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La Voz de Gran Canaria

Día de vendimia en el norte de la Gran Canaria

Día de vendimia en el norte de la Gran Canaria Las tradiciones vinícolas de la comarca norte de Gran Canaria siguen manteniéndose gracias al esfuerzo de empresas y particulares, que desde hace unos años, se trazaron un objetivo, recuperar el cultivo de la vid en la zona, un cultivo que estaba casi olvidado, a pesar de que la producción de vino local, sobre todo en el municipio de Gáldar, tuvo gran fama en su día.

Así, este martes, en la zona del Cerrillal, bajo un sol de justicia, fue día de Vendimia, volviéndose a vivir la trabajosa recolección de la uva, con la esperanza de que el nombre de Gáldar vuelva a brillar unido al de sus vinos.

Bodegas Viejo Antón, recogía este martes, su segunda cosecha, 6.000 unidades de parras, plantadas en una superficie de 18.000 m2 de terreno, la mayor superficie de cultivo destinada a la vid que existe en la comarca norte.

La vendimia llegó este año con adelanto, casi un mes antes que la recogida del año pasado, ya que según explicó José Manuel Quesada, los fuertes calores reinantes han provocado que la uva se tenga que recolectar con antelación.

Desde las siete de la mañana, los vendimiadores, 16 personas entre hombres, mujeres y jóvenes, se dedicaron a recoger la uva, aprovechando el fresco de las primeras horas del día, con mucha ilusión puesta en la recolección, ya que tal y como señalaba, Mary Loly, una de las vendimiadoras, es una experiencia gratificante, que te une a las tradiciones y que te vincula con las generaciones anteriores que tantas esperanzas depositaron en la fértil tierra de Gáldar.

3.000 kilos de uvas recogió este año Bodegas Viejo Antón, una producción que en su 95% es de cepa Listan Negro, seguida de un 3% de Listan Blanco y un 3% de Malvasía. Este mismo martes, comenzaba la producción del vino, ya que inmediatamente después de la vendimia, se procedió a despalillar la cosecha para conseguir el mosto. Así, se iniciaba un laborioso proceso, en el que se combinan las viejas tradiciones con los adelantos tecnológicos de esta época.

Según explicó Antonio Quesada, propietario de Bodegas Viejo Antón, tras obtener el Mosto, el mismo pasa al depósito de fermentación, para transformar los azúcares en alcohol, un proceso que dura de cuatro a seis días, fermentación que se realiza bajo estricto control de temperatura.

En esta fase, es muy importante también, según señala Antonio Quesada, la Rotura del Sombrero, es decir, romper la costra que crea el vino, ya que la costra aísla el oxígeno y eso impide que se consiga una buena fermentación.

Para Romper el Sombrero, hay que coger el vino de la parte de abajo y volcarlo en la de encima, una operación que se tiene que realizar cada seis o siete horas, para poder conseguir una buena fermentación. Tras este proceso, el vino pasa a un depósito carente de oxígeno, para que se consolide la fermentación, una fase que dura de 90 a 150 días. La producción del vino tiene que ser, sobre todo, cuidadosa, para poder conseguir un caldo de calidad, con filtrados realizados con esmero para que no perder la decantación del vino.

La producción de vino autóctono de Bodegas Viejo Antón, ha despertado muchas expectativas en la comarca, y encierra un trabajo en el que destaca, especialmente, la paciencia que ha hay que tener para lograr el objetivo marcado.

Antonio Quesada indica que en esta temporada se ha sacrificado la podada, para poder fortalecer las cepas, un sacrificio que se verá recompensado en la próxima cosecha, en la que se triplicará la actual producción. Además, en la plantación de Bodegas Viejo Antón, se cuenta con un aliado de excepción, el viento reinante en la zona del Cerrillal, que ayuda a conseguir un vino que se puede calificar de ecológico.

Gracias al viento, los productos fitosanitarios solo se tienen que utilizar en la época de floración, pero luego el cultivo sale limpio, y hasta la uva se puede comer sin necesidad de pasarla por agua.

Desde la empresa se asegura que si bien es cierto que el viento atrasa la floración de la vid, no es menos cierto que gracias al viento, sus cepas quedan fuera del alcance de plagas sin tener que utilizar pesticidas y demás productos, y eso se nota en la calidad de los caldos que se obtienen.

Mientras se trabaja en sacar el mayor partido a la cosecha de este año, en Bodegas Viejo Antón se preparan ya para envasar el caldo resultante de la cosecha de 2003, un vino que dentro de poco, se podrá disfrutar y paladear. Con iniciativas como las de Bodegas Viejo Antón, y otros particulares del municipio, el nombre de Gáldar tendrá el sabor del Buen Vino.
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