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La Voz de Gran Canaria

Una prueba histórica para Puerto y ciudad

Una prueba histórica para Puerto y ciudad

El Pleno municipal somete hoy a votación el plan para el entorno del muelle de cruceros.

A. Ojeda

Una conexión abierta entre los muelles y la trama urbana a lo largo del Istmo, con los suficientes reclamos como para atraer al público y activar negocios y comercios. Ese ha sido uno de los grandes objetivos que han perseguido en las últimas décadas los distintos equipos de gobierno en el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria y los gestores políticos de la Autoridad Portuaria de Las Palmas. El interés municipal siempre ha sido el de poder ganar espacio ciudadano y perspectivas económicas; el del Puerto, obtener nuevas vías de negocio sin afectar a su actividad habitual. Para ello, se han barajado ambiciosos proyectos, que precisaban de una fuerte inversión pública o un gran despliegue de la iniciativa privada, y que murieron en la orilla o aún antes de redactarse la secuencia de obras. Sin embargo, con un plan mucho más sencillo y menos costoso, ambas instituciones se someten ahora a un filtro decisivo para superar su asignatura pendiente: el Pleno somete hoy a votación un planeamiento de rápida ejecución, como receta contra la actual recesión económica y eje para el desarrollo futuro de la capital grancanaria.

El nuevo plan Puerto-ciudad gravita en torno al foco de atracción que supondrá el acuario anunciado por al familia Kiessling en Sanapú (los mismos promotores del Loro Parque en Tenerife). Alrededor de esa inversión privada básica, Ayuntamiento y Autoridad Portuaria han caminado de la mano para diseñar un trazo limpio entre el muelle Santa Catalina, el parque y el Mercado del Puerto, como antesalas del paseo del crucerista hasta la avenida de Las Canteras. Las perspectivas de crecimiento en los atraques de grandes buques de recreo es otro de los factores que ha acelerado el acuerdo institucional. La capital grancanaria superará en 2014 el medio millón de turistas recibidos por esta vía, y las previsiones apuntan a que el objetivo del millón podría alcanzarse en los próximos años.

Más cruceros

El muelle Santa Catalina se ha preparado para ello. En el último tramo de 2012 se concluyó su ampliación, y ahora puede albergar hasta cinco cruceros al tiempo. No obstante, los turistas no tienen un paso abierto hasta la trama urbana. De ahí que el nuevo plan también incluya un vial que el Puerto licitará en octubre, para conectar los atraques con la avenida marítima. También, varias pasarelas entre Sanapú y el entorno de la playa, en puntos como la calle Tenerife o la plaza Woermann. Técnicos municipales y del Puerto se han coordinado para encontrar el hueco a estas estructuras, que se pretende se paguen con fondos privados, al modo que se adoptó en la década de los noventa para el puente que hoy une el Real Club Náutico con Alcaravaneras.

La sintonía entre el popular Juan José Cardona, alcalde de la ciudad, y el socialista Luis Ibarra, presidente de la Autoridad Portuaria, ha sido una de las claves para que el plan especial no se empantane como otras iniciativas similares. En realidad, el enfrentamiento político entre ambas instituciones ha sido una constante histórica, que ha frenado la cesión de espacios portuarios para el uso ciudadano. En pocas ocasiones han coincidido el signo de partido de la dirección del Puerto, que designa el Gobierno regional (y cuyo margen de maniobra, en realidad, define el Gobierno central y Puertos del Estado), y el Consistorio capitalino. Hoy tampoco se ha dado la coincidencia, pero ambas partes, en una tendencia alabada por los empresarios locales, coinciden en una línea común de acción, que también contribuye a impulsar el denominado Plan de Internacionalización de la Ciudad (PIC), que defiende el propio Cardona cada vez que tiene ocasión en sus comparecencias públicas, y que persigue la atracción de inversores foráneos y la promoción turística.

No siempre fue así, ni hubo unanimidad en torno a qué espacios del Istmo debían incorporarse al plano urbano. Lorenzo Olarte, en su etapa de vicepresidente regional, trató de impulsar un World Trade Center en la ubicación del Centro Comercial El Muelle. Años después, José Manuel Soria como presidente del Cabildo y Pepa Luzardo, como alcaldesa, convocaron a prestigiosos arquitectos internacionales para bosquejar su Gran Marina: una gran operación urbanística que avaló José Manuel Arnáiz como presidente del Puerto, pero que no vio la luz con la entrada de Zapatero en el Gobierno español, justo antes del comienzo de la gran crisis económica. En la actualidad se dibujan jardines (junto al acuario) en vez de grandes edificios, en un tono mucho más modesto pero más efectivo, cuando el Pleno municipal termine por respaldar uno de los mayores cambios a los que se someterá la ciudad en su futuro inmediato.

La Provincia, 25-9-2013

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