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La Voz de Gran Canaria

Coalición Canaria : del triunfalismo a la amenaza

Coalición Canaria : del triunfalismo a la amenaza

JUAN MANUEL BETANCOR LEÓN

La Comunidad Canaria vive desde hace meses en medio del desasosiego, el estupor, la incapacidad y el deterioro de su gobierno, ante los continuos problemas ocasionados por el excesivo triunfalismo de una política que ha estado dependiendo del apoyo de un selectivo grupo empresarial, que acapara prebendas y subvenciones, mientras eran notorias sus peleas y enfrentamientos en las cámaras y de unos medios de comunicación que han tenido que rendirse lentamente a las evidencias de unos hechos, como la labor de ciudadanos y empresarios hartos de los atropellos de políticos desaprensivos y han llamado la atención de la Fiscalía Anticorrupción o de medios de comunicación estatales, que han sido los únicos capaces de publicar las artimañas de algunos y algunas.

¿Dónde está el periodismo de investigación, donde la imparcialidad de algunos medios de nuestras islas? Se preguntan muchos canarios. Durante años este entramado, poder económico y comunicación, ha sido utilizado para ensalzar ideas y triunfos que enmascaran una forma de gobernar que hay va saliendo a la luz. Los sucesivos gobiernos de Coalición Canaria, apoyados por gobiernos del Partido Popular, han jugado con la idea de una Canarias abandonada, olvidada e incomprendida por el estado español. Se llamaba a todos los canarios a hacer frente a esta situación de la que sólo Coalición Canaria era la fuerza que haría posible el cambio. Durante años el resto de las fuerzas políticas, nacionalistas o no, eran ninguneadas, los medios de comunicación y el poder económico crecían en emporios dictatoriales, hasta el punto de presentárseles los presupuestos autonómicos para su aprobación, y los medios de comunicación se hacían eco, como algo normal, del reparto del poder antes de las elecciones o no criticasen lo absurdo de que un candidato a la Presidencia del gobierno no diese siquiera un mítin en cualquier otra isla, salvo en la que encabezaba la lista electoral.

La ciudadanía tampoco fue consciente, porque se le acostumbró a ver en sus políticos a quienes debían ante todo, defender su isla frente al interés general. El mensaje de un gobierno absoluto y única voz de los canarios, plasmó durante varias legislaturas el adormecimiento de una población poco preocupada por su baja cualificación profesional, donde sólo un 16 por ciento ocupa cargos directivos en las empresas, con un elevado nivel de fracaso escolar, con salarios más bajos que en el resto del territorio español, con una sanidad y una justicia lenta y mal gestionada.

Todo era culpa de España, del godo, de la inmigración… Mientras se ensalzaban los grandes triunfos de una economía que crecía hasta situarnos en una renta per capita por encima de la media europea, pero que dejaba a una parte de la población en el umbral de la pobreza año tras año, tal y como recogen en su informes tanto Cáritas como la Cruz Roja. Políticamente CC iba ocupando un puesto relevante ante gobiernos en minoría, sus apoyos al PSOE y PP le llevaron a sacar pecho y obtener grandes sumas de dinero para inversiones en Canarias, pero a cambio se sometía a los dictámenes legislativos del gobierno español. Su audacia llevó a Paulino Rivero a decir:”Nos da igual quien gobierne en España” o a obligar al PP canario a firmar sus acuerdos en Madrid, dando a demostrar su poder y finalmente, llegar a un acuerdo con el PP nacional para apoyarlo hasta el 2010, poco antes de la caída de Aznar.

En todo este tiempo el resto de las formaciones nacionalistas españolas no han contado nunca con CC, conscientes de que es más una formación preocupada por su precio de venta que por construir un verdadero nacionalismo identitario. Hoy CC aunque siga pensado que es importante en la política nacional, llegando a amenazar con no apoyar al PSOE, en la práctica ha preferido seguir la línea marcada por la oposición, salvo el PP, y apoyar a ZP, tanto en la salida de Irak, como en la Ley de Dependencia, de Igualdad, la LOE… atrás ha quedado su acuerdo hasta el 2010 junto al PP y le ha desterrado del gobierno de Canarias. Internamente, su desintegración ha ido en aumento conforme ATI ha impuesto sus criterios al resto de las formaciones, preocupadas más de su coto insular que de una política archipielágica.

Es en Gran Canaria donde más claramente ha ido perdiendo peso fomentado por el pelito insular que ellos mismos ayudaron a mantener. Sin poder a nivel nacional, en minoría en el parlamento autonómico, seguidos muy de cerca por la fiscalía, por sus empachos urbanísticos, con un gobierno presentado, tras la salida del PP, a la ciudadanía como un gobierno integrador, pero que también está inmerso en “turbios” asuntos como el caso eólico o la TDT.

Ahora solo les queda la amenaza, el volver a presentar a Canarias como islas alejadas del interés nacional, reavivar el pleito insular etc… CC lleva varios meses amenazando: a la Fiscalía anticorrupción, al ministro de Justicia, a los medios de comunicación a sectores empresariales, al propio gobierno de la nación con no darle su apoyo como si la gobernabilidad dependiera de ellos, con provocar manifestaciones de no aprobarse el Estatuto, a la oposición con retirar los presupuestos.

Continuamente piden a los demás que se pongan las pilas, la verdad es que este desgobierno, ha situado a Canarias a la cola de las autonomías en educación, sanidad, salarios, empleo, nuevas tecnologías… en definitiva en bienestar y calidad de vida de aquellos que dice defender. Esta situación enmascara el malestar interno dentro de la coalición, donde hasta ahora nada dicen asamblea herreña o asamblea majorera, y hace prever que tras las elecciones de mayo del 2007, de no ganar coalición canaria, sea posible, primero, que algunas de las formaciones que la componen, desoyendo a ATI, terminen por pactar con un PSOE “in crescendo” dado que su modelo está quebrado y en segundo lugar, que las fuerzas nacionalistas entren en un nuevo proceso integrador pues el cambio determinará una nueva ley electoral, que ahora mantiene un modelo de gobernabilidad caduco, que ha llevado a la existencia de reinos de taifas, más que de una autonomía potente, implicada en la mejora global de su ciudadanía, y que refleje una población necesitada de políticas y programas que la sitúen ante los retos de su futuro cercano: reconversión de su modelo económico, adecuación de su mano de obra ante los retos de la sociedad de la información, la inmigración, la igualdad de oportunidades y equilibrio insular, la protección y control de sus aguas territoriales, un nuevo modelo energético y ambiental, reformas necesarias de la política educativa y sanitaria, y sobre todo de la necesaria transparencia y credibilidad de su gobierno.

Información de: El independiente de Canarias, 19-12-2006

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