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La Voz de Gran Canaria

Falta de medios sanitarios contra el cáncer en Gran Canaria

Falta de medios sanitarios contra el cáncer en Gran Canaria

J.G.C

El Servicio Canario de Salud parece mirar hacia otro lado cuando se trata de los contribuyentes de esta provincia afectados por este mal.

Como familiar de un afectado he entrado en el mundo de esta problemática quedando impresionado y emocionado por la profesionalidad, entrega, exquisito trato y humanidad de todo el personal sanitario de ambos Hospitales de Gran Canaria, pero también por la angustia y ansiedad en la que viven los enfermos y de su lucha diaria por superar la tristeza y el pesimismo que invade a un ser humano desde el momento en que recibe el diagnóstico fatal y debe enfrentarse al largo, doloroso e incierto futuro que pasa por el inevitable via crucis en que se convierte su día a día, agravado por los cruentos efectos que produce el tratamiento.

La falta de medios en Gran Canaria ante el incremento de afectados de este mal es preocupante. Su vida se convierte en una interminable secuencia de citas y esperas. Espera por toma de muestras, análisis, pruebas, cita del especialista, nuevas pruebas y análisis, espera por los resultados. Por fin, el temido diagnóstico, nueva espera para ingresar en el hospital para cirugía o lista de espera para quimio y/o radioterapia. Meses y meses hasta que por fin empieza el terrible protocolo del tratamiento con esperanza e incertidumbre sobre el resultado.

Y aquí llegamos a la penosa situación que desespera, no solo a los pacientes, sino también a los profesionales del servicio médico: la falta de equipos suficientes para garantizar el pronto tratamiento radiológico y su continuidad.

Mientras que para la provincia hermana de Santa Cruz de Tenerife parece adecuado disponer de cinco máquinas de radioterapia y dos más, aprobadas para ser instaladas este año, nuestra provincia, con mayor población enferma, cuenta con tres, instaladas en el Hospital Negrín, una de las cuales ha sobrepasado el periodo de vida útil, averiándose con frecuencia. Otra tiene también problemas de funcionamiento, por lo que solamente una se mantiene en servicio con las paradas necesarias para su mantenimiento, las cuales, lamentablemente, tienen lugar en horario laboral. La inseguridad afecta no solo a los pacientes, sino al personal sanitario que debe ampliar su horario de trabajo para minimizar las incidencias en el tratamiento.

Cada vez que una de estas máquinas queda fuera de servicio, los pacientes en lista de espera ven cómo se aleja la fecha de inicio de su tratamiento, (algunos por más de cuatro meses), cómo sus expectativas de supervivencia se diluyen en la espesa niebla de la incertidumbre y los que están siendo tratados, temen por la continuidad de su tratamiento. La ansiedad, el miedo, la frustración, el dolor de contemplar el paso de los días sintiendo cómo el monstruo devora su interior no parece conmover a nuestros políticos ni tampoco les induce a actuar ante los informes y reclamaciones que los profesionales sanitarios les dirigen sobre las carencias de medios y el creciente plazo de las listas de espera.

Buscando apoyos para intentar resolver la situación nos dirigimos a la Asociación contra el Cáncer, pero parece que no entra en sus fines reclamar ni los problemas entre paciente y administración. Hemos presentado unos impresos de reclamación contra la consejera de Sanidad en Atención al Paciente del Hospital Dr. Negrín. Para nuestra sorpresa, alguien nos informa de que hemos sido los únicos en hacerlo. ¿Servirá de algo?

Hoy me encuentro en este grupo de afectados, cualquier mejora no llegará a tiempo para nosotros, pero mañana puedes estarlo tú, o uno de los tuyos. ¿Puedes tú hacer algo hoy por ayudar, aunque sea en interés de los tuyos?.

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