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La Voz de Gran Canaria

La Marquesa de Arucas levanta el telón

La Marquesa de Arucas levanta el telón

La Asociación Salsipuedes realiza un ensayo general de la historia de esta familia nobiliaria en el Jardín tropical de Las Hespérides, en el municipio grancanario de Arucas.

Javier Bolaños

La música de arpa suena de fondo. La entonces Marquesa de Arucas María del Carmen Fernández del Campo y Madán hace su aparición, preocupada y abanicándose. Se le acerca una asistente con un telegrama en una bandeja de plata con un abrecartas. En esa misiva se le informa del nacimiento de su nieto Juan José Benítez de Lugo y Massieu. Con esta escena comienza la obra de teatro que rescata la historia de una de las familias de mayor abolengo de Gran Canaria, a pesar del enorme desconocimiento en el que ha vivido en estas décadas. La Asociación Cultural Salsipuedes pondrá en escena este fin de semana la historia del Marquesado, tomando como punto de arranque ese año 1951, para repasar luego su vida, su legado y, sobre todo, la maternal relación con sus muchos trabajadores. El grupo vivió anoche un ensayo general con los cerca de 50 actores en los monumentales Jardines, únicos en el mundo, con un cuidado vestuario, con prendas y hasta vehículos originales de la época, y algunos secretos de familia.

Arucas tuvo dos grandes familias a comienzos del pasado siglo, que rivalizaban entre sí por alcanzar una mayor notoriedad pública. Por un lado, los Gourié. Y, por otro, el Marquesado. Sus aportaciones como mecenas a la vida social, económica y cultural son innumerables. Sin embargo, ésta última quedó relegada no se sabe muy bien por qué razón. El resultado es que su legado apenas ha quedado grabado hasta ahora para la historia, reviviendo solo de los testimonios orales.

La Asociación Salsipuedes ha querido rescatar su vida y obras en una obra de teatro, en donde se cuenta durante dos horas parte de su historia, pero también se detiene en los diferentes grupos de trabajadores y en cada una de sus aportaciones a la sociedad. Y, todo ello, en un escenario único y natural. El palacete de fondo y el gran jardín de Las Hespérides, considerado el botánico privado más importante del mundo, con especies únicas que la familia fue trayendo en sus muchos viajes por los distintos continentes.

"De su vida se sabe muy poco. Tal vez porque fue el momento de los Gourié, y la misma familia se encerró en sí misma. Incluso ahora muchas personas siguen temiendo contarnos su historia, entre ellos familiares de los propios actores, que evitaban hablar de la época". El director Gilberto Moreno reconoce que la historia ha llevado un gran trabajo de fondo, que han podido montar en gran parte por los relatos orales, más que por la bibliografía, que es mínima.

Pero, también, admite, por un posible pudor, porque muchos empleados evitaban hablar de las penurias de la época, de que recibían de sus patrones comida y hasta alojamiento para los que vivían lejos de las fincas y del resto de sus propiedades. A pesar de todo, su reto será rehabilitar en toda su amplitud la figura del Marquesado.

"Cuando les dijimos lo que queríamos hacer se sintieron muy emocionados, y nos han dado todas las facilidades posibles", resalta el director. Y de ellos han conseguido gorros de la primera Marquesa, maletas y otras muchas prendas originales de la familia, que aparecen en esta obra teatral.

Historias de grandes obras

La narración se divide en dos partes. Por un lado, un recorrido por el Jardín Tropical Las Hespérides, toda una joya botánica de la que hay muy pocos ejemplos comparables en manos privadas en el mundo y hasta públicos. Este refugio de la naturaleza fue creado por el primer Marqués de Arucas, y servirá para ambientar ese periodo de la vida familiar.

En este marco se narrarán diez pequeñas historias en la que dos actores contarán hechos como la visita del jesuita Francisco Villén, que encontró apoyo económico para fundar Radio Ecca; la gestación del colegio La Salle; la Heredad de Aguas de Arucas y Firgas; el respaldo para la construcción de la iglesia de Arucas; los feligreses; los orígenes de los Jardines; la monja mutilada y los descendientes de la familia.

