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La Voz de Gran Canaria

Telde: cuando no hay leyes que valgan

Telde: cuando no hay leyes que valgan

ANTONIO JOSÉ FERNÁNDEZ

Con la que le está cayendo encima -y con una reacción que ya enotros escritos hemos tildado de "tardía"- a Francisco Validono le ha quedado más remedio que anunciar una retahíla de cambiosen el engranaje municipal para que dejen de señalarlo desde lejosmuchos conciudadanos que antes se acercaban dando saltos a estrecharlela mano a las puertas de un genuino bar de San Gregorio.

Las fugas y distorsiones que se hayan podido producir utilizandode comodín el dinero de los contribuyentes tendrán su pertinenteveredicto por parte del magistrado y por ello, insisto, tocaesperar. Pero de lo que no nos debemos de abstraer el resto delos mortales es de enjuiciar la validez de las mil y una propuestasque esta semana ha lanzado al aire el alcalde de Telde para demostrardos cosas: primero, que los dígitos de su cuenta corriente devienenúnica y exclusivamente de su nómina como presidente de la Corporación;y segundo, que él, como todos los demás, tiene también interésen controlar -lamentablemente, ya de cara al futuro- quéuso se le da al patrimonio municipal.

Pues bien, si a Valido se le ocurre que las mesas de Contratacióndeben ser "abiertas a todo el mundo y retransmitidas por la tele",se apunta la opción de crear en Internet una página web parainformar pulcramente sobre las adjudicaciones, transaccionesy compras de todo tipo -www.yasintorresniplanos.com, bien podríallamarse- y si por fin se le da cabida a la oposición en lassociedades municipales -para conseguir lo propio en las juntasde gobierno igual habrá que esperar otra trama- hay que buscarla manera de que estas promesas no se pierdan.

El ordenamiento jurídico actual no debe ser impedimento parano despojarnos de una de las muchas secuelas positivas de laoperación Faycán. Si hay leyes que impidan a día de hoy la asistenciapública a los órganos donde se toman decisiones con el dinerode los demás, ya estamos perdiendo el tiempo en no derogarlas.Porque el que quiera hacer tropelías puede hacerlas, pero porsu cuenta y riesgo y con su dinero. No con el recibo del impuestode circulación que me tocará pagar en abril. Eso si no me resistoy me veo en la obligación de pagar un recargo... de hasta el20 %.

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