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La Voz de Gran Canaria

Mi idilio con Pilar

Mi idilio con Pilar FRANCISCO J. CHAVANEL

Nada es gratis, ni siquiera el sufrimiento, esa condición necesaria para el trabajo creativo. Ni siquiera la infelicidad es gratis. Una persona feliz nunca desarrollará un trabajo creativo, una persona feliz es simplemente lo que es: una persona feliz. A mí la felicidad nunca me ha atraído como meta alcanzable paso a paso, más bien la desprecio con una actitud obviamente enfermiza. La verdad es que resulta muy difícil comprender con la razón lo que empuja a una persona a abandonar el lado soleado, la familia, la comunidad más amplia relacionada con la familia.

Yo, debo confesarlo ya, mantengo un idilio secreto con Pilar Parejo, la viceconsejera de Turismo. Ella no lo capta pero yo la amo en silencio, en un lugar secreto donde no hay lugar para el regateo. La infelicidad es gratis y gratis es mi pasión por ella. Mi amor por Pilar me causa insatisfacción, esa intranquilidad propia del hombre occidental. Cuando se apodera de mí el afán de huir, de escapar, el estallido de un alma que exige una verdad a mano y hace que se resquebrajen los marcos estables de su vida, yo, en silencio, acudo a Pilar sin que lo sepa Adán, en el perpetuo sentimiento de un hombre que no tiene más patria y hogar que una hermosa desconocida, cuyo recuerdo llevo aprisionado en mi interior.

Mi mujer no sabe nada y seguramente se estará enterando por este escrito de que la engaño, pero mi corazón quiere escapar de esa seguridad que nos otorga una relación estable de muchos años, de unos hijos estupendos, de ese idilio organizado y agradable que ilumina nuestra existencia. La engaño y soy infeliz, mi estado natural. Si ella me preguntara por mi amor por Pilar no sabría qué contestarle, seguramente mi sistema nervioso, acostumbrado al peligro, se colapsaría y lloraría de culpabilidad.

La primera vez que la vi me tendió la mano en varias ocasiones, ansiosa como estaba por quedar bien con un supuesto poder fáctico canarión. De repente supe que todo lo que es en política se lo había ganado a pulso, que nadie, ni siquiera Adán le había regalado un metro del espacio en que reinaba. Yo empezaba a mecer mi amor por Pilar cuando ella me relató cómo los poderes empresariales tinerfeños le exigieron al presidente que ella, su compañera, debía ser la cuota tinerfeña en la Consejería de Turismo. Y cómo Adán callaba, desconcertado, midiendo el escenario y su osadía, triste y preocupado ante el tamaño del nepotismo que el chicharrerismo profundo le exigía, devorado por la duda y por el apasionamiento de su afecto hacia Pilar, sin hablarle durante una semana, negándola como si no plantase sus pies sobre la tierra, deseando que ella lo abrazase y le dijese: “Todo es una broma, papaíto; no quiero que sufras más: no seré viceconsejera”. Pero Pilar, en aquella primavera esplendorosa, asumió el reto, se enfrentó al hombre que quería, lo señaló para siempre y lo agarró por la pechera. Yo soy lo último que te queda, no me dejes escapar, le insinuó vampiresa de corazón de metal. Se jugó su felicidad y ganó; en cambio Adán, en medio de un sufrimiento ardiente y, por supuesto, nada gratuito, ganó algo parecido a la felicidad, a la paz del hogar, cuando se rindió y la convirtió en Evita Perón.

Mi Pilar es ahora mismo la principal enemiga de Gran Canaria. En esa foto publicada que retrata el who is who de la Feria de Londres hay toda una prelatura del poder tinerfeño. Ella, Adán, Cobiella, Melchior, y ningún grancanario. La isla faro del turismo canario con el uniforme de gala de la ausencia. La foto testimonia quién posee el actual poder político del Archipiélago, y lo hace en el terreno del 80% del PIB de la economía isleña. Es casi pornografía, una chimenea por donde se escapan las mentiras de una región antisolidaria y amañada en el desequilibrio.

La gente no entiende a mi Pilar. ¿Qué otra cosa podía hacer mi amada si su pulso a Adán lo superó gracias a Pedro Luis Cobiella y por eso, por fidelidad, por lealtad leonina de esclava egipcia, desarticuló Hecansa, cuya sede residía en Gran Canaria, pues su patrocinador precisaba de sus subvenciones (600 millones de pesetas) para repartirlas en beneficio de Ashotel, la organización que lidera?... Vendrá la historia de los historiadores tinerfeños y la eximirán de las llamas de la inquisición. Es una verdadera chicharrera, la mejor chicharrera después de Manuel Hermoso; al fin un verdadero hombre en ATI, escribirán de ella articulistas y los húsares de la nostalgia de la división provincial.

Nadie dirá: le tembló el pulso, lloriqueó entre dudas metafísicas. No. Se cargó Hecansa, la decapitó como un fundamentalista iraquí al embajador de los Estados Unidos. Pilar me encanta, es preciosa cuando se pone determinista.

Ayer dio un paso atrás táctico. No habrá más ferias con un pabellón de Tenerife por un lado y uno de Canarias por el otro. No de momento. El sueño de mi Pilar es hacer de Santa Cruz de Tenerife la capital del Archipiélago, e introducir a Canarias al completo dentro de Tenerife, pero ahora, en este preciso instante, es necesario retocar las estrategias. Se han dado cuenta en Gran Canaria, están enfadados: ningún saqueo es rentable si las fuerzas opuestas no firman el acto de rendición.

Nada es gratis, ni siquiera el sufrimiento. Amo a Pilar, y mi amor es tan poderoso que aunque hundiera Gran Canaria me conformaría con que sólo me salvase a mí del apocalipsis de su exterminio. Mi amor es orgulloso y egoísta. Por Pilar traspasaría la erupción del Teide al Roque Nublo. Que la lava nos lleve a todos por delante, y que cante Javier Solís Sabor a mí.
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