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La Voz de Gran Canaria

Vecinos de Las Canteras acusan al Ayuntamiento de autorizar ´otro mamotreto´ delante de Playa Chica

Vecinos de Las Canteras acusan al Ayuntamiento de autorizar ´otro mamotreto´ delante de Playa Chica Vecinos de las calles Torres Quevedo y Grau Bassas acusaron al Ayuntamiento de la capital grancanaria de dar cobertura legal a "un mamotreto" en el paseo de Las Canteras. Se trata de un edificio en construcción que, según los denunciantes, provoca un fuerte impacto visual al no retranquearse a la línea de la finca contigua, sino a la que marcan dos edificios catalogados junto al Muro de Marrero. El servicio municipal de Planeamiento argumenta la legalidad de la actuación.
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Cuatro vecinos, Guillermo García, Sandra García, Tino Armas y José Baza, coincidieron en considerar la obra, que se levanta en el número 52 del paseo de Las Canteras, como "un ejemplo de arbitrariedad urbanística". En realidad, el edificio cumple los parámetros legales establecidos: alineación con el paseo de Las Canteras, que marca una casa incluida en el Catálogo del Patrimonio Histórico del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, y por lo tanto protegida frente a cualquier intento de derribo o modificación de fachada. Sin embargo, la impresión que produce es radicalmente contraria.

En primer lugar, la nueva obra se levanta sobre exactamente la misma parcela en que se encontraba la vivienda original, derribada hace alrededor de un año. Esta cuestión fue puesta en duda por los vecinos, que alegaban la obligatoriedad de toda nueva construcción de retranquearse a la línea del paseo, tomando como tal las dos
fincas inmediatamente contiguas.

La finca contigua es un edificio consolidado y la otra es un inmueble en construcción. Ambas están un metro por detrás de la línea del paseo y así se van a mantener, según el concejal de Planeamiento y Gestión Urbanística, Felipe Afonso. Pero no es ése el parámetro que ha de fijarse en el caso de la polémica obra del número 52 del paseo, sino el que marca la casa protegida junto al Muro de Marrero, un metro por delante.

Pero los vecinos no sólo se quejan de "esa arbitrariedad administrativa", sino de una segunda consecuencia de la misma: la altura del edificio y su consiguiente proyección de sombra sobre el paseo. Efectivamente, el inmueble levanta seis plantas de altura, a partir de la cual ha de iniciar una degradación hacia atrás (retranqueo de los
pisos superiores) para respetar la ordenanza de soleo. Los residentes temen que al estar un metro por delante del contiguo, con las mismas dimensiones, produzca sombra.
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