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La Voz de Gran Canaria

En vela

En vela FRANCISCO J. CHAVANEL

El presidente regional del Partido Popular, y presidente del Cabildo de Gran Canaria, está “en vela”. Dice que velará por “el correcto funcionamiento de las instituciones”, que “velará por la autonomía de las organizaciones empresariales”, que “velará por las injerencias de Zapatero” y del poder de ATI sobre Gran Canaria. Este hombre insomne viene de vuelta, como casi todos, de las vacaciones. Las suyas, especiales, y a todo tren, en Anfi del Mar, donde le cuidó con desenfadado cariño el empresario Björn Lyng, y su valido, Manuel Fernández, alto dirigente del Partido Popular.

Es normal que un tipo así, con un pasado reciente plagado de decisiones erróneas, desalojo de varias instituciones por la vía rápida, derrotas supremas ante una ciudadanía atónita que le vio patinar más de la cuenta, declaraciones histéricas a la búsqueda de micrófonos inexistentes, enemigos inexistentes, situaciones que sólo existen en su imaginación, precise de unas vacaciones a cuerpo de rey si a cambio retorna transformado, semejante a aquel que fue hace diez años, cuando lo tildamos de “gran esperanza blanca” y nos dejó con las vergüenzas en el aire.

Al PP de Soria se le caen a menudo los papeles, y a veces los fajos con billetes de cincuenta euros, como para que se no tomen medidas reparadoras y urgentes. Por eso yo soy de los que le quitan importancia a su viaje a Salzburgo en el avión privado de Lyng y su última escala en Noruega, donde se dispuso a calmar su airada alma practicando la pesca del salmón. He aquí un ser acorralado, desconocido hasta para sí mismo, dolorido por el cansancio y la sensación de fracaso: ¿acaso no merece nuestra piedad? Un psicólogo afirmaría que huyó, se evadió, evitó estar aquí el día que Zapatero visitó su isla. Hubiese sido insoportable aguar su papel de prima donna, presenciar cómo el estrellato cegador del presidente del Gobierno nacional le robaba el protagonismo, lo convertía en un simple outsidere los suyos. ¿Se puede ser obsequioso, diplomático, hospitalario, con aquel al que se odia, el que divide España, la desguaza, el que “engaña” a Adán Martín con sus propuestas sanitarias? No. Lo mejor era dar la impresión, incluso, de maleducado. Eso gustaría en Madrid, le gustaría a Aznar, a Acebes, a Zaplana, los tres mastines que adora.

Antes de las vacaciones hubo quien pensó que el Soria de la temporada 05/06 se parecería en poco al desastre que fue desde que se inició la presente legislatura. Hay que temerse que serán escasos los cambios. Las compañías siguen siendo las mismas. Cortas en lo que concierne a su círculo interno, moviendo nerviosamente el fondo de reptiles con los medios de comunicación que ya no creen en él. El tono: el mismo. Escribe homilías absurdas, propias de aprovechados, dirigida a un público… de otras autonomías. Ahora es tan anticatalanista como cualquier hooligan el Real Madrid, tan antivasquista y tan antitodo como si atravesara por una etapa de cruda depresión en la que sólo ve caos y apocalipsis. Ya no le agrada el Estatuto de Autonomía; asegura que lo único importante es la reforma electoral siempre y cuando esa reforma contemple un aumento de parlamentarios para las dos islas mayores. No obstante, sabiendo como sabe, que el acuerdo con CC es imposible, nada hace para acercarse al socialismo, salvo acusarle de balcanizar España y llevarlo a la quiebra.

Cuando avisa de que “velará por la autonomía de las organizaciones empresariales” está afirmando que no dudará en utilizar a los pobres empresarios a su antojo en su brega despechada contra Adán Martín. Como ahí yace una herida de las que duelen, por eso se trajo al Pino al presidente del Cabildo tinerfeño, Ricardo Melchior, de pésimas relaciones con Martín como todo el mundo conoce, con el objeto de fastidiarle el paseo, el día festivo, su integración en Gran Canaria. De modo que el Soria que vuelve de las vacaciones viene sucio, gamberrillo, tramposo, con el orgullo cojitranco, y las humedades en las narices: con franqueza, no es de fiar.

Y si ya, en plena duermevela, reclama la gestión de puertos y aeropuertos para cabildos y ayuntamientos con el objeto no confeso de rehabilitar el istmo perdido y hallado en el templo, es que viene en plan pejiguera, pesadito y con nulo aprendizaje de por medio. Entre muchos hemos hecho un tonto de un aplicado estudiante de laboratorio. Casi carece de remedio.
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