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La Voz de Gran Canaria

Posible caso de corrupción y robo en Firgas por parte del ex-alcalde Sebastián Arencibia

Posible caso de corrupción y robo en Firgas por parte del ex-alcalde Sebastián Arencibia

El ex-alcalde de Firgas, Sebastián Arencibia, sacó de las oficinas municipales poco antes de la moción de censura que supuso su salida del poder numerosa documentación oficial, un ordenador portátil, un fax y repartió entre sus ediles móviles con los puntos acumulados en el teléfono de la institución. El actual alcalde, José Henríquez, denuncia con motivo de su balance de los 100 primeros días de mandato los sobresueldos que se repartieron los ediles más fieles del anterior regidor y el trato de favor a determinadas empresas.
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"El día 20 me presento a las 8 en el despacho de la Alcaldía, y me llevo la sorpresa de que falta el ordenador portátil y el fax. Llamo a la secretaria y me da otra sorpresa, pues mi predecesor había sacado todos los puntos acumulados de los móviles, y había regalado a cada concejal de su grupo un teléfono y había adquirido uno para él". Éste es parte del relato del alcalde de Firgas, José Henríquez, narrando a este periódico la herencia dejada por su predecesor en el cargo, Sebastián Arencibia, y algunas de sus decisiones tomadas en los últimos días de mandato, nada más saber que sería despojado del bastón de mando por algunos compañeros de partido y por cuatro ediles de la oposición.

El relato no acaba ahí, ya que con motivo de sus primeros 100 días de mandato ha decidido contar algunos de los desmanes que fue descubriendo de su ex compañero en el gobierno.

Los hechos no acaban aquí, sino que el regidor cuenta que Arencibia "mandó a la concejal Laura García que se llevara todos los proyectos que estaban presentados, los nuevos y los escritos presentados en la Oficina Técnica". Tal es así, que tuvo que llamarlos y pedirles que los devolvieran al Ayuntamiento. "Laura García tenía el coche lleno de documentos y, desde la ventana del despacho, me dio vergüenza verla descargarlos". El resto, en alusión al portátil, al fax y los teléfonos "se mandó a buscar a casa de Sebastián Arencibia".

Henríquez cuenta que ése fue el material que "eché de menos", pero no descarta que no fuera lo único que se llevó de las oficinas municipales "pues entre los dos se lo comían y nadie se enteraba de lo que hablaban y gestionaban, ya que se reunían los dos solos". En este sentido, no hay que olvidar que quien cuenta esta experiencia era primer teniente alcalde del ex alcalde. Por este motivo, ahora considera que vista las decisiones de Arencibia "creo que fue un acierto presentar la moción de censura", añadiendo que el Plan General lo redactó a espaldas de sus compañeros de partido, apuntando que mientras muchos acreedores les pedían cuentas "él pasaba de todo".

El enriquecimiento de Sebastián Arencibia

Hay que recordar que la causa de la moción de censura que desbancó como alcalde de Firgas a Sebastián Arencibia estuvo basada, no sólo en el endeudamiento del Consistorio, el autoritarismo del primer edil, la ausencia de proyecto político sino, además, el rápido crecimiento del patrimonio personal del alcalde. Sin embargo, ninguno de los ediles que suscribió la moción de censura se atrevió a denunciar a la Fiscalía Anticorrupción dicho enriquecimiento de Arencibia, quien tan sólo regentaba un taller de chapa y pintura antes de acceder a la Alcaldía.

A varios de los censurantes, cuando menos, les sorprendía la capacidad adquisitiva de este individuo. Según nota simple informativa del Registro de la Propiedad Número 4 de Las Palmas, Sebastián Arencibia suscribió el 18 de enero de 2005, junto a su esposa, con carácter ganancial, una hipoteca por valor de 360.000 euros (60 millones de pesetas) a pagar en 25 años. El objeto de esa operación era un edificio con dos plantas de garaje, una para local comercial y otra más con dos viviendas, sita en la calle José Santos del municipio. Durante el periodo en que dicho inmueble particular estuvo en obras, Arencibia permitió que los operarios utililizaran los vestuarios de una cancha deportiva municipal colindante para cambiarse.

Cuatro meses después (24 de mayo de 2005), de nuevo Arencibia y su esposa en las mismas circunstancias que en el caso anterior, suscribieron un crédito hipotecario con una entidad bancaria diferente. El valor de la segunda vivienda adquirida es de otros 390.000 euros (74 millones de pesetas), que deben devolverse en treinta años. Según la nota simple informativa, localizada en el mismo registro que la anterior, el inmueble adquirido es una magnífica casa chalet de dos plantas sita en La Huertecilla, junto a la carretera de Firgas a Valleseco. La superficie construida es de 276 metros cuadrados, quedando otros 330 metros cuadrados destinados a zona de acceso o terreno libre. En el momento de la firma, la vivienda constaba de siete habitaciones y dos cuartos de baño.

La empresa que acometió las obras en al menos el primero de los inmuebles adquiridos, Fircal, tiene su domicilio social en la actual casa de Sebastián Arencibia, quien al ser preguntado por esa circunstancia en un pleno, explicó que se trataba de "hacer un favor" a una sociedad que se trasladaba a otra localidad.

Hasta la fecha se desconoce si la Fiscalía Anticorrupción está investigando estos asuntos.

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