Grisaleña (CCE) afirma que las acusaciones de Rivero generan la sensación de que Canarias es "un país del Tercer Mundo". Ante las amenazas del lider de CC-ATI, la CCE opta por el silencio institucional

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"En el siglo XXI, y con una democracia asentada, no es normal que llegue un político insultando y creando dudas sobre los empresarios", dijo Grisaleña, que opinó que los ataques de Rivero "demuestran que no tienen la conciencia tranquila" y que ante las críticas recibidas optan por ofender a toda la clase empresarial.
Para el representante de las pequeñas y medianas empresas en el seno de la patronal de Las Palmas, "este es un momento crucial para decirle a los políticos que se dediquen a gestionar la política y que dejen tranquilos a los empresarios". A la vez, Grisaleña hizo un ejercicio de autocrítica al admitir que "la culpa también ha sido nuestra en el pasado", por permitir en ocasiones demasiada cercanía entre políticos y empresarios. Por ello, Grisaleña dijo que ha llegado el momento para que los empresarios "aprovechemos la situación para que nos unamos más y dejemos claro donde estamos nosotros y donde están los políticos".
Grisaleña asistió a una reunión que celebró la ejecutiva de la Confederación Canaria de Empresarios y en la que se valoraron las declaraciones de Rivero. Fuentes de la CCE afirmaron que la organización no hará ningún pronunciamiento sobre las declaraciones del dirigente nacionalista.
A título personal, Grisaleña ironizó con que "debemos tener razón" desde la patronal al denunciar que ha habido desequilibrios cuando lo que estas acusaciones han suscitado han sido "ataques y palabras ofensivas". "De lo contrario, lo normal es que se hubiesen sentado con nosotros a contrastar las cifras".
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