Y, posteriormente, una segunda parte en el interior de la carpa que arranca en el año 1951, que ya es más teatral, donde se recrea la convivencia entre la familia y los trabajadores, y repasa la historia de los nobles. Y en ella coinciden tres generaciones que conformaban la abuela, la madre y la actual Marquesa, María del Rosario Benítez de Lugo Massieu, además de la mujer del primer marqués y su esposo.

Se da la circunstancia de que uno de los actores trabajó de pequeño a las órdenes de la primera Marquesa. Se trata de Domingo Rodríguez, que hace las veces del listero Andresito, que era algo así como un jefe de personal que controlaba a diario la asistencia de los trabajadores. En aquella época había contratados 102 jornaleros y 61 mujeres, aunque en alguna época la nómina llegaba hasta los 300 empleados para atender las muchas fincas agrícolas y el resto de propiedades privadas.

En su caso, fue contratado cuando tenía apenas 14 años, y se encargaba de realizar algunos pequeños trabajos, sobre todo de peón, aunque también cargaban estiércol con una carretilla.

Domingo recuerda alguna anécdota curiosa de esa etapa real que se sitúa en torno al año 1963. Según relata, en una ocasión la señora les pilló subidos a un árbol comiendo naranjas, y le llamó la atención al capataz. Y también tiene grabada la llegada el primer tractor, que dejó admirados a todos sus empleados.

"Tal vez la falta de relevancia social hace que se desvivan por sus trabajadores. De ahí que el primer Marqués de Arucas dejara en herencia 50 duros para repartir entre los hombres y 25 duros para las mujeres", según el director, que destaca el lado paternalista de la familia.

El papel principal está representado por María González, una joven de 33 años que lleva un tercio formando parte de este colectivo, y que ya ha ambientado otras historias de Arucas. Según ha podido ir recabando, María del Carmen Fernández del Campo y Madán, que llevó el marquesado durante 41 años hasta su muerte con 71 años, era una mujer "muy seria y recta, y correcta en el trato". Pero en la obra muestra una parte de su rostro menos formal. En una de sus apariciones habla de cómo el pueblo se siente muy apenado cuando muere su tío, el primer Marqués, que llevan su féretro a hombros desde la casa señorial hasta la iglesia.

Los autores han pretendido con este relato explicar la trascendencia de los Marqueses partiendo de los años 50. Tanto desde el punto de vista de los trabajadores, como de una larga investigación centrada en esa primera mitad del siglo XX, que contó con la colaboración de la familia. De la colaboración con la familia han podido obtener ropa original que había guardada en sus habitaciones, como un sombrero de copa con las iniciales del primer Marqués en el interior, y otro militar, dada su condición de comandante de Infantería. Pero de las mujeres han tenido que guiarse más por fotos antiguos de aquella mitad del siglo pasado. Pero también han vuelto a hacer pelotas con hojas de plataneras, han desempolvado una raqueta de madera porque ha sido un deporte muy practicado por algunos miembros, calderos de cocina y otros juegos infantiles. Pero también de los obreros, con sus vestimentas típicas del momento, según sus profesiones, y con sus herramientas de labriegos y del servicio.

Y como no podía faltar la ambientación, hay desde uno de los primeros vehículos que compró la familia, hasta un carruaje del siglo XIX. El quitrín fue propiedad del primer marqués, que se ha logrado rehabilitar, y que podrá ser admirado durante los tres días de sesión. Todo ello, con el escenario original de La Casa y el Jardín de la Marquesa, que es un conjunto arquitectónico construido en 1880 y rodeado de espaciosos jardines románticos que se pueden visitar.

La Asociación contará con uno de los arpistas más relevantes del mundo, Vicente La Cámara. Nacido en Santa Brígida, su trabajo le lleva por todo el mundo, aunque en estas fechas podrá dar su aportación gracias a su estancia en la Isla. En su trayectoria profesional se incluye su pertenencia a la ´Historial Harp Society of Ireland". Además de la apertura de la obra de teatro y el cierre, se encargará de ambientar una fiesta de la época, que se organizaba siempre que nacía algún descendiente de una de las familias más ilustres de Arucas.

La Provincia, 8-10-2013

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