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La Voz de Gran Canaria

La Virgen del Pino se está oreando

La Virgen del Pino se está oreando "Así es ella". El seminarista Marcos Almeida está de guardia en la planta del Camarín de la Virgen del Pino, en la basílica de Teror. Abre y cierra cancelas con mucho tiento y vigila que en la estancia donde la talla de la Virgen se orea durante unos días al año no entren los fieles. Dos sillas grandes -como para obispos- separan el pasillo del lugar donde coge aire la talla policromada, sin sus enormes mantos encima.
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Así estuvo expuesta en los pasados días. A sólo dos metros de sus ojos, Emilia Rodríguez Pérez preguntaba por la señora mirando de soslayo a Marcos:

- "¿Y la Virgen? Porque ésta no es mi virgen de mi alma." Y Marcos, por quincuagésima vez y con exquisita paciencia de cura le explica que sí, que es Ella. Pero ellas que no. Y él que sí. Y que no sólo que sí, sino que es "la María que muestra la Biblia, una mujer sencilla, del pueblo", explica sentencioso, y lo demás es anecdóctico.

Anecdótico pero duro. No en balde desde 1558 aparecía la imagen cubierta con una camisa de seda verde, y en el siglo XVIII se arropa con mantos de mucho ornato, como el manto verde que mañana jueves le pondrá la Camarera de la Virgen, Pino Escudero del Castillo, y que es una réplica elaborada en 1982 del original que llevaba hace 100 años cuando fue coronada.

Con esos precedentes, encontrar la imagen tal cual en su talla original es como descubrir de repente a un pariente modificado, y hay personas que se agarran un importante desconcierto. Así quedó Eloísa Viera: "Sorprendida pero bastante, que llegué y no está". O uno de los jardineros municipales, sin ir más lejos, que le largó a la monja que estaba de guardia "que iba a perder la fe", o también Juana Machín, de 89 años, que se llegó desde Tamaraceite, y "que esto sí que yo no me lo esperaba". Sin saltarse a Magnolia -del Pino, of course-, Duarte Viera, de 20 años, procedente de Vecindario y que arribó ayer por la mañana a la villa con toda la familia puesta. A pesar "de que la Virgen del Pino es mi virgen de toda la vida", vamos, lo más ´que yo conozco´, la estuvo buscando con aquellos dos ojos de magnolia desde del suelo al artesonado hasta que cayó en la cuenta, pero preguntando claro. Y así suma y sigue, como el hombre que quiso aporrear una puerta porque creía que la tenían encerrada sin entender que era aquella - "la mujer del pueblo", como gusta decir a Marcos-, era la más genuina patrona de la villa y de la isla toda.
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