casa Palacio, que recuperara las denuncias formuladas por el portavoz socialista Blas Trujillo, que tuvo una espléndida intervención plenaria, y la cerrada defensa de la acusada que hicieron sus entonces socios de la mayoría presidida por María Eugenia Márquez, como Carmelo Ramírez, a la sazón vicepresidente. Desde que la hoy imputada concejala teldense preguntó al equipo directivo del Instituto Sociosanitario que "dónde se compran la carne y las papitas para los viejos, que de eso me voy a encargar yo", no faltaba semana en la que no se produjera alguna noticia al respecto de las compras, por inservibles, ociosas o caras.

Esto, a su vez, plantea otro problema típico en las Islas, donde la aritmética (¿ o la geometría? electoral) han facilitado multitud de variaciones, combinaciones y permutaciones de la táctica de alianzas. Y es que en demasiadas ocasiones el grupo dominante se cierra ante las críticas, que ven como un ataque desde el exterior que puede poner en peligro el disfrute del poder. Como se ha demostrado nuevamente, en aquella ocasión no prevaleció la defensa del interés general, ni siquiera el reconocimiento de la realidad concreta del momento concreto, sino el gremialismo, la autodefensa basada únicamente en la defensa ciega de la posición.

Sería deseable que en este proceso regenerativo, buscado o casual, junto a la crítica figurara la autocrítica. La sinceridad y la transparencia son claves para que el ciudadano corriente, el elector, comprenda que ni en política ni en el parchís todos los políticos son iguales. Gracias a Dios.

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