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La Voz de Gran Canaria

Xenofobia tinerfeña

Xenofobia tinerfeña

JOSÉ A. ALEMÁN

Los políticos han mostrado su peor cara en la sesión última del Parlamento celebrada bajo el síndrome de “invasión” y de “una suerte de colonización como nunca antes se vio”, según dijera ayer El Día. Atentan, pues, contra el hombre blanco los ilegales llegados en cayucos, que constituyen un peligro poblacional (Paulino Rivero dixit) con grave riesgo para nuestra identidad; cuando el problema real es que vienen (de paso para otra parte, ojo) en tal número que desbordan los medios para acogerlos con dignidad. Estas aprensiones son propias de pueblos chicos y mentes con arreglo al cuerpo y se agudizan en tratándose de negros.

Es cierto que no todos los diputados tienen esa visión xenófoba, pero, al igual que en el fútbol, lo que valen son los resultados; o sea, las resoluciones de la cámara que, en este caso, buscan satisfacer a los círculos de opinión primarios que encuentran su expresión mediática en el rotativo santacrucero.

En este punto, recordemos que el Parlamento no se reunió cuando las pateras sólo llegaban a Fuerteventura, Lanzarote y menos a Gran Canaria. Hubo entonces campaña y comentarios políticos en contra de acoger inmigrantes en Tenerife. Dijeron que no les concernía y que allá se las entendieran las islas orientales los mismos que ahora callan, cuando los inmigrantes recalan en Tenerife y son trasladados a centros de otras islas; como debe ser y sin que nadie proteste.

Traer a colación estas cosas lo consideran quienes están en la línea de defensa de ATI perverso ultragrancanarismo (¡lo que que hay que soportarle a esta gente!). Pero la verdad es tozuda y como no se le ha puesto coto, la xenofobia de connotaciones racistas se ha crecido y ya posee fuerza coercitiva sobre el Parlamento, como acabamos de ver. Hay una enfermedad social que se extenderá si no la atajan en lugar de utilizar el placebo del canarionismo malvado y apelar estúpidamente a no sé qué animadversión hacia lo tinerfeño. El que avisa no es traidor, sino avisador.

Vuelvo a El Día. Como botón de muestra, por citar el último, su editorial del sábado que tituló “Mauricio, el africano”. Comentaba el viaje a Mauritania del consejero de Hacienda, aliado de ATI, no para analizar la nueva pirueta del personaje sino para reprocharle que dijera a los mauritanos que Canarias es o está en África; lo que consideró ofensivo el editorialista. “Al declararnos africanos a todos los canarios”, escribe, “[Mauricio] se ha dejado llevar por una percepción que es más propia de su provincia, Las Palmas, donde mucha gente no considera a los berberiscos tan extraños étnicamente (explicaciones históricas no faltan), y no ha respetado los sentimientos de tinerfeños,...”.

El trasfondo racista no logra ofender porque el mestizaje forma parte de nosotros; pero ahí está la enfermedad que les dije.

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