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La Voz de Gran Canaria

La ultraperiferia como condena : Las empresas canarias se enfrentan a un mercado local reducido y a mayores dificultades que las del continente.

La ultraperiferia como condena : Las empresas canarias se enfrentan a un mercado local reducido y a mayores dificultades que las del continente.

Salvador Lachica


Hace 11 años, la Fundación Tomillo realizó un estudio sobre la ultraperiferia que concluía con una alarmante conclusión: “los costes de ultraperiferia están impidiendo en alguna medida desarrollar nuevas actividades e impulsar la expansión empresarial”.

Las altas tasas de paro, la escasa actividad económica ajena al ladrillo y al ‘sol y playa’ y los alarmantes índices de pobreza parecen haber dado la razón a los redactores de aquel estudio elaborado en 2002, en plena bonanza económica de la etapa que el presidente Paulino Rivero ha llamado la ‘Década Prodigiosa’. Un trabajo que, además, subrayaba que “la magnitud de los costes de ultraperiferia en la industria” era el factor determinante del “escaso desarrollo de la misma”.

“El resultado de los costes infinitos es una reducción permanente en la capacidad de crecimiento potencial de la economía canaria”, alertaba el Centro de Estudios Económicos de la Fundación Tomillo en los albores del milenio, mucho antes de que la crisis explosionara y confirmara con hechos la realidad del razonamiento.

Un impacto que, según quienes elaboraron ese estudio, es mayor “en las empresas industriales (frente a las de servicio) y en las microempresas (frente a las de 10 o más trabajadores)”.

Una situación a todas luces alarmante, pues el sobrecoste de la insularidad alejada, que en parte se ha intentado paliar, aunque al parecer sin éxito, con los fondos europeos y la financiación estatal, es el freno de la posible expansión económica de Canarias.

Por ello, quizás, el Gobierno regional ha pedido una actualización de los datos, que ya eran malos en 2002 pero que no mejoraron en 2008 cuando la crisis estaba apenas empezando y un nuevo ‘Informe Tomillo’ volvió a incidir en que la insularidad impide el desarrollo del Archipiélago.

El "sobrepeso" de las mercancías

Así, y partiendo de los volúmenes de tráficos de mercancías y las tarifas tipo el sobrecoste del transporte de mercancías en Canarias se estimó en 2.923 millones de euros en 2008, de los cuales el 91,2% se asoció al transporte marítimo de los productos y el 8,8% restante al aéreo.

 La mayor parte de este sobrecoste recayó sobre el comercio (64,5%) y la industria (25,1%). Por otro lado, prácticamente el 80% del sobrecoste es soportado por las empresas con sede en islas capitalinas ya que, “pese a soportar unas tarifas más bajas, son más numerosas y mueven un mayor volumen de mercancías”.

 Por tamaños empresariales, las empresas de 10 a 249 trabajadores soportan el 63,1% del sobrecoste, las de 1 a 9 el 29,5% y las de más de 250 el 7,4% restante.

Viajes de negocios

Pero las penurias no acaban aquí, pues al encarecimiento del tráfico de mercancías hay que sumar los viajes que realizan las empresas fuera de su isla como consecuencia de su actividad económica, lo que acarrea más sobrecoste.

Así, el número total de viajes como consecuencia de la actividad que realizaron las empresas canarias en 2008 con destino fuera de su isla sede ascendió a 418.032, de los cuales la mayor parte los hicieron empresas de los sectores comercio y otros servicios (un 25,3% y un 35,8% respectivamente), con entre 1 y 9 trabajadores (un 55,9%) y con sede en las islas capitalinas (un 77,8%).

La mayor parte de los viajes consecuencia de la actividad que realizaron las empresas fuera de su isla sede, un 70%, tuvieron como destino otra isla del archipiélago, frente a sólo el 30% que se dirigieron al continente. Además, el 86% de los viajes al continente fueron realizados por empresas de las islas capitalinas mientras que el 81% de los realizados por empresas de islas capitalinas fueron interinsulares.

Centrando la atención en los viajes interinsulares, en 2008 18.975 empresas, un 26,5% del total, hicieron viajes a otras islas como consecuencia de su actividad, cifra que representa el 73,1% del total de empresas con viajes de negocios.

Por islas, y según el ‘Informe Tomillo’, es más habitual realizar viajes de negocios a otras islas en las empresas ubicadas en islas no capitalinas que en las de las islas capitalinas: en 2008 los realizó un 44% de las primeras frente al 22,6% de las segundas.

Pero, por si esos sobrecostes no son suficientes para desequilibrar un balance contable, hay que añadir que más de la mitad de los viajes consecuencia de la actividad entre islas tienen una duración superior a un día, con necesidad de pernoctar en el destino. Es decir, suman y siguen los gastos.

