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La Voz de Gran Canaria

Cáritas alerta de casos de pobreza extrema y de inmigrantes indocumentados en el Norte insular

Cáritas alerta de casos de pobreza extrema y de inmigrantes indocumentados en el Norte insular La organización Cáritas alerta de la aparición en los municipios del norte de Gran Canaria de diversos focos de pobreza extrema, así como la presencia en pocos meses de casi medio centenar de inmigrantes de origen magrebí y saharauis sin censar y que no están controlados por los servicios sociales de los ayuntamientos de la comarca.

Los núcleos de pobreza y marginación no son exclusivos de determinadas zonas de la capital. Los municipios del Norte no escapan a esta realidad, que afecta a especialmente Arucas y Moya, donde se contabilizan en estos momentos cerca de 330 personas, según ponen de manifiesto los arciprestazgos de Arucas y Gáldar de Cáritas, que engloban a gran parte de las localidades de la comarca. Arucas es el municipio más afectado por los casos de personas sin recursos. La zona más castigada por este problema es Cardones y el casco, donde tienen censados en cada caso a cerca de una treintena de familias que necesitan apoyo para mantenerse, según reconocen Teresa Ramírez y Esther Brito, que también hablan de una situación similar en otros núcleos como Bañaderos y Santidad, donde atienden a unas doce familias en conjunto que no disponen de recursos económicos.

El crecimiento demográfico se ha convertido, en este caso, en un factor que está favoreciendo este ámbitos marginales, que tienen en ocasiones su repercusión sobre los niños, que se convierten igualmente en víctimas de su particular entorno. A esta situación se le suma la falta de guarderías públicas municipales, lo que dificulta que muchas madres puedan tener la posibilidad de buscar un empleo. En el caso de Moya, la organización católica habla de casi medio centenar de individuos de una docena de familias que pasan graves dificultades económicas. Una realidad que ha crecido ligeramente como consecuencia del envejecimiento de la población. "Suelen ser personas mayores o con incapacidad para la vida laboral, o con enfermedades mentales", señalan ambas, que apuntan que estas familias difícilmente pueden vivir con sueldos de 252 euros al mes, como se da el caso. En cambio, los problemas de las localidades de Gáldar, Guía y La Aldea es distinta, tal y como manifiestan sus dos representantes, María del Pino Cardero y José Alemán.

En estos casos, Cáritas se ha visto sorprendida en este último medio año por la aparición de un número significativo de inmigrantes indocumentados, que sobreviven al margen de los servicios sociales de los ayuntamientos y sin estar empadronados, salvo en el caso de La Aldea, donde se realiza una importante labor de apoyo a estas personas. No en vano, el municipio cuenta con un informe municipal que habla de unos 300 extranjeros de unos 30 países. La institución religiosa estima que entre Guía y Gáldar pueden estar viviendo unas 50 personas, aproximadamente, que son atendidas de forma regular por sus servicios. La mayoría sobrevive sin trabajo, algunos de los cuales proceden de otros lugares y hasta de la Península, a tenor de los datos que han podido ir recabando.

"Tal vez se esté produciendo un efecto llamada", reconocen, ya que no pueden ocultar cierta sorpresa por el incrementado registrado en tan poco tiempo. En su mayoría son marroquíes y saharauis, algunos de ellos con sus familias y hasta gemelos. Además de barrios como La Atalaya de Guía, también se han detectado algunos viviendo en cuevas del barranco de San Andrés, que viven "gracias a la solidaridad de los vecinos". Aunque, en este último caso, aún no se han dirigido a Cáritas.

Uno de los problemas a los que se enfrenta Cáritas es precisamente la falta de un lugar donde hospedar de forma temporal a estas personas. Pese a todo, a quien dirige las miradas hacia el antiguo colegio de las Salesianos o el albergue como posible alternativa para estos casos, dada la magnitud del problema que ya se empieza a notar en la comarca. Los representantes de ambos arciprestazgos (que agrupan a municipios como Guía, Gáldar, Agaete, La Aldea, Arucas, Moya y parte de Firgas) admiten que los problemas mayores se producen entre los norteafricanos, por cuanto los latinoamericanos logran una mejor integración social entre otras cosas porque al hablar el mismo idioma les resulta más fácil buscar empleo.
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