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La Voz de Gran Canaria

Segura no tiene la palma

Segura no tiene la palma

J.Darriba

La ciudad ha perdido en el último mes una quincena de palmeras. Eso supone una media de una palma muerta cada dos días. Se trata de un ritmo bastante elevado ya que en dos años, según los datos del Ayuntamiento, apenas se talaron 30 ejemplares. Los expertos piden un mejor trato a las plantas.

La ciudad de Las Palmas de Gran Canaria tiene casi 23.000 palmeras, de las que alrededor de 10.000 son canarias. Su importancia no sólo reside en su valor genético sino también en el papel que juega como seña de identidad. No en vano es el símbolo vegetal de Canarias. Sin embargo, la atención que reciben no es la más adecuada. Y no es que esto lo diga un experto, un político o cualquier otro hijo de vecino. Quienes se están quejando del trato sufrido son las propias palmeras, cuyos desplomes son una señal de advertencia de que algo se está haciendo mal.

«Lo que se evidencia en los últimos años, es decir, lo que las palmeras nos están diciendo a través de sus gestos, como resulta evidente cuando cae de copa una de ellas, es que tenemos que tratarlas mejor, con mayor mimo y de forma individualizada», aseguran los expertos consultados en la asociación para la defensa de la palmera canaria Tajalague y en el colectivo ecologista Ben Magec.

«Las palmeras son más vulnerables a los patógenos en la medida en que no gocen de una adecuada calidad de vida y ello tiene más que ver con cómo las tratamos que con su propia resistencia natural a las enfermedades», prosiguen las mismas fuentes consultadas por este periódico.

Ni siquiera las revisiones -el Ayuntamiento asegura que se han revisado más de 2.000 plantas en los últimos meses- son ya una garantía: esta misma semana una palmera se cayó sobre dos coches en el barrio de San Roque y hacía menos de dos meses que había sido podada por operarios del Ayuntamiento.

Debilitadas

El ambiente salino, la contaminación atmosférica, el exceso de agua, las quemaduras o la asfixia radicular, entre otras causas, pueden provocar daños que debilitan el sistema inmunológico de la planta, lo que abre la puerta a las enfermedades.

«Las palmeras de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria, en general y por diversos motivos, entre otros las malas prácticas culturales y su inadecuada gestión, están especialmente expuestas», explica el portavoz de la federación de asociaciones ecologistas Ben Magec-Ecologistas en Acción, Antonio Hernández. Al menos cuatro tipos de insectos y tres hongos se esconden tras la muerte y caída de las palmeras, algunas centenarias como las que fueron tumbadas el pasado viernes en el parque Doramas.

Hernández es contundente al respecto:«Las plagas que afectan a la palmera canaria no están controladas». En su opinión, «hace falta mayor coordinación entre las administraciones», a las que les pide que «actúen con transparencia en lugar de con el oscurantismo que viene siendo habitual».

Información de: Canarias7.es, 12-08-2006

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