156.667 días de trabajo perdidos

Un ejemplo: un 58% de las empresas que realizaron viajes de negocios a otras islas en 2008 (10.925 de 18.975) considera que “la duración media de sus viajes se habría reducido de no existir fragmentación insular”.

Esta proporción se maximiza entre las empresas de los sectores industria y comercio que realizaron viajes de negocios interinsulares: el 81% y el 72% de ellas, respectivamente, considera que sus viajes habrían sido más cortos sin fragmentación insular.

Teniendo en cuenta los viajes interinsulares realizados por las empresas canarias en 2008, su duración media y en cuánto se reduciría si no existiese fragmentación insular, el informe estima “que se perdieron 156.667 días de trabajo en el año objeto de estudio por la sobreduración de los viajes interinsulares a consecuencia de la ultraperiferia”.

Pero aún es peor: “más de la mitad de esos días se perdieron en empresas de los sectores comercio y construcción”, que son dos pilares fundamentales para la actividad económica.

Negociar al continente

Pese a esos datos, como sucede con la ‘Ley de Murphy’, todo puede tender a empeorar, y es que la gran lejanía de Canarias respecto a la Península y el resto de la Unión Europea “tiene un impacto muy superior en la duración media de los viajes de negocios a estos destinos que el que genera la fragmentación del territorio canario y la doble insularidad en los viajes interinsulares”.

Así lo refleja el porcentaje de empresas con viajes de negocios al continente que considera que la duración media de sus viajes es mayor que para sus homólogas continentales: un 75% del total, frente al 58% de las empresas con viajes interinsulares que afirman que la duración de sus viajes se reduciría si no hubiese fragmentación insular.

Las empresas del sector comercio, que hacen la mayor parte de los viajes de negocios al continente, y las turísticas, que realizan los viajes más largos, “son las que más perciben el impacto de la gran lejanía de las islas en la duración de sus viajes”.

En 2008 se perdieron 156.667 días de trabajo “por la sobreduración de los viajes interinsulares".
Entre las empresas canarias que sostienen que la duración media de sus viajes de negocios a la Península y el resto de la UE es mayor que para las empresas continentales, un 58% considera que sus viajes se reducirían en aproximadamente un día si estuviesen ubicadas en el continente, un 28% opina que durarían dos días menos y el 14% restante estima una reducción superior a los dos días en la duración de sus viajes.

Las empresas del sector transporte, que realizan los viajes de mayor duración, son las que estiman una mayor reducción en la duración de sus viajes: un 46% de ellas opina que la reducción sería de 3 o más días. Por tanto, el estudio estima que en 2008 “se perdieron un total de 142.664 días de trabajo por la sobre duración de estos viajes a consecuencia de la ultraperiferia”.

250 millones de euros perdidos

¿Traducido en euros?, pues el sobrecoste de desplazamiento total soportado por las empresas canarias en 2008 “se estima en 86,5 millones de euros”, de los cuales un 72,1% lo soportan empresas de las islas capitalinas, puesto que son las que realizan la mayor parte de los viajes aunque las tarifas tipo sean menores que en las islas no capitalinas.

 Pero hay que añadir más. El total de días perdidos en los viajes consecuencia de la actividad, tanto interinsulares como con destino continental, “se han estimado en 299.330 para el año 2008, los cuales conllevan un sobrecoste de tiempo de más de 121 millones de euros”.

Las empresas del sector comercio son las que más perciben el impacto de la gran lejanía de las islas en la duración de sus viajes.
Más del 40% de este sobrecoste lo soportan las empresas del sector comercio, en las que el número de días perdidos estimado es muy superior que para el resto de los sectores de actividad. Los sectores transporte y turismo, a pesar de que registran los viajes de mayor duración, son los que soportan un sobrecoste de tiempo menor (un 2% y un 8% del total, respectivamente).

Por último, el sobrecoste de manutención que se deriva de los días perdidos por las empresas canarias en los viajes interinsulares y al continente a consecuencia de la ultraperiferia se estima en 41,4 millones de euros.

Un 38% de este sobrecoste lo soportan las empresas del sector comercio, un 19% las de otros servicios, un 15% las de la construcción, un 13% las de turismo, un 10% las de industria y un 5% las de transporte.

En resumen. Sumando los sobrecostes de desplazamiento, tiempo y manutención se obtiene que el sobrecoste total por viajes de negocio asciende a 249,2 millones de euros.

Su componente más representativo es el sobrecoste de tiempo, que supone el 49% del total, seguido por el de desplazamiento (35%) y, en último lugar, el de manutención (17%).

Stocks diferenciales y múltiples almacenes

Pero si toda esta pérdida de tiempo y dinero por ser ultraperiféricos insulares no fuera suficiente, un tercer componente del sobrecoste que soportan las empresas canarias es el asociado a los stocks diferenciales que deben almacenar como consecuencia de la fragmentación insular, el tamaño reducido de Canarias y la gran lejanía respecto a la Península y el resto de la UE.

