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La Voz de Gran Canaria

La biblioteca

La biblioteca JESÚS G. DUMPIÉRREZ

Hay quienes sostienen que fue al conocerse los terribles daños dejados por la segunda guerra mundial, en la que la desinformación y las mentiras tuvieron un papel tan preponderante, que en todo el mundo, y en cuanto a la toma de decisiones políticas, se comprendió la importancia de las bibliotecas como instrumentos progresivos en un sistema democrático.

La biblioteca pública es una muestra de la fe de la democracia en la educación para todos y en todas las edades, así como en la aptitud de todos los ciudadanos para reconocer los progresos de la humanidad en el campo del saber y de la cultura. Es el principal medio de dar a todo el mundo libre acceso a la suma de los pensamientos e ideas del hombre y a las creaciones de su imaginación, convirtiéndose de esta manera la biblioteca en un centro cultural donde se reúnen los ciudadanos que tienen intereses semejantes, al mismo tiempo que es uno de los principales instrumentos para la mejora de la formación y la convivencia ciudadana.

Las Palmas de Gran Canaria iba a contar con una biblioteca pública en el edificio Woermann con amplias y modernas instalaciones y los últimos adelantos informáticos, que parece que ahora no se va a realizar según cuentan los medios de comunicación, pues el cultural ayuntamiento capitalino quiere dar un mejor uso a ese local -¿puede haber mejor uso para un local público que una biblioteca?– cambiándolo por terrenos, por dinero o por vaya usted a saber. Si lo pueden hacer, allá ellos con su concepto de cultura, pero lo preocupante es que no hayan designado al mismo tiempo un lugar para reubicar la biblioteca prevista en aquella zona.

Se habla, para hablar de la biblioteca que no llegó a existir, de convenios, permutas, operaciones inmobiliarias, cambios, subastas, edificio emblemático, dúplex, adjudicatarios, plusvalías, calificación, especulación, cambalaches, más cemento, etc. Y el grupo de gobierno municipal emite un comunicado para justificar su acción de no instalar la biblioteca en el edificio emblemático a cambio de poder realizar una urbanización de lujo, en la que seguramente en cada salón habrá un mueble de madera noble lleno de libros sin estrenar y forrados con el papel celofán porque el color del lomo está a juego con los sillones. Ésa es su penosa justificación, pero yo creo que la justificación para no hacer la biblioteca tiene un trasfondo más de tipo político-psicológico que especulativo, que ya es decir, y a ello se refería el presidente americano Roosevelt cuando, hablando precisamente de la importancia de las bibliotecas públicas, decía: “Las personas bien informadas hacen mejores elecciones. Esto vale tanto para las cuestiones prácticas como para las políticas...”.

Confiemos en que los ciudadanos de Las Palmas de Gran Canaria, a pesar de no poder contar con esta biblioteca prometida, estén bien y mejor informados dentro de dos años para que así hagan la mejor elección, práctica y política.
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