El sobrecoste total del stock diferencial, resultante de la agregación del sobrecoste de almacenamiento y el financiero, ascendió en el año 2008 a 568,7 millones de euros.

Pero como dice el refrán, “al perro flaco todo son pulgas”, por lo que hay que sumar también el el gasto al que están obligadas las empresas por tener varios  almacenes, que no serían necesarios si las islas estuvieran conectadas por medios de transporte terrestre.

Del producto del número de empresas con instalaciones múltiples a causa de la ultraperiferia por el coste medio de mantenimiento de las mismas se obtiene un sobrecoste de instalaciones múltiples de más de 237 millones de euros para el año 2008.

A pesar de que la construcción es el sector en el que un mayor número de empresas tiene instalaciones múltiples por la ultraperiferia, el coste de mantenimiento de las mismas es más elevado en el comercio y la industria, lo que hace que estos dos sectores concentren la mayor parte del sobrecoste: un 63,1% y un 24% del total respectivamente.

Luces de alarma

Teniendo en cuenta los componentes del sobrecoste entre 1999 (Informe publicado en 2002) y 2008 (publicado en 2010) “se observa un aumento del sobrecoste evaluable de la ultraperiferia en este periodo, pasando de representar el 12,1% del PIB canario en 1999 al 13,8% en 2008”.

Si la tendencia se mantiene, las luces de alarma deben ser encendidas, pues el sobrecoste de la insularidad periférica puedo suponer en 2017 alrededor del 15,5% del PIB del Archipiélago. Un ‘agujero’ que ninguna economía puede soportar si quiere emprender el vuelo.

Capacidad productiva ociosa

Por su situación ultraperiférica, las empresas canarias se enfrentan a un mercado local reducido y a dificultades para acceder a mercados externos, lo que les impide aprovechar las ventajas de las economías de escala. El sobrecoste de capacidad productiva ociosa trata de medir esta desventaja.

Según la Encuesta a Empresas Canarias, el 17% de las empresas que operan en Canarias tuvieron capacidad productiva ociosa en el periodo 2004-2008, un total de 10.343 empresas. De ellas, el 35% eran empresas del sector de la construcción, el 34% de otros servicios y el 20% del comercio.

Según el ‘Informe Tomillo’, “el 66% de las empresas canarias con capacidad productiva ociosa la tienen a causa de la ultraperiferia”. En términos absolutos, “se trata de 6.855 empresas, un 11% del sector empresarial canario”.

La mayor parte de ellas operan en los sectores de la construcción (2.671), otros servicios (1.920) y el comercio (1.429); tienen entre 1 y 9 trabajadores (5.555) y están ubicadas en las islas capitalinas (5.747).

Teniendo en cuenta los datos y la proporción de su capacidad productiva que las empresas canarias no pueden rentabilizar a causa de los condicionantes de la ultraperiferia, se estima que el sobrecoste de capacidad productiva ociosa es de 906,3 millones de euros.

Agua a precio de oro

El consumo de agua en Canarias está sujeto a unas tarifas más altas que en la España continental. Además, la potabilización del agua en las islas es más costosa. Según el ‘Informe Tomillo’, el sobrecoste de agua calculado es el resultado de la agregación de estos dos componentes “y asciende, en conjunto, a 77,3 millones de euros”.

Prácticamente la mitad de este sobrecoste recae en el sector turismo (un 47%), ya que son las empresas que realizan esta actividad las que más agua consumen. A continuación se sitúan las empresas de otros servicios, sobre las que recae el 20% del sobrecoste, las de la construcción, que soportan un 12% del mismo, y las del comercio, a las que corresponde el 11% del total.

Energía

Teniendo en cuenta las diferencias tarifarias respecto a la Prenínsula y el mayor coste de producción eléctrica, el sobrecoste de energía que soportan las empresas canarias se estima en 804 millones de euros para el año 2008.

Más de la mitad de este sobrecoste se concentra en las empresas de la industria y el turismo, un 28% y un 23% del total respectivamente. También tiene una gran incidencia en el sector otros servicios y en el comercio, que soportan un 20% y un 19% del sobrecoste total, de forma respectiva. Por su parte, sobre las empresas de la construcción recae el 8% del sobrecoste y sobre las del transporte el 2% restante.

Por regla general, el consumo energético, y por tanto el sobrecoste de energía, es mayor en las empresas cuanto mayor es su tamaño. No obstante, dado que el número de empresas canarias con 250 o más trabajadores es muy reducido en comparación con las de menor tamaño, éstas solo soportan el 26% del sobrecoste energético total frente al 54% que recae sobre las de 10 a 249 trabajadores y el 20% que soportan las de 1 a 9 trabajadores.

CanariasAhora, 12-10-2013

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